Microbiota Intestinal y Fertilidad: Un Análisis Detallado de Estudios Científicos

La microbiota es el conjunto de bacterias, hongos, virus e incluso parásitos, que están en nuestro organismo para ayudarnos a hacer las funciones principales. Es importante saber dónde está la microbiota: hongos y bacterias que necesitamos ubicar dentro de este sistema. A menudo se menciona la microbiota en referencia a la intestinal, pero es importante reconocer que el cuerpo humano alberga una diversidad de microbiotas, incluyendo la bucal, nasal, cutánea, vaginal y endometrial.

Las herramientas para su estudio son muy diversas, desde estudios por microscopía, estudios por cultivo o estudios por biología molecular. Esta última es la más compleja, porque existen muchas metodologías, desde PCR hasta secuenciación, pero todas llegan a la misma conclusión: estudiar diferentes colectivos de bacterias, hongos, parásitos e incluso virus. Por supuesto, ya que cada uno tiene una microbiota de un estilo.

Importancia de la Microbiota Vaginal y Endometrial

En mujeres, la microbiota vaginal juega un papel crucial en la protección contra infecciones y el mantenimiento de un entorno óptimo para la fertilidad. La vagina es el canal a través del cual entra el esperma. En el endometrio es donde luego se va a implantar el embrión. Tienen que estar constantemente en contacto.

Esta microbiota está dominada por especies de Lactobacillus (L. crispatus, L. jensenii, L. gasseri), y se encarga de mantener un pH ácido que previene determinadas infecciones, muchas de las cuales pueden afectar a la fertilidad si alcanzan las trompas o el endometrio.

Por ejemplo, en el caso de que haya una inflamación vaginal, estos patógenos pueden llegar al endometrio, condicionando la implantación del embrión. Y al revés ocurre lo mismo: si el endometrio está inflamado, existe una señalización indicando a las bacterias de la vagina, que tienen que proteger al endometrio porque está pasando algo malo. El equilibrio entre ellas es fundamental, ya que así se protegen mutuamente.

El ecosistema ideal sería rico en lactobacillus, tanto a nivel intestinal, vaginal y endometrial. El intestino es el mayor reservorio y allí es donde se movilizará el lactobacillus para que llegue a vagina y endometrio. En la vagina los lactobacillus nos darán un PH ácido, y este PH ácido nos protegerá de los patógenos que puedan aparecer.

La microbiota endometrial es el conjunto de microorganismos (bacterias y hongos principalmente) que viven en el endometrio, la capa interna del útero, donde se implanta el embrión, y que tradicionalmente se consideraba estéril, falta de microrganismos. En mujeres sanas en edad reproductiva, lo normal es que la mayor parte de las bacterias del tracto reproductivo pertenezcan al género Lactobacillus, pero puede suceder que, por diversas causas, haya un incremento de bacterias de otros géneros que puedan alterar este equilibrio produciendo una disbiosis que puede conducir a una endometritis crónica (inflamación crónica del endometrio), lo cual afecta a la fertilidad femenina ya que disminuye las opciones de implantación del futuro embrión.

Estudios recientes sugieren que un microbioma endometrial equilibrado es crucial para la implantación correcta del embrión. Diferentes estudios también han mostrado que las mujeres con una flora dominante en lactobacilos en la cavidad uterina presentan mejores tasas de implantación, gestación y recién nacido vivo, en comparación con el grupo de mujeres que presentan una población de lactobacilos baja.

Impacto en la Implantación y el Embarazo

La presencia de los diversos microorganismos que conforman la microbiota endometrial está muy ligada al estado de salud del huésped. Así, cuando se produce un desequilibrio de estas colonias suelen aparecer distintas enfermedades, y se ha observado que la microbiota endometrial puede tener efectos en el desarrollo del embarazo en sus distintas etapas:

  • Durante la implantación del embrión en el endometrio. Puede alterarse la receptividad del endometrio y condicionar su preparación para que el embrión se adhiera, e incluso impedirla implantación. Algunas bacterias patógenas son causa directa de infertilidad.
  • Durante el embarazo. Su alteración puede ser una de las causas de partos prematuros, rotura prematura de membranas y abortos de repetición.

Los estudios recientes demuestran que aquellas mujeres con una microbiota en la cual los organismos predominantes en la cavidad uterina pertenezcan al género lactobacillus, con una abundancia superior o igual al 90% presentan mejores tasas de implantación, gestación y recién nacido vivo, que el grupo de mujeres que, teniendo un endometrio receptivo, presentan una población de lactobacilos inferior al 90%. Por lo tanto, se relaciona la baja presencia de lactobacilos en el útero con un peor pronóstico reproductivo, pudiendo ser la causa de algunos fallos de implantación y de aborto espontáneo.

Debido a esta circunstancia, la microbiota endometrial, en los últimos años, se ha hecho cada vez más importante en ginecología, obstetricia y reproducción asistida. El conocimiento de sus implicaciones puede ayudar a mejorar el resultado de los tratamientos de fertilidad, incluso en pacientes cuya causa de esterilidad se desconoce.

Otro dato a tener en cuenta es que entre el 20 y el 30% de las mujeres en edad reproductiva tienen una microbiota vaginal alterada. Es decir, no se encuentra dominada por los lactobacilos, sino que presentan otro tipo de flora que podríamos considerar patógena o disbiótica. Por ello, se han introducido los probióticos y prebióticos de administración oral, como terapia auxiliar en el tratamiento de reproducción asistida y fertilidad. Tanto los probióticos como los prebióticos son bien tolerados y permiten la colonización tanto la mucosa vaginal como el endometrio de forma eficaz.

Microbiota Intestinal y Fertilidad Masculina

En el caso del hombre, se estudia más la microbiota en la orina, y en el semen para evaluar la fertilidad. Hay que tener en cuenta que los hombres tienen una predominancia en ciertos microorganismos, y las mujeres en otros. La ventaja es que la fertilidad es un tema de pareja.

Las investigaciones más recientes, aunque todavía en una fase temprana, están demostrando que el esperma tiene su propia comunidad microbiana, igual que, por ejemplo, ya se ha identificado para el intestino y la vagina. El microbioma del esperma puede contener una amplia gama de microbios, la mayoría de los cuales proceden de las glándulas del tracto reproductor superior, incluidos los testículos, las vesículas seminales y la próstata. Estas bacterias, si están en equilibrio, contribuyen a nuestro bienestar, pero si están en exceso podrían desempeñar un papel en la infertilidad.

La investigación está demostrando que los hombres con alteraciones en la fisiología óptima del esperma tienen una composición de la microbiota diferente a la de los individuos fértiles, y esta condición puede estar asociada con la oligozoospermia, cuando el esperma masculino contiene un número de espermatozoides inferior al normal.

Si los análisis muestran que la concentración de espermatozoides en el líquido seminal es baja, la microbiota alterada puede ser la culpable. Dos revisiones publicadas recientemente sientan en el banquillo de los acusados a diversas bacterias, como Pseudomonas, Prevotella, lactobacilos de Allisonella, Bacteroides y Fusicatenibacter. La lista es larga y todas las bacterias comparten una acusación común: podrían estar entre las causas del bajo recuento de espermatozoides, en comparación con los valores registrados en hombres sin problemas de infertilidad.

Profundizar en el papel de la microbiota del líquido seminal ayudará a comprender mejor las llamadas formas idiopáticas, es decir, aquellas que no tienen un motivo específico. Ciertamente, la observación de las alteraciones en la gran familia de la microbiota ha vuelto a poner de manifiesto, como en otras enfermedades, el papel de la inflamación. Así lo subraya otro estudio, publicado recientemente en Front Endocrinol.

La microbiota intestinal desregulada aumenta la secreción de factores proinflamatorios y activa los macrófagos y las células dendríticas en el testículo. Los trabajos científicos sobre el tema demuestran ahora sistemáticamente que los hombres con infertilidad presentan a menudo una inflamación crónica del aparato reproductor masculino, lo que a su vez agrava los problemas de fertilidad. De este fermento del trabajo científico aquí al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas, el paso podría ser corto, con el objetivo de devolver a la normalidad un problema de espermatozoides alterados.

Estrategias para Mejorar la Microbiota y la Fertilidad

La búsqueda del embarazo es un componente multifactorial: entran muchos aspectos. La microbiota es uno de ellos, cada vez coge más peso, y cada vez se está estudiando más. Hay que tener muy controlada la microbiota del intestino y lo que comemos. Son muy variables: se puede trabajar desde el punto de vista de probióticos, prebióticos, incluso psicobióticos, porque la funcionalidad que tienen nuestras bacterias, también repercute en nuestra salud neurológica, y por tanto, en nuestra fertilidad. También podemos utilizar antibióticos, para controlar los patógenos. Otro aspecto muy importante es la hidratación de nuestras mucosas.

Es importante diferenciar los hábitos de la pareja, y los de cada uno de los individuos. Lo principal es que evalúen la microbiota con un profesional. Que no tomen el probiótico porque les han dicho que funciona bien, porque puede ser contraindicado en su situación concreta de pareja. Otro aspecto clave es la hidratación: la microbiota vaginal y endometrial dependen mucho de la mucosa. Si no nos hidratamos bien, habrá sequedad y perderemos parte de la biodiversidad que debe haber en la vagina.

Mantener una microbiota equilibrada puede mejorar las tasas de éxito de los tratamientos de Reproducción Asistida. La relación entre la fertilidad, la microbiota y la utilidad de los probióticos es un tema actual en estudio y debate.

Alimentación y Fertilidad

A la espera de nuevas terapias, ya se puede hacer algo, sin embargo, con una de las estrategias más antiguas del mundo: la alimentación. Algunos estudios nos llevan a pensar que existe una correlación con la dieta cetogénica, que parece actuar reduciendo la inflamación intestinal gracias a los efectos positivos que ejerce sobre la microbiota. En particular, la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) es importante porque aumentan la secreción de sustancias antiinflamatorias. Otras investigaciones han demostrado que la microbiota intestinal es capaz de fermentar la fibra alimentaria para obtener cierta cantidad de ácido butírico, uno de los ácidos grasos más importantes.

Teniendo en cuenta que gran parte del daño que sufren los espermatozoides procede de sustancias proinflamatorias y agentes oxidantes, en la mesa todos aquellos alimentos ricos en antioxidantes como el pescado, especialmente el azul como las sardinas anchoas o boquerones, arenque, caballa, pero también salmón, por su contenido en grasas poliinsaturadas omega 3, así como semillas de lino, almendras por sus polifenoles y calcio, nueces por su omega 3 y hierro, aceite de oliva y arroz por su alto contenido en grasas monoinsaturadas.

Entre las verduras destacan las zanahorias, la calabaza, los calabacines, el hinojo, la achicoria, los nabos y las raíces amargas en general, la col, el brécol, la coliflor, las coles de Bruselas, la col de Saboya, la col morada, porque contienen licopeno, un potente antioxidante. Y es esencial dejar de fumar.

Un ejemplo de buen hábito es la diversidad en la comida: no excederse en ingerir proteínas, sino comer diferentes tipos de ellas. Otro aspecto importante es no hacer depilaciones agresivas que puedan condicionar que la microbiota de la piel, tanto en el hombre como en la mujer, acaben en el ecosistema inadecuado. Reducir el uso de colonias y cremas: hay que proteger el olor propio de nuestro cuerpo.

Sigue una alimentación rica en fibra, antioxidantes y grasas saludables. Una dieta rica en fibra y nutrientes puede favorecer una diversa y saludable microbiota. Por otro lado, una dieta pobre en nutrientes y alta en grasa saturada puede desequilibrarla y afectar la fertilidad. Una ingesta de carbohidratos complejos, fibra, grasas monoinsaturadas y ácidos grasos omega-3 podría tener un efecto beneficioso.

Mantener una adecuada dieta y un estilo de vida saludable podrían ser de gran ayuda para mejorar la fertilidad en hombres y mujeres. Aunque se necesitan más estudios, se pueden incorporar a la dieta alimentos ricos en prebióticos naturales. Algunos ejemplos son ajo, cebolla, puerro, espárragos, plátanos, alcachofas y legumbres, así como kéfir o kombucha. Además, se puede considerar la suplementación eligiendo suplementos alimenticios naturales elaborados a partir de extractos de hongos puros y plantas con cualidades.

Probióticos y Prebióticos

Los efectos beneficiosos de probiótica para quedarse embarazada en la salud humana son cada vez más reconocido por los médicos y, dada la abundancia y el impacto de microorganismos en el tracto reproductivo, es lógico que estos efectos podrían potencialmente ser aprovechados dentro del contexto de la salud reproductiva. En los últimos años, los suplementos probióticos han sido objeto de mucha investigación, el Lactobacillus rhamnosus ha demostrado restaurar flora vaginal sana en hasta el 82% de las mujeres con antecedentes de disbiosis.

Los probióticos que contienen Lactobacillus pueden usarse durante un período prolongado, un rasgo atractivo de una alternativa a los antibióticos, particularmente dentro el contexto de altas tasas de recurrencia de infección. En la actualidad las publicaciones más recientes nos indican que el tener una flora vaginal normal puede estar relacionada con una adecuada flora endometrial, ya que lo más probable es que las bacterias que colonizan en endometrio sean por vía ascendente desde la vagina.

No está claro del todo cuál es la mejor vía de administración, dosis, tipo de lactobacillus, etc. Lo recomendado a nivel general en casos de alteración de la microbiota y endometritis crónica se piensa que puede estar alrededor de 14 días para recuperar la flora normal, aunque quizás un periodo más prolongado como ocurre en casos persistentes de candidiasis, vaginosis bacteriana pueden ser también una buena opción.

En mujeres, los prebióticos también pueden ejercer efectos positivos en la salud reproductiva. Un equilibrio óptimo de la microbiota vaginal es esencial para proteger contra infecciones y mantener un entorno adecuado para la concepción y el desarrollo del embarazo. Otra investigación sugiere que los prebióticos pueden tener un impacto beneficioso en la salud reproductiva masculina. Al promover el crecimiento de bacterias beneficiosas, los prebióticos pueden ayudar a reducir la inflamación sistémica y el estrés oxidativo. Estos factores se han asociado con una disminución en la calidad del esperma.

Es muy importante tener claro para qué se estudia la microbiota. Si se estudia para evaluar el ciclo menstrual porque hay una paciente que tiene una amenorrea, será indiferente el ciclo en el que lo vayamos a estudiar, porque realmente queremos que tenga la menstruación. En la fase lútea, lo que se quiere es proteger este ecosistema lo máximo posible para que no lleguen los patógenos.

Hay unos marcadores como la IgA (inmunoglobulina A) secretora que nos dicen si hay una infección, la lactoferrina que nos habla de que hay una inflamación y si este ecosistema está muy dañado o no, y también hay otros marcadores como la interleuquina, que también nos habla de inflamación o infección. Y estos fenómenos son provocados por nuestro sistema en respuesta a la microbiota.

Eso es algo que hay que dejar de estigmatizar. Los patógenos pueden ser enfermedades de transmisión sexual, infecciones fúngicas, víricas…tenemos un poco de todo. Y cada uno de ellos lleva a cabo su función. Muchas candidiasis recurrentes en la mujer son porque, en algún momento del ciclo, han estado expuestas a metales pesados. Su cuerpo no ha podido eliminarlos, y la microbiota ha dicho “vamos a proteger”. ¿Y qué sistema es el que debe estar más protegido? El endometrio.

Cualquier prueba es relevante e informativa, pero depende de cada caso. Lo importante es acudir al genetista y que sea él quien determine qué prueba se tiene que hacer.

Otros Factores a Considerar

Evita el uso innecesario de antibióticos, ya que alteran la microbiota intestinal y vaginal. Controla el estrés, ya que el estrés crónico puede afectar negativamente a la microbiota debido a la conexión del eje intestino-cerebro. El cortisol crónico altera la microbiota intestinal.

También podemos utilizar antibióticos, para controlar los patógenos. No hay que olvidar que también existe microbioma en el resto del aparato reproductor como es el caso de las trompas de Falopio, los folículos del ovario o en aparato reproductor del hombre que pueden afectar el desarrollo de las células sexuales.

En Tambre desarrollamos tratamientos totalmente personalizados, y en caso de fracaso (aborto o fallos de implantación) podemos plantear el estudio de la microbiota. En Tambre sabemos que aún queda mucho por investigar. ¿Aún tienes dudas de cómo afecta la microbiota a la fertilidad? Contacta con nosotros en el 91 411 61 11 y solicita tu primera consulta.

Es importante diferenciar los hábitos de la pareja, y los de cada uno de los individuos. Un ejemplo de buen hábito es la diversidad en la comida: no excederse en ingerir proteínas, sino comer diferentes tipos de ellas. Otro aspecto importante es no hacer depilaciones agresivas que puedan condicionar que la microbiota de la piel, tanto en el hombre como en la mujer, acaben en el ecosistema inadecuado. Reducir el uso de colonias y cremas: hay que proteger el olor propio de nuestro cuerpo.

Lo principal es que evalúen la microbiota con un profesional. Que no tomen el probiótico porque les han dicho que funciona bien. Porque puede ser contraindicado en su situación concreta de pareja. Otro aspecto clave es la hidratación: la microbiota vaginal y endometrial dependen mucho de la mucosa. Si no nos hidratamos bien, habrá sequedad y perderemos parte de la biodiversidad que debe haber en la vagina.

Nutrición, microbiota y embarazo: consejos prácticos

Ejemplos de Probióticos Comercializados

A continuación, se presentan algunos de los productos comercializados más utilizados en reproducción asistida actualmente:

Producto Ingredientes Dosis
DONACILUS Lactobacillus reuteri (RC-14®), Lactobacillus rhamnosus (GR-1®) 1 ó 2 cápsulas al día vía oral
DONNAplus Flora íntima Fructooligosacáridos, Lactobacillus crispatus LBV88, Lactobacillus rhamnosus LB21, Lactobacillus gasseri LG36, Lactobacillus jensenii LBV150 2 cápsulas al día durante al menos una semana
FEMIBION FLORA ÍNTIMA Lactobacills rhamnosus GR-1, Lactobacillus reueri RC-14 1 cápsula al día vía oral
SEIDIBIOTICS PLUS L. gasseri, L. acidophilus, L. crispatus, L. fermentum, L. casei 1 a 2 cápsulas al día vía oral
Lactoflora protector íntimo Lactobacillus rhamnosusLcr 35® 1 cápsula al día vía oral
FertyBiotic Mujer® Myo-Inositol, D-Chiro-Inositol, Melatonina, Vitamina D, Selenio, Ácido Fólico, Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus crispatus, Lactobacillus plantarum Un sobre al día, preferiblemente por la noche
FertyBiotic Mujer Plus® Myo-Inositol, D-Chiro-Inositol, Melatonina, Vitamina D, Selenio, Ácido Fólico, Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus crispatus, Lactobacillus plantarum 1 stick al día preferiblemente por la noche
Fertybiotic Hombre® DHA, Zinc, Selenio, Coenzima Q10, Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus crispatus Dos cápsulas al día, preferiblemente por la mañana
Melagyn® Probiótico Vaginal Lactobacillus plantarum I1001 1 comprimido vaginal
Woman ISDIN Isadin Plus Probiótico vaginal Consultar indicaciones del producto

Es importante recordar que la selección de un probiótico debe ser individualizada y supervisada por un profesional de la salud.

Proyecto Manuela: Un Estudio en España

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha puesto en marcha Manuela, un proyecto de investigación basado en la ciencia ciudadana para evaluar el impacto que la alimentación y el estilo de vida tienen en la salud de las mujeres en España. Concretamente, arranca la primera fase del proyecto, una encuesta para recabar datos de salud. En la segunda, se realizarán análisis para estudiar la microbiota, los microorganismos que habitan en el cuerpo. El proyecto está liderado por el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC).

Manuela pretende contribuir a que las mujeres puedan tomar decisiones informadas sobre el cuidado de su microbiota. Compuesta por microorganismos que habitan en distintas partes del cuerpo, la microbiota juega un papel crucial en distintos procesos vitales. La vaginal, por ejemplo, influye en la fertilidad y en la prevención de infecciones. La intestinal, por su parte, afecta a la digestión, la absorción de nutrientes y el sistema inmunológico.

Mediante el proyecto Manuela se recabarán datos sobre los hábitos de alimentación, estilo de vida y estado de salud, entre otros, que servirán para identificar su relación con la microbiota.

Los datos obtenidos nos permitirán conocer con mayor precisión qué alimentos serán más recomendables durante la menstruación, o cuáles podrían favorecer la presencia de bacterias que protejan de ciertas infecciones vaginales. Además de avanzar en la investigación científica, el proyecto Manuela busca involucrar activamente a las mujeres en cada etapa del proceso, promoviendo la participación ciudadana y el cambio social.

El enfoque integral del proyecto tiene el propósito de romper tabús, combatir la desinformación y proporcionar datos fiables sobre cómo la alimentación y el estilo de vida pueden mejorar la salud de las mujeres y servir de referencia para el diseño de políticas públicas eficientes.

Proyecto Manuela es un tributo al legado de mujeres dedicadas a la salud y el bienestar, y representa un compromiso con un futuro más equitativo en términos de salud para todas. Por ello, lleva el nombre de Manuela Solís i Claras (1862-1910), la primera mujer en obtener el título de medicina en la Universitat de València y una pionera en la defensa de los derechos de la mujer en el ámbito de la salud. Además de IATA e INGENIO, en el proyecto participan otros centros del CSIC como el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA) y el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA).

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