Cuando tu pareja prioriza a sus hijos: Consecuencias y soluciones

En una relación de pareja, es normal que cada persona mantenga un vínculo cercano con su familia de origen. Pero hay que tener cuidado cuando la familia de nuestra pareja ocupa un lugar prioritario en su vida hasta el punto de afectar la relación, ya que pueden surgir sentimientos de frustración, inseguridad e incluso conflictos. Este es un problema más habitual de lo que creemos en las relaciones de pareja.

¿Por qué ocurre esto?

  • Dinámicas familiares complejas: Algunas familias tienen estructuras en las que se espera que sus miembros estén siempre disponibles, dificultando la transición a una nueva etapa con su pareja.
  • Falta de conciencia sobre el impacto en la relación: A veces, la pareja no se da cuenta de que anteponer a su familia puede estar causando malestar o distanciamiento.

Consecuencias de priorizar a los hijos sobre la pareja

Cuando uno de los miembros de la pareja antepone constantemente a sus hijos, pueden surgir una serie de consecuencias negativas que afectan la relación:

  • Sentimientos de soledad y abandono: La pareja puede sentirse desplazada y no valorada, generando resentimiento.
  • Disminución de la intimidad: La falta de tiempo y atención dedicados a la relación amorosa puede erosionar la conexión emocional y física.
  • Conflictos y discusiones: Las diferencias en prioridades pueden generar desacuerdos constantes y un ambiente tenso en el hogar.
  • Deterioro de la autoestima: Sentir que no se es suficiente para la pareja puede generar inseguridad y baja autoestima.

¿Qué hacer al respecto?

Es esencial que en una relación exista un equilibrio entre el amor y compromiso con la pareja y familiares de cada componente de la pareja. Priorizar la relación no significa abandonar a la familia, sino encontrar maneras de convivir en armonía.

Comunicación abierta y honesta

Es esencial que en una relación exista un equilibrio entre el amor y compromiso con la pareja y familiares de cada componente de la pareja.

  • Comunica tu preocupación con empatía: En lugar de criticar o culpar, expresa tus sentimientos de manera clara.
  • Escucha activa: Intenta comprender la perspectiva de tu pareja y por qué siente la necesidad de priorizar a su familia.

Establecer límites saludables

Es fundamental definir límites claros con la familia de origen para proteger la relación de pareja:

  • Establece tiempo de calidad en pareja: Dedica momentos exclusivos para disfrutar juntos, sin interrupciones ni distracciones.
  • Negociar y llegar a acuerdos: Busquen soluciones que satisfagan las necesidades de ambos, sin que uno se sienta sacrificado.

Buscar ayuda profesional

Si la situación se vuelve insostenible, considera buscar terapia de pareja. Un terapeuta puede:

  • Facilitar la comunicación entre ambos.
  • Ayudar a identificar patrones de comportamiento dañinos.
  • Proporcionar herramientas para fortalecer la relación.

Espacio propio en la pareja

Uno de los motivos de conflicto más habituales en las parejas es el uso que se da al tiempo libre. No disponer de un espacio propio en la pareja, decidir qué actividades realizar en este tiempo libre, o con quien hacerlas, suele ser un punto de fricción en muchas relaciones, resultando en uno de las principales causas de los problemas de pareja. Las diferentes perspectivas e intereses en este sentido hacen que sea difícil encontrar una solución que agrade a ambas partes.

Muchas veces es necesario encontrar acomodo a las exigencias o necesidades de distintos ámbitos. Hacer planes con amigos, ver a la familia, quedar con compañeros de trabajo de uno u otro miembro de la pareja, realizar actividades con los hijos o incluso facilitar que estos últimos tengan sus propios planes, son solo algunas de las vertientes de esta ecuación irresoluble.

Este conflicto de intereses puede dar lugar a situaciones de confrontación que terminen por dañar la relación. En estos casos, suele ser imprescindible desarrollar capacidad de escucha, negociación y compromiso; solo de esta manera se puede garantizar que ambas partes de la pareja ven sus necesidades cubiertas.

En cualquier caso, asegurar un espacio individual a cada miembro de la pareja es una de las claves imprescindibles; es necesario que cada uno disponga de tiempo para desarrollar sus aficiones e intereses de manera particular. En este sentido, es importante comprender que las parejas no tienen que hacerlo todo juntos ni estar siempre sin separarse. De hecho, al potenciar los espacios individuales, la propia relación de pareja sale fortalecida, dando así lugar a una de las claves de todas las parejas felices. Esto es porque, si no se está bien a nivel individual, es imposible tener una buena relación de pareja.

Permanecer siempre junto la pareja, hacerlo todo en común, en el largo plazo no es saludable ni higiénico. Para un buen desarrollo mental y emocional es necesario que nos desarrollemos como personas a nivel individual; esto, lógicamente, implica la necesidad de tener espacios privados en los que estar solo o con otras personas.

Al principio de una relación es normal querer pasar el mayor tiempo posible juntos. Sin embargo, con el tiempo esto debe dar paso a otras fases de la relación, y no quedarnos estancados. Estas otras fases conllevan, entre otras cosas, el incrementar la confianza en la pareja y dejarle un espacio propio. Esto no significa que por pasar menos tiempo juntos la relación se haya deteriorado; simplemente se trata de asegurar, para que la relación de pareja sea sana, el bienestar individual a ambas partes.

Cuando alguno de los miembros no dispone de este espacio individual, con el tiempo dependerá del otro. Aunque esto pueda no parecer perjudicial, en el largo plazo puede implicar una pérdida de la red social propia, de sus amistades o incluso de sus intereses o aficiones, en detrimento de los de la pareja.

Por el contrario, permitir al otro que disponga de un espacio personal es una muestra de amor, confianza y complicidad. Algunas personas desarrollan actitudes posesivas respecto a sus parejas, intentando controlar en todo momento dónde están o qué hacen. En estos casos, es importante comprender la diferencia entre amor y posesividad.

Así, mientras que el amor se caracteriza por la generosidad, la confianza y el desear lo mejor para la pareja, la posesividad viene marcada por el egoísmo, la desconfianza y el desear lo mejor para uno mismo.

Señales de que la falta de un espacio propio es un problema

  • Se abandonan hobbies o aficiones que tradicionalmente se disfrutaban.
  • Se deja de frecuentar a amigos o familia.
  • Exceso de dependencia hacia la pareja
  • Se realizan constantemente actividades que no apetecen.

Formas de mantener un espacio propio en la pareja

  • Reservar un día a la semana para salir con tus amistades
  • Practica alguna actividad que te guste
  • Establece una rutina para visitar a tu familia
  • Haz hueco en vacaciones para una escapada a solas
  • En casa, ten un espacio propio para ti
  • Ve a ver una película o al teatro a solas
  • Persigue tus metas profesionales
  • Evita caer en los celos

¿Cómo se pueden tratar los problemas ocasionados por la falta de un espacio propio en la pareja?

Muchas veces, la falta de un espacio propio en la pareja es un problema que puede ser fácilmente resuelto; salvo en aquellos casos más extremos, por lo general se puede solucionar sin necesidad de recurrir a un profesional externo. Para ello, lo mejor es establecer un diálogo claro, honesto y sincero sobre las necesidades de cada uno.

Querer disponer de un tiempo para uno mismo no quiere decir que la relación no funcione o que no estés bien con tu pareja, sino simplemente que necesitas desarrollarte también en otros ámbitos distintos. Además, posiblemente tu pareja sienta lo mismo, aunque quizás no lo haya manifestado. Por ello, el primer paso es abordar el problema de manera directa y exponerlo para encontrarle una solución.

Cuando hables con tu pareja sobre la necesidad de tener más espacio, es importante no culparla ni atacarla. Esto significa que no debemos responsabilizar a otra persona de nuestras necesidades. Así, no se trata de que “no me dejas hacer cosas a solas”, o “me agobias”; por el contrario, el enfoque correcto sería “me gustaría tener un espacio propio”.

Igualmente, puede ser conveniente no hablar solo de lo que uno necesita, sino también de las necesidades del otro. En este sentido, estimular a la pareja a desarrollar su propio espacio y realizar actividades por su cuenta resulta positivo.

Solo en aquellos casos más patológicos, donde la relación se ha enquistado, puede ser necesario recurrir a un terapeuta. Un terapeuta especializado en este tipo de intervención puede ayudarnos a ello. Con esta terapia, se potenciarán habilidades como la empatía, la asertividad y la escucha activa. Así, ambas partes podrán expresar sus sentimientos y emociones al otro sin herirle, buscando una solución al problema.

Tabla de comparación: Amor vs. Posesividad

Característica Amor Posesividad
Base Generosidad y Confianza Egoísmo y Desconfianza
Deseo Lo mejor para la pareja Lo mejor para uno mismo

¿Qué es una familia tóxica?

Las familias tóxicas son familias disfuncionales donde los miembros no se encuentran seguros. Es decir, el hecho de haber crecido en ellas, o tener que permanecer cerca una vez la persona se ha hecho adulta, perjudica gravemente la estabilidad emocional y bienestar de la persona.

Es difícil definir cómo es una familia tóxica, porque los problemas familiares puede venir de muchas fuentes dentro de la misma familia. Para saber si tenemos una familia tóxica, lo primero es reflexionar sobre cómo nos sentimos cuando pensamos en nuestra familia. Si nos hace sentirnos respaldados y tenemos el convencimiento de que nos van a apoyar y ayudar cuando lo necesitemos, aunque no compartan nuestras decisiones, probablemente nuestra familia esté mas cerca de ser funcional. Como decíamos anteriormente, no hay un tipo concreto de familia tóxica.

Si no que podríamos definir como tal a todas las familias que no permiten el desarrollo integro y libre de sus miembros. Hay parentalización: los hijos son los que se encargan del cuidado (físico y/o emocional) de los padres. Muchas veces nos encontramos en terapia personas que llevan años lidiando con sus problemas familiares y que todavía están pagando las consecuencias de haber nacido y crecido en un hogar tóxico. Este tipo de paciente, aunque es consciente de la toxicidad de su entorno, tiene dificultades en el presente.

Si este familiar tóxico es “relativamente lejano” podemos optar por relacionarnos con él lo menos posible. El problema viene cuando este familiar tóxico es cercano: una madre tóxica, un padre tóxico, un hermano… Normalmente, para más complicación, estas relaciones son muy ambivalentes: “Si me alejo me siento mejor, pero me siento muy culpable”. En estos casos es importante darnos prioridad a nosotros mismos.

Saber qué nos da bienestar a largo plazo y entender que en las relaciones familiares se entrelazan un montón de emociones, a veces contradictorias, y que llevan con nosotros desde que somos niños, por lo que también entra en juego el instinto de supervivencia. Los patrones de apego y de relación que hemos establecidos de niños con nuestros padres son una “plantilla” que tendemos a repetir, incluso aunque nos hagan daño.

De hecho, desde la terapia familiar y sistémica, el síntoma, que normalmente es el motivo por el que el paciente acude a terapia, puede estar generado o mantenido por el entorno familiar. Tal y como decíamos anteriormente, lo más importante para sobrevivir a una familia tóxica, es tomar conciencia. Y después darnos prioridad a nosotros y nuestro bienestar.

Entendemos que todo esto es muy fácil de decir, pero muy complicado de llevar a la práctica. Hay diferentes opciones terapéuticas para enfrentarnos a una familia tóxica o disfuncional. Existe la terapia familiar en la que todos los miembros de la familia acuden a terapia. Se trata de un trabajo conjunto en la que todos los miembros quieren buscar un bien común.

Sabemos que esto es muy difícil en ocasiones. Ya sea porque la familia no está dispuesta o porque la opción de empezar terapia llega cuando ya somos mayores y puede que nuestros padres ya no estén. Es posible realizar terapia familiar, u orientada a sanar nuestras heridas familiares, a través de la terapia individual.

Como decíamos anteriormente, los patrones de relación que establecemos con nuestras figuras de apego son como una plantilla que acaba marcando y condicionando todas nuestras relaciones significativas, también la relación con nosotros mismos. Si crees que tu entorno no ha sido el más adecuado y eso te genera sufrimiento y, además, te está dando problemas en el presente, pide ayuda.

Influencia de terceras personas en la pareja

Los familiares, principalmente los padres de uno o los dos miembros de la pareja, en ocasiones originan problemas en la relación por invadir la intimidad de sus hijos. Otro de los problemas habituales en una relación ocasionados por terceras personas acontece cuando una expareja aún mantiene un fuerte vínculo con uno de los miembros.

De manera similar a lo comentado en el caso de las exparejas, aunque salvando la componente sentimental que atañe a una relación finalizada, los amigos influyentes pueden actuar de forma similar a lo comentado con anterioridad. Es decir, contactando en cualquier momento y adoptando una postura claramente dirigida a intervenir en el día a día de la relación. Otra de las terceras personas clásicas que son fuente de problemas en una relación son los compañeros de trabajo.

Tras haber profundizado en el tipo de personas cercanas a una relación que pueden influir al punto de generar conflictos, vamos a detallar algunas señales frecuentes que dan clara muestra de que una de estas terceras personas están alterando el equilibrio con tu pareja. Es importante decir que este tipo de señales han de tomarse con prudencia.

Cuando una tercera persona se siente con la libertad de escribir o llamar a cualquier hora del día y por motivos que no requieren de esa urgencia, podemos estar ante un caso en el que es necesario establecer límites. La intimidad y el tiempo de calidad de una relación no deben verse alterados por la presencia constante y repetitiva de una tercera persona. Esta señal es habitual, sobre todo de parte de familiares y amigos íntimos.

Si percibes que un familiar o amigo crítica de manera permanente a tu pareja, lo que haces con tu pareja y, además, se siente con el derecho y la libertad de sugerirte de manera reiterada «qué es lo que deberías hacer», debes tener cautela respecto a ese tipo de intromisiones. En relación con lo dicho en el punto anterior, la validación externa de familiares -e incluso amigos- a veces se antepone a las necesidades de nuestra pareja.

La influencia de terceras personas en la relación, anteponer las necesidades externas a las propias y permitir intromisiones constantes y en cualquier momento del día, son acciones que ocasionan distanciamiento emocional. La pérdida de confianza surge, sobre todo, cuando una tercera persona, amigo, expareja o compañero de trabajo, se siente con la libertad de irrumpir en la vida personal de uno de los miembros de la relación en cualquier momento y sin límite. Tal y como adelantábamos con anterioridad, cuando en una pareja se anteponen las necesidades externas a las de tu compañero/a sentimental, es común que surjan problemas de autoestima.

Un buen consejo para superar problemas en una relación es practicar la comunicación consciente. Y cuando hablamos de comunicación consciente queremos decir, sobre todo, sin juicio y reproches y de forma sosegada, no desde el enfado. Expresar de manera sincera qué te incomoda respecto a cómo terceras personas intervienen e influyen en tu relación, puede mejorar la situación.

Las intromisiones por parte de terceras personas se corrigen estableciendo límites. Si como pareja ya habéis dado el paso de hablar de forma consciente acerca del problema y habéis convenido encontrar soluciones, la más importante es esta. Si expresas tus límites y aun así la tercera persona insiste en hacerse notar, el problema está claramente en ella. En las relaciones de pareja formar equipo y remar juntos es fundamental.

Practicar la comunicación consciente, expresar tus sentimientos y establecer límites son tareas que para muchas personas suponen un difícil reto. En terapia se trabaja la asertividad y cómo puedes establecer esos límites tan necesarios a los que hemos hecho referencia sin herir los sentimientos de los demás.

Como hemos dicho, en ocasiones basta con una comunicación sincera que se traduzca en acciones concretas. Sin embargo, muchas parejas solicitan ayuda profesional para establecer este diálogo de una forma certera, respetuosa y efectiva.

La persona que tiene dependencia emocional, necesita cubrir sus vacíos emocionales mediante una persona externa. Uno de los principales factores de riesgo para desarrollar dependencia emocional es haber tenido una carencia de las figuras materna y paterna en la infancia. El modelo de padre o madre poco cariñoso e invalidador genera unas carencias emocionales que persiguen al hijo durante todo du desarrollo. El principal objetivo con respecto a sus parejas, es nutrirse de toda esa valoración, validación y refuerzo positivo que no tuvo en la infancia. La persona dependiente hará todo lo posible por sentirse aceptada y reconocida.

El principal objetivo con respecto a sus parejas, es nutrirse de toda esa valoración, validación y refuerzo positivo que no tuvo en la infancia. La persona dependiente hará todo lo posible por sentirse aceptada y reconocida. Por el contrario, los padres que han ejercicio un excesivo control y protección sobre sus hijos, han enseñado un patrón emocional muy irresponsable, ya que de alguna manera, el niño entendió que él no podía ni sabía hacer nada por su bienestar, ya que sus padres se encargaron de procurarle todo lo que necesitaba. Estos padres, no han permitido un buen aprendizaje respecto a las estrategias de afrontamiento ante las adversidades, limitando las capacidades de sus hijos.

Un patrón parental muy típico de las mujeres altamente dependientes es cuando el padre ha sido adicto o alcohólico; o bien, ha presentado algún tipo de problema que no le permitiera estar presente sanamente. En estos casos, las chicas, suelen buscar en su pareja alguien a quién cuidar, asumiendo relaciones en muchos casos disfuncionales, ya que los hombres en los que se fijan suelen tener problemas también. La persona, de una manera inconsciente, trata de salvar a su padre, mediante su pareja, hasta llegar a estados de gran desequilibrio emocional.

Teniendo en cuenta que los padres son los principales modelos de conducta, cabe destacar que la primera relación afectiva con la que compararán las suyas, será la de sus progenitores. La manera en cómo sus padres interactúan entre sí; se muestran el amor y el cariño; gestionan sus conflictos; etc., se va a convertir de una manera más o menos subconsciente en la guía a seguir en sus relaciones. Normalmente, las personas que tienen un mal autocencepto de sí mismas, suelen caer en relaciones tóxicas.

Por último, es muy común observar cómo las personas que han tenido otras experiencias anteriores, en las que la pareja ha ejercido un alto control sobre ellas, han aprendido a vincularse con el otro de una manera muy sumisa. El abuso al que muchas de estas chicas han sido sometidas, les afecta en su autoestima, provocando que se vuelva a repetir el patrón en las siguientes relaciones. La dependencia emocional puede generar un gran deterioro en todos los ámbitos de la persona: individual, pareja, social, familiar, laboral, etc.

No cedas ante el control y los celos. Aceptación incondicional: no vale eso de ‘ya cambiará’ o ‘conmigo será diferente’. En pareja, no se está de acuerdo en todo. Tu pareja no es adivina: Comparte lo que necesitas para ayudar al otro a entenderte mejor y a empatizar contigo. El tratamiento tiene como objetivo trabajar el desapego.

Al principio, la separación de la pareja supone, tanto para los niños como para los adultos, un estado de incertidumbre. Los niños pueden reaccionar de diferentes formas ante la separación de sus padres, aunque la respuesta depende de muchos factores, uno de los más importantes es el grado de conflicto. Algunos niños se pueden sentir culpables, otros muy enojados con alguno o ambos progenitores. Es por lo tanto importante, tratar de entender la situación que están pasando y tener en cuenta sus sentimientos.

-Es importantes explicar la decisión de un manera conjunta, con el fin de que no crean que ninguno de ellos es culpable. -Es importante controlar la emotividad al hablar con los hijos, para no preocuparles. -La ausencia de conflictos entre los padres,(o evitar que sean visibles) será uno de los factores que más facilitará la adaptación de los niños ante la nueva situación.

-Si no se quiere perjudicar al niño, se deberá facilitar la comunicación así como favorecer las relaciones entre las dos partes, respondiendo de manera adecuada las necesidades de los hijos ( incluyendo en éstas las relativas a los aspectos económicos, de salud, emocionales y educativos). -Desde la perspectiva del niño siguen siendo su papá y su mamá. Por tanto cualquier comentario negativo que hagan contra cualquiera de ellos, será doloroso también para el niño.

-El hecho de consensuar y mantener unas normas básicas. El que el padre y la madre sean capaces de tomar conjuntamente la mayor parte de las decisiones que aparecen durante estos años que dura la crianza. Estas decisiones consensuadas se refieren a normas básicas en la educación, como pueden ser los estudios, horarios, hábitos, normas de comportamiento y límites, al margen de con quién esté.

-Las conductas sobreprotectoras no son beneficiosas para los niños, hay que evitar el permitir o tolerar hechos que no eran tolerados antes de la separación. -Los mensajes negativos de uno de los progenitores contra el otro, escuchados por los niños. -La pérdida de relaciones importantes para los hijos (abuelos, tíos, primos, amigos…) dificultará este proceso de adaptación, aunque la situación más negativa de pérdida con la que se pueden encontrar los niños y las niñas tras el proceso de separación es la “pérdida” de uno de los progenitores. los niños llamen papá o mamá a la nueva pareja, o hacer comparaciones son perjudiciales para los niños.

La escuela es la encargada de colaborar en la educación de los hijos con la familia, y en ocasiones es en el colegio donde los niños manifiestan lo que está pasando en casa. Cuando los progenitores se separan, se suele observar un descenso en la capacidad del niño para concentrarse y por lo tanto en su rendimiento académico. El profesorado, una vez informado podrá observar más detenidamente, si la concentración o la motivación decaen y podrán comparar la conducta del niño con la que tenía antes de la separación o con la del resto de la clase.

Familia TÓXICA, aprende a poner distancia emocional – Carl Jung

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