El instinto maternal es el centro de muchas conversaciones que sale a relucir en reuniones de mujeres con amigas con hijos o cuando paseando por la calle ven a un bebé y les entra una ternura especial. Pero, ¿el deseo de procrear es igual para todas las mujeres?
Al hablar de la mujer, igual que pasa con el hombre, tenemos que comprender que dentro de ella existen diferentes niveles en relación a su identidad. La maternidad es algo que se refiere especialmente a la parte biológica de la mujer, su condición de hembra, y el correlato psicológico de tal condición. En este sentido todas las mujeres van a notar en sí mismas una tendencia a ser madres y cumplir con la función que la naturaleza les ha concedido.
Lo que sucede luego es que tal instinto, por decirlo así, se ve influenciado socialmente de una manera importante, y aquí es donde radica el problema. Cada mujer va a sentir mayor o menor instinto maternal según el grado de influencia que haya experimentado en su entorno social a lo largo de su vida.
Influencia Social y Deseo de Maternidad
Por esto mismo que se ha dicho anteriormente, las condiciones sociales adversas pueden atenuar el deseo de ser madre, pero esto encierra una complicación más profunda, ya que normalmente frenan el deseo inmediato de ser madre, pero en muchas mujeres no eliminan el concepto social de que para realizarse a si mismas tienen que ser madres. Esta creencia va a provocar que vivan angustiadas por no haber procreado, quizá esperando el momento en el que las condiciones sean más favorables, sin que se les acabe «pasando el arroz».
En este sentido podemos ver que se ha asociado de forma errónea el hecho de ser madre al hecho de realizarse una como mujer, cuando esto no tiene nada que ver. La maternidad es un aspecto de la identidad total de la mujer, pero este aspecto se ha reducido al todo, llevándose a equiparar el ser madre con el acto que culmina el desarrollo de la identidad femenina.
La mujer debe comprender que puede aspirar a desarrollarse a si misma aparte del hecho de ser madre, consiguiendo una independencia personal no solo en lo económico sino en lo emocional y sentimental. Esto implica que las mujeres asuman la necesidad de desarrollarse como personas renunciando a esquemas sociales que equiparan su identidad a la belleza física, el atractivo sexual, roles maternales o roles de ejecutiva agresiva que le llevan a competir con el hombre.
¿Instinto o Deseo?
Pero también puede ser entendido como una reacción a un estímulo que puede ser una sensación, una emoción. Entonces, ¿hablamos de instinto o de deseo?
Por tanto, si aplicamos esta definición al instinto maternal el resultado puede ser confuso ya que la psicóloga nos explica que “realmente lo que aparece en una mujer, en un primer momento, puede ser deseo, aunque comúnmente se le llame instinto. De hecho, el instinto aparece cuando nuestro cerebro sufre cambios producidos durante los meses del embarazo, que lo preparan para cuidar al bebé una vez que nazca. Es más, hay investigaciones que evidencian estos cambios a nivel cerebral”.
Y es que existen estudios que aseguran que durante la gestación se modifica el sistema cerebral del placer, la motivación y el esfuerzo de la mujer para facilitar la relación de la madre con su bebé.
Dicho de otra manera, no existen pruebas que avalen que exista el instinto maternal o, lo que es lo mismo, ese impulso de las mujeres que las lleva a querer tener hijos. La psicóloga insiste: “Confundimos instinto con deseo”. Y añade: “Además, me llama la atención que siempre se hable de instinto (deseo) maternal y no de instinto paternal. Este es un melón que hay que abrir y que, a mi parecer, tiene más que ver con cuestiones culturales, de educación y de género”, asegura.
Y es que como decíamos al inicio, la sociedad hasta hace poco, aceptaba que en la educación de las niñas estuvieran reforzados algunos comportamientos que, en teoría, deberían ser inherentes a las mujeres como ser más serviciales, maternales, protectoras, dulces… mientras que la figura del hombre siempre se ha asociado más a ser los fuertes, rudos y duros.
Esta es una pregunta rebuscada porque hay mujeres que, sencillamente, no tienen ni deseo de ser madres ni tampoco les florece ningún supuesto instinto maternal. ¿Por qué ocurre esto? “Creo que hay mujeres que no desean ser madres y, por eso, no sienten ese instinto, ya que, como he dicho antes, la aparición de ese instinto está más relacionada con esos cambios que se dan en el cerebro durante el embarazo”.
Es decir, las mujeres no pueden sentir esas ganas de cuidar a su ‘cría’ si no han pasado por un embarazo y su cerebro ha sufrido los cambios que este provoca. Pero, por supuesto, pueden tener el deseo o no de ser mamás. Pero ocurre, que muchas mujeres no tienen ese deseo de tener hijos por mucho que la sociedad (de nuevo) les ponga continuamente en aprietos con preguntas incómodas cuando, por ejemplo, llegan a la treintena o con expresiones tan fuera de lugar como la típica de ‘se te va a pasar el arroz’.
La mujer está preparada por naturaleza para reproducirse, pero no todas sienten la necesidad de hacerlo. Una cosa es estar preparada fisiológicamente para ser madre y otra cosa es querer asumir esa responsabilidad. Decidir tener un hijo es una elección personal y no una decisión que haya que tomar de manera obligatoria por el hecho de ser mujer.
Lejos de lo que muchos creen, el instinto maternal no es un sentimiento innato. Es el instinto que nace en la mujer por proteger, cuidar, alimentar y sacrificarse por su hijo, tras el momento de la concepción. Durante el embarazo y tras el parto, el cerebro pone en marcha mecanismos hormonales que despiertan el instinto maternal.
Ser madre es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de una mujer, momento que se llena de inconvenientes y alegrías. Generalmente, la balanza siempre se inclina hacia el lado positivo. Al contrario que el resto de los mamíferos, la mujer tiene la posibilidad de renunciar o elegir ser madre.
Ser Madre, ¿Es una Necesidad Vital?
El psicoanálisis cree que el deseo de tener un hijo no responde a una necesidad vital de las mujeres, sino que es una necesidad particular de cada una, dependiendo de su mentalidad y modo de entender la vida. De ahí, que muchas mujeres opten por disfrutar de su feminidad y renuncian a la maternidad porque la que asocian con sacrificio y una responsabilidad obligada.
Aquellas mujeres que deciden no ejercer de madres lo hacen por diversos motivos. Porque no les agrada la idea, porque su situación sentimental no es la más adecuada o porque piensan que les puede afectar de manera negativa a su relación de pareja.
Hay quienes piensan que renunciar a la maternidad es un acto egoísta, pero hay mujeres que su realización personal no pasa por ser madres, ya que frena su carrera profesional o altera su vida cotidiana. Son mujeres a quienes no les gustan los bebés, ni los niños y que no se sienten capaces de ocuparse de ellos o educarles.
Pero, pese a las teorías psicoanalistas, hay mujeres que parece que sienten y entienden la maternidad como un impulso biológico y una llamada insistente. Sienten un inmenso amor por los bebés y los niños, así como el placer por la vida familiar.
El contacto íntimo entre la madre y el hijo, crea un vínculo especial. De hecho, el papel de la mujer ha cambiado en las últimas décadas y la prioridad de hoy ya no es sólo la de ser madre. Tradicionalmente se veía la maternidad como un hecho que daba sentido a la vida de las mujeres, pero cada vez son más las que deciden no serlo. Entonces, ¿existe realmente el instinto maternal?
Si aplicamos esta definición a las mujeres, todas deberían sentir el instinto maternal y, en consecuencia, las mismas reacciones biológicas antes de ser madre. Ahora bien, ¿por qué no es así? Lo cierto es que no existen pruebas que avalen la existencia de un impulso instintivo por tener hijos en todas las mujeres. Todavía hoy las mujeres que no desean ejercer la maternidad encuentran innumerables obstáculos. Se las califica de egoístas y se les asegura que se arrepentirán si deciden no tener descendencia. Cada ser humano ha de ser libre de elegir su camino y la maternidad es únicamente una opción personal.
El embarazo activa un conjunto de reacciones biológicas, y hace que se produzcan también cambios en el cerebro. La materia gris se vuelve más concentrada. La actividad aumenta en las regiones que controlan la empatía, ansiedad, e interacción social. De hecho, la oxitocina es una hormona que genera de forma natural el hipotálamo y es segregada por la glándula pituitaria, que está situada en la base del cerebro.
Se le conoce como la ‘hormona del amor’ porque está relacionada con el surgimiento de sentimientos positivos como el orgasmo, el amor, la felicidad y el apego entre mamá y bebé. Como ya hemos dicho anteriormente, lo cierto es que la existencia del instinto maternal no se ha comprobado científicamente, pero sí se ha mantenido en la sociedad hasta llegar a considerarse como algo normal y necesario. Es por esto que muchas mujeres se cuestionan su papel de madre.
Si una mujer no siente el instinto maternal durante su embarazo, ¿será peor madre? En Fertilab Barcelona nos gusta mirar más allá y pensar que el instinto maternal es mucho más. Es, por ejemplo, cuidar al bebé, atenderle, alimentarse, abrazarlo, protegerlo. Es, sobre todo, querer a tu hijo. El instinto maternal tiene más relación con el cuidado del bebé y no solo con el deseo de ser madre.
En general, los diferentes estudios se inclinan más por describirlo como un medio de adaptación a la nueva situación que llega a la vida. Y es que la maternidad es el día a día. Y las noches. Son las emociones que no se preparan, pero que surgen. Las emociones que no se buscan, que sencillamente, aparecen. Y es entonces, cuando se sienten.
El instinto maternal no tiene que ver con fertilidad, tiene que ver con reconocer a un recién nacido como hijo y de ser capaz de proporcionarle cuidado, amparo, sostén, amor. Pero, para ello tiene que tener a su hijo enfrente.
¿Por qué quiero ser madre o padre? ¿Estamos diseñados para querer serlo? La maternidad es una construcción cultural determinada por muchos factores dentro de un grupo social específico y en una época concreta de la historia. El deseo de tener hijos desde un punto de vista instintivo es cuestionable. El deseo de ser madre tiene más que ver con las creencias, la cultura y la sociedad en la que vivimos que con cuestiones instintivas.
Esta manera de comportarse ante el estímulo es común en toda la especie, tiene fines adaptativos, son conductas complejas y van más allá de la voluntad del individuo. ¿Y el instinto paternal? No se cuestiona que un hombre no quiera tener hijos, pero sí que una mujer no quiera tenerlos. El hecho de sentir que “no se tiene ese instinto” a veces puede generar sufrimiento cuando en realidad más que una necesidad interna parece ser una exigencia externa que cumpla con lo que se espera de su rol.
Se sabe que la crianza no está vinculada a la función biológica, por lo que los hombres pueden aprender como las mujeres todas las conductas de cuidado hacia la criatura que ésta requiera. Nadie nace sabiendo, y a ser madre o padre se aprende. En cada cultura desde la concepción, hasta el parto o los cuidados y crianza del bebé varían.
Que la mujer haya salido al ámbito público, la existencia de una mayor independencia económica y personal, etc.
Que el instinto maternal no existe es una afirmación avalada por multitud de estudios realizados en diferentes universidades y distintos contextos expertos. De ser así ¿por qué muchas mujeres afirman sentir o haber sentido ese impulso natural, interior e irracional que les empuja a ser madres? Esta situación ubicaba a las mujeres en un lugar social y cultural preponderante, aun cuando el instinto maternal no era tal sino que predominaba la necesidad de supervivencia del grupo, pues cuando había un exceso de población se recurría al infanticidio.
Así, hasta la usurpación a las mujeres del linaje, para garantizar la fecundación las mujeres copulaban con diferentes machos probablemente emparentados y pertenecientes a su grupo social. En esta nueva situación socio-económica, los hombres precisaron dominar y poseer el cuerpo de las mujeres, y por ende sus vidas, para garantizar la posesión de los bienes materiales (defensa) y la mano de obra (productos), pues únicamente controlando el cuerpo de las mujeres era posible garantizar el origen paterno de la prole y controlar la línea de parentesco.
De este modo la maternidad, hasta entonces símbolo del poder y de la grandeza de las mujeres, además de ser causa de su exclusión de los espacios públicos, de la economía y de la cultura, se convierte en un elemento de subyugación pasando a adquirir “el padre” todos los derechos sobre la descendencia, sobre sus hijos e hijas y los hijos e hijas de unos y otras, que pasan también a formar parte de su riqueza engrosando el catálogo de sus bienes, de sus propiedades.
¿Es el instinto maternal innato en todas las mujeres?, ¿se puede adquirir? ¿Y si tenemos un bebé pero no escuchamos explotar cohetes? Por lo tanto, ¿el instinto de tener un bebé es inherente a todas las mujeres?
El instinto maternal es un vínculo afectivo muy particular, diferente en cada mujer, y que se establece entre ella y el niño tras la concepción. Es un impulso que empuja a una madre a actuar por su bebé, sin reflexionar, a protegerlo siempre e incluso a sacrificarse por él.
El deseo de tener hijos se manifiesta de muchas maneras. Para algunas mujeres que han sido madres, la llegada de su bebé les provoca mucha angustia y miedo, una imagen lejana a la que se ‘supone que tienen que estar viviendo’: ¿Seré una buena madre?, ¿seré capaz de atender sus necesidades y cuidarle adecuadamente? ¡Tranquilas! La maternidad es una experiencia que se construye día a día. No llega de repente en un mar de emociones positivas. Para cada mujer es distinto, así que si no sientes que es el día más maravilloso de tu vida, no te sientas culpable.
El 10% de las mujeres españolas ha decidido no ser madre, según los últimos estudios demográficos, que también contemplan que este porcentaje vaya en aumento. "El papel de la mujer ha cambiado en las últimas décadas y la prioridad que tenemos a dia de hoy las mujeres jóvenes no es la de ser madres. No estamos estudiando con el objetivo de formar una familia sino de desarrollarnos profesionalmente", asegura Ada Santana de la Federación de Mujeres Jóvenes Feministas.
“No estudiamos para formar una familia sino para desarrollarnos profesionalmente“Tradicionalmente se veía la maternidad como un hecho que daba sentido a la vida de las mujeres. "La decisión de una mujer de no querer ser madre no es opinable en modo alguno. Como no lo es la decisión de ser madre", asegura Teresa Aparicio, activista feminista.
¿Ha dejado de ser un objetivo central para las jóvenes? "En la nueva generación, la generación Z, y las circunstancias que la rodean creo que se complica la consecución de un deseo de maternidad. Pero creo que es mucho más amplio y profundo. Estamos en una deriva tal de desigualdad que solamente unos cuerpos pueden maternar, sólo unas categorías sociales pueden maternar. Es muy perverso y cada vez se cierra más el hueco de las personas que pueden criar y asegurar las condiciones materiales decentes a las criaturas", afirma Aparicio.
Presión Social
Las mujeres jóvenes que optan por la no maternidad, muchas veces se enfrentan a la presión social de su entorno. Familia y amigos suelen cuestionar su decisión de no ser madres. "Está la idea de que somos más egoístas que otras personas que deciden ser padres o madres. He experimentado situaciones tanto con familiares como con desconocidos... Mucha gente me cuestionaba mi decisión de no ser madre. Por eso escribí el cómic No quiero ser mamá, buscando que se respetase mi decisión", cuenta Irene Olmo.
Los estereotipos sobre la mujer que opta por la no maternidad van desde el cliché del egoísmo al de la frialdad o la inmadurez emocional. "¿Soy yo más egoísta porque pienso o tengo una decisión formada sobre lo que quiero hacer en mi vida o alguien que tiene hijos porque piensa que le van a cuidar cuando sea mayor?", se pregunta Irene Olmo.
“¿Quién es más egoísta: quien piensa que sus hijos le van a cuidar de mayor o yo que he tomado una decisión sobre mi vida? “Aparicio coincide con esta opinión: "Hay muchos estereotipos sobre las mujeres que no quieren ser madres. El primero de todos, el egoísmo. Se considera un acto de generosidad suprema el traer hijos a este mundo. Hay otros estereotipos como el de la inmadurez, como si nunca acabáramos de ser mujeres si no criamos".
"Los estereotipos los cuento también en el cómic, que habla de estereotipos de frías, calculadoras, mujeres que tienen el 'complejo de Campanilla', que se creen que siempre van a ser jóvenes, que son más egoístas que otras personas que deciden ser madres", explica Olmo.
Precariedad Laboral, Inestabilidad de Pareja
Sin duda, a la hora de elegir la opción de no tener hijos influyen los factores de la precariedad laboral, la inestabilidad en las parejas o las dificultades de conciliación. Pero,según nuestras entrevistadas, la decisión de no tener descendencia culpabiliza sólo a las mujeres. "Cada vez se complica mucho más porque accedemos a puestos de trabajo a edades más elevadas, lo cual complica mucho más la maternidad y criar a las criaturas porque si las traes y no las crías...", explica Aparicio.
La autonomía económica cada vez llega más tarde. "Una persona que termina Derecho, por ejemplo, accede a un despacho y se desarrolla profesionalmente partiendo de un sueldo precario y ya si hablamos del segundo punto que es el acceso a la vivienda, muchas veces ni con treinta años se da", asegura Ada Santana, quien añade que una mujer también puede cambiar de opinión en un futuro. "Afortunadamente, las mujeres a día de hoy podemos decidir y tenemos otras metas más en la vida que tener descendencia. Si en un futuro decidimos cambiar de idea podemos hacerlo. Porque yo, en un momento presente, me planteo no ser madre pero, dentro de diez años, quizás cambie de opinión".
¿Existe el Instinto Maternal?
Para Cristina Mateos, profesora de Sociología de la UCM, el instinto maternal no existe, si no que es "una construccion social, sexista y androcéntrica, que ha pervivido y llegado hasta nuestros días. Seguimos hablando del instinto desde discursos formales y teóricos". Irene Olmo se muestra de acuerdo e insiste en que ella no tiene instinto maternal y no por ello es menos mujer. "Pienso que soy tan natural como cualquier otra mujer", defiende.
"Hay mujeres que tendrán un instinto maternal, padres que tendrán un instinto paternal, pero pienso que no es una cosa que venga dada para todas las personas. Muchas veces, entra dentro de tu proyecto de vida o no entra", afirma.
“Yo no tengo instinto maternal y soy tan natural como cualquier otra mujer“Por otra parte, Mateos diferencia entre el hecho biológico de parir y el hecho de maternar, idea que está asociada a la crianza. "Yo separaría lo que es parir y no parir de lo que es maternar porque, desde mi punto de vista, se puede maternar de muchas formas. Yo puedo maternar con los hijos de mi pareja, con mis sobrinos". Además, Mateos insiste en que "Lo que es la maternidad es un derecho, un deseo, una opción, una opción libre y decidida más que nunca".
“Yo separaría lo que es parir de lo que es maternar“En conclusión, a menudo todavía las mujeres que deciden no ser madres se ven cuestionadas y culpabilizadas por su entorno. Por otra parte, factores como la precariedad laboral, la falta de conciliación y la inestabilidad de pareja influyen en la decisión de no tener hijos.
Socialmente hay estereotipos negativos sobre las mujeres no madres relacionados con el egoísmo, la inmadurez emocional o la frialdad. Sin embargo, cada vez son más las mujeres que deciden no contar con descendencia.
El querer tener un hijo es posible que sea debido al papel que la mujer siempre ha tenido en la sociedad y no tanto al deseo particular de cada mujer de ser madre. ¿El instinto maternal es real? ¿Es un hecho natural que las mujeres quieran ser mamás, o se debe más bien a una imposición social?
Hoy en día la situación ha cambiado notablemente a comparación con el pasado. Las mujeres suelen tener hijos a una edad más tardía. Situaciones en la vida, como el trabajo, el no encontrar a la pareja adecuada, la falta de tiempo, el tener metas y objetivos incompatibles con la maternidad, sus recuerdos de infancia, la relación con sus padres - , etc., van a influir en la decisión de tener hijos y también de cuando tenerlos.
El Instinto Maternal por Naturaleza No Existe
Si por instinto maternal nos referimos a algo innato que nos impulsa a tener hijos, no existe de ese modo. No es un instinto sino más bien una preferencia que se relaciona con el tipo de relación que se haya tenido en la infancia con los progenitores, entre otros factores. El instinto estaría mas relacionado con la protección y cuidado de nuestros hijos una vez que han nacido.
La clave está en que la mujer sienta y acepte la feminidad con algo totalmente compatible con ser madre. El que una chica sienta que ser madre le resultará un hecho placentero, y no como un sacrificio. Es un tema muy personal en cada mujer, ya que dependerá totalmente de sus vivencias, de sus emociones y sensaciones y de su foma de ser.
Los expertos recalcan que el sentimiento maternal innato no se halla en sí, sino que viene condicionado por estas experiencias vividas. Todo este sentimiento se hace más fuerte y positivo si la futura mamá tiene un embarazo tranquilo, un apoyo del padre de la criatura, vivir la experiencia del embarazo con ilusión… Todas estas experiencias ayudarán a que el sentimiento de ser mamá crezca.
¿Existe el instinto maternal?
| Estereotipo | Realidad |
|---|---|
| Todas las mujeres desean ser madres. | El deseo de ser madre es una elección personal influenciada por factores sociales, culturales y personales. |
| Las mujeres que no quieren ser madres son egoístas. | La decisión de no tener hijos no implica egoísmo; puede estar relacionada con la búsqueda de desarrollo personal y profesional. |
| El instinto maternal es innato. | El instinto maternal se desarrolla durante el embarazo y después del parto, influenciado por cambios hormonales y la relación con el bebé. |
| La maternidad es la única forma de realización femenina. | La realización femenina puede alcanzarse a través de diversas vías, incluyendo el desarrollo profesional, personal y emocional, independientemente de la maternidad. |
