¿Por Qué Mi Hijo Siempre Tiene Algo en las Manos? Causas y Soluciones

Cuando hablamos de manías en los niños nos referimos a comportamientos raros o injustificados que realiza una persona de manera repetitiva. Sin embargo, las manías son movimientos más complejos y menos automáticos. Y, por raras que nos parezcan las de los demás, todos hemos tenido manías, especialmente de niños.

Muchas veces las manías nos ayudan a crear hábitos con el tema de la higiene, el vestido o irse a dormir. Son el reflejo del razonamiento lógico que se establece en el pensamiento del niño y aportan tranquilidad y estabilidad. A nuestros hijos, les da la sensación de que controlan algo cuando llevan a cabo este tipo de rutinas.

Así nos podemos encontrar que nuestro niño nos pide que pongamos la silla de determinada manera junto a la cama a la hora de leerle un cuento. Lo habitual es que al «romper» esa cadena de comportamiento el niño se enfade. Eso nos puede asustar pensando que tiene algún tipo de trastorno. Sin embargo, no son símbolo de ninguna perturbación grave.

Es importante entender que el aleteo no es un indicador único de TEA. El diagnóstico de autismo requiere observación prolongada y un análisis mucho más completo que un simple gesto aislado. Muchas veces, nuestro cerebro hace asociaciones rápidas y los algoritmos de las redes sociales refuerzan esas preocupaciones mostrándonos continuamente vídeos de niños con autismo que aletean.

Esto puede hacer que nos obsesionemos y empecemos a ver signos donde no los hay.

En primer lugar, definimos estereotipias o también llamadas “stimming” (movimiento repetitivo), como un trastorno caracterizado por la aparición de algún tipo de movimiento involuntario, sin ninguna intención o propósito, generalmente coordinado y rítmico, y que se realiza siempre de la misma manera (estereotipado), en cada repetición.

Las estereotipias son muy frecuentes en la infancia, suelen aparecer hasta en el 70% de los niños en algún momento de su desarrollo y en la mayoría de los casos son benignas y autolimitadas. Como, por ejemplo: chuparse el dedo o morderse las uñas.

Los movimientos estereotipados son uno de los patrones de comportamiento más comunes en los niños. En este sentido, muchas veces las estereotipias suelen desaparecer por sí solas a medida que el niño crece.

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¿Qué Causa las Manías en los Niños?

Existen varias causas que pueden estar detrás de las manías en los niños:

  • Sobreestimulación (exceso de estímulos): Las estereotipias en los niños con autismo aparecen cuando él pequeño considera que los estímulos sensoriales son excesivos o que sobrepasan un determinado umbral de tolerancia (ruidos, acúmulo de personas, luces, etc.
  • Hipoestimulación (falta de estímulos): En este caso, al contrario del anterior, las estereotipias ayudan al niño a regular u obtener la respuesta sensorial que busca.
  • Dolor: Las estereotipias en los niños con autismo que suelen aparecen en este aspecto, suelen ser comportamientos violentos o conductas autolesivas que se realizan para ayudar al niño a volver, en cierta manera, a su equilibrio interno y así regular el dolor.
  • Las estereotipias en los niños con autismo también pueden aparecer ante una alegría intensa o una situación que provoque excitación en el niño.
  • El hecho de carecer de propósito es precisamente lo que las constituye como estereotipias. Sin embargo, hay que tener en cuenta que para el niño que las presenta son la forma de recuperar su equilibrio interno (autorregulación), y obtener la estimulación necesaria frente a diversas situaciones o exigencias.

El niño agita las manos de forma rápida, generalmente como respuesta a una emoción intensa (de excitación, nerviosismo o cansancio). Sí, es relativamente común durante ciertas etapas del desarrollo infantil, especialmente en niños menores de tres años.

Debes prestar especial atención si el aleteo es muy frecuente o intenso, si persiste más allá de los 5-6 años sin tendencia a reducirse, o si se acompaña de otras señales como falta de contacto visual, retraso en el lenguaje o comportamientos repetitivos más complejos.

Tipos de Estereotipias

Las estereotipias se dividen en dos grandes grupos: motoras (movimientos) o fónicas (vocalizaciones y sonidos). El aleteo infantil pertenece a la primera categoría.

  • Primarias: Se observan en niños con un desarrollo psicomotor normal. Suelen aparecer antes de los tres años y son frecuentes en el lactante.
  • Secundarias: Están asociadas con alteraciones neuroconductuales (déficits neurosensoriales, TEA, TDAH, TOC…). Su frecuencia e intensidad están relacionadas con la gravedad del trastorno y pueden llegar a ocupar gran parte de la vida de la persona.

¿Cómo se clasifican las estereotipias?

  • Son aquellas donde el niño presenta un desarrollo psicomotor normal.
  • Realmente, es un error común pensar que el aleteo de manos infantil es un factor determinante para diagnosticar autismo.
  • No en todos los casos de espectro autista se presentan estereotipias.
  • Son el tipo más común en la infancia y pueden presentarse desde el período lactante hasta la adolescencia.

Al ser comunes, también tienden a pasar desapercibidas, ya que muchos padres pueden considerar que se trata de patrones de movimiento completamente normales en los niños.

Estos movimientos estereotipados suelen involucrar principalmente a los miembros superiores. Es aquí donde se clasifica a las palmadas o el aleteo. En algunos casos es acompañado por movimientos extraños de los dedos, muñecas o manos e incluso sonidos guturales o muecas faciales.

También está presente el componente repetitivo. Sin embargo, cuando la causa se asocia con algún trastorno del neurodesarrollo u otra patología relacionada con el funcionamiento cerebral, no se consideran benignas.

Asimismo, pueden ser más graves en algunas situaciones, pues pueden incluir patrones de movimiento lesivos, como en el caso de las mordeduras.

Si sabemos cuándo y por qué nuestro hijo aletea las manos estaremos preparados para intervenir en el momento oportuno. Podemos recurrir a múltiples estrategias: pedirle que nos de un abrazo, ofrecerle juguetes moldeables o con texturas y densidades diferentes, formularle preguntas concretas para que exprese por qué no se encuentran bien…

Es importante tener presente que no lo hace a propósito y cargarnos de paciencia; modificar un hábito necesita tiempo y constancia.

¿Cuándo Preocuparse?

Por otro lado, que un niño tenga manías no tiene por qué significar algo grave en sí, ni tiene por qué derivar en un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) en la adolescencia. Las manías son frecuentes en los niños y tienden a remitir a medida que crecen y con el aumento en su autoconfianza.

Habría riesgo de padecer un TOC cuando sean manías persistentes que ocupan gran parte del tiempo del niño, que perturban su interacción con otros niños o con adultos o deterioran su rendimiento académico. En estos casos, sí hay que preocuparse y buscar la opinión e intervención de un especialista.

Esencialmente, no se consideran malos los aleteos porque no perjudican la salud del niño. Sin embargo, esto cambia cuando la frecuencia de los aleteos es muy alta, afectan a su interacción con sus compañeros o cuando no desaparecen naturalmente a medida que el niño crece.

El hecho de que el aleteo, como muchas otras estereotipias, sea un rasgo característico de algunos trastornos del neurodesarrollo, dispara la preocupación de los padres ante este tipo de comportamientos.

Sin embargo, no son más que una expresión del desarrollo evolutivo normal a la que no hemos de dar mayor relevancia salvo que se acompañe de otras manifestaciones inhabituales en un niño de esa edad (no señala con el dedo en torno a los 12 meses, no fija la mirada, no responde a su nombre después de cumplir el año…).

De cualquier forma, es importante cumplir con todas las revisiones fijadas por el servicio de pediatría, ya que en el curso de las mismas se revisa el desarrollo de los pequeños en función de su edad, lo que permite identificar cualquier posible anomalía.

Cómo Ayudar a Tu Hijo

La mejor manera de que el niño deje de hacer estos comportamientos es no prestándoles atención y tratando de dirigir la atención hacia otra cosa. Muchas veces no hay por qué no respetar el órden que le gusta llevar a nuestro hijo.

No son comportamientos que deban alarmarnos, pero en algunas ocasiones resultan molestos o lesivos para el niño ya que se muerde en exceso las uñas, se arranca el pelo o despelleja los labios.

Efectivamente, hay manías que resultan lesivas (como morderse los labios o las uñas). Las hemos metido en el mismo saco haciendo referencia a que son manías y no tics. Pero la intervención ante una manía difiere en cuanto a lo que produce en el niño.

Si es solo alguna manía relativa al orden, podemos no hacer caso a la misma y a medida que crezca tenderá a desaparecer. Si es una manía que le provoca lesiones, habrá que intervernir de las dos maneras que se proponen.

Lo más importante es no regañarlo ni presionarlo.

Reemplazando ese patrón de comportamiento por otro más apropiado y funcional. Podemos explicarle -por ejemplo- que es mejor que no mueva las manos de esa manera porque podría hacerse daño en las muñecas. Pero no olvidemos que se trata de un acto involuntario o semivoluntario.

Esto significa que probablemente entenderá lo que le explicamos y que incluso nos dirá que no volverá a hacerlo; sin embargo, ante el estímulo desencadenante, aleteará las manos de nuevo.

Podemos explicarle -por ejemplo- que es mejor que no mueva las manos de esa manera porque podría hacerse daño en las muñecas. Pero no olvidemos que se trata de un acto involuntario o semivoluntario.

Podemos explicarle -por ejemplo- que es mejor que no mueva las manos de esa manera porque podría hacerse daño en las muñecas. Pero no olvidemos que se trata de un acto involuntario o semivoluntario.

Estrategias para Intervenir:

  • Desviar la atención y proponer alguna actividad que sea incompatible con su manía. Si se muerde las uñas, podemos proponerle hacer juegos de manos o alguna manualidad cuando le veamos haciéndolo.
  • Disminuir la ansiedad o el aburrimiento que pueden estar provocando un aumento en la frecuencia de la manía.
  • Podemos explicarle -por ejemplo- que es mejor que no mueva las manos de esa manera porque podría hacerse daño en las muñecas. Pero no olvidemos que se trata de un acto involuntario o semivoluntario.
  • Podemos recurrir a múltiples estrategias: pedirle que nos de un abrazo, ofrecerle juguetes moldeables o con texturas y densidades diferentes, formularle preguntas concretas para que exprese por qué no se encuentran bien…

En conclusión: el aleteo de manos es una conducta no preocupante en niños con un desarrollo normal que, en la mayoría de los casos, desaparece con la edad.

Aun así, si la conducta se repite con frecuencia o no remite paulatinamente, podemos ayudar a nuestros hijos a reemplazarla por otra más apropiada y funcional, evitando siempre someter al niño a tensiones innecesarias.

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