Entender las dinámicas familiares y las emociones de nuestros hijos es crucial para una crianza saludable. A veces, los niños expresan su amor de maneras que nos hacen cuestionar si estamos haciendo lo correcto. Este artículo explora por qué un hijo puede decir "te quiero" repetidamente y cómo abordar las emociones que surgen en estas situaciones.
Comprendiendo las Etapas y Cambios en la Vida de un Niño
Es fundamental recordar que se trata de una etapa muy común, que muchas veces también está muy relacionada con que nuestros hijos van creciendo y van queriendo tomar sus propias decisiones. Esta etapa en la vida de nuestros hijos suele coincidir (aunque no siempre) con situaciones de cambio. Puede ser que haya nacido un/a hermanito/a, que haya alguna enfermedad en la familia, cambio de residencia, de empleo, etc.
Ante estos cambios en ocasiones los niños se muestran más miedosos e inseguros y demandan más presencia del progenitor con el que más tiempo han estado hasta la fecha. Por otro lado, estos periodos suelen ser cíclicos y muchas veces se dan a la inversa. Es decir, tras un tiempo en el que el niño prefería estar con el padre, puede cambiar y de repente preferir estar solo con la madre.
No Te Lo Tomes Personal
Recuerda que se trata de una etapa muy común, que muchas veces también está muy relacionada con que nuestros hijos van creciendo y van queriendo tomar sus propias decisiones. De vez en cuando, si notas que tus ánimos flojean, está bien que te repitas mentalmente: “No se trata de mí, se trata de él: de lo que él necesita en ese momento o lo que le gustaría poder tener”.
En realidad, sabiendo que es una “preferencia” que pasará, no es necesario que te centres en el mensaje literal “NO QUIERO CONTIGO”. Por el contrario, sí sería interesante que te fijes en las formas, para poder enseñarle alternativas y modelar cómo quieres que en realidad te trate.
Respondiendo a las Necesidades de Tu Hijo
Responde siempre a sus necesidades… Aunque no lo hagas siempre a sus deseos. Es decir, si tu hijo necesita besos, abrazos, agua, comida, etc., es importante atender a esa necesidad y darle lo que demanda. Sin embargo, si necesita agua pero desea que se la lleve solamente su padre, no siempre se puede (ni se quiere) satisfacer ese deseo.
En este punto es importante ser flexible y tratar de actuar con amabilidad, entendiendo que se trata de una fase y que en muchas ocasiones se puede encargar la persona que él quiere. No obstante, otras veces no es posible. En esos casos, nos tendremos que llenar de cariño y paciencia para acompañar lo que probablemente acabe en llanto.
El Control de las Emociones de los Padres
Muchas veces los padres ponemos el foco en buscar que nuestros hijos cambien para que cumplan con nuestras expectativas (ej: nuestro hijo/a tiene que cambiar. ¡Se tiene que portar mejor!). Con este post quiero desmontar este mito. Quiero que tengas claro que para que tu hijo/a cambie, primero tienes que cambiar tú.
Tienes que dejar de poner el foco en tu hijo/a para girarlo 180º y enfocarte a tí. ¡Pero no te asustes!, que esto no va de autoflagelarnos y de aumentar nuestro sentimiento de culpa. Las madres o padres de niños de espíritu libre sabemos bien a estas alturas que no podemos controlar a nuestro hijo/a; pero es importante que sepamos que podemos controlarnos a nosotros mismos.
Beneficios de la Calma en la Crianza
Estando tranquilo la ayudo a controlarse, no echando más leña al fuego en los momentos de tensión. ¿Cómo crees que aprenden los niños a gestionar sus emociones? Pues en gran medida por observación e imitación a sus padres. Los neuropsicólogos remarcan la importancia que tiene en el aprendizaje el papel de las famosas neuronas espejo.
Los niños/as de espíritu libre, que son especialmente sensibles y perceptivos, identifican inconscientemente las emociones de sus padres y aprenden por imitación cómo gestionar (o no gestionar) las suyas. Tanto el nerviosismo como la tranquilidad son estados de ánimo que se contagian.
El Secuestro Emocional y Cómo Evitarlo
Existe una parte de nuestro cerebro que está especialmente diseñada para la supervivencia; la amígdala o cerebro primitivo (también llamado cerebro de reptil). En ciertas situaciones de conflicto con nuestro hijo/a de espíritu libre nuestro cerebro primitivo nos engaña. Es lo que los psicólogos llaman “secuestro emocional” (muy gráfico el nombre, ya que tus emociones te han llevado a perder el control de ti misma/o).
La clave es no actuar bajo un secuestro emocional. Habla lo menos posible y espera a que la situación se enfríe. Por suerte hay multitud de técnicas para ayudarte a detectar que se acerca tu secuestro emocional y para gestionar estas situaciones de tensión.
La Importancia del Autocuidado
Tú reacción a una falta de respeto por parte de tu hija no va a ser la misma si estás en la situación A. A. B. Existen muchas posibilidades que si no tienes un nivel de autoconciencia alto respecto a tu nivel de estrés en la situación A. ¿Cómo puedes hacerlo? Cada uno tiene que encontrar su fórmula.
Yo lo hago con meditación diaria y deporte/montaña, dos fórmulas fantásticas que siempre recomiendo. Pero cada uno tiene las suyas: quedar con amigos, lectura, desahogarse compartiendo preocupaciones, tiempo en pareja, filatelia, masajes… lo que sea. Lo importante es que tengas identificadas las tuyas y las practiques de forma rutinaria.
Entender Que No Todos Los Niños Son Iguales
Muchas veces la gente achaca los problemas de comportamiento de los niños a padres que no han sabido educar correctamente. Sin embargo quiero que sepas que para lograr tu cambio interior es fundamental que entiendas que no todos los niños son iguales y eso te sirva para relajarte y quitarte sentimiento de culpa.
Si eres capaz de verlo así, te ayudará a ver a tu hijo/a desde la empatía y la compasión. Los niños tienen capacidad de asumir responsabilidades y decidir, siempre de acuerdo a su edad y a la confianza que transmitan a sus padres.
Cuando Un Hijo Te Irrita
A nadie le gusta reconocer que a veces su hijo le molesta hasta un punto que no molesta nadie más. Pero es bueno que, en temas de crianza, podamos hablar también sin tapujos. Porque quizás ha empezado a hacer algo que nos remueve muchísimo y no somos ni conscientes de ello: chillar, pegar, o decir palabrotas, por ejemplo.
A veces porque simplemente, estamos tan saturadas/os y agotadas/os que cualquier demanda de nuestro hijo o cualquier cosa que haga nos resulta molesta. Si no te ha pasado nunca, fantástico, me alegro mucho. Que dure. Si te ha pasado, tranquila/o, no eres mala persona por haber sentido esto. Estoy segura que esto pasa mucho más a menudo de lo que se reconoce.
El Espejo de Nuestros Hijos
Nuestros hijos nos hacen de espejo. Es como si ellos fueran el espejo de todo lo que nosotros hemos vivido. De esta forma, si yo tuve mi etapa de rabietas muy mal gestionada y lo viví fatal, y mis padres no sabían cómo ayudarme, es más que probable que, de forma inconsciente, cuando mi hijo estalla en rabieta se me despierte a mi también una rabia tremenda.
Tenemos que hacer consciente lo inconsciente. Tenemos que descubrir por qué tal cosa u otra nos irrita de forma tan desmesurada. Es importante también que no confundamos su conducta con él. ¿Nos irrita él o lo que hace? ¿Nos cae mal o lo que hace en ESE preciso momento no me gusta?
Rompiendo el Círculo Vicioso
Falta que tu hijo toque un día esa tecla que tanto te irrita para que tu irritación despierte en él (por el rechazo que nota en ti), más ganas de irritarte… con lo cual, entramos en un círculo vicioso que nos aleja del amor y nos lleva a caminos bastante duros de recorrer.
Hay que romper ese círculo vicioso y es responsabilidad nuestra, de los adultos, hacerlos. Puede haber mil motivos por los cuales nos cueste más una relación con un hijo que con otro: porque quizás se parece más a nosotros, porque es menos cariñoso y creemos que nos quiere menos, por cuestión simplemente de feeling o por lo que sea.
Llora si lo necesitas, pero te animo, sobre todo, a ponerte manos a la obra y a intentar resolver qué está pasando. Qué imágenes trae el espejo y qué podemos aprender de todo ello. Será bueno para tu hijo y también para ti. Esta fase en la que estáis ahora pasará.
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El Adolescente Poco Cariñoso
Cuando tenía dos años te preguntabas si algún día ese niño o niña sería capaz de alejarse cinco centímetros de ti, aunque solo fuera para dejarte ir al baño sola… Y ahora no se te acerca ni aunque le supliques y tienes más que prohibido cualquier tipo de contacto físico delante en público.
Esta es la situación de muchas familias con hijas y, especialmente, hijos adolescentes: parece que se volvieran hoscos de la noche a la mañana. Esta conducta de rechazo físico es muy habitual en la adolescencia, pues se trata de un reflejo de los cambios cerebrales, de su necesidad de independizarse de la familia.
Razones por las Que los Adolescentes Dejan de Ser Cariñosos
- Es una fase más de su desarrollo. El ser poco cariñoso se relaciona con el ciclo vital que el adolescente está viviendo, el descubrimiento de su individualidad.
- Forma parte de la necesidad de alejarse. El cerebro adolescente está configurado para salir de casa. Ignorar nuestros consejos, buscar otros referentes, pasar tiempo con las amistades, separarse físicamente de nosotros: todo es uno.
- En ocasiones está ligado a la imagen que quieren dar de sí mismos a sus iguales. Algunos adolescentes se muestran muy cariñosas con sus amistades, pero no con su madre o su padre, para no parecer infantiles.
- A veces contribuimos a ello. Cuando llega la adolescencia hay una cierta inhibición en las demostraciones físicas de afecto que hace que ninguna de las partes sepa cómo actuar.
Cómo Relacionarse con un Adolescente Poco Cariñoso
- No le hagas reproches.
- Busca momentos de intimidad.
- Interésate por él o ella.
- Apoya sus iniciativas.
- Hazle saber que tu amor es incondicional.
- Busca el contacto físico (con delicadeza y respeto).
El Contacto Físico en la Adolescencia
Los seres humanos necesitamos tocarnos. Se sabe que el contacto físico es imprescindible para el correcto desarrollo de los bebés y niños muy pequeños, pero cada vez son más los estudios que confirman que los abrazos y las muestras físicas de afecto son necesarias en todas las etapas de la vida.
Algunos estudios han probado, además, que la falta de ternura y afecto por parte de los padres en la adolescencia es directamente proporcional a la inseguridad que sienten los adolescentes. En definitiva: independientemente de que te muestre su afecto o no, tu hija o hijo adolescente necesita pruebas de tu cariño para crecer de forma equilibrada.
Conclusión
Enfrentar los desafíos de la crianza requiere paciencia, autoconciencia y una comunicación abierta. Recordar que cada etapa es transitoria y que el amor incondicional es fundamental para el desarrollo emocional de nuestros hijos nos ayudará a construir relaciones familiares más fuertes y saludables.
