Es muy habitual que los niños prefieran hacer caca en el pañal cuando se empieza a plantear la retirada del mismo. Los niños perciben la caca como una parte de ellos y sienten que dejan ir una parte de su cuerpo al defecar. Esa sensación de separación no la notan tanto si llevan el pañal.
Además, puede ser que con el pañal estuvieran acostumbrados a hacer las deposiciones de pie o moviéndose. Cuando iniciamos el proceso de retirar el pañal porque vemos que nuestro hijo/a está preparado, el control del pipí suele resultar más sencillo y rápido, en cambio el control de las heces siempre cuesta un poco más. Es habitual y forma parte del mismo aprendizaje.
¿Cómo podemos ayudarle?
Lo primero de todo es entender por qué tienen ese miedo, respetarlo y no menospreciarlo. No presionarle ni forzarle ya que puede ser contraproducente. Dale tiempo y ten mucha paciencia.
Podemos aprovechar para explicarles qué es la caca, cómo se produce y por qué ya no es necesaria en nuestro cuerpo. Podéis acompañaros de un cuento o de dibujos para explicarlo.
Es importante revisar que no haya un estreñimiento de base cuando se inicia el proceso de dejar el pañal. Si las heces son duras, costarán más de salir y tendrá que hacer más esfuerzo, le puede molestar o asustar más. Además, cuando hay un estreñimiento y quitamos el pañal, ese estreñimiento suele empeorar.
Asegurad una ingesta adecuada de fibra y agua, y ejercicio físico diario. Os recomiendo adaptar el baño al niño/a, que le haga sentir seguro. Que el orinal esté a su alcance o si usamos adaptador que tenga un taburete antideslizante para subirse, que los pies toquen el suelo o el taburete, y las plantas del pie estén planas en el suelo. Que se sienta cómodo.
Hacer juegos con las manos con materiales que ayuden a nivel sensorial, como por ejemplo, jugar con arcilla, plastilina, barro, pintura… Es frecuente que el niño/a pida el pañal solo para hacer caca. No pasa nada, se lo podemos poner sin problema, pero solo para ese momento puntual de hacer la caca. Luego lo retiraremos.
Cuando lo retiremos, os recomiendo que os acerquéis los dos al wáter y tiréis la caca del pañal al wáter, aprovechando para explicar que la caca va al wáter.
Algunos tips para este momento:
- Un recurso muy útil es que cuando le pongamos el pañal, dejarlo cada vez más bajo, aflojado de la cintura, para que poco a poco vayan notando esa sensación de dejar caer la caca de forma más gradual.
- Otra opción es poner el pañal abierto dentro del orinal, y que intente hacer caca en el orinal con el pañal debajo.
Es frecuente que desde pequeños hayamos usado palabras despectivas para referirnos a las heces, por ejemplo: «qué peste» «qué asco» «fuera caca»… Cuando usamos esas palabras estamos catalogando la caca como algo malo, sucio, desagradable… cuando es algo que proviene de nuestro cuerpo y que los niños/as pueden sentir como parte de ellos.
Os recomiendo hacer un esfuerzo en no usar estos calificativos negativos, para que eso no interfiera en el proceso.
Al quitarles el pañal, sin darnos cuenta les estamos pidiendo más, mucho más. La maduración de los esfínteres, se suele producir en torno a los 2-3 años. Otro aspecto a tener en cuenta, es la voluntad, hacer caca es un acto voluntario, por lo que de alguna manera, además de ser consciente (la capacidad que hablábamos anteriormente), tiene que de alguna manera querer hacerlo.
Por ejemplo, existe algunos niños con dificultades en su integración sensorial, que pueden manifestar en ocasiones un rechazo a hacer caca en diferentes contextos o únicamente en el inodoro. Así pues, ante esta situación nueva qué les asusta, se puede producir estreñimiento. Lo que se considera “estreñimiento funcional”.
¿Cuál es el problema? Que como bien sabemos, es un hecho que no se puede evitar. Según el DSM-V (manual diagnóstico de psicología), a partir de los 4 años, empieza a considerar este problema como una entidad diagnóstica propia. La cual se conoce como encopresis.
En la mayoría de los casos, es recomendable anticiparse a esta problemática y no esperarse a los 4 años. Debido a que cuánto más tiempo se esté en una situación de estreñimiento funcional, puede dar lugar a más aprendizajes erróneos, que pueden cronificar el problema.
Ante todo, PACIENCIA, el proceso de la caca engloba muchos más aprendizajes de los que inicialmente nos puede parecer. Si todavía no has quitado el pañal, observa los periodos sensibles del niño. La labor del psicólogo en estos casos, suele ser de asesoramiento y acompañamiento en este proceso.
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¿Es el momento de retirar el pañal?
Tu hijo acaba de cumplir 2 años ¿Es el momento de retirar el pañal? Pues en la mayoría de los niños sí, pero en otros muchos no. Quitar los pañales no sólo depende de la edad sino también de su nivel de desarrollo psicomotor. La mayoría de los niños suelen conseguirlo alrededor de los 2 años pero hay niños que tardan más y no por eso significa que tengan algún problema.
Otros han cumplido los 2 años pero los padres prefieren esperar a que no haga tanto frío (por eso de que se pasan el día cambiando mudas), o esperar a que la guardería les eche una mano (gran ayuda para muchos padres); por lo tanto, tranquilidad: Entre los dos años y los tres años nos pondremos manos a la obra. No te presiones con el momento exacto, el niño ha de estar preparado.
Tenemos que enseñar a nuestro hijo a que reconozca las distintas partes de su cuerpo y lo que ocurre con ellas. Por eso hay que familiarizarse con los términos de pipí, caca, vater, orinal. Le ayudaremos a tener consciencia de sus necesidades, a identificar si tiene ganas de ir al baño.
Cuando veamos señales claras debemos preguntarle “¿Te estás haciendo pipi?, ¿Quieres hacer caca?”. Es importante también enseñarles la diferencia entre estar limpio y seco, o sucio y mojado y, por supuesto, nunca reñirle si se ha hecho pipi/caca encima sin avisar.
Los niños viven según sus propias experiencias; por mucha teoría que les intentemos dar, si no han vivido esa experiencia, difícilmente la van a asimilar. Si se queman el dedo con una cafetera, no intentarán tocar la cafetera de nuevo, al menos no lo harán en una buena temporada.
Con el pipi ocurre algo similar: para saber que es “hacerse pipí”, antes deben hacerse pipí encima, sin pañal y sentir la humedad y el charco en el suelo (y también la reacción de mamá que, como poco, pondrá una cara entre sorpresa y resignación). En ese momento serán conscientes de lo que ocurre si no avisan.
Con el paso de los días (en la mayoría de las veces, muy pocos días), ellos ya son capaces de “escuchar” las señales de su cuerpo: “Tengo ganas de hacer pipí, si no aviso, me hago pipí encima y me mojo el pantalón…Y mamá pondrá esa cara rara de que ha pasado algo. Todo esto es un proceso, así que: Paciencia.
¿Cómo podemos ayudarle?
- Ve con tu hijo a comprar un orinal. ¡Que lo elija él! Se lo presentaremos como algo estupendo y “de niños grandes”. Dejaremos que se vaya familiarizando con él, que se siente (aunque sea vestido), que vea que no pasa nada.
- Aprovechad las ocasiones en las que los papas (o hermanos) van al baño para que os vean; para que ellos mismos comprueben que es algo normal y natural y que “no pasa nada”. Enseñadles a utilizar la cisterna y que ellos mismos comprueben como se lo lleva todo el agua… Despídete de la caca: “¡Adios caca, adios!” Sí, ya sé que suena un poquito ridículo, pero ¡esto es lo que hay!
Aunque os resulte extraño, los niños de esta edad son muy reacios a desprenderse de su caca; les gusta hacerla en el pañal, es parte de ellos, es “su caca” y punto.
Opción A: Me hago caca encima, viene mi mamá, me limpia el culito mientras me cuenta algo divertido. Opción B: Sentarme en esa cosa rara y dejar caer mi caca por ese agujero… La respuesta está clara ¿No creéis?
- Intentad que el niño se siente en el orinal sin pañales. Sin prisas. No esperéis resultados inmediatos, pero si sucede, mostrad alegría y satisfacción. “¡Qué bien que has hecho una caca graaaaaaaande como los gigaaannntes!” (Otra vez suena un poco ridículo, pero es que es así!)
- Debemos enseñar a nuestros niños a “escuchar” las señales de su cuerpo. Preguntad al niño durante el día ¿tienes ganas de hacer caca? para llamar su atención. Si vemos que tiene ganas, le llevaremos al baño, le ayudaremos a quitarse la ropa y esperaremos un rato allí sentados. Lo haremos sin forzar y durante el tiempo que el niño considere. Alabaremos el éxito, pero nunca debemos criticar si no lo ha conseguido. “Bueno, tranquilo; esta vez no ha salido. ¡La próxima vez seguro que lo conseguiremos!”
- Es muy importante reforzar los pequeños logros que vayamos obteniendo: “Ya eres un niño grande”, “Lo haces tan bien como lo hace mamá”, “¡Lo has hecho tú solito!”. Es muy estimulante para ellos las pegatinas sobre un mural que podemos poner en el baño cada vez que lo consiga. Será “El mural de las cacas”.
- Siéntale siempre a las mismas horas en el orinal, preferiblemente después de las comidas, y no más de 10 minutos si no desea continuar. Llévale al baño con frecuencia, sobre todo al principio.
- Comprad libros con dibujos sobre la retirada del pañal.
Cuando tenga “un accidente” pondremos cara de desaprobación, pero no de enfado, no haremos ningún drama, no habrá gritos, ni castigos ni reprimendas. Debemos hacerle entender dónde se hace el pipi o caca. (“¿Dónde se hace el pipi, cariño?” “Avisa a mamá cuando tengas ganas que ella siempre te acompañará…”).
Además tendrá que colaborar para quitarse la ropa mojada y sucia, nos ayudará a enjuagarla un poquito. Si quitarle el pañal no va tan bien como esperabas, no te preocupes. Puede que no lleguen al orinal a tiempo, o que no quieran ir, o sencillamente que no sean conscientes de que han tenido un escape.
Quizás sea demasiado pronto y tu peque no está preparado. No pasa nada. La mayoría de los padres inician el proceso cuando sus hijos tienen entre dos años y dos años y medio. Pero, como todos sabemos, cada niño se desarrolla a un ritmo, por lo que el momento adecuado para dejar el pañal también dependerá de cada caso.
Si tu peque se niega en redondo a acercarse siquiera al orinal, lo más probable es que no esté preparado aun. Intenta convencerle amablemente, pero, si no da su brazo a torcer, deja pasar un mes o así y vuelve a intentarlo.
Señales de que tu hijo está preparado:
- Te dice que ha hecho caca o pis.
Conseguir que tu peque haga pis en el orinal es un buen comienzo, pero puede que no quiera hacer caca, en cuyo caso el proceso puede ser un poco más largo. A veces lo único que necesitan es ánimos y motivación.
Otro motivo por el que los niños son reticentes a hacer caca en el inodoro o el orinal es que les asusta la caca en sí. Le puedes ayudar a superar este miedo vaciando su pañal juntos en el wáter. Indícale que se lave las manos después de hacer sus cosas para que vea que no hay problema.
Si no ocurre, hay que dejar que se marchen y probar de nuevo más tarde. Hay que intentar convertir las visitas al baño en un rato divertido para que se mantengan pegados a su orinal, especialmente si se trata de niños con facilidad para distraerse.
Por otra parte, si están jugando a algo cuando toca ir al baño, asegúrales que sus juguetes se van a quedar donde están. Puede parecerte que no está yendo bien la cosa si tu peque tiene escapes, pero le ocurre a la mayoría de los niños. La perseverancia es esencial.
No empieces a quitarle el pañal y luego lo dejes una y otra vez; así solo consigues confundir a tu hijo. Si, después de unos días o de una semana sientes la necesidad de dejarlo, vuelve a los pañales y deja pasar unas semanas antes de volver a intentarlo.
Independientemente de que tus problemas durante el proceso sean con la caca o con el pis, prepárate para estar cambiando a tu peque y lavando ropa con mucha frecuencia. Tu hijo puede disgustarse mucho con los escapes, no le hagas sentir peor. Muy al contrario, felicítale cuando no haya habido accidentes y recuérdale que la próxima vez debe acudir al orinal.
Prueba a preguntar más veces a tu hijo si necesita ir al servicio y anímale a decírtelo. El proceso de quitarse el pañal es a menudo estresante para los niños, especialmente, cuando empiezan a utilizar un inodoro de verdad.
Miedos comunes al usar el inodoro:
- Caerse por el retrete - Si tu hijo o hija tiene miedo a utilizar el inodoro, pon un reductor y un taburete para facilitarle las cosas. Háblale del hecho de ir al baño de forma positiva, incluso deja que vea cómo tú lo utilizas para que se dé cuenta de que es algo que hace todo el mundo.
- Baños públicos - Aunque tu peque utilice el baño de casa, puede que le den miedo los baños públicos. La mayoría no se sienten tan seguros y cómodos como en su casa. Trata de que la experiencia se parezca en lo posible a estar en casa; puedes llevar, por ejemplo, el cuento que estáis leyendo.
- Cisterna muy ruidosa - El ruido que hace la cisterna cuando se vacía puede asustar a los más peques. Algunos tienen miedo de que se los trague el retrete. Si te parece que esto le puede ocurrir a tu peque, al principio espera a que salga del baño para tirar de la cadena. Más adelante, hazlo con él o ella delante, pero mientras está distraído/a.
- Ver la caca en el wáter o el orinal - El estrés que sienten los pequeños aprendices se debe a veces al hecho de ver sus deposiciones en el retrete o el orinal. No las han visto antes y presenciar cómo se las lleva el agua del wáter puede darles miedo. Explícale a tu peque lo que son, por qué vamos al baño y dónde acaban las cacas.
Han pasado algunas semanas desde que le quitaste el pañal y todo va bien. Pero, de repente, la cosa cambia. Empieza a tener escapes de nuevo o decide que no quiere volver a utilizar el orinal. Las regresiones durante el aprendizaje pueden resultar frustrantes. Mantén la calma: sabes que puede hacerlo.
Regresiones:
- Regresión intencionada: ¿tu hijo o hija de cuatro años se lo hace encima a propósito? Intenta no enfadarte. Actúa así por algún motivo. Puede que busque que le prestes más atención. O quizás se ha producido un cambio importante en su vida, como empezar con un nuevo grupo de niños en la guardería o ir al colegio. Gestiona la causa, no el resultado. Si el motivo no es evidente, habla con él/ella y pregúntale por qué lo hace. Tómate tu tiempo para explicarle que lo estaba haciendo fenomenal y mantén una actitud positiva.
- Regresión involuntaria - Cualquier cambio puede afectarle a nivel emocional, y este puede ser el resultado. Si logras identificar el motivo, trata de resolver el problema. Puede que tu hijo/a solo necesite que le recuerdes con cariño lo que debe hacer. Una regresión involuntaria puede también deberse a un problema como una infección en la vejiga.
El entrenamiento para ir al baño es una parte importante de la vida de cualquier niño. Lee nuestra guía para ayudar a tu hijo a pasar de los pañales al orinal. Las interrupciones y los entornos desconocidos pueden hacer que tu hijo no use el orinal y obstaculizar cualquier progreso que haya logrado.
Estreñimiento y retirada del pañal
La transición de la retirada del pañal al uso del baño es un hito importante en el desarrollo del bebé. Es importante elegir el momento adecuado para que el niño esté preparado y no caer en el error de acelerar el proceso. Además, en ocasiones, puede que tu hijo tenga estreñimiento a la hora de dejar el pañal. ¿Es normal? ¿Qué puedes hacer?
El primer paso es reconocer cuándo tu hijo está listo para comenzar el proceso. Hay que tener en cuenta que cada niño es diferente. No hay un momento común, ni una edad exacta a la hora de retirar el pañal. Cada niño tiene sus ritmos y debemos respetarlos.
El estreñimiento puede ser común de la retirada del pañal. Este trastorno puede aparecer por diversos motivos, incluyendo los cambios en la rutina del niño y su dieta, así como el estrés asociado con aprender a usar el baño.
Consejos para evitar el estreñimiento:
- Facilitar la postura adecuada: Ayuda a tu hijo a adoptar una posición óptima al defecar.
- Observar signos de molestia: Es crucial estar atento a cualquier signo de dolor o molestia durante las deposiciones. Si notas que las heces son duras o que tu hijo tiene dificultades al defecar, es importante actuar.
- No usar laxantes rectales: Los expertos recomiendan evitar, en la medida de lo posible, el uso de laxantes administrados por vía rectal.
- La paciencia y la consistencia son clave en este proceso. Durante este período, es normal que ocurran escapes, incluso después de haber dejado el pañal.
Aceptando esta realidad como parte del proceso, podemos apoyar a nuestro hijo con paciencia y respetarle en el proceso de retirada del pañal. Evita periodos de estrés o grandes cambios: Crear un entorno tranquilo y predecible puede alentar al niño a sentirse seguro durante esta transición.
Mantén una actitud positiva: Celebra los logros, por pequeños que sean, con entusiasmo y comprensión. Haz del baño un lugar agradable: Personaliza el espacio con decoraciones alegres o juguetes específicos para el baño que incentiven al niño a utilizarlo de manera regular.
Retirar el pañal es un proceso que varía de un niño a otro. Algunos pueden adaptarse rápidamente, mientras que otros necesitan más tiempo.
Cuándo buscar ayuda profesional
Mi hijo sólo hace caca en el pañal, la mayoría de los casos que nos encontramos en nuestra práctica clínica es de este tipo. Son niños que suelen hacer pis en el wáter, pero que cuando llega la hora de tener que hacer caca, piden que les ponga un pañal para hacerlo. Luego hay otros casos, que lo hacen en el suelo, en una esquina de la habitación, encima de la ropa interior o en el bidé, siendo estos los que menos casos nos encontramos.
Cada niño es un mundo y cada caso a de ser analizado de manera concreta, por eso que en estos casos o que mejor y único que funciona es el tratamiento con un psicólogo infantil especializados en el tema. Todos los factores anteriores, pueden influir en que se cronifique la conducta de no ir al baño.
También puede haber otros no descritos más arriba y que han de averiguarse, pues cada caso es distinto. En Atención Primaria (AP), la intervención puede ser muy beneficiosa siempre y cuando se preste atención a los factores concretos que inciden en el problema.
De forma general, la investigación muestra que el entrenamiento en el uso del inodoro no debe iniciarse antes de los 18 meses de edad. A partir de esa edad, existe mucha variabilidad a la hora de determinar el momento adecuado en el que el niño se encuentra preparado para comenzar este aprendizaje.
La decisión de los padres de iniciar el entrenamiento ha de basarse en la madurez socioemocional y psicológica del niño. No existen evidencias de que comenzar antes de los 27 meses aporte ningún beneficio, los estudios muestran que cuanto más temprano sea el entrenamiento intensivo en el uso del inodoro, a menor edad adquirirán los niños este aprendizaje, pero también tardarán más tiempo en completar el entrenamiento.
El pediatra tiene un papel fundamental, ya que será el primero en detectar el problema y evaluar la existencia de otros comportamientos alterados: en caso de presencia de incumplimiento de normas, rabietas o conductas de desobediencia, o en caso de que el niño muestre micciones o deposiciones voluntarias, esto puede indicar la presencia de conductas oposicionistas y de desafío a los adultos y puede ser pertinente la derivación a Salud Mental o al psicólogo clínico de AP, en caso de existir esta figura en el centro de salud. Un trabajo interdisciplinar y coordinado aumentará la probabilidad de éxito terapéutico.
