La transición del pañal al orinal o el inodoro no suele ser fácil, pero tampoco tiene por qué resultar traumática si hacemos las cosas correctamente. Debemos enseñar a ir al baño a nuestros hijos cuando tienen entre 2 y 3 años de edad, aproximadamente, ya que a partir de esa etapa comienzan a tener control de sus esfínteres. Los consejos de los expertos son la mejor ayuda.
¿Cuándo conviene enseñar a ir al baño a los niños?
En un artículo de la Asociación Española de Pediatría (AEP) explican que podemos comenzar con las ‘primeras lecciones’ cuando el pequeño ya puede caminar sin ayuda, posee una buena coordinación de las manos y logra bajarse y subirse los pantalones por su cuenta, entre otras destrezas que va adquiriendo a esta edad.
También debe ser capaz de seguir instrucciones sencillas como imitar tus movimientos, sentarse en una silla, levantarse o agarrar un objeto. Será muy importante que tu hijo tenga control de su vejiga; es decir, que se mantenga seco durante 2 o 3 horas, y que a través de sus gestos anuncie que tiene ganas de hacer pis.
“Puede ser mejor retrasar el aprendizaje si estas habilidades aparecen más tarde, o si es un momento de cambios para el niño, como el nacimiento de un nuevo hermano, una mudanza de casa, una enfermedad o el comienzo de la guardería”, comenta la AEP.
El desarrollo de los niños varía, pero una edad adecuada para empezar a aprender a ir al baño es entre los 18 y 24 meses. La mayoría de los niños está preparada para empezar a usar el orinal entre los 18 y 24 meses de edad. Después de los 24 meses, esta misión puede resultar más difícil dado que muchos niños entran en una fase de mayor autonomía.
Te recomendamos empezar el entrenamiento para ir al baño cuando tu hijo muestre voluntad de dejar de usar los pañales, por ejemplo si se irrita cuando tiene el pañal húmedo o sucio. Las vacaciones pueden ser un momento adecuado para empezar a enseñar a ir al baño. En verano, tu hijo no necesita tanta ropa y esto facilita que use el orinal de forma espontánea. No importa tanto cuando ocurre algún “accidente”. Además, en las vacaciones hay más tiempo libre y es posible dedicarse de lleno a la misión de dejar los pañales.
Debes prestar atención a una serie de señales que te mostrarán que está preparado para enseñarle a ir al baño.
Pero, previo a la retirada del pañal, deberemos identificar si nuestro peque puede estar listo para empezar a hacer sus necesidades en un orinal o WC. Así pues, tal y como expone la Dra. Además, para que esto suceda debemos:
- Familiarizarle con los términos de pipí, caca, váter, orinal.
- Enseñar a nuestro/a peque a que reconozca las distintas partes de su cuerpo y lo que ocurre con ellas.
- Ayudarle a identificar señales de pipis o cacas (después de comer estar al tanto) Preguntarle: “¿Te estás haciendo pipi?, ¿Quieres hacer caca?”.
- Aprender a diferenciar cuando el pañal está seco o mojado.
- Haber aprovechado las ocasiones en las que los papas (o hermanos) van al baño para que nos vean; para que ellos mismos comprueben que es algo normal y natural y que “no pasa nada”. Tiramos la cadena, decimos adiós al pipi, etc. Aprendemos por imitación.
- Haberle hablado mucho cuando cambiamos el pañal, explicarle en todo momento que estamos haciendo, que estamos limpiando, que ha hecho.
- Asegurarnos que el niño tenga un buen ritmo deposicional
- Disponer del material necesario y adaptar el espacio.
- Explicar, anticipar y ¡escoger un día!
Cuando el niño esté preparado y tenga interés, el adulto será su guía, le enseñará y acompañará. Cuando decidimos que ha llegado el día de quitar el pañal, se lo quitamos. En casa, en la escuela infantil y en el parque. No solo unas horas el día. Eso no le beneficia. Pero para esto, debemos esperar al momento adecuado, ya que así favoreceremos la autoestima del pequeño/a y el proceso será mucho más corto y satisfactorio. Intentar adelantar ese proceso solo servirá para generar frustración. El nivel de madurez de tu hijo es el que marca el ritmo. Es su trabajo.
Previamente, explicaremos bien la retirada. Le contaremos que se está haciendo mayor, como nosotros. Iremos juntos a comprar braguitas y calzoncillos, que los escoja, que tenga ganas de ponérselos. En este primer momento, retiraremos el pañal durante el día y lo mantendremos durante las siestas y por la noche. Al menos durante los 3 primeros días, será recomendable no alterar la rutina y que haya los mínimos cambios posibles.
Deberemos respetar sus necesidades de intimidad y sobre todo… ¡celebrar sus éxitos! Los primeros días, deberemos recordar la opción de ir al baño, aunque poco a poco deberemos ir confiando en nuestro peque.
Será importante establecer rutinas:
- Ir al baño después de levantarse
- Sentarle siempre a las mismas horas en el orinal, preferiblemente unos 20-30 minutos después de las comidas, y no más de 10 minutos si no desea continuar.
- Repetir cada dos horas aproximadamente.
- Llevarle al baño antes de dormir. También antes de la siesta y al despertarse.
- Identificar las señales que nos puedan hacer sospechar que tiene pipi o caca (se mueve mucho, pone cara de concentración, aprieta las piernas, cruza las piernas, se pone de cuclillas, etc.)
- Comprar libros con dibujos sobre la retirada del pañal, tanto para la explicación y preparación previa como para la continuidad del proceso. Como soporte visual y entretenimiento para usar mientras estamos en el baño.
En esta etapa de transición podemos ponerle pañales que puedan subirse y bajarse solos, para que tengan más autonomía.
El cuarto de baño o el aseo no debe ser el único sitio para aprender. Asegúrate de tener siempre a mano el orinal, preferentemente en una habitación donde el niño se sienta a gusto. Esto puede ayudarle a familiarizarse con el orinal y prepararse para aprender a ir al baño.
Cómo Enseñarle A Tu Hijo A Ir Al Baño En 3 Días
¿Cómo realizar el entrenamiento?
Siguiendo las recomendaciones de los expertos, veamos el paso a paso para enseñar a ir al baño a tu hijo:
- El niño debe elegir su orinal
Ve a la tienda con él para que escoja su orinal. Se recomienda comprar uno grande, sólido y con una base rígida. Otra opción es utilizar un reductor de la taza del inodoro, para que se acostumbre a hacer sus necesidades en el mismo lugar que los adultos.
- Crea un ambiente apropiado
De ser posible, inicia el entrenamiento cuando haga buen tiempo, para evitar que el frío y los abrigos dificulten las maniobras. Procura estar solo con tu hijo con el fin de que se sienta en confianza. También conviene alejar los juguetes que lo puedan distraer.
El niño tiene que entender que el orinal es para hacer sus necesidades, no para jugar.
- Siéntalo en el orinal
Primero muéstrale cómo bajarse y subirse los pantalones, que deben ser holgados para mayor facilidad. Cuando domine ‘la técnica’, siéntalo en el orinal durante 5 o 10 minutos después de las comidas, o cada 2 o 3 horas. Ofrécele abundante líquido para aumentar sus ganas de hacer pis.
Procura cuidar la alimentación durante esa etapa para que las cacas no sean muy duras, y así el niño no asocie el inodoro con dolor.
Puedes usar uno de esos muñecos que toman líquido y ‘hacen pipí’, para que asimile de forma mucho más clara lo que estás intentando que él haga por sí mismo.
- Enséñale a usar el papel higiénico
A partir de los 4 años, aproximadamente, puedes explicar a tu hijo cómo se utiliza el papel higiénico después de ir al baño. También tendrá que aprender a vaciar el orinal, tirar de la cadena y lavarse las manos.
- Elogia cada avance
A los niños les encanta que alabemos y aplaudamos sus logros, de manera que será beneficioso elogiar cada pequeño movimiento acertado que realicen en el baño. Démosle caricias, abrazos y besos de aprobación.
- No te enfades por los ‘retrocesos’
No muestres disgusto si se hace pis o caca encima durante el proceso que habéis iniciado. Vuelve a decirle con dulzura que debe hacer sus necesidades en el orinal y anímalo a lograrlo la siguiente vez.
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a aprender a ir al baño?
Lo más importante para ayudar a tu hijo, es tener paciencia. Haz que el entrenamiento para ir al baño sea divertido y agradable, deja que el niño avance a su propio ritmo. Permite a tu niño decidir cuándo es el momento de usar el orinal, pero también puedes preguntarle después de la siesta o una comida. “Llega el buen tiempo, empieza I3, ya tiene la edad, sus amigos ya no llevan pañal”, son algunas de las razones por las que las familias deciden que sea la hora de retirar el pañal, aunque no sea siempre el mejor momento.
Errores comunes que debes evitar
Es crucial evitar ciertas prácticas que pueden dificultar el proceso:
- No debemos forzar la retirada del pañal a determinada edad: “Ya tiene dos años, ¿A qué esperas para quitarle el pañal? El año que viene, en el cole, no puede seguir usándolo”.
- Cambiarlo sí o sí en verano o cuando llegue el buen tiempo, esté o no preparado/a.
- Con prisa: debemos sacarlo entre 3 días o una semana, rápido.
- No debemos etiquetarlo. “Debes ser como un niño mayor. Los bebés usan pañal tú ya no”.
- Si ha habido una fuga NO debemos dejarlo mojado “para que aprenda”.
- No debemos competir ni comparar nuestro peque con los otros de su clase o de su entorno. ¡Si otros ya han completado esta fase está perfecto!
- No debemos mostrar tristeza o enfado si no lo consigue. El chantaje emocional no le va a ayudar.
- Por supuesto, debemos evitar el refuerzo positivo como regalar juguetes o comprar comida si lo consigue. Y a la par debemos evitar, también, castigarlo o amenazarlo si no lo consigue.
- No hace falta preguntarle cada cinco minutos si quiere ir al baño o sentarlo tan a menudo.
- No haberle reñido si se le escapa un pipi. ¡No vayamos a sobre reaccionar!
Cómo lidiar con las dificultades que puedan surgir
La transición del pañal al orinal no es sencilla ni se logra de la noche a la mañana. Es posible que al principio el niño se niegue a sentarse en el inodoro, ya que esto representa un gran cambio en su desarrollo infantil.
Si esto llegara a ocurrir, no le insistas demasiado ni le obligues a la fuerza. Sé paciente y sugiere la posibilidad más adelante. Es común que algunos rechacen aprender, se enfaden y que a veces se creen momentos de tensión entre padres e hijos.
En ese caso, lo mejor será detener la iniciativa, esperar que pase un tiempo y volver a intentarlo en un plazo razonable. “Ajustarse al estilo personal de tu hijo puede hacer que el entrenamiento para ir al baño sea una experiencia mucho menos estresante. No hay que avergonzar, regañar ni castigar al niño si se produce un retraso en el proceso. Ante todo, evita que el asunto se convierta en una lucha constante entre los padres y el hijo.
Motívalo con ejemplos que admire
Cuando son pequeños suelen querer imitar a sus amiguitos y a las personas que más admiran. Puedes usar esto a tu favor para enseñarle a ir al baño, hablándole sobre los niños que ya lo han conseguido y lo estupenda que es esta hazaña. Procura que el proceso de enseñar a ir al baño a tu pequeño sea divertido y libre de estrés.
“Tu hijo se emociona por aprender los hábitos positivos de otros niños y además siente una fuerte necesidad de actuar como los adultos de su mismo género. Puede sentirse muy orgulloso de orinar estando de pie ‘tal como lo hace papá’ o un amiguito del jardín”, explica la AAP.
Sin embargo, no hay que caer en el error de comparar a nuestro hijo con otros menores, haciéndole sentir mal por ser el menos aventajado del grupo.
¿Por qué mi caca no quiere salir en el inodoro?
El control de esfínteres es un proceso que requiere la maduración y el aprendizaje necesarios para controlar la micción y la defecación. Esta maduración depende de cada niño. Se suele alcanzar en torno a los dos o tres años para el control diurno. El control nocturno es poco más tardío. En ocasiones esta maduración puede llegar a conseguirse en torno a los cinco o seis años. Mamás y papás, no os alarméis si vuestro peque tarda un poco más en controlar su pipí y su caca. Es normal.
Generalmente, el control del esfínter anal (caca) se produce en torno a los dos o tres años y el control del esfínter vesical (pipí) entre los tres y cuatro años (Consolini, M.D., 2023).
La secuencia en la adquisición del control voluntario de los esfínteres se inicia con el control intestinal durante el sueño, seguido del control fecal en las horas de vigilia. Posteriormente el control diurno de la orina y al final el nocturno. Se pueden adquirir ambos controles juntos, pero en otras ocasiones se pueden alcanzar a destiempo. La Educación, cultura, situaciones familiares, etc., pueden influir en esta adquisición (Garza-Elizondo, R.,2019).
Este proceso requiere de paciencia por parte de los padres y personas implicadas en el cuidado de los pequeños. La retirada del pañal puede ser un camino largo, pero suelen darse pequeñas señales que nos avisan de que el momento de retirar el pañal se acerca: Pueden mantenerse secos durante 2 horas; cuando tiene el pañal manchado, se dan cuenta y piden un cambio de pañal; muestran interés por el inodoro y piden estar a solas cuando notan que tienen ganas de hacer caca o pipí, etc…
Durante esta labor, algunos niños se niegan a sentarse en el inodoro o experimentan miedo a hacer caca. Puede deberse a multitud de factores tales como una baja capacidad en la percepción de ganas de evacuar o algún problema médico. Una alimentación baja en fibra y/o la falta de hidratación, ocasionan que las heces se endurezcan, pudiendo producir estreñimiento y provocando malestar y dolor a la hora de evacuar.
En muchas ocasiones, este rechazo a sentarse en el WC, puede deberse a que los peques empiezan a experimentar miedo a la hora de hacer caca en el inodoro. Así mismo, puede influir otros factores como la llegada de un nuevo hermano/a, problemas emocionales, una situación familiar difícil para el peque, etc…
Estos son momentos claves que se deben abordar con paciencia y mimo. En ocasiones, este rechazo puede producir retenciones de pipí y/o caca. También aumenta la posibilidad de desarrollar trastornos como la enuresis (incontinencia urinaria) o encopresis (incontinencia fecal) y estreñimiento.
¿En qué consiste la fobia a hacer caca en el inodoro?
Es el miedo a la sensación de expulsar algo fuera de cuerpo. Suele aparecer entre el inicio de la retirada del pañal y los cuatro años, pero puede aparecer en cualquier momento de la infancia e incluso en la adolescencia.
¿Cómo podemos reconocer sus señales?
- No les gusta hablar sobre “hacer caca”, se pueden mostrar incómodos o incluso sienten enfado.
- Se niegan a sentarse en el inodoro.
- Cuando perciben que tienen ganas de hacer caca, se contraen o saltan para que se les pase las ganas de hacer caca.
- Pueden mostrarse ansiosos, gritar o llorar cuando se les dice que se sienten en el inodoro.
- A veces, incluso, se muestran aprensivos con las sustancias que en general puedan salir del cuerpo, no solo la caca, también la saliva, cortar el pelo, ver un poquito de sangre al hacerse una heridita, etc.
¿Qué podemos hacer para abordarlo?
Es fundamental mantener la calma y, ante todo, mostrar una actitud positiva y empática con ellos. No hacen caca en el inodoro porque no quieran, sino que realmente experimentan un malestar. Sentirse comprendido es el primer paso para empezar a afrontarlo. Nunca se debe amenazar, castigar o gritar por tener que usar aún el pañal o no conseguir hacer caca en el inodoro. Esto no solo aumentará su miedo, también se frustrarán, lo que puede hacer que se sientan avergonzados, dañando su autoestima y rechazando aún más la idea de hacer caca en el WC.
Como menciona Consolini, M.D., (2023), el entrenamiento en control de esfínteres mediante la modificación de la conducta, otorgando una recompensa por el control de esfínteres exitoso, es una opción excelente para abordar dicho miedo. Es interesante leer cuentos con los peques sobre el miedo a hacer caca adaptado a cada edad. Cuanto más lúdico sea el abordaje de este problema, antes podrán resolverlo, evitando problemas físicos como estreñimiento y encopresis, así como problemas emocionales.
Una dieta variada y equilibrada y una correcta hidratación, harán que su microbiota intestinal sea más diversa y ayudará a la correcta evacuación de las heces, evitando también el estreñimiento y aportando salud física y mental en la infancia.
Adaptar el baño para que el niño se sienta seguro:
- Asegurarse de que el orinal esté a su alcance.
- Si se usa un adaptador, proporcionar un taburete antideslizante para que pueda subirse con facilidad.
- Asegurarse de que los pies toquen el suelo o el taburete, y que las plantas del pie estén planas en el suelo para mayor comodidad y estabilidad.
Es frecuente que el niño/a pida el pañal solo para hacer caca. No pasa nada, se lo podemos poner sin problema, pero solo para ese momento puntual de hacer la caca. Luego lo retiraremos. Cuando lo retiremos, os recomiendo que os acerquéis los dos al wáter y tiréis la caca del pañal al wáter, aprovechando para explicar que la caca va al wáter.
Algunos tips para este momento:
- Un recurso muy útil es que cuando le pongamos el pañal, dejarlo cada vez más bajo, aflojado de la cintura, para que poco a poco vayan notando esa sensación de dejar caer la caca de forma más gradual.
- Otra opción es poner el pañal abierto dentro del orinal, y que intente hacer caca en el orinal con el pañal debajo.
Es frecuente que desde pequeños hayamos usado palabras despectivas para referirnos a las heces, por ejemplo: «qué peste» «qué asco» «fuera caca»… Cuando usamos esas palabras estamos catalogando la caca como algo malo, sucio, desagradable… cuando es algo que proviene de nuestro cuerpo y que los niños/as pueden sentir como parte de ellos. Os recomiendo hacer un esfuerzo en no usar estos calificativos negativos, para que eso no interfiera en el proceso.
Tabla resumen: Consejos para ayudar a tu hija a hacer caca en el orinal
| Aspecto | Recomendación |
|---|---|
| Edad adecuada | Entre 2 y 3 años, cuando el niño muestra control de esfínteres. |
| Preparación | Familiarizar con términos, reconocer partes del cuerpo, identificar señales. |
| Entorno | Crear un ambiente relajado, sin distracciones. |
| Refuerzo positivo | Elogiar cada avance, evitar castigos o comparaciones. |
| Dificultades | Ser paciente, no forzar, buscar ayuda profesional si es necesario. |
| Miedos | Comprender y respetar los miedos del niño, abordarlos con calma. |
| Alimentación | Asegurar una dieta rica en fibra y una buena hidratación. |
Recuerda, cada niño es diferente y el proceso puede llevar tiempo. ¡Lo importante es mantener una actitud positiva y de apoyo!
