Es natural que los padres se preocupen cuando su bebé llora y se pone rígido. Este comportamiento puede ser causado por diversas razones, desde condiciones médicas específicas hasta reacciones emocionales. A continuación, exploraremos las causas más comunes y cómo abordarlas.
Espasmos Infantiles: Un Tipo de Epilepsia
Los espasmos infantiles son un tipo de epilepsia que afecta a los lactantes. Es crucial reconocerlos temprano para un tratamiento eficaz y minimizar las consecuencias.
¿Qué son los espasmos infantiles?
Los espasmos infantiles son un tipo de epilepsia del lactante, un trastorno convulsivo donde los músculos de brazos y piernas se ponen rígidos y la cabeza del bebé se desplaza hacia adelante. Inicialmente, pueden confundirse con sobresaltos. Este trastorno poco común afecta a 1 de cada 2,000 niños, y los síntomas suelen aparecer entre los 2 y los 12 meses de vida. Si no se diagnostica a tiempo, puede ocasionar daños cerebrales importantes.
El término síndrome de West se utiliza cuando un bebé tiene espasmos infantiles, un patrón de electroencefalograma único (llamado «hipsarritmia») y se acompaña de un retraso en el desarrollo.
¿Cómo se manifiestan?
Los espasmos aparecen sin aviso, generando una rigidez importante en el cuerpo. Se caracterizan por una flexión súbita de los brazos, espalda arqueada, extensión de piernas, cabeza hacia adelante y alteraciones específicas en el electroencefalograma. Estas crisis duran unos pocos segundos, normalmente 1 o 2 segundos, y con frecuencia se producen muy juntas, cada 5 a 10 segundos.
En algunas ocasiones, los espasmos infantiles suelen ser difíciles de ver ya que pueden ser más sutiles, manifestándose con el giro de los ojos hacia atrás (poner los ojos en blanco) o algún pequeño movimiento corporal, apareciendo justo después de que el bebé se despierte. El lactante también puede mostrar una expresión de sorpresa, con ojos grandes o fijar la mirada por unos segundos. Entre cada espasmo, el bebé parece estar bien, algo típico de los espasmos infantiles. Es muy infrecuente que se produzcan durante el sueño. Se pueden confundir con el hipo o el reflujo gastroesofágico.
Causas de los espasmos infantiles
En la mayoría de los casos, la causa exacta se desconoce, pero se han observado anomalías en la interacción de áreas cerebrales como la corteza y el tronco encefálico. Más de 50 enfermedades metabólicas/genéticas se asocian con los espasmos infantiles, y muchos pacientes tienen otros trastornos que provocan retrasos del desarrollo, como parálisis cerebral, síndrome de Down o esclerosis tuberosa. Es crucial determinar la causa de los espasmos infantiles, ya que esta afecta el tratamiento y el pronóstico.
Pueden relacionarse con malformaciones vasculares cerebrales, esclerosis tuberosa, infecciones o lesiones cerebrales. También se puede dar en bebés con determinados trastornos metabólicos y genéticos. En algunos casos raros, los espasmos infantiles de un lactante se pueden deber a una deficiencia en la vitamina B6. Cada vez se están relacionando más mutaciones genéticas con los espasmos infantiles.
Consecuencias de los espasmos infantiles
Tras la aparición de los espasmos el bebé suele presentar pérdida de logros en su desarrollo dejando de balbucear, gatear o sentarse, en el caso de que ya haya adquirido estos hitos. También pierde habilidades de interacción social y se vuelve mucho más irritable o poco reactivo. La tasa de muerte prematura varía del 5 al 31%, en función de la causa que los produzca.
Los espasmos infantiles pueden provocar problemas cognitivos, neurológicos y/o sensoriales. La mayoría de los niños con espasmos infantiles tendrán problemas durante el desarrollo y pueden necesitar ayuda durante toda su vida.
Diagnóstico de los espasmos infantiles
El diagnóstico de los espasmos infantiles corresponde a los neurólogos pediátricos. Se deben realizar una serie de pruebas:
- Análisis de sangre y de orina: para descartar problemas metabólicos e infecciones.
- Estudios genéticos.
- Estudio del líquido cefalorraquídeo.
- Un electroencefalograma: permite ver las ondas y la actividad eléctrica cerebral. Se puede hallar un signo específico, la “hipsarritmia”, que suele confirmar el diagnóstico, pero no todos los niños con espasmos infantiles lo presentan.
- Pruebas de la imagen, como el TAC o la resonancia magnética, para poder evaluar si hay alguna malformación asociada.
Es muy importante que los espasmos infantiles se diagnostiquen lo antes posible. Si la familia lo sospecha es interesante grabar un vídeo para mostrárselo al pediatra y al neurólogo pediátrico. Hay pruebas de que cuanto más rápidamente se inicia la terapia eficaz, mejor será el resultado del desarrollo neurológico, especialmente cuando no se identifica ninguna causa.
Tratamiento de los espasmos infantiles
Los espasmos infantiles se suelen tratar con medicamentos anticomiciales, ACTH o corticoides. En el caso de la esclerosis tuberosa, el fármaco de elección es la vigabatrina. Si la medicación no logra controlar los espasmos, el neurólogo puede proponer alguna dieta especial, como la cetogénica.
Espasmos del Sollozo: Reacciones Emocionales
Las crisis de espasmo del llanto son un fenómeno frecuente y alarmante que ocurre en niños aparentemente sanos. Su secuencia suele resultar bastante típica y repetitiva: de forma brusca e inopinada el niño rompe a llorar para después entrar en apnea o bien, tras un período de llanto en el cual el niño no resulta consolado, sobreviene la apnea: el niño deja de respirar, emite sonidos entrecortados, empalidece, presenta inmovilidad o rigidez total o parcial, o incluso cae al suelo más o menos bruscamente.
Dependiendo de un elemento descriptivo y externo elemental, el color que adquiere el niño en la crisis, se han clasificado dichas apneas de llanto o espasmos del sollozo en 2 formas clínicas: cianótica y pálida.
¿Cómo ayudar a un niño cuando se priva? Apnea emocional o Espasmo de sollozo
Tipos de espasmos del sollozo
Estas 2 formas clínicas fueron descritas por Lombroso y Lerman en los años sesenta. Suele decirse que la diferenciación de las mismas es importante, ya que sus mecanismos fisiopatológicos son diferentes y, desde el punto de vista psicológico, tal vez impliquen sucesos o estructuras psicológicas diferentes. Sin embargo, también existen las formas mixtas: el niño sucesivamente se pone cianótico y pálido.
- Forma cianótica: Ante una contrariedad o frustración que despierta en el niño afectos de ira y rabia, o bien, tras un llanto demandante que tal vez él siente como no suficientemente atendido, el infante inicia un llanto más o menos duradero pero que, a menudo, las madres suelen reconocer «como el que les produce los ataques». En este momento solemos encontrar al niño con la boca completamente abierta y en expiración forzada. La cara y el tronco cambian de color. Después de esta pausa silenciosa, la crisis puede resolverse con una inspiración laboriosa y sin pérdida de conciencia (forma leve). Si el cuadro continúa, la cianosis se hace generalizada y sobreviene la pérdida de conciencia. En ocasiones pueden manifestarse cambios posturales, hipertonías parciales (o, por el contrario, hipotonías). A menudo progresan rápidamente hacia un opistótonos y pueden desembocar incluso en una crisis convulsiva generalizada, con o sin emisión de orina.
- Forma pálida: En general se trata de una situación de dolor (por ejemplo, un traumatismo, incluso leve) o una emoción desagradable y brusca: temor intenso, frustración, sorpresa desagradable... El niño, súbitamente, tras esbozar un breve grito de dolor, se pone pálido. Una cierta bradicardia es la responsable patogénica de dicha tonalidad pálida y de la posible pérdida de conciencia. Esa brevedad de los pródromos hace que, en muchas ocasiones, la pérdida de conciencia y la convulsión sean la forma de presentación, por lo que la crisis puede ser etiquetada de estado comicial cuando, en realidad, una anamnesis cuidadosa nos haría pensar y comparar tales reacciones con las reacciones fóbicas de los adultos (ante la sangre, las heridas, las exploraciones médicas...) y, en consecuencia, revisar la homogeneidad del cuadro, para nosotros harto dudosa.
Cualquiera que sea el tipo del espasmo, el episodio siempre es breve (de segundos a un minuto) y el niño recupera la conciencia rápidamente. Tras la crisis, puede sentirse abatido, e incluso, en ocasiones, se duerme. Pero si no es así, al cabo de unos minutos reemprende su actividad habitual y parece haber olvidado la contrariedad inicial.
Epidemiología de los espasmos del sollozo
Se ha llegado a hablar de una prevalencia del 27% para las formas leves y un 0,1-4% para las severas, aunque, en nuestra experiencia, ambas tasas nos parecen excesivamente elevadas.
La forma cianótica es la más frecuente (54-62%). La distribución de las otras 2 formas es del 19-22% para la forma pálida y del 12-19% para la forma mixta.
Se inician de forma típica en el segundo año de vida. Diferentes estudios coinciden en la presentación de la primera crisis a los 18 meses de edad (80-87%), con un amplio margen que abarca desde los 3 meses a los 4 años. En el 10-15% de los casos pueden persistir hasta los 5 o 6 años.
Pueden ocurrir desde varios episodios al día hasta uno al mes o menos. La evolución más frecuente suele suponer un acmé en pleno proceso de individuación, durante el segundo año de la vida, con una disminución progresiva y espontánea de las crisis después. Se observan antecedentes familiares en el 20-30% de los casos.
Comprensión psicosomática
En la perspectiva psicológica, el síndrome puede entenderse desde dos marcos de referencia diferentes pero concordantes: como una reacción somatomorfa aprendida, tendente a modificar la relación de los otros miembros del entorno para con el niño.
La otra perspectiva de comprensión es la psicodinámica o psicoanalítica, que coincide en parte con la anterior y, además, tiende a conferir un sentido a los espasmos durante el llanto: pueden entenderse como reacciones individuales ante la frustración, el dolor y la pérdida, y como formas de comunicar y exigir cambios conductuales y afectivos en el entorno del niño.
La función de la contención, resultado de la actuación de procesos y estructuras básicas de la personalidad, permite ese no pasar a la acción ante la ansiedad, el sufrimiento, la persecución sentidas en nosotros mismos o en los demás (consecuentemente, el que, cuando actuemos, lo hagamos «a un nivel de "metabolización" o elaboración de la ansiedad que favorezca más el desarrollo que las ansiedades iniciales inmodificadas.
Si cada vez que el niño es frustrado, y ello crea en él ansiedad, ira y otros afectos desagradables, la madre o sus sustitutos reaccionan negando o proyectando la ansiedad que el niño transmite, o bien intentando disociarla -olvidarla, hacer como que no existe-, el niño crecerá en un ambiente de falta de contención.
En estos casos, parecería que el niño no puede tolerar la ansiedad producida por la frustración y la proyecta en sus padres, que no pueden tolerarla tampoco y la niegan, proyectan, actúan, con lo cual el niño se siente menos contenido y tiende a proyectar más la ansiedad, a desarrollar sus capacidades para hacérsela sentir al otro. El espasmo del sollozo puede ser entendido desde esta perspectiva como un indicativo de falta de contención, como pueden serlo la hiperactividad o determinados trastornos psicosomáticos.
Es la edad de la adquisición locomotriz, del lenguaje, del cambio de estructuras mentales y utilización de símbolos sustitutorios de la persona ausente. El espasmo de sollozo desempeña un claro papel en este proceso: mediante ese espasmo, madre e hijo se replantean la rapidez y profundidad de la separación y lo angustioso de la misma en esa díada particular; o bien el niño manifiesta su necesidad de controlar a los otros, de controlar el ambiente relacional y afectivo.
Otras Causas Comunes del Llanto en Bebés
Los recién nacidos son frágiles y dependientes, y el llanto es su principal forma de comunicación. Aquí exploramos otras razones comunes por las que un bebé puede llorar y ponerse rígido.
Necesidades básicas
El llanto es una señal de alarma que indica que el bebé está mal. Las causas más comunes incluyen:
- Hambre: Los bebés necesitan alimentarse con frecuencia.
- Pañal sucio: La incomodidad de un pañal mojado o sucio puede causar irritación.
- Temperatura: Sentir frío o calor puede ser muy molesto.
Cólicos
Los cólicos se refieren a episodios recurrentes y prolongados en los que el bebé llora de forma intensa e inconsolable, normalmente por la tarde/noche, durante 3 horas al día, al menos 3 veces por semana, durante al menos 3 semanas, sin que se conozca la causa de este llanto. Esto es algo que ocurre con bastante frecuencia, aproximadamente uno de cada cinco bebés padecen estos cólicos durante los primeros meses de vida. Suelen empezar entre la segunda y la cuarta semana de vida y suelen durar 3 o 4 meses.
Para prevenir los cólicos, se recomienda reducir el estrés del bebé satisfaciendo sus necesidades básicas y evitando el exceso de estimulación.
Factores de estrés
- Dolor: Otitis, infecciones de orina, problemas musculares, gases, estreñimiento, reflujo o alergias pueden causar llanto inconsolable.
- Exceso de estimulación: Los bebés necesitan un ambiente tranquilo y sin sobrecarga de estímulos.
- Falta de estimulación: La falta de contacto y atención también puede estresar a los bebés.
Frustración
Ser bebé a veces es duro. Puede que te sientas abandonado y necesites que te cojan y te consuelen, puede que tengas alguna sensación extraña que te produzca malestar (quizá hambre, dolor o incomodidad), puede que quieras estar con tu madre pero resulta que eso no puede ser en este momento, quizá te interesa una pelotita o juguete al que no llegas, o quieres ver algo que está fuera de tu alcance, puede que estés tomando teta pero de allí no salga toda la leche que te gustaría…
Hay muchas situaciones que pueden cabrear a los bebés y una muy típica es esta última. Hay momentos en los que el bebé está pegando un estirón, por lo que necesita más leche, y puede frustrarse porque no consigue toda la que necesita. Se pone nervioso, se mosquea, llora, se pelea con la teta… estas crisis se conocen como crisis de lactancia o brotes de crecimiento y suelen darse en algunos momentos determinados: a los 17-20 días, a las 6-7 semanas de vida, a los 3 meses, al año y a los dos años.
Tabla Resumen de Causas y Soluciones
| Causa | Descripción | Solución |
|---|---|---|
| Espasmos Infantiles | Tipo de epilepsia con rigidez muscular y movimientos anormales | Diagnóstico temprano y tratamiento con medicamentos o dieta cetogénica |
| Espasmos del Sollozo | Reacción emocional con apnea y cambios de color | Identificar y manejar los desencadenantes emocionales |
| Hambre | Necesidad de alimentación frecuente | Alimentar al bebé a demanda |
| Pañal Sucio | Incomodidad por humedad | Cambiar el pañal regularmente |
| Cólicos | Llanto inconsolable sin causa aparente | Reducir el estrés y proporcionar consuelo |
| Dolor | Causado por infecciones, gases, etc. | Identificar y tratar la causa subyacente |
| Exceso de Estimulación | Sobrecarga sensorial | Crear un ambiente tranquilo |
| Falta de Estimulación | Necesidad de contacto y atención | Proporcionar contacto físico y estimulación adecuada |
| Frustración | Dificultad para satisfacer necesidades o deseos | Ofrecer consuelo y satisfacer necesidades |
