Observar a nuestros bebés es una fuente constante de maravilla y preocupación. Una de las preocupaciones más comunes que pueden surgir al comienzo de la vida es observar a nuestros bebés para ver si respiran. En CeoDent sabemos que es esencial abordar la respiración oral en bebés para evitar problemas de salud futuros y asegurar que su desarrollo de los huesos maxilares sea óptimo.
Cómo ALIVIAR la CONGESTIÓN NASAL en bebés 👶🏻👃🏻 (8 Remedios caseros ✅)
¿Por qué mi bebé respira por la boca?
La respiración oral o bucal hace referencia al hábito de respirar por la boca. Lo normal es respirar por la nariz. Si la respiración nasal no es posible, lo más probable es que exista alguna obstrucción que dificulte el paso del aire desde la nariz al aparato respiratorio. Cuando comienza la temporada de frío y, sobre todo, la guardería, los mocos son muy habituales en los bebés.
Las causas más frecuentes de que un bebé respire por la boca son:
- Obstrucción nasal: Los bebés pueden tener congestión nasal debido a resfriados, alergias o infecciones respiratorias.
- Rinitis: La rinitis alérgica o no alérgica también puede ser una causa común de respiración oral en bebés.
- Hábitos no funcionales: Algunos bebés pueden desarrollar hábitos como chuparse el pulgar o usar un chupete durante largos períodos, lo que puede llevar a la respiración oral.
Es probable que tu bebé tenga un catarro o resfriado, una enfermedad muy normal en los bebés que no debe preocuparte. De hecho, los más pequeños de la casa suelen resfriarse unas 5 o 6 veces al año. Los resfriados están causados, fundamentalmente, por virus y se trasmiten de unas personas a otras. También debes tener en cuenta que su sistema inmunitario aún no ha estado en contacto con muchos virus. Todavía los está conociendo y está aprendiendo a enfrentarse a ellos.
Además, al respirar por la nariz los senos paranasales producen óxido nítrico, lo que facilita la circulación de oxígeno por todo el cuerpo.
Los mocos o mucosidad son un mecanismo de defensa del organismo. Cuando un virus entra por la nariz, las mucosas que recubren las fosas nasales comienzan a producir mocos para expulsar al microorganismo fuera del cuerpo. De esta manera, evitan que el virus entre en los pulmones. Si tu bebé tiene mocos, no debes preocuparte, por algo les llamamos “mocosos”. Sin embargo, los bebés no saben sonarse con un pañuelo, ni tampoco saben respirar por la boca. Cuando tienen mocos, pueden tener dificultades para respirar.
Hasta los seis meses de edad, los bebés no son capaces de respirar por la boca, dada la inmadurez de su sistema respiratorio, cuyo desarrollo no culminará hasta entre los 13 y los 16 años. Tanto a nivel anatómico (tamaño, forma y posición) como fisiológico, el sistema respiratorio del bebé es bastante diferente respecto al del adulto.
La nariz es en los niños, después de la glotis, el lugar con mayor resistencia al paso del aire, de ahí la importancia de mantenerla despejada, ya que cualquier obstrucción en la nariz puede impedir al bebé respirar correctamente, así como causarle dificultades para dormir o alimentarse.
Consecuencias de respirar por la boca
Los problemas bucodentales en los niños son unas de las principales causas de absentismo escolar. Al no poder respirar por la nariz, instintivamente la boca se abre alterándose desde la colocación de lengua hasta el equilibrio corporal.
Respirar por la boca puede tener varias consecuencias negativas:
- Cambios en el rostro: respirar por la boca altera el crecimiento y desarrollo de los maxilares. Deformación del rostro: la respiración constante por la boca altera el desarrollo facial en crecimiento de los niños pequeños.
- Problemas dentales y esqueléticos: al tener la boca abierta constantemente, el flujo de saliva en la boca se reduce, con propensión a padecer caries, mal aliento y acumulación de bacterias, además de una sensación de boca seca.
- Ronquidos durante la noche: se producen cuando el aire que respiramos tiene dificultades para pasar por la vía aérea. Los ronquidos constantes en la etapa infantil no se deben normalizar, ya que el sueño es una de las partes más importantes del crecimiento saludable en la infancia. Cuando un niño no respira bien no duerme bien, no oxigena adecuadamente y entra en un ciclo de cansancio, irritabilidad y más cansancio.
- Problemas de equilibrio por alteraciones corporales. Al respirar por la boca, el niño tiende a adelantar la cabeza y a echar los hombros para delante. Este pequeño cambio altera la posición de su columna vertebral llegando hasta la planta de los pies para compensar el equilibrio corporal alterado.
- Problemas en el oído. El oído es otra de las estructuras afectadas. Al respirar por la boca, las presiones dentro de la nariz y boca no se equilibran correctamente y el oído medio, que está en contacto con la nariz a través de la trompa de Eustaquio, no se ventila. Suele tener abundantes mocos e incluso tos de predominio nocturno o al estar tumbado.
Soluciones para la congestión nasal y la respiración bucal
Existen varias técnicas para despejar la nariz de tu bebé y ayudarle a respirar. Ante una obstrucción nasal sigue las recomendaciones de tu pediatra en caso de congestión.
Lavados nasales
Consiste en echar suero fisiológico en las fosas nasales del bebé para que, al salir, arrastre los mocos hacia fuera. Los lavados nasales con suero fisiológico son el método menos invasivo.
Como hemos comentado, en los primeros meses de vida, una buena aireación nasal favorece no sólo una adecuada función respiratoria del bebé, sino que optimiza su sueño y alimentación y propicia una buena audición y desarrollo del habla.
Es crucial mantener sus fosas nasales limpias y libres de mucosidad. Para ello, cuando tienen abundantes mocos o les cuesta respirar, algunos especialistas y estudios recomiendan realizar regularmente lavados nasales con suero fisiológico para disolver y arrastrar los mocos y secreciones. También puede emplearse simplemente como hábito de higiene y humidificación en niños sanos.
La anatomía de las cavidades nasales permite que un líquido que penetra por un orificio nasal circule por el interior de la nariz y salga al exterior por el orificio del otro lado, limpiando el interior de las fosas. Esta irrigación limpia el interior de las fosas nasales gracias a su efecto de arrastre, permitiendo eliminar las secreciones acumuladas y otros contaminantes que se depositan en la mucosa nasal durante la respiración.
Lo más aconsejable es emplear productos naturales como las soluciones salinas, ya sean de suero fisiológico o de agua de mar. El primero es una solución estéril de cloruro de sodio o sal común en agua al 0,9%, mientras que las aguas marinas son una solución con diferentes concentraciones de cloruro sódico, en la que el agua se obtiene directamente del mar y se somete a depuración y esterilización. De este modo, se conservan sus minerales y oligoelementos (potasio, calcio, magnesio, sulfatos, etc.), todos ellos considerados beneficiosos para la mucosa nasal.
¿Cómo realizar lavados nasales correctamente?
Cuanto más tranquilo esté el niño, más fácil será realizarle el lavado de las fosas nasales. Puede llevarse a cabo varias veces al día; de hecho, todas las que se consideren necesarias para que el niño respire bien.
Un momento adecuado puede ser después del baño, pero cuando el niño ya esté seco y vestido para que se sienta más cómodo. También es importante hacerlo antes de la lactancia o de las comidas, puesto que comer le resultará más fácil si puede respirar bien, y también antes de acostarlo, para que pueda respirar mejor durante la noche.
- Coloca al bebé de lado.
- Pon al bebé preferiblemente de lado sobre el cambiador y coloca una toalla bajo su cabeza y cuello. Si el bebé estuviera boca arriba, el líquido podría arrastrar la mucosidad hacia el oído y provocarle una otitis. Además, respiraría peor y estaría más nervioso e inquieto durante todo el procedimiento.
- Evita que se mueva.
- Si es posible, pide a otra persona que sujete al niño mientras realizas el lavado. Si no lo es, inmoviliza las manos del bebé con una mano y utiliza la otra para limpiarle las fosas. Otra posibilidad es envolver al bebé con una toalla para inmovilizarlo durante la maniobra.
- Introduce suavemente la solución salina.
- Con el niño tumbado de lado, empieza introduciendo el agua de mar por la fosa nasal que queda arriba. Para ello, debes introducir la boquilla en el orificio nasal y apretar suavemente el pulsador. De este modo, el líquido entrará por una fosa y saldrá por la otra sin que pase al oído ni a la faringe. Se puede presionar con el dedo ese mismo lado de la nariz y esperar a que el líquido salga por el otro orificio.
- Repite la operación del otro lado.
- Tras limpiar la mucosidad con una gasa o un pañuelo, repite el procedimiento en la otra fosa nasal con el niño tumbado del otro costado.
- Limpia la boquilla.
- Después de cada uso, debes lavarla con agua y jabón y secarla adecuadamente.
Aspirador nasal
Es un tubo con perita que succiona los mocos.
Si el bebé tiene mucho moco, el lavado con suero o agua de mar puede no ser suficiente. En estos casos, se puede recurrir a un aspirador nasal, sorbiendo constante y suavemente desde el otro extremo. No obstante, tan solo hay que utilizarlo cuando haya mucosidad visible que no se pueda extraer sin él, puesto que abusar de esta práctica puede irritar la nariz y favorecer la congestión y el sangrado. En cualquier caso, el aspirador no debería usarse más de una o dos veces al día.
Otras recomendaciones
- Ambiente adecuado: Asegúrate de mantener el ambiente de la habitación de tu bebé limpio y libre de alérgenos, como el polvo y el humo con una humedad adecuada, en ocasiones el aire de Madrid es muy seco y el uso de aires acondicionados puede resecar el ambiente todavía más. Intenta que el ambiente esté bien ventilado. Evita la humedad excesiva, pero también que el aire esté demasiado seco. Puedes aumentar la humedad en el aire con un vaporizador o un humidificador, pero consulta antes al pediatra si puede ser beneficioso para tu bebé y cómo manejarlo.
- Hidratación: Mantener bien hidratado al bebé es fundamental. La hidratación adecuada ayuda a diluir la mucosidad, facilitando su eliminación. Anima a tu hijo a beber más líquidos. El moco será menos espeso y la humedad de las fosas nasales, mayor.
- Posición: Colocar al bebé en una posición semisentada facilita la eliminación de los mocos. Inclina ligeramente su cuna o cama. La congestión a menudo es peor cuando se está acostado, por lo que mantener la cabeza uno poco elevada mientras duerme puede ayudarle a respirar mejor. Puedes introducir una toalla bajo la parte superior del colchón, por ejemplo, para que este quede inclinado.
- Vaporización: La vaporización ayuda a aflojar la mucosidad, facilitando su eliminación. Puedes usar un humidificador o simplemente sentarte con tu bebé en el baño con el agua caliente corriendo (sin que el agua toque al bebé) para crear vapor. Si tiene mucha congestión, dale baños de vapor. Lleva a tu hijo al baño, cierra la puerta y abre el agua caliente. Lugo permanece sentada o sentado con él durante unos quince minutos en ese ambiente lleno de vapor. Si se añaden compuestos aromáticos a un vaporizador o a un baño, se podría favorecer la descongestión. Pero consulta previamente con tu pediatra, ya que no todos son beneficiosos o aptos para bebés.
- Masajes: Los masajes suaves alrededor de la nariz y los senos paranasales pueden ayudar a aflojar la mucosidad.
Normalmente, los catarros y resfriados son autolimitados, es decir, se curan solos en pocos días. La fiebre, si la hay, no suele durar más de tres días. Los mocos y el dolor de garganta desaparecen en una semana y la tos en dos o tres. Lo mejor para tratar el resfriado de tu bebé es el lavado nasal, el bienestar y el descanso. Debes evitar los medicamentos. Los descongestivos, antihistamínicos y anticatarrales están contraindicados en bebés, ya que pueden producir efectos secundarios. Los antibióticos tampoco son útiles, porque los causantes de resfriados suelen ser virus.
Si a pesar de los lavados nasales tu bebé tiene problemas para respirar o, simplemente, si tienes alguna duda, es muy recomendable que acudas al pediatra. Además, es muy importante que vigiles la aparición de complicaciones. Algunos síntomas pueden indicar que el bebé tiene otitis, sinusitis, conjuntivitis purulenta o neumonía, unas enfermedades causadas por bacterias.
¿Cuándo consultar a un especialista?
Es recomendable un tratamiento integral que abarque tanto la identificación y corrección de su causa como el tratamiento de los problemas que haya ocasionado.
Para los niños, es el pediatra quien debe orientar hacia el mejor abordaje. Y en los adultos, se debe consultar al médico de familia. En ocasiones será necesaria la visita al otorrino o incluso al dentista.
Los especialistas que pueden ayudar son:
- Pediatra: coordina a los demás profesionales.
- Otorrinolaringólogo: es el especialista de las enfermedades de la nariz, oído y garganta.diagnostica y trata las causas más frecuentes de obstrucción nasal.
- Alergólogo: trata la obstrucción nasal de origen alérgico. La congestión nasal por rinitis alérgica mejora con medicación, inmunoterapia y ambiente hipoalergénico.
- Ortodoncista: especialista que busca la correcta posición de los dientes, maxilares y trata los problemas de la articulación de la mandíbula. Es el encargado de programar una expansión rápida maxilar, cuando está indicada.corrige las alteraciones del desarrollo de los huesos de la cara y de los dientes que se producen como consecuencia de la respiración bucal permanente.
- Logopeda: imprescindible para la resolución de problemas del habla, lenguaje, comunicación, voz, audición y de las funciones orales asociadas (respiración, masticación y deglución).
La Dra. Sara Hawkins es una profesional capacitada para abordar problemas de la función respiratoria- masticatoria en niños. Si sospechas que tu bebé respira por la boca, consúltanos, la Dra. La doctora Sara Hawkins es licenciada en odontología y ortodoncista de categoría Invisalign Diamond Provider. Actualmente es directora médica en Clínica dental CeoDent en el Barrio de Hortaleza de Madrid donde atiende consultas privadas. La doctora es Miembro de la Sociedad Española de Ortodoncia y la Asociación Española de Especialistas en Ortodoncia.
