Es normal que, al principio de la lactancia materna, a la mamá le asalten muchas dudas y temores a la hora de dar el pecho a su pequeño, sobre todo si es primeriza. Aunque todos estos miedos son normales, también son, en la gran mayoría de casos, infundados.
Una duda habitual en las madres es si son capaces o no de producir toda la leche que necesita el bebé. Como ya hemos comentado, este es un miedo muy habitual pero, en la mayoría de los casos, no está justificado.
Es importante aclarar que la producción de leche depende de la estimulación que realiza la succión del bebé vaciando el pecho. La succión del bebé en el pezón estimula las hormonas, haciendo que se produzca más leche. Por lo tanto, cuantas más tomas se hagan, aumentará la producción de leche materna.
Sin embargo, existen situaciones en las que el bebé puede no estar recibiendo suficiente leche, lo que genera preocupación en los padres. A continuación, exploraremos las posibles causas y soluciones a este problema.
Técnicas de agarre en la lactancia
Causas comunes por las que un bebé no se sacia con el pecho
A continuación, se detallan algunas de las razones más frecuentes por las que un bebé puede no quedar satisfecho con la lactancia materna:
1. Problemas de agarre y posición
La madre tiene leche suficiente, pero el bebé no la puede obtener. La posición del niño o el agarre del pecho no son adecuados. El agarre al pecho debe ser correcto: la boca abarca el pezón y gran parte de la areola y el labio inferior está evertido (hacia afuera). Puede haber dolor al mamar o grietas. La solución consiste en corregir la posición o el agarre.
Si la succión no es efectiva, el bebé necesitará el doble de tiempo para extraer la cantidad de leche que necesita. Estará todo el día al pecho, pero no se acabará nunca de saciar del todo.
2. Baja producción de leche
Hay leche pero la madre no se nota la “subida" y duda de que tenga suficiente. Con el tiempo, después de las primeras semanas, el pecho deja de parecer duro y lleno para estar más blando, sin dejar de producir leche. Ante este cambio, algunas madres creen que no se alimenta adecuadamente o que deja el pecho tan pronto porque tienen poca leche.
Si esta situación no se corrige, como el bebé no vacía bien las mamas, éstas dejan de producir la cantidad de leche que necesita el bebé.
3. Picos de crecimiento
El bebé ha crecido bruscamente y necesita más leche. Existen picos de crecimiento del bebé en los que pedirá de manera más frecuente, pareciendo que no se queda satisfecho con la cantidad de leche que toma al pecho. Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, pues coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días, la segunda al mes y medio, y la tercera hacia los 3 meses.
4. Tomas poco frecuentes o de corta duración
El bebé mama menos de 8 veces al día o se limita la duración de la toma. El bebé debe mamar todo el tiempo que quiera del mismo pecho. Así soltará el pecho espontáneamente cuando esté saciado, es decir cuando obtenga la leche del final de la toma, que es la que más contenido graso y mayor poder saciante tiene.
5. Uso de extractores
Hay leche suficiente pero tras utilizar el extractor no se observa salida de leche o sale muy poca. La cantidad de leche que una madre puede extraerse con un sacaleches es menor que la que el bebé puede extraer con la succión y que está disponible para él en la mama.
6. Crisis de lactancia
Durante el transcurso de la lactancia, tu bebé pasará por situaciones en las que las tomas no sean ni tan regulares ni tan tranquilas como de costumbre. Es lo que llamamos crisis de la lactancia. Suelen ocurrir cuando el bebé se está desarrollando, por esto hablamos también de brotes de crecimiento, y hay una mayor demanda de leche materna.
La primera crisis llega a los 15 o 20 días. Tu bebé ha crecido y como cualquier bebé cuando crece, necesita comer más. Por eso, aumenta su demanda de leche materna de manera que, o bien no quiere soltar el pecho, o bien quiere mamar cada media hora.
La segunda crisis llega al mes y medio. Tu bebé parece que está incómodo con tu pecho: lo agarra, lo estira, lo suelta, arquea la espalda, estira las piernas… El sistema digestivo de tu bebé ha madurado y tu leche materna cambia para adaptarse, pero al hacerlo cambia de sabor y eso es lo que hace que algunos bebes se comporten así.
La tercera crisis se produce a los tres meses. Tu bebé comienza hacer tomas bastante más cortas de lo habitual, suelta el pecho con cualquier ruido o movimiento, se enfada si se lo ofreces muy a menudo... Todo es debido a que tiene mucha más fuerza y destreza para succionar, por lo que en muy pocos minutos es capaz de vaciar el pecho.
¿Cómo saber si mi bebé está tomando suficiente leche?
Si el niño está tranquilo y feliz y moja 4-5 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita. A partir del tercer día, si el bebé mama de forma adecuada, más de 8 veces al día y hace 3 o más deposiciones al día, se puede decir que está alimentando correctamente. Además el pediatra irá controlando la evolución en los controles de salud.
Por regla general, tu bebé no seguirá mamando una vez que se sienta lleno aunque sí puede darse el caso en el que haga pausas para descansar, puesto que la succión supone un esfuerzo. En estos casos, solo debes observar a tu hijo o hija para aprender a leer las señales de que ha terminado de mamar o de si todavía querrá un poco más.
- Escucha la frecuencia con la que traga: Los bebés tienden a tragar más despacio al principio y al final de la toma y aumentan la velocidad en medio.
- Al contrario de lo que se puede pensar, el llanto no es la señal más fiable de que el bebé tiene hambre. Busca otros motivos por los que tu bebé puede estar llorando.
¿Qué hacer si sospechas que tu bebé no se sacia?
Si por el contrario el bebé hace tomas escasas, está decaído o muy irritable, no moja el pañal suficientemente, las deposiciones no han cambiado de color desde el primer meconio a pesar del paso de los días, la madre tiene grietas y dolor en el pecho con las tomas, entonces, puede que el bebé no esté tomando toda la leche que necesita. En este caso es importante consultar con un profesional para valorar la lactancia y el peso del bebé y poder identificar la causa de una posible hipogalactia.
En el hospital la madre puede preguntar cualquier duda sobre la lactancia materna a matronas y médicos, pero luego tendrá que continuar en casa. En España, el alta hospitalaria suele darse a las 48 horas del parto.
Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche. Encontrar una postura en la que le resulte más fácil mamar puede ser la solución más sencilla al problema.
Para amamantar a demanda, el bebé tiene que mamar siempre que quiera. Los bebés maman para alimentarse, pero también para consolarse y para sentirse protegidos y queridos. El pecho necesita el estímulo de la boca del bebé (la succión) para fabricar leche.
¿Qué no debes hacer?
Ninguna de las causas de la hipogalactia se soluciona exclusivamente administrando suplementos de leche artificial. En este momento no es buena idea ofrecer al bebé suplementos de leche artificial que interfieran en el desarrollo y cambios normales de la leche materna.
Problemas de salud que dificultan la lactancia
Tanto la mamá como el bebé pueden sufrir alguna enfermedad crónica o afección de otro tipo que hace que la lactancia materna sea complicada o incluso imposible.
¿Qué pasa si no quiero dar el pecho?
Hay ocasiones en las que no hay más motivo para no dar el pecho que, simplemente, que no lo desees. Si te resulta incómodo, agobiante o incompatible con tu forma de vida. Es preferible alimentar a tu bebé con leche artificial pero hacerlo a gusto y cómodamente, disfrutando del momento y conectándote con él, que ofrecer el pecho sintiéndote a disgusto y por obligación.
