La lactancia materna es el mejor alimento para tu bebé, pero cuando esta no es posible, la leche en fórmula es el sustituto adecuado. Aún así, es posible que cuando llegue el momento de recurrir al biberón, ya sea con leche materna o leche en fórmula, te encuentres con la negativa del pequeño a aceptarlo. Muchos bebés no aceptan el biberón de primeras. Es importante entender que el proceso de adaptación requiere tiempo y, en ocasiones, aplicar ciertas estrategias.
Es común que algunos bebés no quieran el biberón, sobre todo si están acostumbrados a la lactancia materna o si hay algún cambio en su rutina de alimentación. Si lo has amamantado, es posible que tu bebé prefiera el contacto y la experiencia emocional de la lactancia, y que rechace el biberón porque le resulta algo extraño o incluso incómodo.
La toma del biberón requiere un proceso de adaptación para el pequeño y no podemos esperar que lo acepte de inmediato. Es posible que tarde unos días en adaptarse al biberón, por lo que tendrás que ser paciente y cuidadoso a la hora de dárselo al bebé. Ten en cuenta que cada bebé tiene un ritmo y que unos aceptarán el uso del biberón antes que otros. Así que no lo compares con otros bebés.
Causas del rechazo al biberón
El hecho de que un bebé esté inquieto mientras mama y que rechace el pecho, puede deberse a diversas causas:
- Problemas de ingurgitación mamaria: Si el bebé empezó a rechazar el pecho en la primera semana de vida, puede haber un problema de ingurgitación mamaria, en la que el lactante no es capaz de hacer un agarre efectivo y una adecuada transferencia de leche.
- Diferencias en los pechos o pezones: Los pechos no son simétricos. No es inusual que una madre tenga un pezón plano o invertido en un pecho y el otro sea normal.
- Diferencias en la eyección y producción: De igual manera que puede haber un pecho más grande que otro, también pueden existir diferencias en el reflejo de eyección.
- Uso de tetinas: Si al bebé se le han ofrecido y ha usado tetinas como método para suplementar.
- Dolor o congestión: El dolor de oídos y la congestión nasal pueden ser causa de un rechazo temporal.
- Excesiva alimentación complementaria: Si al bebé se le ofrecen demasiados alimentos, o se les ofrece los alimentos sólidos antes que el pecho, es muy posible que ya no tenga apetito y no desee mamar.
- Cambios hormonales: Un nuevo embarazo o el retorno de la menstruación pueden afectar el sabor de la leche materna y provocar rechazo.
- Erupción de los dientes: Mordiscos durante la lactancia pueden causar rechazo.
- Sobreestimulación: Algunos bebés se niegan a mamar cuando están en un entorno con gran cantidad de estímulos, o hay cambios en las rutinas habituales.
Además de estas causas, considera los siguientes factores:
- Flujo de la tetina: Si es demasiado rápido, el bebé puede sentirse abrumado y rechazar el biberón.
- Sabor de la leche: Puede variar si estás usando leche de fórmula o incluso leche materna descongelada, especialmente si esta última ha cambiado de temperatura o estado.
Soluciones para el rechazo al biberón
El rechazo al pecho puede ser una experiencia desconcertante y emocionalmente desafiante para muchas madres lactantes. Ya sea que ocurra de forma repentina o progresiva, suele generar sentimientos de frustración, culpa e incluso fracaso. El rechazo al pecho se refiere a cuando un bebé, que previamente se alimentaba del pecho sin dificultad, comienza a rechazarlo: llora, se arquea, gira la cabeza o simplemente se niega a mamar. Identificar la causa es el primer paso para encontrar una solución. Aunque es fácil sentirse angustiada, tu serenidad es clave. Ofrecer el pecho de forma insistente o bajo presión puede aumentar la resistencia. Volver a la base del vínculo puede ayudar mucho.
Aquí te presentamos algunas estrategias y soluciones que puedes intentar:
- Crear un ambiente relajado: Para lograr que el bebé tome el biberón, deberás crear un ambiente relajado. Es importante no perder la paciencia y no forzar al bebé, tampoco es recomendable esperar hasta que tenga mucha hambre pensando que así lo aceptará, pues esto puede generar aún más frustración en el pequeño.
- Elegir la tetina adecuada: La tetina puede ser uno de los motivos por los cuales el bebé no acepta el biberón. Es recomendable elegir una tetina con una textura y un tamaño similar al del chupete. Si tu bebé rechaza un tipo de tetina, prueba con otras formas, tamaños y materiales.
- Dejar que el bebé explore el biberón: El bebé tiene que acostumbrarse al biberón, de ahí que recomendemos que le dejes jugar con la tetina y con el biberón. No fuerces al pequeño a comer directamente y deja que explore el nuevo accesorio a su ritmo. Si el bebé nunca ha usado un biberón, comienza por dejar que lo explore con calma, permitiendo que se familiarice con la tetina antes de intentar alimentarlo.
- Cuidar la postura: Es importante encontrar una postura cómoda para el bebé.
- Vigilar la temperatura: Tener cuidado con la temperatura: vigila la temperatura del biberón. Es posible que estés dándole la leche demasiado fría o demasiado caliente. Asegúrate de que la leche esté tibia, similar a la temperatura corporal. Si está demasiado fría o caliente, el bebé podría rechazarla por incomodidad.
- Ser paciente y constante: Es importante que no se realicen cambios sin antes haber probado en varias ocasiones la misma técnica, solo así sabrás que es lo que no ha funcionado y podrás desecharlo tras haberlo probado varias veces. Ten en cuenta que no hay un manual escrito sobre el tema y que cada bebé es distinto, por eso es posible que tu hijo no quiera el biberón a una hora pero que, a las dos horas, sí lo acepte. El proceso de adaptación puede tomar tiempo. Es importante no forzar al bebé a aceptar el biberón, ya que esto puede aumentar su rechazo.
- Ofrecer el biberón en un ambiente tranquilo: Algunos bebés rechazan el pecho en lugares ruidosos o con demasiados estímulos. Buscar un ambiente tranquilo y cómodo puede facilitar la toma. Si se distrae durante la hora del biberón, el sonido de la televisión o la presencia de otro niño pueden ser suficientes para distraerlo del biberón.
- Probar diferentes momentos y métodos: Si estás ofreciéndole al bebé la lactancia mixta, dale el biberón después de una toma de pecho. Es recomendable ofrecer el biberón justo antes de terminar la toma, ya que el bebé estará receptivo a seguir comiendo. Es una de las formas más fáciles de acostumbrar al pequeño al biberón. También puede probar el papá a darle el bibe sin presencia de la madre.
- Cambiar la marca de leche: Es posible que, si nuestro bebé no quiere el biberón y hemos probado todo lo anterior, pensemos en cambiar la marca de leche del biberón para el bebé. Siempre bajo la supervisión del pediatra, cambiar la leche puede ser una opción para probar si al bebé le sienta mejor otra marca. En este sentido, Enfamil Premium Complete 2 puede ser una buena opción para tu bebé. Es una leche de continuación indicada a partir de los 6 meses de vida.
- Consultar al pediatra: Si tu bebé no quiere el biberón y, tras probarlo, ninguna de las recomendaciones anteriores te funcionan, la mejor opción es consultar con el pediatra y evaluar la alternativa de pasar directamente al vaso de entrenamiento.
Si el bebé no está mamando y se alarga la situación, es importante mantener la producción de leche mediante la extracción, ya sea manual o con sacaleches. Puedes optar a almacenar leche materna en bolsas de almacenaje con cierre zip o incluso en tarritos de almacenaje con rosca para guardar de forma cómoda y segura la leche recién extraída, bien en la nevera o en el congelador.
Diferentes métodos para conservar la leche materna.
Lactancia mixta y rechazo al pecho
La lactancia mixta (alimentar al bebé con lactancia materna y leche de fórmula) es muy frecuente. Los motivos por los que esta lactancia se inicia son muy variados: Hay mujeres que optan por esa opción desde primera hora pensando que así puede participar el padre en la alimentación, o que así ella podrá tener más tiempo libre (lo cual es totalmente respetable si es esa su opción), pero la mayoría de las mujeres, la inicia ‘en contra de su voluntad’.
No todos los bebés que comienzan con la famosa ‘ayuda’ acaban rechazando el pecho. Con el pecho el bebé tiene que ordeñar pezón y areola, de manera que presiona con su lengua en ellos hacia el paladar. Con el biberón no hace ese gesto, sino que absorbe como si se tratara de una pajita.
La mujer empieza a ‘tener menos leche’: Ya sabemos que a más succión más producción, y al contrario: Menos succión, menos producción. Un bebé que comienza con leche de fórmula, estará saciado más tiempo (os he comentado alguna vez que la leche materna se digiere el doble de rápido que la de fórmula?), y demandará menos.
Llega un momento que el bebé ‘ se pelea con el pecho’ (como en las famosas crisis de lactancia). Coge, suelta, vuelve a coger, tira con la cabeza hacia atrás…Llora… y sólo se calma cuando se le da el biberón. De esta forma, se va reduciendo el tiempo que el bebé pasa al pecho, hasta que finalmente llega un momento en que no quiere tomar más.
Lo primero sería evitar indicaciones de suplemento que no sean estrictamente necesarias. Pero si ya estamos dándole el suplemento a nuestro bebé o éste es necesario realmente, ¿cómo lo hacemos?
Seguro que habéis oído hablar de otros métodos de suplementación: El vasito, la cuchara, la jeringa… Todos dirigidos para evitar la confusión tetina pezón. Tienen el inconveniente según mi punto de vista que no son muy prácticos cuando hay que administrar cantidades mayores de suplemento.
El relactador no es más que un recipiente en donde se echa el suplemento y una sonda (un tubito fino y largo) en el que un extremo va en el recipiente y el otro extremo a la boca del bebé mientras toma el pecho. Se puede poner primero el bebé al pecho y deslizar la sonda por la comisura mientras mama y dirigirla hacia el paladar.
Esquema de relactación.
Si la sonda funciona sólo estando más alta que la cabeza del bebé algo no está bien. ¿Cómo suplementar? Mis recomendaciones son: Poner a mamar al bebé de un pecho, optimizando la toma con compresión mamaria y después hacer lo mismo con el otro pecho.
Pero también hay saber que hay formas de dar los suplementos y que pueden hacer que la lactancia sea duradera. Que no interfieren, y que el bebé no va a rechazar el pecho. Afortunadamente, la lactancia materna es MUCHO MÁS que alimento. Es contacto, es vínculo, es amor.
Con esto, quiero decirte mamá, si estás en esa situación, dando lactancia mixta no por elección sino por obligación, que sé que querías una lactancia exclusiva. Que sé que te viniste abajo cuando te indicaron suplementar, que no estaba en tus planes, y que te duele en el alma cada vez que tienes que darle un biberón… Quiero decirte que no tiene por qué ser el fin.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que a partir de los 6 meses, se empieza la alimentación complementaria y es un momento estupendo para REEMPLAZAR TOMAS DE BIBERÓN.
Si tu bebé ha comenzado a rechazar el biberón, podría deberse a la leche o a tu propio bebé. ¿La temperatura de la leche es la correcta? Los bebés varían en sus gustos con respecto a cómo de caliente o fría prefieren la leche. ¿Está bloqueada la tetina? Compruébalo poniendo el biberón boca abajo. Debería gotear rápidamente. ¿Está la fórmula caducada? Comprueba la fecha de caducidad de la leche en polvo y asegúrate de que el envase no haya estado abierto durante más tiempo del recomendado. ¿Se encuentra bien tu bebé? Si tu bebé está resfriado, padece infección de garganta, boca u oído, es posible que se sienta incómodo o experimente dolor al beber o comer. ¿Se distrae durante la hora del biberón? El sonido de la televisión o la presencia de otro niño pueden ser suficientes para distraerlo del biberón. ¿Está tu bebé demasiado lleno para el biberón? ¿Simplemente no está interesado? No intentes forzar a tu bebé a tomar el biberón cuando se resista y vuélvelo a intentar más tarde.
Si tu bebé está tomando sólidos, lo mejor es darle primero la comida y después ofrecerle la leche una hora después. Si el bebé sigue rechazándolo, dale otro alimento que incluya leche como cereales, yogur, arroz con leche, natillas o cualquier otro lácteo.
Crisis de lactancia
Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. Son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Es fácil que esto te desconcierte y empieces a pensar que algo va mal, que no tienes suficiente leche y que tu bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad.
La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente. La lactancia funciona por oferta-demanda: cuando el bebé aumenta las tomas, tu cuerpo recibe la señal para producir más. Las crisis suelen coincidir con picos de crecimiento o saltos evolutivos.
Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días (2-3 semanas), la segunda al mes y medio (6-8 semanas), y la tercera hacia los 3 meses.
Primera crisis (2-3 semanas): Tu bebé necesita comer más, por eso aumenta su demanda de leche materna. Puede que no quiera soltar el pecho o que te pida mamar cada media hora. Solo se calma mientras está mamando. ¿Qué ocurre? Aumento brusco de demanda.
Segunda crisis (6-8 semanas): Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas. Esto suele deberse a que su sistema digestivo ha madurado y tu leche materna se está adaptando a sus nuevas necesidades. Ese cambio también puede modificar ligeramente el sabor de la leche, y algunos bebés reaccionan mostrando incomodidad. ¿Qué hacer? Ajuste fino de producción.
Tercera crisis (3 meses): Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual: se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento, e incluso puede molestarse si le ofreces el pecho con demasiada frecuencia. Ahora tiene más fuerza y destreza al succionar, por lo que en pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad, pero en menos tiempo. ¿Qué necesitas?
Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestran más inquietos. El agarre correcto es la base. Mejor tras tomas o entre tomas cuando notes pecho disponible. Planifica sesiones cortas y regulares; prioriza consistencia sobre duración. La composición se adapta a tu bebé. Si desplaza tomas, puede interferir en la producción. Acude si hay dolor persistente, lesiones, rechazo sostenido, baja ganancia de peso o dudas que te generen ansiedad. Busca en los listados oficiales del IBLCE/ILCA o en asociaciones locales de lactancia.
Suele durar 24-72 h, a veces unos días más. Empieza por uno y, si el bebé lo pide, ofrece el segundo. Es una de las cosas que no se pueden evitar, pero sí podemos actuar en consecuencia cuando ocurra.
Una IBCLC es una profesional con certificación internacional en lactancia materna, otorgada tras formación, práctica clínica y un examen del International Board of Lactation Consultant Examiners (IBLCE).
Huelga de lactancia
Cuando un niño deja de tomar el pecho de forma repentina, cuando ya está habituado y entrenado a hacerlo frecuentemente e instaurada la lactancia, lo primero a considerar es una “huelga de lactancia”, independientemente de su edad. A diferencia del niño que se desteta naturalmente, el que se pone en huelga no está conforme con la situación.
Señales normales de crisis vs. Cambios del sueño pueden aumentar despertares sin ser crisis. La curiosidad distrae al bebé; ofrece el pecho en ambiente tranquilo o en semioscuridad.
Huelga de lactancia (rechazo súbito) vs. La huelga es un rechazo brusco al pecho por un factor puntual (estrés, cambios, congestión). Requiere paciencia, piel con piel y ofrecer sin presión. La introducción de tetinas o la separación pueden disminuir la estimulación. Revisa boca bien abierta, labio evertido y barbilla pegada.
Huelga de lactancia.
Confusión tetina-pezón
Hablamos de síndrome de confusión tetina chupete cuando un bebé no quiere pecho o consigue mamar de él debido a que se ha acostumbrado a la tetina del biberón.
Tu bebé te dará algunas señales de que sufre síndrome de confusión tetina-pezón. Otra señal de que tu bebé se ha acostumbrado al biberón y no quiere ya pecho materno es que mueva la cabeza de un lado a otro, buscando el pezón, pero sin encontrarlo.
La única forma 100% efectiva de evitar la confusión tetina-pezón es no darle el biberón nunca a tu bebé y optar por la lactancia materna exclusiva durante un mínimo de seis meses. De esta manera, tu bebé no notará tanto la diferencia entre el biberón y el pecho y tendrá menos problemas para pasar de uno a otro.
Para quitar la confusión tetina pezón, haz uso del contacto piel con piel. Dar de mamar es un acto muy íntimo y te proporciona la ocasión perfecta para crear un vínculo muy especial con tu bebé. Recuerda que mamar del pezón debe ser una opción.
Si tu bebé sufre del síndrome de confusión de tetina y pezón, no te pongas nerviosa. Sigue estos consejos y poco a poco tu bebé volverá a mamar de tu pecho.
Recuerda siempre que el rechazo al biberón es una etapa común que, aunque puede parecer complicada, tiene remedio. Comprender las posibles causas y aplicar las soluciones adecuadas hará que tu bebé se sienta más cómodo y seguro al aceptar el biberón.
Comprender las posibles causas y aplicar las soluciones adecuadas hará que tu bebé se sienta más cómodo y seguro al aceptar el biberón. Estate tranquila en todo momento. Para este paso es importante no estar nerviosa al cambiar la leche materna. No debes preocuparte si al principio toma poca cantidad o si rechaza la tetina, es normal. Piensa que tu peque está acostumbrado al pecho.
La reticencia del bebé a mamar del pecho puede llevar a una disminución de la producción de leche materna y también puede acabar derivando en mastitis.
Mastitis.
