Mi Bebé No Duerme Solo en Su Cuna: Causas y Soluciones

Quienes hayan sido padres y madres recientemente, ya se habrán topado con la dura realidad de cómo es el sueño de un recién nacido. Otras familias, en cambio, puede que lleven años sin dormir del tirón porque su pequeño tiene continuos despertares. Y es que el sueño es una de las mayores preocupaciones en nuestra sociedad actual y las dudas asolan a las familias constantemente: «¿Le dejo llorar?», «¿Por qué no duerme toda la noche?», «Ha comido, está limpio y no se duerme, ¿qué puedo hacer?»...

Con el fin de responder a este tipo de preguntas, María Berrozpe, doctora en ciencias biológicas por la Universidad de Barcelona y máster en Investigación social de la comunicación científica por la Universidad internacional de Valencia (VIU), ha escrito «La ciencia del sueño infantil» (Oberon).

¿Por Qué Mi Bebé No Duerme Solo? Causas Comunes

Los padres primerizos, al salir del hospital, se van felices con su bebé a casa. No saben lo que les espera. El primer error lo comenten ya antes del nacimiento, preparando una habitación para el bebé independiente y separada de la habitación donde duerme la madre.

Aquí exploramos algunas de las razones más frecuentes por las que un bebé puede resistirse a dormir solo en su cuna:

  • Sobrecansancio: Quizá has escuchado hablar sobre las ventanas de sueño, ese tiempo que tu peque puede estar en acción sin pedir de más a su cerebro. Es un estado al que llega el cuerpo humano cuando no ha obtenido el descanso que necesita. El hipercansancio es una respuesta natural del cuerpo: luchar contra el cansancio secretando hormonas estimulantes. Esta energía hace que el sistema entre en un estado de alerta que complica mucho entrar en un estado de somnolencia para conciliar el sueño y mantenerlo.
  • Cambios del día a día: Es completamente normal que haya cambios que afecten el sueño de tu peque ya que en general estos cambios causan estrés, y el estrés y sueño no se llevan.
  • Molestias físicas: Supongo que has experimentado cómo es más complicado dormir cuando hace mucho calor. Es una molestia física.
  • Etapas de desarrollo: Esta es una de las causas quizá más “invisibles” cuando no es algo tan claro como que empezó a gatear o andar.
  • Estrés: Debido a horarios irregulares, sobre activación, problemas familiares, miedos infantiles o ansiedad de separación.
  • Malos hábitos: Al igual que en el adulto, en los niños pueden producirse dificultades para iniciar o mantener el sueño, aunque raramente se quejan de este problema y suelen estar contentos de permanecer despiertos.

Además, los bebés perciben mucho más que nosotros los adultos y como ya te he mencionado: Estrés y sueño no se llevan.

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El Colecho: ¿Una Solución o un Problema?

El colecho puede fortalecer el vínculo emocional, pero debe practicarse con seguridad.

Actualmente la ciencia del sueño infantil, con la integración de la perspectiva de la biología evolutiva y la antropología, ya no tiene dudas de que la manera natural de dormir del bebé y niño es en íntimo contacto con su madre o cuidadores principales. Así que el colecho es absolutamente aconsejable. Solo hay que ser cuidadosos en realizarlo con seguridad, en las condiciones apropiadas. Esto es especialmente importante los primeros meses de vida, cuando el colecho realizado en presencia de una serie de factores de riesgo aumenta significativamente el peligro de que el bebé sufra una muerte súbita e inesperada durante el sueño.

Diversos investigadores, entre ellos nosotros mismos con un proyecto realizado en colaboración con la UNED, hemos demostrado que aunque las familias no planeen meterse el bebé en la cama, la gran mayoría lo hará en algún momento durante los primeros dos años de vida, incluso los primeros 3 meses, que es la época más vulnerable.

El bebé que colecha se despierta más y toma más el pecho, explica en el libro. Se ha demostrado que las madres que colechan con sus bebés en el contexto de la lactancia materna duermen más y con un sueño de mejor calidad que las que dan biberón. La lactancia materna y el colecho cambian la arquitectura del sueño de ambos, permitiendo una sincronización entre madre y bebé que no se produce en otras circunstancias. Sincronización e intercambio de señales entre ambos que es fundamental para el desarrollo saludable del bebé.

Consideraciones sobre el colecho seguro:

  • Informar rigurosamente a los padres de cuando pueden compartir cama con su bebé y cuando no.
  • Informarles de cómo hacerlo para que el colecho sea cómodo para todos y seguro para el bebé.
  • En caso de existir factores de riesgo inevitables, informarles de alternativas seguras que faciliten el cuidado nocturno del bebé, como las cunitas colecho, por ejemplo.

Soluciones y Consejos Prácticos

Generalmente cuando hay un problema de sueño familiar lo primero es descartar un problema o patología físico que esté interfiriendo con el establecimiento del sueño del menor. Cuando esto se ha comprobado, y vemos que no hay nada (un problema de apnea del sueño, por ejemplo, o un reflujo gastroesofágico) suele tratarse de un desequilibrio entre lo que la familia exige en cuanto a las condiciones de sueño (horarios, lugar, en solitario, etc…) y lo que el menor necesita para dormir bien (levantarse más tarde, acostarse más temprano, no estar expuesto a pantallas a partir de una hora, dormir en compañía de su madre, etc.).

En ese caso, un buen profesional de la salud puede ayudarles a encontrar ese equilibrio. En ocasiones, el establecimiento de unos hábitos de sueño saludables suele ser suficiente. A ciertas edades, permitir que duerma junto a su madre también ayuda mucho, aunque los niños que se vieron forzados a dormir en solitario suelen haber desarrollado ya una desconfianza y un estado de «activación» que les impide dormirse relajadamente, por el miedo de que, al hacerlo, mamá se irá otra vez.

Estrategias para fomentar el sueño independiente:

  1. Rutina de sueño: Asegúrate de que el bebé se sienta seguro y tranquilo en su ambiente, en todas las edades. En los primeros meses, procura tenerlo en brazos y que te sienta cerca, y luego establece rutinas y crea un entorno seguro.
  2. Horarios consistentes: Si tu bebé todavía no tiene unos horarios de siestas (o sueño nocturno) establecidos, algunas señales te ayudarán a saber cuándo es el momento oportuno para ponerlo a dormir.
  3. Ambiente adecuado: Lo ideal es dormir a obscuras por completo aunque dependiendo de la edad de tu peque, los miedos, pueden ser un factor importante a tomar en cuenta. La habitación debe de estar oscura, tranquila y con una temperatura confortable.
  4. Objetos de consuelo: A partir de los seis meses, más o menos, un niño puede sentirse seguro con un peluche o con las rutinas que le marques.
  5. Paciencia y persistencia: Mediante los intentos repetidos de quedarse dormido en su cuna y la presencia tranquilizadora de papá o mamá, el bebé irá descubriendo poco a poco cómo quedarse dormido de manera más autónoma.
  6. Técnica de "estar y salir": Si el niño comienza a llorar, no hay que acudir inmediatamente. Pasados unos minutos (al menos 2 minutos) la madre o el padre podrá volver a la habitación a confortar al niño, que no debe moverse de la cama, hasta que esté tranquilo (aunque despierto). Entonces el padre/madre deberá abandonar la habitación.

Una rutina de sueño relajante ayuda al bebé a prepararse para dormir.

¿Cuándo Preocuparse?

Cuando veas que “mi bebé se resiste a dormir” de forma ocasional, simplemente “afina la lupa” y observa si se corresponde con alguna de las causas mencionadas anteriormente. Si por el contrario, es una situación que lleva ya varias semanas, es cuando más puedo recomendarte la ayuda de una mirada externa que te ayude a ver lo que no estás viendo.

Si sientes que “mi bebé se resiste a dormir” más de lo que te parece saludable, no estás sola. Existen recursos y herramientas de la mano del apego seguro para que tu bebé consiga conciliar pacificamente.

Recuerda: No es necesario y yo personalmente no lo aconsejo. En este caso la respuesta depende mucho de la causa. Si es algo puntual, por ejemplo, molestia por dientes, cambio de rutina la etapa puede durar mientras se le pasa la molestia o se adapta al nuevo cambio.

Tabla de Horas de Sueño Recomendadas por Edad

Edad Horas de Sueño Diarias
Recién Nacido (0-3 meses) 14-18 horas
1-3 Meses 14-16 horas
3-6 Meses 12-15 horas
6-12 Meses 12-14 horas
1-3 Años 11-14 horas
3-5 Años 10-13 horas

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