La etapa de lactancia está llena de momentos especiales, pero también puede presentar desafíos inesperados. Uno de ellos es cuando el bebé comienza a morder la tetina del biberón. Este comportamiento puede generar preocupación en los padres, especialmente si desean continuar con la lactancia materna o artificial de manera armoniosa.
¿Por qué mi bebé muerde la tetina del biberón?
Existen varias razones por las cuales un bebé puede morder la tetina del biberón. Comprender estas causas es el primer paso para encontrar una solución efectiva:
- Salida de los dientes: Los primeros dientes del bebé suelen salir a partir de los seis meses, aunque algunos bebés nacen con uno o más dientes, o los desarrollan casi al año. La erupción dental puede causar molestias e irritación en las encías, lo que lleva al bebé a morder para aliviar la presión.
- Confusión tetina-pezón: Hablamos de síndrome de confusión tetina chupete cuando un bebé no quiere pecho o consigue mamar de él debido a que se ha acostumbrado a la tetina del biberón. La reticencia del bebé a mamar del pecho puede llevar a una disminución de la producción de leche materna y también puede acabar derivando en mastitis.
- Reclamo de atención: Los mordiscos pueden ser una forma de llamar la atención de la madre, especialmente si el bebé siente que no está recibiendo suficiente contacto visual o interacción durante la toma.
- Flujo de leche inadecuado: Si el flujo de la tetina es demasiado rápido, el bebé puede sentirse abrumado y rechazar el biberón. Por el contrario, si el flujo es demasiado lento, el bebé puede frustrarse y morder la tetina.
- Aburrimiento o relajación excesiva: Es mejor que la toma sea breve y evitar que el bebé se aburra o se relaje demasiado.
Soluciones para evitar que el bebé muerda la tetina del biberón
Una vez identificada la posible causa, se pueden implementar diversas estrategias para corregir este comportamiento:
- Ofrece mordedores: Si la causa es la salida de los dientes, proporciona mordedores fríos o juguetes diseñados para aliviar las encías inflamadas.
- Revisa el agarre: Es muy importante recolocar al bebé de nuevo al pecho como si fuera un recién nacido durante las primeras semanas de lactancia, es decir: muy pegado al pecho, intentar que abra mucho la boca poniéndola como un “león” y colocarlo en una postura “clásica”, es decir, nada de mamar de pie, de lado o haciendo el pino puente… Hay que evitar que ponga boca de piñón como si succionara un espagueti porque con esa boquita cerrada es muy fácil morder.
- Aumenta la interacción: Para evitar que siga pasando es necesario volver a centrarse en la toma; hablar con el bebé, jugar, no perder el contacto visual… muchos mordiscos se producen por un reclamo de atención.
- Elige la tetina adecuada: Si tu bebé rechaza un tipo de tetina, prueba con otras formas, tamaños y materiales.
- Mantén la calma: Si tu bebé sufre del síndrome de confusión de tetina y pezón, no te pongas nerviosa. Sigue estos consejos y poco a poco tu bebé volverá a mamar de tu pecho.
- Atención a la higiene: El bebé tiene la piel muy sensible y para cuidarla bien hay que extremar los cuidados.
Descubre Las Razones Por Las Que Tu Bebé No Quiere El Biberón
Lactancia materna y salud dental: ¿Existe una relación?
Los niños deben tomar leche materna tanto tiempo como sea posible. Ahora se habla mucho de la leche y de su impacto en la salud de niños y adultos. En los últimos años ha crecido el consumo de las bebidas vegetales, sustitutivas de la leche de vaca, precisamente por una percepción equivocada sobre los efectos de la leche de origen animal en la salud. Con todas estas dudas sobrevolando la buena reputación de la leche, vayamos por pasos.
Para muchas personas, la leche de vaca debe estar fuera de la dieta por razones de salud contundentes. Por ejemplo, una intolerancia a la lactosa o una alergia a las proteínas de la leche. Ahora bien, los beneficios de la leche de vaca superan a las hipotéticas desventajas. Así, la leche que consumimos en brick es un alimento nutricionalmente muy atractivo. Presenta una baja densidad calórica, y ofrece un mix muy equilibrado de proteínas, carbohidratos (azúcares) y grasas.
Pero, ¿qué pasa con el contenido graso de la leche? En relación a esta objeción, lo que podemos decir es que hay disponibles leches semidesnatadas y desnatadas. Y otra idea a destacar es que, en alimentación, una de las principales reglas es comer un poco de todo. En 2016 se publicó un interesante estudio que evaluó toda la evidencia científica disponible en aquel momento. Esta investigación, que tiene por título Milk and dairy products: good or bad for human health?, concluye que la leche y los derivados lácteos contribuyen a una buena salud. Los dos grandes beneficios son su valor nutricional y su capacidad para proteger frente a las enfermedades crónicas no transmisibles más prevalentes.
Impacto positivo de leche y lácteos en la salud.
Derivados lácteos y leche deberían formar parte de cualquier dieta saludable. Algunos padres novatos tienen la idea equivocada de que la lactancia materna puede causar caries en el bebé. En 2018, la agencia gubernamental del Reino Unido, Public Health England, actualizó las guías sobre lactancia materna y salud dental. Según este organismo de salud, «la evidencia actual sugiere que la lactancia materna hasta los 12 meses se asocia a un menor riesgo de caries».
Está claro que la otra conclusión que se deriva es que los bebés que se alimentan con leche de fórmula desarrollarían caries con más facilidad. En diversos estudios, bebés que solo se alimentaban de leche de la madre tenían unos dientes fuertes. En 1999, un estudio de Pamela R. Erickson sumergió dientes en varias soluciones, entre ellas agua y leche de pecho. Luego se observaron los niveles de caries. La conclusión fue que la leche materna tenía efectos en los dientes similares a los del agua. Es decir, cero caries.
Lo cierto es que casi todas las caries de los bebés son causadas por los alimentos suplementarios, azúcares y otras sustancias, al margen de la leche de pecho. Tampoco nos podemos olvidar de la caries del biberón. La leche materna previene la caries en los dientes del bebé. Otra cosa es que el pequeño tenga defectos genéticos en los dientes, o un esmalte débil. En estos casos, el niño alimentado con leche de la madre podría desarrollar caries. Para impedirlo, los padres deben limpiar encías, y dientes en caso de que ya le haya salido los de leche, tras cada toma.
Para ello, hay que utilizar una gasita o paño limpio y humedecido con agua. Brian Palmer era un experto en maloclusión dental y pionero en la investigación dental sobre los beneficiosos efectos de la lactancia materna en los humanos. Este investigador analizó cráneos de niños de hace miles de años y apenas detectó caries.
Alimentarse del pecho de la madre dificulta que la leche humana esté demasiado tiempo en contacto con los dientes del bebé. Durante la toma de pecho, el pezón se introduce bien adentro de la boca del bebé, y la leche se proyecta hacia la parte de atrás de la cavidad oral del pequeño. Como ya hemos apuntado, las bacterias que provocan caries en los dientes del niño son neutralizadas por varios componentes de la leche de la madre. Así, los anticuerpos de la leche materna hacen un buen trabajo. También ayuda a unos dientes fuertes el contenido en calcio y fósforo de la leche de la madre.
La alimentación con la leche de pecho favorece una mejor mordida. Varios estudios en Pediatrics y Journal of the American Dental Association, concluyen que los bebés que solo se alimentan de leche de la madre durante los primeros seis meses de vida, presentan más adelante menos problemas de mordida. Es decir, mordidas abiertas, sobremordidas y mordidas cruzadas.
¿Cómo evitar la confusión tetina-pezón?
¿Qué es el síndrome de confusión tetina-pezón?
Hay años que se debate si la confusión tetina-pezón existe o se trata de un mito. En primer lugar, la tetina del biberón, por más que nos vendan que la tetina del biberón se asemeja al pecho no se asemeja en nada. En segundo lugar, la cantidad de leche que el bebé suele recibir de un biberón es muy superior a la que consigue mamando.
Y es que hay bebés que parecen tener más habilidad para poder succionar cualquier cosa, mientras que otros se muestran perdidos y desconcertados en el pecho después de haber tomado 1 o varias tomas de biberón. Normalmente un bebé que tiene confusión se muestra inquieto a la hora de mamar, llegando incluso a rechazar el pecho. Algunos bebés incluso llegan a rechazar que se les ponga en postura para mamar, llorando y poniendo las manos delante del pecho. Cuando lo consiguen se muestran nerviosos, hacen ruidos y se mueven mucho en el pecho, parece que no se relajan y llegan a tironear del pezón de forma nerviosa. Si la confusión avanza es cuando llegan a no querer mamar, reaccionan incluso de manera agresiva cuando se les acerca al pecho, desesperando a cualquiera y dando por supuesto que el bebé ya no quiere mamar.
La succión que hacen en el pecho es mucho más fisiológica y les permite controlar mucho mejor la deglución y la respiración, por lo que es una experiencia mucho menos estresante. Cuando toman del biberón deben anteponer la lengua para frenar el flujo de leche que les cae y evitar así atragantarse. No es que sea más fácil o más difícil, es que es totalmente diferente y los movimientos que hacen para extraer la leche del pecho son muy complejos y “desaprenden” cómo se hace. Además recibir grandes cantidades de leche artificial en muy poco tiempo hace que la experiencia de tomar el pecho sea frustrante y exasperante… requiere mucho tiempo y paciencia.
Hay que valorar a cada bebé y cada madre, ver cual es la situación en particular. Si la confusión está empezando y hace poco que toma biberones lo más prudente es retirarlos. Se trata de ofrecer la leche en algo que no sea un biberón para intentar reducir al máximo la confusión. Se pueden ir utilizando los diferentes métodos de suplementación y ver cuál os funciona mejor, de la misma manera se puede realizar la técnica jeringa-dedo que facilita que el bebé coloque la lengua en una posición similar a la que tendría al mamar. Otra cosa importante a hacer es no forzar al bebé a que se ponga a mamar, el pecho lo tiene que ver como una opción no como una obligación. Estar cerca del pecho en contacto piel con piel es muy positivo pero cuando lo pongamos cerca evitaremos al máximo “invitarle” a mamar, debe ser él el que haga el paso de buscar el pecho y mamar. De la misma manera, si de noche podemos dormir juntitos y con poca ropa ese contacto sostenido nos ayudará de nuevo a que el bebé pueda ir situando de donde sale la leche.
Esta situación también es bastante habitual, el bebé puede empezar relajado y a medida que pasa el rato se puede incomodar. Eso es debido a que la velocidad a la que se sacia no es tan rápida como con el biberón. Si quiere mamar es muy positivo, así que se puede aprovechar y ayudarle a que le sea más fácil. Otra técnica que podemos probar es usar un relactador, para que de esta manera el flujo de leche sea más constante y el bebé no pierda el interés en mamar.
Es un proceso laborioso que requiere trabajo y muchas ganas. Nadie puede determinar cuánto va a tardar el bebé en conseguirlo, nadie puede determinar si nos vamos a cansar antes de intentarlo. Es algo que puede pasar, no siempre se consigue que el bebé vuelva a mamar. Y cuando lo intentamos tenemos que tener presente que lo estamos intentando y no siempre se consigue.
