¿Por Qué Mi Bebé Mama 5 Minutos y Se Duerme? Causas y Soluciones

La leche materna es el mejor alimento para el recién nacido y el lactante. Si la madre quiere alimentar a su bebé, debería ser siempre animada a hacerlo y, además, debería estar asesorada e informada previamente al momento del parto, para que, al adquirir los suficientes conocimientos, lleve a cabo con éxito la alimentación al pecho del recién nacido y, más adelante, del lactante.

Esta actividad, natural y biológica, que parece sencilla, es a veces muy complicada, debido fundamentalmente a la inexperiencia, a las emociones, a la predisposición, a las cualidades constitucionales, a la actitud y el carácter de la madre y a la vitalidad, madurez, temperamento y salud del recién nacido.

Dificultades en la Lactancia y Sueño del Bebé

Si a la dificultad en sí que entraña la lactancia, sumamos otras circunstancias, como que el bebé se quede dormido enseguida, nada más comenzar la toma, las dudas se multiplican: ¿habrá ingerido lo suficiente?, ¿se habrá alimentado correctamente?

¿Es posible saber si ha completado la toma?

Si la toma tiene una duración suficiente (10-15 minutos) y el niño se duerme y se relaja, es señal de que está satisfecho y bien alimentado. Como decían, con toda la razón, nuestras abuelas, “dormir alimenta tanto como comer”.

¿Cómo sé si tengo suficiente leche?

Es una de las dudas más frecuentes de las madres primíparas, pues se sienten poco capaces y poco diestras para alimentar a su bebe. Para fabricar suficiente cantidad de leche deben llevar una vida tranquila, levantarse tarde y acostarse pronto, beber abundante cantidad de líquidos, realizar una alimentación completa y sana con alimentos frescos y naturales y, sobre todo en los primeros días, estar disponibles de forma permanente y alimentar a su bebé a demanda.

Si el bebé está escasamente alimentado por tener la madre poca leche, estará intranquilo, irritable, llorón, se retirará del pezón al poco de cogerlo y producirá pocas heces y poca orina, estancándose su ganancia de peso. Por el contrario, si está bien alimentado, estará tranquilo, dormirá mucho, eliminará abundante orina, las deposiciones serán frecuentes y ganará peso de forma adecuada.

Signos de Buena AlimentaciónSignos de Escasa Alimentación
Tranquilo y duerme muchoIntranquilo, irritable y llorón
Abundante orinaPoca orina
Deposiciones frecuentesPocas heces
Adecuada ganancia de pesoEstancamiento en la ganancia de peso

La Importancia de una Correcta Técnica de Lactancia

Para asegurarnos de que el bebé ingiere toda la leche que necesita, es fundamental comprobar que está colocado correctamente. Así, la madre debe estar en una postura cómoda con la espalda apoyada y con libertad de movimientos. El lactante en su regazo, sin nada que le dificulte el contacto de la mama con su boca. La mama debe estar sostenida con la mano del lado contrario y los dedos pulgar e índice de la madre se colocaran por encima del pezón para que el lactante lo encuentre fácilmente con la boca.

En la boca del lactante deben quedar introducidos todo el pezón y gran parte de la areola mamaria. La madre debe notar y oír que el lactante succiona y traga.

La toma debe durar entre diez a quince minutos en cada mama. Se debe comenzar por la última que se utilizó en la anterior toma. En dependencia de la cantidad de leche de la madre la toma puede ser de una sola mama cada vez o de las dos en cada toma. El número de tomas al comienzo puede ser de siete tomas por día, aproximadamente cada tres horas. Estas irán disminuyendo de forma paulatina a medida que el niño crece y aumentan las horas de sueño nocturno, aumenta el volumen de su estómago y prolonga su capacidad para resistir el ayuno.

Recordar que la “subida de la leche” se produce entre las 24-48 horas después del parto y que la primera leche, los calostros , son muy ricos en proteínas y muy importantes para potenciar la inmunidad del lactante.

El Comportamiento del Bebé al Mamar

Todos los bebés, hasta los tres meses aproximadamente, “se duermen” a los pocos minutos de empezar a mamar. Una buena opción es dejarlo tal cual está. Un bebé que tiene los ojos cerrados pero que está agarrado al pecho no está dormido, está en modo pausado y está comiendo. Cuando un bebé duerme de verdad suelta el pecho. Pero ¿de verdad come? Para un bebé, mamar es una actividad que requiere esfuerzo y tiempo.

Cuando un bebé empieza a succionar de manera rápida, estimula el reflejo de eyección que hace que desde el interior del pecho la leche sea expulsada hacia los conductos y de ahí hacia el pezón. Es en este punto cuando suele empezar a relajarse y cerrar los ojos. Entonces la succión se vuelve más lenta y espaciada. El bebé hace succiones cortas y va acumulando pequeñas cantidades de leche de su boca. Cuando tiene una cantidad de leche determinada la traga.

Haz esto para reducir los DESPERTARES NOCTURNOS del bebé 🌙 Señales de sueño o cansancio

En un ciclo de succión, que en las primeras semanas puede durar tranquilamente una hora, el bebé lo que más hace no es comer. Necesita tiempo para descansar. A medida que van creciendo aprenden y los ciclos de succión se acortan y son más rápidos. Hasta los tres meses, aproximadamente, dedicarán mucho tiempo para comer y a partir de ese punto serán expertos y lo podrán hacer en muy poco tiempo, a veces en minutos.

Tanto si el bebé gana peso o no, no hay necesidad de molestar al bebé. En este caso es necesario ayudar al bebé, pero sin molestarle. Imagina que el pecho es un bocadillo de pan de molde de 4 rebanadas. Lo tienes entre las manos y lo aprietas para que te entre en la boca. El gesto que haces con las manos es el mismo que haces en el pecho. Cuando el bebé no traga, aprietas el pecho y lo mantienes apretado hasta que deje de tragar. Cuando deja de tragar activamente buscas otro punto y realizas la misma técnica. Y sigues, hasta que por más que aprietes el bebé no trague.

Crisis de Lactancia

Durante el transcurso de la lactancia, tu bebé pasará por situaciones en las que las tomas no sean ni tan regulares ni tan tranquilas como de costumbre. Es lo que llamamos crisis de la lactancia. Suelen ocurrir cuando el bebé se está desarrollando, por esto hablamos también de brotes de crecimiento, y hay una mayor demanda de leche materna.

Las crisis de lactancia son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Puede que esté más inquieto, que quiera mamar continuamente, que llore más, que duerma menos, que se distraiga con cualquier ruido, que se agarre al pecho y lo estire, que lo suelte... Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es totalmente normal. La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente.

Cada bebé es diferente y puede que no pase por ninguna crisis de lactancia o por varias. Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, pues coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días, la segunda al mes y medio, y la tercera hacia los 3 meses.

Primera Crisis (15-20 días)

Tu bebé ha crecido y como cualquier bebé cuando crece, necesita comer más. Por eso, aumenta su demanda de leche materna de manera que, o bien no quiere soltar el pecho, o bien quiere mamar cada media hora. Solo está tranquilo mamando. Se pegará literalmente a tu pecho durante 3-4 días, hasta que consiga la cantidad que le deje satisfecho. Después, volverán a realizar las mismas tomas antes de la crisis.

Segunda Crisis (Mes y Medio)

Tu bebé parece que está incómodo con tu pecho: lo agarra, lo estira, lo suelta, arquea la espalda, estira las piernas… El sistema digestivo de tu bebé ha madurado y tu leche materna cambia para adaptarse, pero al hacerlo cambia de sabor y eso es lo que hace que algunos bebes se comporten así. Acostumbrarse al nuevo sabor le llevará unos 3-4 días, igual que en la primera crisis.

Tercera Crisis (3 Meses)

Tu bebé comienza hacer tomas bastante más cortas de lo habitual, suelta el pecho con cualquier ruido o movimiento, se enfada si se lo ofreces muy a menudo... Todo es debido a que tiene mucha más fuerza y destreza para succionar, por lo que en muy pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad pero en menos tiempo. También, coincide con el desarrollo de su capacidad auditiva y visual, que hace que todo lo que se mueva o suene le llame poderosamente la atención. Esta crisis suele ser más larga que las anteriores, pudiendo durar hasta 3 o 4 semanas.

La cosa más importante que puedes hacer es tener paciencia y dar de mamar cuando el bebé tenga hambre. Es posible que tu bebé presente lo que se conoce como una falsa crisis de lactancia. Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestren más inquietos. No es que tengan hambre, es porque su cuerpo se está adaptando a las nuevas fases de sueño como parte de la evolución fisiológica normal. Conviene saber que no por darle suplementos o biberones vayan a dormir de forma más regular.

A los 8 o 9 meses también pueden presentar una de estas falsas crisis. Como ya son más conscientes del entorno que les rodea, pueden pasar por una fase de apego hacia su mamá en la que lloren desconsolados si la pierden de vista, algo conocido como angustia por separación. Pueden mostrarse huidizos con las personas con las que antes estaban en brazos sin problemas para buscar a sus padres. Por el día suelen hacer las tomas de forma normal, pero por la noche pueden mostrarse más ansiosos y demandar más leche.

Deja a tu bebé que mame todo el tiempo que quiera, sin miedo. Nunca dudes sobre tu capacidad para amamantar. Parece sencillo, pero cuando hay dificultades, es lo primero que se piensa. Cada crisis es un desafío para la lactancia materna.

Muchas madres me hablan de la crisis de los 5 o 6 meses. Ya hemos hablado de la crisis de los 4 meses, dónde la mayoría de los bebés atraviesan una supuesta crisis de lactancia. Los bebés empiezan a dormir menos por las noches, se despiertan más agitados y desesperados buscando teta. Esta crisis no está relacionada con la producción de leche, se trata de una modificación de los ritmos fisiológicos del sueño de los bebés. Esto hace que durante un tiempo tengan un sueño más ligero y se despierten agitados por la noche y, evidentemente, pidiendo pecho.

Puede pasar que esa cantidad de leche diaria no sea satisfecha; o bien porque se le niegan tomas diurnas o porque se inicia con grandes cantidades de comida. Y recordar que no por comer más o por dar cereales en las tomas nocturnas van a dormir más.

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