Es normal que muchos bebés emitan pequeños ruidos respiratorios, especialmente durante el sueño o la alimentación. Como madre o padre de un bebé, es posible que te sorprendas al oírle roncar e incluso te preguntes «mi bebé ronca, ¿es normal?», pues es algo que solemos asociar a los adultos. Sin embargo, lo cierto es que el ronquido en los bebés es más habitual de lo que parece, lo que no quiere decir que no debamos controlarlo y preocuparnos si este se convierte en costumbre o a nuestro pequeño le cuesta respirar mientras duerme. En SleepyKids podemos ayudarte a entender si esos sonidos forman parte del desarrollo normal o si conviene una evaluación más detallada.
Ronquidos en bebés
En primer lugar, hay que tener claro que cuando hablamos de ronquidos nos referimos al sonido ronco y fuerte que se emite al respirar durante el sueño como consecuencia del ruido del aire al pasar por una vía aérea superior estrecha. Los bebés suelen roncar de manera ocasional y leve, habitualmente cuando están resfriados, pues no son capaces de respirar bien por la boca y su nariz en estos casos está parcialmente obstruida (1). Para concretar, un ronquido ocasional o claramente asociado a un problema respiratorio, como un resfriado, entra dentro de la normalidad.
No obstante, si roncar se convierte en una costumbre o una vez recuperado del resfriado el bebé sigue roncando, habrá que contactar con el pediatra. Por otra parte, debemos controlar si, además de roncar, el bebé mientras duerme hace esfuerzos para respirar o incluso deja de hacerlo durante unos segundos, suda mucho por la noche o adopta posturas extrañas para dormir.
Motivos comunes de los ronquidos
- Infecciones respiratorias: Como consecuencia de los resfriados, las vías aéreas superiores se pueden estrechar produciendo el ronquido.
- Regurgitaciones o reflujo gastroesofágico: Se producen cuando los alimentos, en este caso la leche, ascienden del estómago hacia el esófago, la boca e incluso hasta la nariz sin esfuerzo.
- Ser fumador pasivo: Esto afecta a los bebés que se ven expuestos al humo del tabaco. Cuanta mayor sea la exposición, más probabilidades hay de que el bebé ronque, ya que el tabaco afecta a las vías respiratorias.
- Problemas anatómicos: Una forma inadecuada de la cavidad bucal, de la nariz o de la mandíbula son también factores que pueden acabar desembocando en ronquidos.
Aunque hemos visto que los ronquidos pueden ser normales, debemos saber que, si se producen con frecuencia pueden afectar a la calidad del sueño. Por eso roncar habitualmente no es saludable para el bebé y es motivo de consulta con el pediatra. Es posible que el ronquido nos transmita la falsa sensación de que el bebé está durmiendo profundamente, pero lo cierto es que es probable que su sueño no sea tan reparador como debería. Por eso no es raro que notemos a estos bebés somnolientos o más inquietos durante el día, precisamente porque tienen sueño (1). Por otra parte, si al bebé le cuesta respirar mientras ronca o deja de hacerlo por unos segundos, la recomendación también es acudir al pediatra.
Advertencia importante: La lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés.
(1) Asociación Española de Pediatría, AEP. Mi hijo ronca. ¿Es grave doctor?
Sibilancias en bebés
Una vez pasado el embarazo y el parto, llega el verdadero reto: llevar a tu bebé a casa y garantizar que crezca sano y feliz. Esto es algo que hace muchísima ilusión pero, al mismo tiempo, es fuente de muchas dudas y miedos. Y estos miedos se manifiestan en su máxima expresión cuando notamos algo en nuestro bebé que no nos cuadra. Las sibilancias se pueden escuchar cuando el bebé respira, sobre todo al exhalar. Son sonidos parecidos a un pitido o silbido al respirar el bebé que pueden variar en intensidad según el grado de obstrucción de las vías respiratorias.
Causas comunes de sibilancias
- Infecciones víricas: Los virus que causan el resfriado común, la gripe, la bronquiolitis o la laringitis pueden inflamar y estrechar las vías respiratorias, provocando sibilancias en tu bebé. Estas infecciones suelen aparecer acompañadas de otros síntomas como fiebre, tos, secreción nasal, dificultad para respirar o falta de apetito.
- Alergias: Algunos bebés pueden tener alergia a ciertas sustancias como el polen, el polvo, los ácaros, el pelo de los animales o algunos alimentos. Estas sustancias pueden desencadenar una reacción alérgica que provoca inflamación y espasmo de las vías respiratorias, provocando sibilancias.
- Asma: El asma es una enfermedad crónica que afecta a las vías respiratorias, haciéndolas más sensibles e inflamables ante ciertos estímulos como el frío, el humo, el ejercicio o las emociones intensas. El asma provoca episodios recurrentes de sibilancias, tos y dificultad para respirar que pueden variar en intensidad y frecuencia.
Un bebe con sibilancias puede esconder una enfermedad o problema subyacente, por lo tanto, lo primero que hay que hacer es conocer la causa. Limpiar la nariz del bebé con suero fisiológico y aspirar las secreciones si es necesario.
Si tu bebé sufre un pequeño episodio de sibilancias pero se pasa rápido o mejora fácilmente con las medidas que te hemos mencionado anteriormente, no es necesario que te preocupes. El bebé presenta fiebre alta (más de 38ºC) o persistente (más de 3 días).
Las sibilancias en los bebés son un síntoma frecuente pero no siempre benigno, por eso es importante conocer sus causas, reconocer sus signos y saber cómo tratarlas para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pequeños.
Ruidos comunes y normales en bebés
Es muy común que los bebés hagan ruidos raros mientras duermen, especialmente durante los primeros meses. Los quejidos suaves suelen ser normales, especialmente en bebés de 0 a 3 meses. Se asocian al sueño REM o a movimientos intestinales. En ocasiones, los bebés respiran de forma irregular, con pausas o sonidos como jadeos. Esto se llama respiración periódica y es habitual hasta los 6 meses. Los bebés pueden hacer ruidos como gárgaras o ronquidos leves por acumulación de mucosidad. También pueden carraspear si están empezando a regular el flujo salival.
Cuando se quejan antes de dormirse, puede ser parte de su transición al sueño. Esto se ve mucho entre los 3 y 6 meses, cuando empiezan a autorregularse. Algunos bebés emiten gruñidos, chillidos suaves o bufidos mientras se acomodan. Estos gestos pueden expresar cansancio, sobrecansancio o necesidad de contacto físico antes de dormirse. Si se queja mucho, se retuerce o se despierta llorando, podría deberse a gases o malestar digestivo. Gruñidos, empujes o sonidos al hacer fuerza son típicos de bebés menores de 4 meses cuando intentan gestionar sus deposiciones o gases mientras duermen.
Laringomalacia en bebés
Si has notado que tu recién nacido emite sonidos respiratorios inusuales o muestra dificultad para respirar, es posible que te estés enfrentando a la laringomalacia en bebés, una condición común pero poco conocida que puede asustar mucho. No te preocupes, en la mayoría de los casos no es grave y mejora con el tiempo. Sin embargo, viene muy bien entender los síntomas y conocer las opciones de tratamiento que existen para apoyar la salud y el bienestar de tu pequeño.
La laringomalacia es una condición pediátrica bastante frecuente que ocurre cuando los tejidos blandos de la laringe que se encuentran por encima de las cuerdas vocales, son demasiado flojos y colapsan hacia adentro durante la inhalación. Este colapso obstruye parcialmente las vías respiratorias, lo que puede generar sonidos respiratorios característicos conocidos como estridor, especialmente cuando el bebé llora, se alimenta o respira profundamente. Aunque puede sonar alarmante, en la mayoría de los casos, la laringomalacia es benigna y tiende a mejorar por sí sola a medida que el niño crece y su laringe se desarrolla y fortalece.
Características principales de la laringomalacia
- Estridor inspiratorio: Un sonido agudo que se produce durante la inhalación. Es el signo más distintivo de la laringomalacia y suele ser más evidente cuando el bebé está acostado de espaldas, excitado o alimentándose.
- Dificultad para alimentarse: Algunos bebés con laringomalacia pueden experimentar dificultades durante la lactancia o la alimentación con biberón debido a la obstrucción de las vías respiratorias, lo que puede llevar a pausas frecuentes para respirar.
- Retraso en el crecimiento: En casos raros, los desafíos alimenticios pueden resultar en un aumento de peso insuficiente o un retraso en el crecimiento si la condición impide una alimentación eficaz.
- Apnea: Interrupciones breves en la respiración durante el sueño, aunque menos comunes, pueden ser una complicación de la laringomalacia.
Causas de la laringomalacia
La laringomalacia se desarrolla por la inmadurez de las estructuras cartilaginosas de la laringe, que no tienen la rigidez necesaria para mantenerse abiertas durante la respiración. Esta debilidad estructural es más pronunciada en los primeros meses de vida y tiende a mejorar a medida que el niño crece. Es más frecuente en bebés y generalmente se diagnostica en los primeros meses después del nacimiento. Aunque la causa exacta de la laringomalacia no se comprende completamente, no se asocia con ninguna acción o condición durante el embarazo o el parto. Es en realidad, una anomalía del desarrollo que ocurre durante la formación fetal de la laringe.
¿Cuándo desaparece la laringomalacia?
La buena noticia es que, para la mayoría de los bebés, la laringomalacia mejora sin intervención médica a medida que crecen y se fortalecen las estructuras de su laringe, generalmente resolviéndose por completo hacia los 18 y 20 meses de edad.
Señales de alerta en tu bebé
- Ruido inspiratorio: Este es el síntoma más característico, un sonido agudo o ronco que se escucha principalmente durante la inhalación. Se nota más cuando el bebé está llorando, alimentándose o excitado.
- Dificultad para alimentarse: Pausas frecuentes para respirar mientras se alimenta, toma de leche menos eficiente o fatiga durante la lactancia pueden ser indicativos de laringomalacia.
- Tiraje: Esfuerzo visible en el cuello, el pecho o entre las costillas al respirar, mostrando que el bebé está trabajando más de lo normal para inhalar.
- Cambios en el color de la piel: Cianosis o palidez alrededor de la boca o en las extremidades durante o después de los episodios de alimentación o llanto.
Si bien ya hemos visto que la laringomalacia a menudo se resuelve por sí sola y sin tratamiento, hay situaciones en las que sí es importante buscar atención médica. Ante la presencia de estos síntomas, es muy importante consultar con un especialista en otorrinolaringología pediátrica. La detección temprana es el primer paso para mitigar los efectos de esta condición y promover una buena calidad de vida para tu pequeño.
Tratamientos no invasivos para la laringomalacia
Para casos leves de laringomalacia, a menudo recomendamos cuidados y ajustes en el hogar que pueden marcar una gran diferencia en la comodidad y la seguridad del bebé. Esto incluye posicionar al bebé de manera que se minimice el estridor y se facilite la respiración y la alimentación, como mantenerlo en una posición más erguida durante y después de las comidas. También aconsejamos un ambiente de sueño seguro, con el bebé acostado sobre su espalda y sin elementos que puedan obstruir la respiración.
Alimentación y nutrición adecuada
La alimentación puede ser un gran desafío para bebés con laringomalacia y también para los padres. Se puede trabajar estrechamente con nutricionistas pediátricos para asegurar que tu bebé reciba la alimentación más acorde a su situación sin comprometer su respiración. Esto puede implicar el uso de biberones especiales o técnicas de alimentación modificadas, y en algunos casos, el enriquecimiento de la dieta para promover un crecimiento y desarrollo saludables.
Cirugía de supraglotoplastia
Para los casos en los que la laringomalacia afecta a la respiración de forma importante, al crecimiento o al desarrollo del bebé, o cuando se presentan complicaciones como apneas severas, la cirugía sí puede ser la mejor opción. Esta intervención se llama supraglotoplastia. La supraglotoplastia es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que se realiza para corregir la obstrucción de las vías respiratorias causada por la laringomalacia. Durante esta cirugía, se retiran o remodelan cuidadosamente los tejidos blandos que bloquean las vías respiratorias, mejorando así el flujo de aire. La operación dura unos 30 minutos y es muy sencilla.
Después de la cirugía, se proporciona un seguimiento minucioso para asegurarse de que el pequeño tiene una buena recuperación. Esto incluye orientación sobre cuidados postoperatorios en casa, cómo manejar el dolor y la nutrición, y revisiones regulares para monitorizar la respiración, el crecimiento y el desarrollo general del bebé.
Afonía en bebés
Un bebé puede estar ronco después de un llanto excesivo y duradero. Si se trata de un trastorno mecánico el tratamiento se limitará a procurar que el niño no llore, que repose la voz y, si el pediatra lo considera necesario, la administración de un antiinflamatorio. Lo más frecuente es que la afonía se deba a un llanto intenso y prolongado. No hay que olvidar en ningún momento que los casos más graves de afonía pueden derivar en lesiones de las cuerdas vocales, como nódulos o pólipos, razón por la que es imprescindible la visita al pediatra. Además, como es lógico, el tratamiento dependerá de cuál sea la causa. Ya se ha mencionado el que se debe seguir cuando el problemas es mecánico o incluso si se debe a un catarro leve.
Mocos y ruidos en bebés
Si el pequeño, además, tiene mocos, el ruidito está asegurado. Lo adecuado en este caso, para que respire con más facilidad, es quitarle los mocos que tenga por fuera con un pañuelo muy suave, limpiarle las fosas con suero fisiológico o con un nebulizador nasal de agua de mar (100% natural) cada vez que se congestiona y mantenerle semi incorporado, no tumbado del todo.
A los padres primerizos suele extrañarles mucho otro sonido: el ronquido de su bebé al dormir. Se origina o bien por los mocos o bien porque el paladar blando produce vibraciones dentro de la boca, de tal modo que en el fondo de la garganta se genera una especie de eco o, lo que es lo mismo, de ronquido. Elevar un poco el colchón de su cuna por la zona del cabecero ayudará al niño a respirar mejor y de una forma más silenciosa.
Otros ruidos comunes en bebés
También es normal que el recién nacido emita sonidos extraños cuando mama muy deprisa. Ocurre porque al tragar tan rápido mantiene unos segundos la respiración y al reanudarla, por la propia retención del aire, lo hace de una forma más sonora. Por eso no conviene retrasar su hora de comer, para que coma sin ansia y respirando bien.
A veces, después de la toma el bebé puede empezar a emitir un sonido raro, como de gorjeo. Si le ocurre es porque se le ha quedado un poco de leche en las vías respiratorias. Lo habitual es que se le pase enseguida, no te agobies.
El hipo es otro ruido bastante común en los bebés. Se produce por la irritación del diafragma, el músculo que separa el abdomen del tórax y que regula la cantidad de aire que entra en los pulmones. Aunque el hipo en el bebé y el recién nacido no es malo ni resulta molesto para él, si quieres intentar quitárselo puedes darle pecho, cambiarle de postura o provocarle un estornudo haciéndole cosquillas en la nariz.
Que los recién nacidos estornuden a menudo también es normal, y no porque estén resfriados necesariamente. Lo hacen como mecanismo de defensa para despejar sus fosas nasales de sustancias que les molestan o que pueden llegar a ser perjudiciales para su salud, como el polvo, la pelusa, los mocos e incluso aerosoles que nosotros no apreciamos, pero que están en el ambiente, como la laca o el desodorante.
Todos estos sonidos de los bebés que pueden parecerte extraños son muy habituales en sus primeros meses de vida, no revisten importancia y van desapareciendo con el tiempo, a medida que el niño crece y su organismo madura.
Cuándo alertarse
Estos síntomas indican que el pequeño sí tiene problemas para respirar bien:
- Respira tan deprisa que está sofocado (en niños tan pequeños, 60 respiraciones por minuto es normal).
- Se ensanchan sus orificios nasales cada vez que el niño inhala aire (aleteo nasal).
- Se queja al coger y soltar aire, como si le doliera algo.
- Notas que están amoratados las uñas, la piel o los labios y no está pasando frío.
- La mucosidad es tan espesa que tiene los orificios completamente taponados.
- Tiene más de 38,5 ºC de fiebre y no le baja.
- Al respirar se le marcan las costillas y se le hinchan las venas del cuello.
Si tu recién nacido presenta alguno de esos síntomas, no lo dudes y ve con él a urgencias lo antes posible para que lo vea un pediatra y determine cuál es su problema.
Bronquiolitis en niños
La bronquiolitis es una de las afecciones más comunes en los niños pequeños y bebés. Se trata de una infección pulmonar que causa inflamación y congestión en las pequeñas vías respiratorias (bronquiolos) del pulmón. El signo más claro para identificar la bronquiolitis es el ruido que hace el niño o la niña al respirar. Los sonidos más fáciles de identificar se llaman sibilancias (son como silbidos) y es posible escucharlas sin necesidad de un fonendoscopio.
Además de los ruidos respiratorios, existen otros síntomas que nos ayudan a identificar la bronquiolitis. Los bebés y niños pueden con bronquiolitis pueden tener síntomas similares a un resfriado común, en los casos más leves. En los casos más graves, puede existir dificultad respiratoria severa que requiere ingreso hospitalario.
La fisioterapia pediátrica desempeña un papel muy importante en el tratamiento de la bronquiolitis y prevención de futuros episodios. En primer lugar, ayuda a recuperar la funcionalidad completa del pulmón del bebé tras la infección. Además, si no se soluciona adecuadamente ese primer episodio, puede volver a repetirse. Algo que no queremos que suceda. De ahí la importancia de conseguir de nuevo una vía aérea bien limpia y recuperar la mecánica ventilatoria, para evitar que los pulmones del bebé sufran de nuevo, con consecuencias graves para el futuro de su sistema respiratorio.
Laringitis aguda o estridulosa
La laringitis aguda o estridulosa es una inflamación de las vías respiratorias que también es conocida como crup, en referencia al tipo de tos que la caracteriza: tos perruna o espasmódica.
Causas de la laringitis aguda
Está causada por muchos virus diferentes, entre ellos los que producen el catarro común y el virus de la gripe. Se transmite a través de las secreciones respiratorias, por la tos o los estornudos. La enfermedad empieza dos o tres días más tarde del momento del contagio, lo que suele ser una laringotraqueitis. Excepcionalmente, puede estar causada por bacterias causantes, como el Haemophilus Influenzae, que puede producir una forma muy grave de afectación (epiglotitis). Gracias a la correcta vacunación de los niños es una afección muy rara y prevenible.
Síntomas de la laringitis aguda
El síntoma más típico es la tos «perruna», seca o espasmódica (los papás la reconocen enseguida, ya que el niño presenta una tos parecida a un ladrido de perro o al sonido que emite una foca) y que generalmente empeora bruscamente por la noche. Es frecuente que se acompañe de voz ronca, dolor de garganta y a veces de fiebre alta. Puede provocar náuseas y vómitos. Es muy típico, también, que el niño haga un ruido tosco, a veces como un pitido (estridor), cada vez que coge aire (en cada inspiración).
La peor fase de la enfermedad dura 2 o 3 días, aunque la tos, ya más blanda y con mucosidad, puede durar una o dos semanas más. Es muy probable que el niño que padezca un primer episodio de laringitis, vuelva a repetirlo en un tiempo.
Tratamiento de la laringitis aguda
Los episodios suelen aparecer bruscamente por la noche, por lo que resulta muy eficaz, para parar la tos y el estridor, hacer respirar al bebé o niño aire fresco y húmedo. Una buena solución es asomar el bebé a la ventana con mucho cuidado y que respire aire frío durante 10-15 minutos (si es verano, abrir la nevera y respirar el aire frío). Conviene colocar un humificador o vaporizador en la habitación. Otra posible solución es abrir el grifo del agua caliente para concentrar el vapor en el cuarto de baño. El vapor frío calma la garganta irritada e inflamada. Ante todo, aunque es difícil, se debe mantener la calma… ponerse nerviosos no ayuda al bebé a estar tranquilo y puede empeorar la dificultad para respirar.
Si con las medidas higiénicas anteriormente descritas no mejora, se debe acudir a un centro de atención pediátrica. Durante todo el proceso es muy recomendable beber mucho líquido para ablandar las secreciones de moco. Si la fiebre es mayor de 38-38,5ºC se puede usar paracetamol o ibuprofeno. Los antibióticos, al ser una enfermedad causada por virus, no sirven para curar esta enfermedad.
Cuándo acudir a urgencias
- Si el bebé o niño babea mucho o no puede tragar con normalidad.
- Si tiene una dificultad para respirar evidente: abre mucho la boca, no puede estar estirado y se sienta para poder respirar, y tiene “tiraje” (las costillas se le notan cuando respira).
- Si presenta mal color (muy pálido o morado).
- Si está muy irritable.
- Si tiene fiebre muy alta.
Los niños afectados suelen perder el apetito, sobre todo al principio. Por eso es importante animar al niño a que tome líquidos: agua, zumo, leche, caldo… pero sin forzar.
En cuanto a la práctica de ejercicio, hay que tener en cuenta que la actividad física empeora la tos y el estridor. Aunque en general los niños disminuyen el nivel de actividad por sí mismos, se debe intentar que juegue tranquilo, al menos los primeros días. Los niños pueden volver a la escuela o guardería en cuanto desaparezca la fiebre y se encuentren mejor; la tos persistente no es razón para dejarlos en casa.
Lo que debes saber…
- Qué es: inflamación de las vías respiratorias.
- Síntoma típico: tos perruna, seca o espasmódica.
- Tratamiento: mucho líquido, exponer al bebé al aire fresco 10-15 minutos, y si hay fiebre dar un analgésico.
