Uno de cada diez niños menores de tres años en Andalucía presenta retrasos en el habla, lo que ha provocado un aumento en las consultas de pediatría y logopedia en los últimos años. Ante esta situación, desde Grupo IHP, Delia Millán, psicóloga de Atención Temprana, insiste en la importancia de una detección precoz.
"Cuanto antes se identifiquen los signos de alerta, mayores serán las posibilidades de intervención efectiva".
El desarrollo del lenguaje varía de un niño a otro. Sin embargo, existen hitos aproximados que ayudan a detectar si algo no va bien. Si observas estos signos, no te alarmes, pero tampoco lo dejes pasar.
En Neuro Centro Tenerife te ayudamos a detectar, comprender y superar cualquier desafío lingüístico. ¿Notas que tu hijo tiene dificultades para expresarse?
A continuación, exploraremos las posibles causas y qué hacer al respecto.
TRUCOS para ENSEÑAR a HABLAR al bebé 📢👍🏼 Estimulación del habla
Desarrollo del lenguaje en bebés: etapas clave
Desde sus primeros meses de vida, los bebés exploran el mundo a través de la mirada, los sonidos y la interacción con sus cuidadores. Antes de pronunciar sus primeras palabras, desarrollan habilidades esenciales que sientan las bases del lenguaje.
"Cuando estas habilidades no aparecen a tiempo, el niño puede encontrar dificultades no solo en el habla, sino también en su relación con los demás. La comunicación no es solo cuestión de palabras, sino de comprender, compartir y responder a los estímulos del entorno", explica la Dra.
Por ello, los expertos recomiendan estimular estos aspectos desde los seis meses con juegos, contacto visual y palabras sencillas.
Entre el nacimiento y los dos años, el bebé se desarrollará a una velocidad increíble y cada progreso que haga te dejará fascinada.
Etapas del desarrollo del lenguaje:
- Al nacer: El bebé se comunica a través de miradas, posturas, mímica y llantos.
- Hacia los dos meses: El bebé empieza a jugar con las capacidades de la laringe, produciendo risitas, chapurreos y sonidos guturales.
- Hacia los cuatro meses: Las vocales hacen su aparición, empezando por la «a» y la «e». Un mes más tarde, el bebé consigue pronunciar sus primeras consonantes. Es la época del famoso «ajo».
- Hacia los 6 meses: El bebé siente un gran placer repitiendo sílabas que terminan en «a»: «dadadada», «papapapa», «mamamama».
- Hacia los diez meses: El bebé empieza a pronunciar cadenas de sílabas sin repetición.
- Hacia el año: Las primeras palabras aparecen, y el bebé empieza a designar aquello que desea.
- A los 18 meses: Domina entre 10 y 20 palabras que empieza a asociar entre sí.
- A los 24 meses: Puede contar con hasta 300 palabras y forma frases sencillas.
A los seis meses, los niños suelen iniciarse en el habla por medio de balbuceos, explica la especialista. Mientras que, a los nueve meses, estos comienzan a reaccionar a sonidos y reconocer su nombre, incluso puede decir palabras bisilábicas, como “mamá”. Aumenta la variedad de sonidos que balbucean, imitan a los adultos e incluso son capaces de decir un par de palabras entre los 12 y los 15 meses, continúa Jennifer Mateos. Estas palabras que forman parte de su vocabulario aumentan a 20 y, más tarde, aproximadamente a 50 entre los 18 y los 24 meses. Y, entre los dos y los tres años, ya van combinando entre tres y cinco elementos en sus frases, identifican colores, formas, conceptos y exploran las reglas básicas de gramática.
«No existe una edad concreta a la que un niño deba saber hablar sí o sí», explica Claudia Tatiana Escorcia, vicepresidenta primera de la Asociación Española de Logopedia Foniatria y Audiologia (Aelfa) e investigadora de la Universidad Católica de Valencia. «El desarrollo del lenguaje se produce de manera muy progresiva. Los balbuceos ya tienen, de por sí, una intención comunicativa. Tras ellos, aparecerán las primeras palabras, que son capaces, por sí mismas, de transmitir una necesidad, un deseo o una emoción. Luego se va jugando con la combinación de esas palabras para formar frases; y se empieza a combinar frases para formar discursos.
No obstante, aunque no podamos fijar una edad con precisión, la investigación sí nos permite conocer unas horquillas temporales sobre las que establecer una valoración de los progresos 'normales' del aprendizaje del lenguaje en un niño.
«La ciencia nos dice que un niño, a partir del año de vida, empieza a decir palabras muy cortas y sueltas. Entre los 12 y los 18 meses ya es capaz de decir entre seis y diez palabras. A los 24 meses, ya debería tener un vocabulario de unas 50 palabras. Entre los dos y los tres años, de esas 50 palabras ya se sube a 900-1000 palabras. Es en la horquilla entre los dos y los tres es años cuando explota el lenguaje. A partir de los dos, tres y cuatro años, se empieza a utilizar el lenguaje de una manera más organizada.
| Edad | Hitos del lenguaje |
|---|---|
| A partir de los doce meses | Comienzan a decir palabras muy cortas y sueltas |
| Entre los 12 y los 18 meses | Capaz de decir entre seis y diez palabras |
| A los 24 meses | El vocabulario ya es de unas 50 palabras |
| Entre los 24 meses y los 36 meses | El vocabulario alcanza las 900-1000 palabras |
| A partir de los cuatro años | El discurso debería ganar complejidad y organización |
Posibles causas de la disminución del balbuceo
No existe una única causa. A menudo es una combinación de factores. Por otro lado, algunos niños simplemente tienen un desarrollo más lento, sin que exista una patología como tal. Hay niños que no dicen palabras hasta los 2 años y luego pegan un estirón lingüístico enorme. Se les llama \»late talkers\» o habladores tardíos. Lo importante es diferenciar entre una simple demora y un trastorno del lenguaje. No todo retraso es un problema, pero tampoco todo problema es solo un retraso.
Factores que pueden influir en el retraso del habla:
- Falta de estimulación
- Problemas auditivos
- Trastornos del neurodesarrollo
- Factores hereditarios
- Motivos médicos (otitis, problemas orales)
- Ambiente tóxico (estrés familiar, discusiones constantes)
La velocidad de aprendizaje del lenguaje está muy relacionada con la estimulación que reciba ese niño o niña. «Aquellos niños que viven en entornos muy enriquecidos, donde tienen muchas posibilidades de aprendizaje, evidentemente van a empezar antes a producir lenguaje antes», asegura Escorcia.
«La neurociencia, los estudios e investigaciones nos han mostrado que el niño aprende el lenguaje a través de las fuentes de imitación, cuando tienen a su alrededor personas que le sirven de modelo y que estimulan ese hecho comunicativo. Cuando un niño nace, la mamá, el papá o el cuidador principal están alrededor del niño; el niño se está fijando en lo que están diciendo. Cuando nos ponemos de cara a un niño y le hacemos sonidos, el niño responde con unos voceos o unos balbuceos. Cuando el niño se da cuenta de que, al producir ese sonido, las personas a su alrededor lo entienden y le da significado a eso devolviendo otro sonido, empieza un juego comunicativo. El niño va aprendiendo porque está recibiendo un feedback del entorno. Y el entorno a su vez le está incentivando. se le dice 'dime mamá'', o ''yo soy mamá''. El niño, al final de la repetición, se da cuenta que esa persona se llama ''mamá'' e intenta producir “mamá”. Le da significado.
Del mismo modo, la logopeda explica que un ambiente tóxico ralentizará el proceso de aprendizaje del lenguaje. «Si nosotros tenemos una familia que sufre estrés tóxico, donde el niño vive en un ambiente de discusiones constantes, problemas de salud mental, drogas o ambientes enrarecidos, no va a poder desarrollarse de la misma manera que un niño que esté recibiendo un feedback positivo, que está teniendo oportunidades de aprender.
El balbuceo en niños con autismo
Muchos niños con Trastorno del Espectro Autista utilizan una jerga durante sus juegos que sustituye al habla. Algunos niños con autismo suelen producir largas cadenas de sonidos sin sentido e ininteligibles. A esto se le llama “jerga”, la jerga del autismo: una jerga a veces, muy elaborada. Por desgracia, resulta muy complicado saber interpretarla ya que carece de contenido semántico. Es como un “lenguaje escondido”. Esta jerga se produce de manera repetitiva y como un comportamiento auto-estimulatorio. En ocasiones, intercala alguna palabra o frases con sentido, pero fuera de contexto.
¿Cuándo preocuparse y buscar ayuda profesional?
El desarrollo del lenguaje no es igual en todos los niños, pero existen señales que pueden indicar la necesidad de una valoración profesional. Los expertos subrayan que una intervención temprana puede marcar la diferencia, ya que detectar posibles dificultades en las primeras etapas del desarrollo evita problemas mayores en el futuro.
Si tu hijo aún no ha empezado a hablar o notas señales de retraso en su lenguaje, es importante buscar orientación profesional cuanto antes.
Saber cuándo debemos preocuparnos al ver un retraso en el desarrollo de nuestro hijo es fundamental. El instrumento más utilizado para el cribaje (screening) de los trastornos del espectro autista es el M-CHAT. Este instrumento sirve para identificar posibles señales de alerta de un posible trastorno del espectro autista en un niño pequeño. Es solo un instrumento de que indica riesgo de tener autismo, no es un instrumento que diagnostica el autismo. Puede ser que su hijo emita sonidos extraños y no diga más de tres palabras a la edad de 14 meses. Hiporreactividad o hiperreactividad a los sonidos u otras formas de estimulación sensorial.
La logopeda recomienda a las familias acudir a un profesional en el caso de que sospechen de que su bebé presenta un retraso en el habla, ya que será este quien deba realizar un estudio y posterior diagnóstico.
Estimulación del lenguaje: consejos para padres
El entorno familiar desempeña un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje. Hablar al bebé, responder a sus balbuceos y jugar con él refuerza su capacidad comunicativa y su desarrollo emocional.
"Los niños aprenden a hablar escuchando e interactuando. Un entorno rico en palabras y afecto marca la diferencia", destaca la Dra.
Consejos para estimular el lenguaje del bebé:
- Hablar con el bebé como si entendiera todo lo que le digo.
- Establecer un diálogo silábico, con una sola sílaba repetida: ma… sí…; papá….
- Se considera un ambiente estimulante cuando se le indica a un niño cómo se llaman los objetos, las formas, etc.
- Un ambiente en el que se deje explorar y descubrir y fomentando el interés del niño o niña por su entorno motivando el deseo de aprender.
Desde la primera mirada hasta la primera frase, tus interacciones con tu bebé son fundamentales para guiarlo por el camino del lenguaje: eres tú quien da sentido a los sonidos que emite y quien le anima a repetirlos por el placer de verte reaccionar y responder a sus peticiones.
En Neuro Centro, entendemos que cada niño es un mundo, y cada dificultad, una oportunidad para crecer. Evaluamos, intervenimos y acompañamos.
¿Qué hacer ante un retraso en el habla?
Cuando hay una dificultad en el lenguaje, la logopedia actúa como guía y catalizador. El logopeda evalúa, diagnostica e interviene, diseñando un plan individualizado según las necesidades del niño. A veces basta con unos meses. En otros casos, el acompañamiento es más largo.
Evita corregir en exceso o interrumpir. Cuando tengas dudas. Cuando tu intuición te diga que algo no fluye.
Es importante recordar que un balbuceo ya es un acto comunicativo, «una forma de expresar una intencionalidad», explica la experta.
En un desarrollo normal, a medida que el niño adquiere nuevas habilidades y destrezas, el balbuceo se va extinguiendo, dando paso a la presentación de las palabras.
Apreciar un retraso en el lenguaje podría llevarnos a una dislalia o simplemente un retraso del lenguaje. El abanico es amplio y llega hasta patologías un poco más graves como un trastorno del espectro autista o una discapacidad intelectual, que están relacionadas con los procesos del desarrollo del lenguaje.
