ICSI: Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides - Información Detallada sobre Fertilidad

Dentro de un tratamiento de reproducción asistida existen dos posibles técnicas para fecundar los ovocitos: la Fecundación In Vitro (FIV) convencional y la Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). Puesto que se trata de una forma de realizar una FIV, muchas veces nos referimos a este método como FIV-ICSI. La microinyección de espermatozoides o ICSI es un proceso de fecundación in vitro (FIV) mediante el cual un espermatozoide es microinyectado directamente en el interior del óvulo con el objetivo de obtener embriones de buena calidad, para realizar una transferencia embrionaria al útero materno y tratar de conseguir así una gestación.

La principal ventaja de la técnica ICSI es que permite superar con éxito ciertas barreras que impiden o dificultan el embarazo de manera natural, incluso, en los casos más graves de infertilidad por factor masculino.

La ICSI (IntraCytoplasmic Sperm Injection) es una técnica de fertilización in vitro en la cual un espermatozoide es microinyectado directamente en el interior de un óvulo.

En el siguiente vídeo, la embrióloga Silvia Azaña te explica cómo es el tratamiento de ICSI paso a paso.

Fecundación in vitro e ICSI, ¿en qué consisten y que se hace a continuación de ellas?

En el siguiente vídeo, la embrióloga Silvia Azaña te explica todos los detalles de la técnica ICSI de reproducción asistida.

Fecundación in vitro e ICSI, ¿en qué consisten y que se hace a continuación de ellas?

¿Qué es una ICSI?

ICSI proviene del inglés intracytoplasmic sperm injection, que significa inyección intracitoplasmática de espermatozoides y se trata de una técnica de fecundación in vitro (FIV).

Esta técnica ICSI consiste en elegir un espermatozoide, con buena movilidad y morfología, y aspirarlo en el interior de una aguja de microinyección. Posteriormente, se introduce por microinyección el espermatozoide seleccionado en el interior de un óvulo.

De esta manera, se busca favorecer que se produzca la unión de los gametos femenino y masculino, es decir, favorecer la fecundación.

En el caso de la técnica FIV-ICSI solo es necesario la misma cantidad de espermatozoides que de óvulos a fecundar. Por esta razón, la ICSI sería la técnica de elección cuando los problemas de fertilidad son debidos a un factor espermático grave en el varón.

Diferencias entre FIV convencional y FIV-ICSI

La diferencia principal entre la inseminación artificial (IA) y la FIV es donde tiene lugar la fecundación. En el caso de la IA, la fecundación ocurre en el interior del cuerpo de la mujer. En cambio, en la FIV, los óvulos se extraen mediante punción folicular y son fecundados en el laboratorio para, posteriormente, transferir el embrión de mejor calidad al útero materno con la finalidad de tratar de obtener así una gestación.

No obstante, la ICSI y la FIV convencional son técnicas de reproducción asistida similares que, únicamente, difieren en la manera en la que se produce la fecundación en el laboratorio:

  • FIV convencional: óvulo y espermatozoides se ponen en contacto y es el propio espermatozoide el que ha de atravesar las barreras del óvulo para fecundarlo.
  • ICSI: el espermatozoide es introducido directamente en el interior del óvulo mediante microinyección y, por tanto, esta técnica es más compleja que la FIV convencional.

Otra diferencia entre la FIV convencional y la FIV-ICSI puede ser el precio, pues la mayor complejidad técnica implica un coste ligeramente superior de la ICSI. Pese a ello, en muchas clínicas de reproducción asistida el precio es el mismo para ambos procedimientos.

En el siguiente vídeo, el Dr. José León Tovar, ginecólogo del centro Ginemed de Huelva, nos explica las diferencias entre la FIV convencional y la ICSI.

Fecundación in vitro e ICSI, ¿en qué consisten y que se hace a continuación de ellas?

El Dr. León nos cuenta en el vídeo:

La gran diferencia entre la FIV y la ICSI es que en la ICSI cada óvulo es microinyectado con un espermatozoide. Entonces, la fecundación es como más controlada. No es un depósito de óvulos, un depósito de espermatozoides, sino que a cada óvulo se le introduce un espermatozoide en su interior para evaluar la fecundación a las 24 horas.

¿Cuándo se hace una ICSI?

La aparición de la técnica ICSI supuso una revolución para tratar los casos de infertilidad por factor masculino severo. En estas situaciones, como la ICSI facilita que se produzca la fecundación, está indicado realizar la microinyección espermática debido a que es la opción terapéutica que ofrece mejores resultados para estos pacientes.

No obstante, actualmente se opta por la técnica FIV-ICSI (en lugar de la FIV convencional) en la mayoría de pacientes que recurren a la FIV, pese a no existir un factor masculino severo.

En cualquier caso, a continuación se detallan algunas de las indicaciones más importantes para la realización de la FIV-ICSI.

Azoospermia

Esta causa de infertilidad masculina se debe a la ausencia de espermatozoides en el semen eyaculado. Existen dos vías principales por las que esto ocurre:

  • Azoospermia obstructiva: los espermatozoides no son capaces de unirse al resto del contenido seminal por una obstrucción en alguno de los canales espermáticos. Aunque hay producción, no hay expulsión de espermatozoides.
  • Azoospermia secretora: los espermatozoides no llegan a producirse, ya que el problema se encuentra en el testículo, donde deberían ser fabricados.

Por tanto, el embarazo de forma natural no es posible si el varón es diagnosticado de azoospermia. Lo mejor, en los casos que sea posible, especialmente de azoospermia obstructiva, será una FIV-ICSI con espermatozoides obtenidos directamente del testículo por biopsia testicular. De este modo, no se necesita una gran cantidad de espermatozoides, simplemente los mismos que óvulos se vayan a fecundar.

Oligozoospermia

La oligozoospermia, también conocida como oligospermia, es una alteración seminal que hace referencia a una baja concentración de espermatozoides en el eyaculado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda una cantidad igual o superior a los 15 millones de espermatozoides/ml de semen o una cantidad total superior a 39 millones de espermatozoides.

Existen distintos grados de oligospermia, siendo más severa cuanto más lejos esté del valor de referencia.

En los casos muy graves, hablamos de criptospermia o criptozoospermia, que hace referencia a concentraciones de espermatozoides por debajo de los 100.000 espermatozoides/ml de semen.

Astenozoospermia

Esta alteración seminal, también llamada astenospermia, se refiere a un problema en la calidad de los espermatozoides en función de su movilidad. Según estipula la OMS, se considera astenozoospermia cuando la cantidad de espermatozoides con desplazamiento progresivo es inferior al 32%.

Además, una muestra de esperma será diagnosticada de astenozoospermia si la movilidad total (progresiva y no progresiva) es inferior al 40%.

Teratozoospermia

La teratozoospermia o teratospermia hace referencia a problemas en la morfología de los espermatozoides. Según el criterio de Kruger, si una muestra seminal tiene más de un 85% de espermatozoides amorfos, se considera causa de infertilidad masculina.

En cambio, teniendo en cuenta el criterio de la OMS, se considera que una muestra de semen es teratozoospérmica cuando tiene más de un 96% de los espermatozoides con anomalías en la morfología.

Las alteraciones en la forma de los espermatozoides pueden provocar alteraciones en los desplazamientos, en la capacidad para penetrar en el óvulo o, incluso, dar lugar a embriones con alteraciones genéticas.

Combinación de alteraciones en el semen

Aparte de las alteraciones seminales anteriormente mencionadas, podemos encontrarnos casos de:

  • Oligoastenozoospermia: problemas en la concentración y la movilidad de los espermatozoides.
  • Oligoteratospermia: alteración de la concentración y la morfología espermática.
  • Astenoteratospermia: tanto la movilidad como la morfología de los espermatozoides están alteradas.
  • Oligoastenoteratozoospermia: problemas de movilidad, morfología y concentración espermática.

Por tanto, es posible detectar en el seminograma varios parámetros alterados en una misma muestra de esperma.

Otras indicaciones

La ICSI también se recomienda en varones que se han realizado una vasectomía y en varones con alguna enfermedad infecciosa (VIH, hepatitis, etc.).

Otra situación común de aplicación de ICSI es el caso de varones con semen congelado previamente a un tratamiento oncológico (radioterapia o quimioterapia), ya que permite optimizar el uso de estas muestras.

En relación a la infertilidad femenina, las causas por las que se suele recurrir a una técnica ICSI son menos numerosas. Se trata de casos en los que se ha obtenido un bajo número de ovocitos tras la punción ovárica por baja reserva ovárica, ovocitos con zona pelúcida engrosada o cuando hay una mala calidad ovocitaria.

Sin embargo, este es un tema controvertido, ya que algunos especialistas defienden que, en los casos en que los óvulos son más delicados, es más recomendable realizar una FIV convencional debido a que es más fisiológico y, por tanto, menos agresivo para los ovocitos.

La ICSI paso a paso: fases del proceso

Los pasos a seguir en una ICSI son los mismos que para la FIV convencional. La única diferencia se encuentra en el momento de la fecundación de los ovocitos, como veremos a continuación:

  1. Estimulación ovárica controlada: la paciente se administra medicación hormonal para favorecer la maduración de varios folículos ováricos en el mismo ciclo. Además, se realizarán continuos controles ecográficos y analíticos para evaluar el desarrollo folicular.
  2. Punción ovárica o folicular: se trata de una intervención quirúrgica sencilla, realizada bajo anestesia suave y con una duración de unos 30 minutos. En ella, el ginecólogo va aspirando, vía vaginal, el contenido líquido de los folículos ováricos, donde se encuentran los óvulos.
  3. Decumulación: en el laboratorio, se analiza el líquido folicular obtenido en la punción en busca de los óvulos. Tras un tiempo de reposo, se decumulan, es decir, se les quitan las células que puedan tener alrededor. Este es un paso imprescindible antes de realizar la ICSI. En cambio, en el caso de la FIV convencional, se realizará al día siguiente, ya que estas células son necesarias para que ocurra la fecundación por esta técnica.
  4. Recogida y preparación del semen: el esperma es obtenido, generalmente, por masturbación y se prepara para la fecundación. El procedimiento de preparación es conocido como capacitación espermática y consiste en separar de la muestra los espermatozoides con mejor movilidad para utilizarlos en el tratamiento de reproducción asistida. Hay algunos casos en los que la masturbación no permite obtener espermatozoides, por lo que se intentará obtenerlos por medio de biopsia testicular o aspiración de epidídimo.
  5. Microinyección espermática: el embriólogo selecciona un espermatozoide, lo aspira con la pipeta de microinyección y lo introduce en el interior del óvulo, a la espera de que se produzca la fecundación, es decir, la fusión del material genético de ambos gametos.
  6. Cultivo de embriones: tras la fecundación, se deja que los embriones continúen su desarrollo en un incubador. Los incubadores mantienen las condiciones óptimas de temperatura, luz y humedad para el desarrollo embrionario.
  7. Preparación endometrial: habitualmente, la paciente se deberá administrar, por vía, generalmente, vaginal, progesterona para conseguir que su endometrio esté receptivo y en las mejores condiciones para favorecer la implantación embrionaria.
  8. Transferencia embrionaria: se selecciona, en base a la calidad embrionaria, el embrión que se va a transferir al útero materno. Esta es una técnica muy sencilla que dura unos pocos minutos y no requiere anestesia. Mediante un catéter fino introducido por la vagina, se depositan los embriones en el útero con la finalidad de que implanten en el endometrio y se dé inicio a un embarazo.
  9. Congelación de embriones: los embriones de buena calidad no transferidos serán criopreservados para su uso en intentos posteriores.

Técnicas complementarias

En algunos casos, puede ser necesario utilizar otras técnicas complementarias para aumentar las probabilidades de éxito, como por ejemplo:

  • FIV-ICSI con biopsia testicular: en los pacientes con azoospermia obstructiva, se pueden conseguir espermatozoides propios mediante una biopsia del testículo. En estos casos, la técnica de elección será la ICSI.
  • pICSI (physiological ICSI): mediante esta técnica, se pueden separar los espermatozoides que con mayor probabilidad fecundarían en condiciones fisiológicas, es decir, de manera natural.
  • IMSI: significa inyección intracitoplasmática de espermatozoides morfológicamente seleccionados. Esta técnica permite seleccionar a gran aumento los espermatozoides con mejor morfología antes de microinyectarlos.
  • ICSI con columnas de anexina (MACS): permite seleccionar los espermatozoides no apoptóticos, es decir, que no han entrado en muerte celular programada.
  • FIV-ICSI con PGT (test genético preimplantacional): gracias al análisis genético del embrión, es posible seleccionar para transferir únicamente embriones que hayan obtenido un resultado favorable en el test genético.
  • Assisted hatching: consiste en realizar un orificio en la zona pelúcida del embrión para facilitar la eclosión y la implantación. A pesar de que esta técnica ya está en desuso en muchos laboratorios, en ocasiones todavía se realiza.

Estas técnicas no se hacen de manera rutinaria, sino que son técnicas complementarias y se debe evaluar, de manera personalizada, la conveniencia de realizar alguna de ellas.

Tasas de éxito y porcentaje de efectividad

La probabilidad de éxito de esta técnica varía en función de cada caso particular. Aunque son muchos los factores que pueden influir en la tasa de embarazo a través de ICSI, la edad de la mujer que se realiza al tratamiento es uno de los más influyentes.

Las tasas de gestación por transferencia utilizando óvulos propios en fresco publicadas en el último registro estadístico del 2022 de la Sociedad...

Edad de la Mujer Tasa de Éxito Promedio
Menor de 35 años 50-60%
35-37 años 40-50%
38-40 años 30-40%
Mayor de 40 años Menos del 30%

Al ser parte de la FIV, el coste de un tratamiento de ICSI oscila entre 3.500€ y 5.500€, dependiendo de diversos factores como la clínica, el protocolo utilizado y los servicios adicionales requeridos.

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