Merengue de Cuna: Un Viaje a la Historia Musical Dominicana con Juan Luis Guerra

¿Te apasiona el ritmo vibrante del merengue, la bachata sensual o la salsa contagiosa? ¿Te has dejado conquistar por las letras románticas y las voces cautivadoras de la música dominicana? En este artículo, te invitamos a descubrir la rica historia de la música dominicana, explorando desde sus raíces folclóricas hasta su evolución moderna, destacando figuras emblemáticas que han marcado la historia y conquistado al público con su talento, pasión y carisma.

Músicos interpretando merengue típico con acordeón, tambora y güira.

Los Orígenes del Merengue Típico

El merengue típico es la expresión más genuina de la danza nacional dominicana por excelencia. Antes de entrar a los salones, fue cantera inagotable de creatividad y recorrió campos y zaguanes, enramadas y tertulias, fiestas campesinas y convites familiares.

A pesar de haber vivido una historia llena de vicisitudes e infortunios, el pueblo dominicano siempre supo encontrar en sí mismo la fuerza suficiente para levantarse y seguir su marcha, así fuera hacia la próxima estación de su propio viacrucis. Eso fue precisamente lo que ocurrió cuando desde ese país europeo empezaron a llegar los acordeones. A partir de ahí, cambió radicalmente la historia de la música y el baile en nuestro suelo.

El zapateo, el sarambo, el carabiné, la upa, la mangulina, el vals, la polka, la danza cubana, eran algunos de los ritmos que tocaban, cantaban y bailaban los habitantes de esta tierra. Y también hubo merengue. Sobre los orígenes remotos de ese merengue hay numerosas teorías. Una sostiene que es de origen africano, otra que viene del pasodoble y la contradanza de España, otras que procede del minué francés, que vino de Puerto Rico y hasta que es de origen haitiano. Es posible que nunca se arribe a una opinión común sobre ese origen.

Lo que sí puede afirmarse y demostrarse, en cambio, es que con la entrada al país de los acordeones que los marineros alemanes traían y que empezaron a entrar por Puerto Plata, surgió el merengue típico y la realidad de nuestra música cambió rotundamente. Rápidamente, la gente del pueblo aprendió a manejar el curioso artefacto musical y empezó a escuchar, a bailar y a disfrutar una música tan dulce y tan movida, tan pegajosa y tan alegre, como jamás hasta entonces la había conocido.

Así nació el merengue típico: con el acordeón, que simboliza la presencia de los europeos en nuestra historia; la tambora, que es una derivación directa del tambor africano; y la güira, versión moderna de las maracas del aborigen. Los instrumentos de cuerda pasaron a un plano secundario ante un acordeón más sonoro, con una música altiva y vibrante, semejante al canto de un gallo de pelea, a una corneta o un clarín que llamaba al combate, todo lo cual era mucho más afín que la guitarra al espíritu de un pueblo que se pasaba media vida en los cantones peleando por su independencia y su libertad o en contiendas civiles intestinas.

Si folclor es todo lo que el pueblo sabe, hace y aprende sin necesidad de que ningún maestro se lo enseñe, en el merengue típico tenemos un buen ejemplo de esa sentencia. Las primeras raíces las sembró el merengue típico en el Cibao, la región más rica y fértil del país, con mayor población y más peso económico en ese entonces, de montañas frondosas y exuberantes y ríos caudalosos.

A pesar de la discriminación y el rechazo con que lo recibió la clase alta, el merengue típico se propagó por las distintas regiones y se afirmó como música predominante cuando, desde la potente emisora estatal La Voz Dominicana, en los comienzos de los años cincuenta del siglo XX, empezó a sonar un conjunto de la calidad insuperable del Trío Reynoso.

Ocurrió esto bajo la dictadura militar de Trujillo, que fue promotor y, al mismo tiempo, victimario del merengue. Promotor porque lo promovió en todas sus variantes, y victimario porque lo prostituyó al convertirlo en un canto de alabanza a su personalidad siniestra y a las acciones criminales de aquel régimen.

El merengue, principalmente en su versión típica, le ofreció al pueblo la posibilidad de cantarse a sí mismo, de componer, tocar y gozar sus propias creaciones, de probar con creces que eso de hacer música, componer versos y cantar tan bueno como los ruiseñores no era privilegio exclusivo de algunos poetas ilustrados de la ciudad; y, de paso, demostró la veracidad de la sentencia sabia de que «todo el que siente canta».

Por demás, en tiempos en que las comunicaciones eran precarias, el merengue sirvió igualmente para contar la historia, la historia grande y sus personajes, y la historia corriente que supo convertir en celebridades a gente nacida de las entrañas del pueblo mismo, como Chanflín y Juanita Morel.

El músico de antaño se volvió una especie de cronista musical de muchos acontecimientos: «Debajo del puente Yaque / mataron al mayor Lora / por estarle enamorando / al teniente su señora», cuenta un merengue de Ñico Lora cantando un hecho desdichado ocurrido en Santiago el 23 de febrero de 1924.

Sirvió también de arma afilada en defensa de la patria: «En el año dieciséis / llegan los americanos / pisoteando con sus botas / el suelo dominicano. / Pancho Henríquez Carvajal / defendiendo la bandera / dijo no pueden mandar / los yanquis en nuestra tierra».

De canal de protesta y denuncia, aun bajo la férrea dictadura de Trujillo, con obras como «Siña Juanica» y «La miseria». Simples muestras de una literatura de pueblo rica y abundante. Porque, además, el merengue le canta a la religiosidad popular, a virtudes y valores universales como el valor físico y la honradez, la belleza, el amor y la libertad. En esa obra cultural, folclórica, hay que reconocer a los intérpretes y compositores, lo mismo que la lealtad sostenida de los seguidores de ese género. Y entre todos ellos, con tintes de alta distinción, a los artesanos que arreglan y preparan los acordeones.

A diferencia de la guitarra, que es afinada por su propio dueño, el acordeón requiere un especialista, un artesano que lo afine, lo arregle y, si sufre algún desperfecto, lo repare. Para mayor grandeza, el merengue típico no se quedó estancado, como la mangulina, el carabiné y otros ritmos folclóricos hoy casi extinguidos. Aun así, la permanencia del género no está exenta de problemas. Hay una evolución saludable, necesaria, que cambia y avanza sin deformar los acordes ni la estructura rítmica del merengue. Esa debe seguir.

No obstante, como debe suponerse, en una sociedad capitalista manda el mercado y nada está exento de esa ley de bronce. Antes, el paisaje y la vida que en él discurrían hacían surgir la inspiración, el artista del pueblo tocaba y cantaba su propio canto; hoy el canto ya es ajeno porque no lo producen ni el sentimiento ni el corazón del artista, sino el cálculo comercial y el afán de ganancia. Se produce lo que vende y eso, completamente comprensible en una sociedad de mercado, presenta sus problemas y crea sus distorsiones.

Algo más. Hay que aceptar el derecho y la libertad de cada quien de inclinarse por las formas artísticas que entienda conveniente. Pero en nuestro merengue hay todo un rico patrimonio acumulado, una tradición y un folclor que deben preservarse. Al merengue, que ha superado tantas pruebas, debe defendérsele, renovársele dentro de la mejor tradición.

Grandes Exponentes del Merengue y la Bachata

A continuación, exploraremos algunos de los cantantes dominicanos más destacados que han contribuido a la riqueza y popularidad de estos géneros:

  1. Johnny Ventura: El indiscutible «Rey del Merengue». Johnny Ventura no solo fue un cantante excepcional, sino también un compositor, saxofonista, trompetista, director de orquesta y actor. A pesar de su partida en 2021, Johnny Ventura sigue reinando en los corazones de los dominicanos y amantes del merengue en todo el mundo. Su legado musical es invaluable y su influencia en la cultura dominicana es incalculable.
  2. Milly Quezada: En el trono de las mejores cantantes dominicanas, encontramos a Milly Quezada, la indiscutible «Reina del Merengue». Los temas de Milly Quezada han conquistado a públicos de todas las latitudes. A lo largo de su exitosa carrera, Milly Quezada ha recibido numerosos reconocimientos, incluyendo Premios Grammy Latinos, Premios Lo Nuestro y Premios Soberano. Milly Quezada no solo es una maestra del merengue, sino también una artista versátil que ha incursionado en otros géneros como la bachata, la salsa y la música pop. Milly Quezada es una inspiración para las nuevas generaciones de artistas dominicanas y amantes del merengue.
  3. Juan Luis Guerra: Si hablamos de mejores cantantes dominicanos y de bachata, no podemos dejar de lado a Juan Luis Guerra, el aclamado «Poeta del Amor». Las canciones de Juan Luis Guerra son poesía pura hecha música. Juan Luis Guerra no solo es un compositor e intérprete excepcional, sino también un virtuoso músico, productor discográfico y arreglista. Juan Luis Guerra es un hombre de fe y valores fuertes, lo que se refleja en sus letras y en su forma de vivir. Su compromiso con la comunidad y su labor filantrópica lo han convertido en un ejemplo a seguir, no solo como artista, sino también como persona. Juan Luis Guerra ha dejado una huella imborrable en la historia de la música dominicana y latinoamericana. Su merengue "Lámpara para mis pies" está dedicada a su esposa Nora. En este trabajo incluyó la canción que escribió para su hijo cuando este era pequeño titulada "Merengue de cuna". “La compuse cuando era bebé, pero los hijos siempre son pequeños para nosotros. La canción es sumamente íntima y ellos nunca van a dejar de ser nuestros niños amados”.
  4. Anthony Santos: En el firmamento de los mejores cantantes dominicanos, brilla con luz propia Anthony Santos, el aclamado «Ruiseñor de la Bachata». Anthony Santos no solo es un cantante dominicano excepcional, sino también un compositor e intérprete prolífico. Su legado musical incluye decenas de éxitos que han marcado la historia de la bachata y continúan cautivando a las nuevas generaciones. Anthony Santos es un artista apasionado y dedicado a su música. Anthony Santos representa con orgullo la identidad dominicana.
  5. Fernando Villalona: En el panteón de los mejores cantantes dominicanos, encontramos a Fernando Villalona, el legendario «Mayoral de la Bachata». Las canciones de Fernando Villalona son himnos de la bachata. Fernando Villalona es considerado uno de los padres fundadores de la bachata moderna. Su talento excepcional, su carisma arrollador y su pasión por la música lo han convertido en un ícono indiscutible, venerado por sus fanáticos y respetado por sus colegas. Fernando Villalona es un artista polifacético que ha incursionado en otros géneros musicales como el merengue, el bolero y la salsa. Fernando Villalona ha dejado un legado invaluable en la historia de la música dominicana.
  6. Héctor Acosta (El Torito): Héctor Acosta, conocido cariñosamente como «El Torito», es uno de los mejores cantantes dominicanos. Su versatilidad como artista lo ha convertido en una figura prominente en la música latina, destacándose tanto en el merengue como en la bachata. El Torito ha sabido cómo hacer bailar a multitudes con sus contagiosos ritmos. No es solo su voz potente lo que lo destaca, sino también su habilidad para infundir vida y energía en cada presentación. Héctor Acosta, El Torito, ha demostrado ser un verdadero rey del mambo, llevando con orgullo la bandera de la música dominicana. Su dedicación y pasión por la música han inspirado a nuevas generaciones, reafirmando su posición entre los mejores cantantes dominicanos.
  7. Romeo Santos: Romeo Santos, nacido como Anthony Santos, no solo es un cantante, ¡es una institución! Su voz inconfundible y su estilo romántico lo catapultaron a la fama como líder de la agrupación Aventura, una de las bandas de bachata más exitosas de todos los tiempos. Tras la separación de Aventura en 2011, Romeo Santos emprendió una carrera en solitario que lo consolidó como «El Rey de la Bachata Moderna». Las letras de Romeo Santos, cargadas de pasión y nostalgia, han conquistado a millones de personas que se identifican con sus historias de amor y desamor. Romeo Santos no solo es un gran cantante, sino también un compositor talentoso y un empresario exitoso. Sin duda, Romeo Santos ha dejado una huella imborrable en la historia de la música latina. Su talento, su carisma y su dedicación lo han convertido en uno de los mejores cantantes dominicanos de todos los tiempos.
  8. Miriam Cruz: Miriam Cruz, conocida como «La Diva del Merengue», es una de las mejores cantantes dominicanas de todos los tiempos. Su voz potente y versátil, unida a su innegable carisma y dominio del escenario, la han convertido en una leyenda del merengue. A lo largo de su exitosa carrera, Miriam Cruz ha recibido numerosos reconocimientos, incluyendo varios Premios Soberano, los más importantes de la República Dominicana. Miriam Cruz ha demostrado su versatilidad explorando otros géneros musicales, como la bachata y la salsa. Miriam Cruz es una inspiración para las mujeres y artistas de todo el mundo. Su talento, su trabajo duro y su dedicación la han convertido en un ícono de la música latina.
  9. Sergio Vargas: Sergio Vargas, conocido como «El Hombre de Hierro» de la bachata, es uno de los mejores cantantes dominicanos de todos los tiempos. Su voz ronca y poderosa, junto a su estilo interpretativo lleno de pasión y entrega, lo han convertido en una leyenda de la bachata. Desde sus inicios en la orquesta «Los Hijos del Pueblo», Sergio Vargas conquistó al público con su talento y carisma. «El Hombre de Hierro» ha sido reconocido por su trayectoria musical con numerosos premios, incluyendo varios Premios Soberano y un Grammy Latino. Sergio Vargas no solo es un gran cantante, sino también un compositor talentoso y un empresario exitoso. Sergio Vargas sigue activo en la música, llevando su bachata a todos los rincones del mundo. «El Hombre de Hierro» es un ícono de la cultura dominicana y un referente para las nuevas generaciones de artistas.
  10. Eddy Santiago: Eddy Santiago, conocido como «El Galán del Merengue», es uno de los mejores cantantes dominicanos de todos los tiempos. Su voz cálida y melodiosa, junto a su estilo romántico y elegante, lo han convertido en una leyenda del merengue clásico. Desde sus inicios con la orquesta «Los Joyeros», Eddy Santiago conquistó al público con su talento y carisma. «El Galán del Merengue» ha sido reconocido por su trayectoria musical con numerosos premios, incluyendo varios Premios Soberano y un Grammy Latino. Eddy Santiago no solo es un gran cantante, sino también un compositor talentoso y un empresario exitoso. Eddy Santiago sigue activo en la música, llevando su merengue clásico a todos los rincones del mundo. «El Galán del Merengue» es un ícono de la cultura dominicana y un referente para las nuevas generaciones de artistas.

Juan Luis Guerra, un ícono de la música dominicana.

El Legado del Merengue

El merengue ha superado tantas pruebas, debe defendérsele, renovársele dentro de la mejor tradición. El dominicano es un pueblo alegre, cordial y risueño, cuna del merengue y la bachata, ritmos que modernizó con sus letras sociales Juan Luis Guerra, con aquellos personajes que buscan visas para un sueño.

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