La ovulación es un proceso clave en el ciclo menstrual, y aprender a identificar sus síntomas puede ser de gran ayuda para quienes buscan aumentar sus posibilidades de embarazo, ya sea de manera natural, o con la ayuda de tratamientos de reproducción asistida.
Durante esta fase, el cuerpo emite señales específicas que indican que se está produciendo la liberación del óvulo.
Síntomas Comunes de la Ovulación
Los síntomas de la ovulación varían entre las mujeres, pero algunos son más frecuentes y fáciles de identificar. Estos son los principales:
- Cambios en el moco cervical: Durante la ovulación, el moco cervical se vuelve más abundante, claro y elástico, adoptando una textura similar a la clara de huevo cruda. Estas características, no solo facilitan el paso de los espermatozoides a través del cuello uterino hacia el óvulo, sino que también crean un entorno más favorable para la supervivencia y movilidad de los espermatozoides. Por estas razones, el moco cervical es un indicador clave del periodo de máxima fertilidad.
- Aumento de la temperatura basal: La temperatura basal del cuerpo, medida en reposo, tiende a subir ligeramente después de la ovulación, debido a la producción de progesterona. Registrar esta temperatura diariamente puede ayudarte a confirmar cuándo ha ocurrido la ovulación.
- Dolor o molestias abdominales: Algunas mujeres experimentan una leve molestia o punzada en un lado del abdomen durante la ovulación. Este síntoma se produce cuando el óvulo es liberado del folículo.
- Sensibilidad en los senos: Los cambios hormonales que ocurren en la ovulación pueden causar sensibilidad o hinchazón en los senos, similar a lo que se siente antes de la menstruación.
Síntomas Secundarios de la Ovulación
Además de los síntomas más comunes, algunas mujeres pueden experimentar una serie de síntomas secundarios que, aunque menos evidentes, pueden ayudar a identificar el periodo fértil. Los síntomas secundarios de la ovulación incluyen:
- Ligero manchado vaginal o flujo rosado.
- Hinchazón abdominal.
- Incremento en la sensibilidad de los sentidos, como el olfato, el gusto o la visión.
- Cambios emocionales, como mayor irritabilidad o sensibilidad, o incluso un aumento en la energía y la libido.
Aunque estos síntomas no ocurren en todas las mujeres, pueden complementar la identificación del periodo ovulatorio si se observan junto con los más comunes.
Relación entre Ovulación y Fertilidad
La ovulación representa el periodo de máxima fertilidad en el ciclo menstrual. En esta fase, el ovario libera un óvulo, que puede ser fecundado si entra en contacto con un espermatozoide.
El periodo fértil incluye los días previos a la ovulación, y el día exacto en que esta ocurre, dado que los espermatozoides pueden mantener su viabilidad en el aparato reproductor femenino durante cinco días.
En el ámbito de la reproducción asistida, técnicas como la inseminación artificial (IA) o la fecundación in vitro (FIV) se programan estratégicamente en función de la ovulación, lo que permite aumentar las probabilidades de éxito.
Reconocer los síntomas de la ovulación te permitirá planificar tus relaciones sexuales en los días más propicios para concebir.
Si tienes dificultades para conseguir embarazo, en Ginefiv ofrecemos un enfoque integral y personalizado para cada paciente.
¿Es la Fiebre un Síntoma de Ovulación o Embarazo?
¿Es posible saber que estás embarazada antes de que lo confirme una prueba o de la primera falta? No cabe duda de que el síntoma más claro y evidente de un embarazo es la falta de menstruación.
Pero también hay otros muchos que nos pueden dar algunas pistas. Entre los más conocidos están las típicas náuseas o mareos, la alta sensibilidad del pecho o los cambios en el apetito.
Sin embargo, algunas mujeres confiesan sentir otro tipo de signos que no saben si son o no indicativos de un posible embarazo. Por ejemplo, una subida de la temperatura corporal acompañada de una sensación de calor constante o en un determinado momento del día que nunca han tenido y que comienza a repetirse día tras día.
¿Podría ser este un síntoma temprano de que vas a tener un bebé? La respuesta es sí. Así nos lo confirma la Dra. Mónica Aura, directora médica de la Clínica Ginefiv Barcelona, que nos confiesa que “los ligeros cambios de temperatura pueden ser un síntoma en las primeras semanas del embarazo”.
Pero, cuidado, nos advierte, “también pueden ser un indicador de que la mujer está a punto de ovular”. La sensación, en realidad, se parece bastante.
Sin embargo, “si después de 15 días se siguen experimentando estas subidas en la temperatura corporal de la mujer, lo más probable es que exista ya un embarazo”.
Subida de Temperatura Corporal: ¿Qué es Normal?
Cuando hablamos de un embarazo, nos cuenta la doctora, “lo normal durante las primeras semanas del embarazo es que alcance los casi 37 ºC”. Es una subida continuada, es decir, que la notarás durante todo el día, aunque bien es cierto que irá variando dependiendo de muchos factores, entre los que destacan el clima, la actividad física y el estrés.
Este incremento de la temperatura se debe, nos explica la doctora, “al aumento de los niveles de progesterona segregada por el cuerpo lúteo una vez se ha producido la ovulación” (de ahí que, durante este momento, también se produzca una subida de los grados en nuestro cuerpo).
Sí, casi todo lo que te ocurre tiene su origen en las hormonas y los cambios en los que se ven inmersas durante estos meses. El papel fundamental de la progesterona en concreto es facilitar la implantación del embrión.
Cuándo Preocuparse por una Subida Excesiva de Temperatura
La doctora nos dice que “desde el momento en que te quedas embarazada, tu temperatura no dejará de experimentar cambios a lo largo de toda la gestación”. Son alteraciones, como nos ha explicado, causadas por la hormona de la progesterona que alcanzan su pico en la semana 12 desde la concepción.
Por lo tanto, a partir de este momento, la temperatura debería ir disminuyendo progresivamente hasta estabilizarse.
Pero, ¿qué pasa si esto no ocurre? No te preocupes, porque durante todos los meses de gestación, “puedes llegar a sufrir incluso sofocos, no debes preocuparte, porque no son ningún síntoma de que tu bebé o tú no estéis bien”.
Sin embargo, si sobrepasas esos 37 ºC de los que hablábamos, “debes acudir a tu médico de cabecera o ginecólogo, ya que podría haber otras causas ligadas al incremento de temperatura y hay que ver cuáles”.
Y es que, de media, la temperatura de la embarazada aumenta ligeramente entre 0,3 y 0,4 grados, por lo que se suele llegar a esa media de unos 37 ºC. Pero a partir de 38 ºC, por ejemplo, ya se considera fiebre y podría ser señal de un proceso infeccioso que podría afectar al bebé.
Consejos para Aliviar Estas Décimas de Más
En la época en la que nos encontramos, pleno verano y con una subida constante de los termómetros en todo el país, puede ser un síntoma realmente molesto. No tanto como las omnipresentes náuseas cada mañana, pero sí que es importante estar alerta y prevenir un posible golpe de calor, mareos o un dolor de cabeza derivado de ello.
Intenta mantenerte siempre hidratada, un consejo que es fundamental incluso si no sientes este incremento de la temperatura corporal. Si lo necesitas, no lo dudes, date un baño con agua templada.
