¿Mellizos en la misma clase? Ventajas y desventajas de una decisión controvertida

La cuestión de si los gemelos u otros hermanos múltiples deberían ser colocados en distintos salones de clase o en el mismo ha generado un intenso debate. En la mayoría de países del mundo no hay normativa al respecto.

Tradicionalmente, los centros educativos han optado por separarlos, aduciendo que así se fomenta su autonomía. Pero ¿es cierta esta creencia? En las últimas décadas, cada vez más familias reclaman que sus hijos gemelos vayan juntos a clase, y están consiguiendo sus pequeñas victorias. En este artículo, exploraremos las ventajas y desventajas de esta práctica, analizando las diferentes posturas de padres, educadores y psicólogos.

El debate sobre la separación: ¿qué dicen los expertos?

La tradición durante décadas fue mantener a los hermanos de partos múltiples juntos, pero hace años cambió la tendencia y los centros educativos optaron por separarlos, una práctica que sigue vigente hasta hoy en la mayor parte de las comunidades.

El argumento que dan las direcciones de las escuelas a padres y madres para separar a gemelos y mellizos es que de esa forma desarrollarán su identidad y no tendrán dependencia ni dominancia de uno sobre el otro. «No son argumentos con una base científica. Se han llevado a cabo muchas investigaciones en todo el mundo, pero arrojan resultados débiles para sostener cualquiera de las dos opciones», señala Enrique Castillejo, presidente del Colegio Oficial de Pedagogos y Psicopedagogos de la Comunidad de Valencia.

La psicóloga Coks Feenstra, especialista en el asesoramiento de padres que han tenido partos múltiples, coincide en ese argumento. «Es un mito que separar a gemelos y mellizos sea necesario para desarrollar su identidad y autonomía. No es así. Cuando son pequeños tienen un vínculo muy fuerte, al igual que lo tienen con su madre, y asumir la separación es un proceso natural y espontáneo, pero que necesita un tiempo», señala.

Destaca también que no hay estudios científicos que prueben que separar a los hermanos es bueno para su formación. Incluso, sostiene que causa efectos negativos cuando son pequeños. «Están infelices y no se acostumbran. Sufren ansiedad, depresión, tristeza, incluso aumenta la dependencia entre ellos y pueden retroceder en su maduración, hacerse pis, volver a pedir el chupete... Se les hace ver que estar juntos es algo malo y afecta a su relación pueden comenzar a discutir y pegarse», argumenta la experta.

Ventajas de mantener a los mellizos juntos en la misma clase

Los dos psicólogos consideran que la mejor decisión es que los hermanos empiecen juntos en la etapa de Infantil -entre los 3 y los 6 años-. Si se les escolariza en Infantil separados se rompe un vínculo muy estrecho desde tan pequeños.

  • Apoyo emocional: Se sienten protegidos y acompañados, lo que puede reducir la ansiedad y el estrés en el entorno escolar.
  • Colaboración: Se ayudan mutuamente con las tareas y los deberes, reforzando su vínculo y fomentando el aprendizaje colaborativo.
  • Seguridad: La presencia del hermano puede facilitar la adaptación al entorno escolar, especialmente en los primeros años.

Meritxel Palou tiene dos niñas mellizas y abandera desde hace años la lucha de padres y madres por que se respete su voluntad a la hora de escolarizar a sus hijos. «Como no hay normas que lo regulen de forma oficial, los colegios hacen lo que quieren. En nuestro caso, las separaron en Infantil, a pesar de que queríamos que se mantuvieran juntas porque no veíamos la necesidad de romper su vínculo. No resultó bien. Empezaron a competir entre ellas, a pelear, estaban apáticas...» recuerda. Palou consiguió que sus hijas fueran a clase juntas y valora su experiencia como «fenomenal».

Es una opinión en la que coinciden parejas de gemelos o mellizos que compartieron aulas hace años, cuando nadie cuestionaba esa medida. «Era lo normal. Guardamos un recuerdo fantástico. Nos preocupábamos el uno por el otro, te apoyabas, nos ayudábamos con los deberes... Tienes un vínculo especial pero no fue un obstáculo para nada, hicimos grupos de amigos diferentes y fuimos independientes», recuerdan aún ilusionados Luis y Glori Gómez, mellizos de la localidad vizcaína de Balmaseda que estudiaron en la misma clase del instituto en los años 80. «Te sientes protegido. Si alguien se metía con uno, el otro le defendía. Creo que es un error separarlos.

¿Los hermanos gemelos/mellizos deben estar juntos o separados en la escuela?

Desventajas de mantener a los mellizos juntos en la misma clase

A medida que avanza la escolarización puede haber motivos que justifiquen una separación, «por ejemplo en caso de mucha competitividad entre ellos, comportamientos de superioridad de uno sobre otro, bajada brusca del rendimiento académico o que uno de ellos se aísle y no se relacione con su grupo de amigos», advierte Enrique Castillejo. Pueden sufrir ansiedad, depresión, tristeza, incluso aumenta la dependencia entre ellos.

  • Dependencia: Uno de los hermanos puede depender demasiado del otro, limitando su desarrollo individual y su capacidad para relacionarse con otros niños.
  • Competencia: La comparación constante puede generar rivalidad y celos entre los hermanos, afectando su autoestima y su rendimiento académico.
  • Dificultad para desarrollar su propia identidad: La constante compañía del hermano puede dificultar la formación de una identidad individual y la exploración de sus propios intereses.

La importancia de la individualización: ¿cuál es la mejor opción?

Después los orientadores del colegio y sus profesores junto con las familias, «que son las que mejor pueden ver su evolución», incide Coks Feenstra, «valorarán cada caso».

Dreyer y NOMOTC sugieren que los padres que escogen la separación tal vez concedan la decisión a los "peritos" de la educación en vez de indicar sus sentimientos verdaderos. Elliot (citado en Dreyer, 1991) hizo una encuesta de 73 pares de gemelos entre los 12 y los 73 años de edad y halló que solo el 41% estaba de acuerdo con las decisiones tomadas a favor de ellos. Una pequeña mayoría (51%) favorecía la separación, pero no durante la niñez temprana. El 25% opinaba que la separación debería hacerse gradualmente después del tercer grado (o después del sexto si había alguna preocupación) y el 31% favorecía la separación total de clases desde el comienzo de la escuela primaria.

En 1989, NOMOTC condujo una encuesta de 1.423 maestros y directores de todas partes de Estados Unidos (Dreyer, 1991; NOMOTC, 2000). Más de la mitad de los educadores encuestados apoyaban una política de separación de hermanos múltiples en las clases escolares. Descubrieron que la mayoría de los padres sentía que no debería haber una política formal respecto a la colocación en las clases.

Casi todos los maestros creían que la escuela y los padres debían colaborar en la toma de decisiones acerca de la colocación para cada grupo de múltiples.

La asociación constante parece estorbar el desarrollo de habilidades sociales en uno o en ambos. Las organizaciones dedicadas al bienestar de los gemelos, tales como NOMOTC, y muchos gemelos mismos, proponen que no debería haber ninguna práctica fija sobre la separación, sino una política que fomente la flexibilidad de considerar cada caso individualmente.

Un motivo de peso para mantenerlos juntos de entrada, según Rosa Sellarés, psicóloga y directora de la Fundación PRESME, es si no han sido nunca separados antes. Así lo argumentaba en un artículo de la revista Infancia (Rosa Sensat) de 2014. El proceso madurativo de los bebés gemelos tiene sus particularidades: a diferencia del resto de niños, tienden a desarrollar la conciencia propia -el yo- un poco más tarde , y lo mismo les pasa con algunos aspectos del desarrollo lingüístico.

Lo que reclaman sobre todo es que las familias tengan algo que decir y que la decisión no sea irreversible. «Lo que sería idóneo es que la decisión fuera consensuada, y que además cada año se evaluara el progreso y el maestro y las familias pudieran comentar la evolución», expone Feenstra. Esta psicopedagoga también apuesta por romper la dicotomía juntos-separados en un contexto de cambio educativo en el que defiende que pueda haber momentos para todo.

Es decir, que al menos se debe poner sobre la mesa, con evidencias científicas, un debate que oficialmente no ha existido nunca.

En el caso de la Comunidad de Madrid -la primera en regular este tema-, si se da una situación de disparidad de opiniones la última palabra quedará en manos de la Consejería. En estos extremos ya no hay tanto consenso sobre cuál debería ser la forma de proceder. «Entiendo que pueda haber una especie de arbitraje de un psicólogo», expone en Pablo, «pero la última palabra debería ser de la familia: es responsabilidad nuestra si nos equivocamos», sostiene.

Aun así, los partos múltiples son mucho más frecuentes que hace unas décadas. En 1996, por ejemplo, se produjeron 4.580 partos de este tipo. Este incremento se debe, en gran parte, al mayor uso de las técnicas de reproducción asistida, que han aumentado un 28 % entre 2018 y 2014, como muestran los últimos datos del Registro de la Sociedad Española de Fertilidad.

Estudios científicos: ¿existen evidencias claras?

Pero lo cierto es que apenas existen estudios al respecto con alumnos españoles y los realizados en otros países no permiten concluir que sea más recomendable una elección u otra. A investigadores de otros países les choca que aquí se obligue a las familias a separarlos -y ahora, a juntarlos en Madrid-, puesto que consideran que, según los estudios realizados hasta la fecha, no se puede concluir que ninguna de las dos opciones sea la mejor.

“No estoy de acuerdo con las afirmaciones contundentes sobre las claras ventajas de que los gemelos se mantengan juntos y las desventajas para los que están separados”, alega a SINC Brian Byrne, profesor de Psicología de la Universidad de New England (Australia). Los resultados muestran casi ningún efecto positivo ni negativo de esta separación sobre el rendimiento, la capacidad cognitiva y la motivación de los hermanos analizados.

Si analizamos revisiones de estudios sobre esta cuestión, una publicada en 2012 concluyó que, en base a la investigación disponible, no hay una solución sencilla, por lo que los centros educativos deberían tener una política flexible y trabajar con las familias para satisfacer las necesidades de cada niño en particular.

Uno de los artículos más citados para respaldar que los hermanos vayan juntos es el publicado en Twin Research en 2004 y dirigido por el King’s College (Reino Unido). Según el estudio, los hermanos que iban a distintas clases presentaban más problemas de internalización del comportamiento -como timidez o miedo- que los que iban a la misma aula, y los separados más tarde mostraron más problemas de este tipo y puntuaciones de lectura más bajas.

A juicio de la investigadora, dependiendo de la relación que tengan los hermanos entre sí, sus personalidades y sus deseos, se deberá tomar una decisión personalizada y meditada cuando comiencen la escuela y en los años sucesivos. “Los padres, los propios niños y quizás, en menor medida, un profesor que los conozca muy bien deberían ser los que decidan al respecto”, recomienda.

¿Qué piensan los educadores?

Lynn M. Gordon preguntó a 131 directores de escuelas infantiles de Estados Unidos, 54 educadores y también a 201 padres y madres de gemelos y mellizos, además de a 112 gemelos y mellizos de entre 3 y 46 años. El 71 % de los directores apostaba por separar a estos hermanos, frente al 48 % de los educadores, el 38 % de los padres y el 19 % de los gemelos que estaban en educación infantil. Además, muchos directores abogaban por separar a los hermanos a pesar de las objeciones de padres y madres.

La investigación también muestra que los gemelos y mellizos son más proclives a la separación cuanto mayores son. “Cuando los gemelos muestran problemas de comportamiento pronunciados entre sí en la escuela, la mayoría de los padres reconocen que este problema es una razón clara y práctica para separar a estos hermanos”, indica a SINC Gordon.

Como explica Gordon, los directores deben conocer que cuando un par de gemelos muestra una genuina preferencia por estar juntos, no está necesariamente indicada una patología de co-dependencia, una falta de individualidad o una incapacidad para hacerse amigos de otros niños, esto es, probablemente, un simple indicador de una saludable relación afectuosa. Los ideales asociados al individualismo tienden a obviar los beneficios del vínculo entre gemelos.

Conclusión: una decisión individualizada y consensuada

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