Medicamentos para Inducir el Parto: Riesgos y Beneficios

En la recta final del embarazo, a 1 de cada 5 mujeres se le recomienda una inducción al parto. Este procedimiento médico tan común permite desencadenar el parto. Pero, ¿cuándo es necesario?, ¿duele más?, ¿hay más riesgo de cesárea? Sobre él corren muchos mitos y prejuicios.

La inducción al parto es un procedimiento obstétrico muy frecuente que permite avanzar el parto al provocar modificaciones del cuello del útero -lo que conocemos como maduración cervical- y el inicio de las contracciones. Los sentimientos de las mujeres cuando se les informa de que es necesario realizar una inducción al parto son a menudo de miedo y desconfianza.

Miedo a que este procedimiento implique más riesgo de acabar en una cesárea. Desconfianza hacia los profesionales, pensando que se hace para que el parto se produzca en el momento más adecuado para la comodidad de los turnos de trabajo. No. La gestación es una situación única en la salud humana, ya que dos personas (madre y feto) dependen una de la otra, y a veces lo que es más beneficioso para una no lo es tanto para la otra.

En obstetricia, nos encontramos siempre con el dilema de proteger al máximo la salud de las dos personas, madre e hijo.

¿Cuándo es Necesario Inducir el Parto?

Existen varias situaciones en las que la inducción del parto puede ser necesaria:

  • Ruptura de membranas antes del parto: Este es el motivo del 50% de las inducciones, ya que a partir de la rotura de la bolsa amniótica, aumenta el riesgo de infección. Normalmente se tiende a realizar una conducta expectante las primeras 12 horas, si pasado este tiempo no se ha iniciado el proceso del parto, se recomienda iniciar la inducción.
  • Gestación prolongada: A partir de las 41 semanas de gestación empieza a aumentar el riesgo de complicaciones de la madre y del bebé. En algunas circunstancias este riesgo aumenta antes, como cuando la madre tiene más 40 años y/u obesidad.
  • Complicaciones de la mamá y/o el bebé: Como alteraciones del crecimiento del bebé, hipertensión o preeclampsia. Son situaciones que presentan mayor susceptibilidad a sufrimiento fetal y riesgo de complicaciones durante y después del parto.

Inducción de parto: cuándo y por qué debe hacerse | Maternar.co

Métodos para Inducir el Parto

No, de hecho en los últimos años ha habido cambios que hacen más fácil este proceso:

  • Farmacológicos: Mediante la colocación vaginal de prostaglandinas, que es la que se libera de forma natural antes del inicio del parto.
  • Mecánicos: Mediante la colocación de una sonda en el cuello del útero que se hincha como un globito actuando mediante la separación de membranas amnióticas y provocando de forma natural la liberación de las prostaglandinas.

Tanto si se induce el parto farmacológicamente o por métodos mecánicos, el proceso dura unas 12 horas, y el parto suele acontecer a las 24 horas de media tras el inicio del proceso. En estas 12 horas, es posible moverse, comer, estar con la familia, utilizar el lavabo y la ducha. De hecho es lo mismo que haría en casa si se estuviera poniendo de parto -lo que conocemos como pródromos de parto o preparto- pero en un hospital, para poder supervisar el bienestar de madre y bebé.

En la mayoría de casos solo es necesario realizar un control de frecuencia fetal de forma intermitente y por tanto, si se inicia por la noche, muchas mujeres consiguen descansar.

¿Aumenta las probabilidades de cesárea y episiotomía?

Una vez el trabajo del parto está instaurado, el parto puede transcurrir de forma natural, sin otra necesidad de intervención, a no ser que haya algún problema para madre o hijo. En un reciente estudio realizado a más de 6.000 mujeres con embarazos de bajo riesgo se comparó los resultados entre aquellas a las que se esperó que iniciaran el parto de forma espontánea, y aquellas a las que se le provocó el parto a las 39 semanas.

Las mujeres a las que se las indujo el parto, presentaron menos complicaciones (preeclampsia) y menos porcentaje de cesárea comparadas con las que desencadenaron el parto de forma natural (3). Hasta aquí hemos conseguido romper algunos de los prejuicios a la inducción, ¿verdad? Pero aún hay quien querrá saber qué probabilidades hay de que sea un parto vaginal, de que todo sea “normal”.

En mujeres sin cesárea anterior, con el balón de inducción, la tasa global de parto vaginal es del 79%, y en aquellos casos que el motivo de la inducción fue la gestación cronológicamente prolongada, del 85%.

La Oxitocina: Hormona Clave en el Parto

La oxitocina es una hormona que segrega el cerebro de la madre durante la gestación y necesaria para que se desencadene el parto. El nombre de esta hormona procede del griego y su significado es “parto rápido”. Por ello, su función es controlar el ritmo del parto y de facilitar la lactancia.

Cuando una mujer se pone de parto, sus niveles de oxitocina aumentan. De este modo, los receptores de oxitocina ubicados en el útero se estimulan, produciendo las contracciones del músculo uterino.

Pese a ello, algunas mujeres requieren de oxitocina sintética para mejorar el ritmo de las contracciones o si es necesario inducir el parto. Además, la oxitocina artificial se puede administrar también después del parto para intentar frenar una hemorragia.

¿Qué es la oxitocina?

La oxitocina es una hormona generada en el hipotálamo y va hacia la hipófisis. Esta molécula puede comportarse como hormona, pero también como un neurotransmisor.

La oxitocina es la encargada de desencadenar el parto y dilatar el cuello uterino provocando las contracciones uterinas. Además, la oxitocina también participa durante la lactancia, ya que es la hormona que causa la expulsión de leche por las mamas.

Sin embargo, estas no son las únicas funciones de la oxitocina. Esta hormona es esencial para la excitación sexual y de los órganos en las mujeres, pero también en los hombres. Los niveles de oxitocina aumentan durante las relaciones sexuales y, especialmente, una vez alcanzado el orgasmo. Por ello, la oxitocina también se conoce como la hormona del amor.

Usos de la oxitocina

La secreción de oxitocina natural se produce cuando la mujer se pone de parto. No obstante, a veces, los especialistas optan por inyectar oxitocina sintética o artificial para tener un mejor control de las contracciones uterinas.

Por este motivo, los posibles usos de la oxitocina sintética son los siguientes:

  1. Iniciar el parto cuando se considera que la continuación de la gestación podría ser de riesgo y, por tanto, es mejor provocar el parto lo antes posible.
  2. Estimular el parto cuando la dinámica uterina es insuficiente. Así se pretende que el nacimiento del bebé se produzca en el plazo de tiempo que se considera seguro para la madre y para el feto, sin alargarse.
  3. Evaluar el estado fetal intraútero y comprobar su bienestar, lo que se conoce como prueba de POSSE o test de oxitocina.

Una de las dudas asociadas a la administración de oxitocina en el momento del parto es si su aplicación provocará contracciones uterinas más dolorosas. Lo cierto es que la oxitocina sintética provoca contracciones similares a las que produce espontáneamente la oxitocina natural.

La oxitocina artificial se administra cuando la actividad uterina es insuficiente, por lo que el dolor aparecerá repentinamente. Sin embargo, las contracciones del útero y sus correspondientes molestias serán iguales que si la mujer hubiera producido naturalmente una correcta cantidad de oxitocina endógena.

¿Cómo se administra oxitocina sintética?

Esta hormona artificial se puede administrar en cualquier fase del parto. Su administración se lleva a cabo a través de un gotero y de manera controlada. Además, la dosis de oxitocina artificial que se le inyecta a la mujer se va incrementando, al igual que la velocidad del del gotero hasta conseguir las contracciones uterinas apropiadas.

En relación a la cantidad de oxitocina que se le inyecta a la mujer, esto dependerá de cada situación y de las características de cada paciente. También hay que tener en cuenta los protocolos de trabajo de cada centro.

Por ejemplo, hay protocolos que recomiendan inyectar 1-2 mUI por minuto de oxitocina inicialmente e ir incrementando la dosis. En cambio, si lo que se pretende es frenar una hemorragia producida tras el parto, se le pondrá a la paciente entre 2-10 mUI si es por vía intramuscular y una vez haya expulsado la placenta.

En cualquier caso, el obstetra tiene vigilado en todo momento las contracciones uterinas, la tensión arterial de la madre y la frecuencia cardíaca del feto cuando le administra oxitocina exógena a la paciente.

¿Tiene efectos negativos?

La oxitocina, al igual que cualquier medicamento, puede provocar efectos adversos tras su administración para inducir el parto o frenar una hemorragia postparto.

Un posible efecto secundario de la oxitocina es la retención de orina, aunque dependerá de la dosis administrada. Además, si la paciente desarrolla una reacción de hipersensibilidad frente a la oxitocina debido a una elevada cantidad de hormona, es posible que ocurra contracciones uterinas hipertónicas de gran intensidad y prolongadas en el tiempo.

Esto podría causar reacciones adversas como: laceración cervical, hemorragia postparto, hematoma pélvico, etc. Sin embargo, esto no es lo habitual.

Por otra parte, la hiperestimulación uterina con oxitocina podría tener consecuencias fetales. Por ejemplo, si las dosis de hormona artificial son excesivas, se podría producir un déficit de oxígeno transitorio. Eso se suele resolver fácilmente procediendo a la interrupción de administración de oxitocina.

Contraindicaciones del uso de oxitocina

Una de las situaciones en la que no se debe inyectar oxitocina a la embarazada es si presenta alergia a este fármaco. Además, si hay Además, la oxitocina tampoco debe utilizarse en los siguientes casos:

  • Hay evidencias de sufrimiento fetal.
  • Feto posicionado de forma anómala.
  • Placenta previa.
  • Prolapso uterino o desproporción cefalopélvica.
  • Cirugía mayor del cérvix o del útero.
  • Infección por herpes.

Además, la oxitocina debe usarse con más precaución en partos gemelares y/o en mujeres que sufren alguna cardiopatía. En casos de insuficiencia coronaria o renal, o de hipertensión, la dosis de oxitocina inyectada debe ser baja.

El Misoprostol (Cytotec): Alternativa y Riesgos

Como sabemos, el parto puede presentar complicaciones que requieren intervención médica. En algunos casos, se recurre a medicamentos para inducir o acelerar el trabajo de parto, y uno de ellos es el Misoprostol, también conocido como Cytotec. Sin embargo, su uso no está exento de riesgos y complicaciones que deben ser debidamente comprendidos y manejados por los profesionales de la salud.

El Misoprostol es un medicamento originalmente diseñado para prevenir úlceras estomacales, pero que también se utiliza para inducir el parto y para realizar abortos médicos. Actúa sobre el útero, provocando contracciones que pueden iniciar el trabajo de parto o acelerarlo en caso de que ya haya comenzado. Sin embargo, su uso en el contexto del parto no está exento de controversia y riesgos.

Una de las principales preocupaciones con respecto al uso de Misoprostol en el parto es la posibilidad de hiperestimulación uterina. Esto ocurre cuando el útero se contrae de manera excesiva o demasiado frecuente, lo que puede causar sufrimiento fetal e incluso poner en riesgo la vida de la madre y del bebé. Es crucial que la administración de Misoprostol sea realizada por personal médico capacitado y en dosis adecuadas para evitar este tipo de complicaciones.

Otro riesgo asociado con el uso de Misoprostol es la ruptura uterina, especialmente en mujeres que han tenido cesáreas previas o que presentan otras condiciones que debilitan el útero. La ruptura uterina es una emergencia obstétrica que puede poner en peligro la vida de la madre y del bebé, y su incidencia parece ser mayor cuando se utiliza Misoprostol en comparación con otros métodos de inducción del parto.

Además de estos riesgos graves, el Misoprostol también puede provocar efectos secundarios más leves pero igualmente molestos, como náuseas, vómitos, diarrea y fiebre. Estos síntomas pueden afectar la comodidad y el bienestar de la mujer durante el trabajo de parto, lo que a su vez puede influir en la experiencia general del parto.

Es importante destacar que, para evitar incurrir en una negligencia médica en el parto, el uso de Misoprostol debe ser cuidadosamente evaluado y considerado caso por caso. No todas las mujeres son candidatas ideales para este método de inducción, y es responsabilidad del equipo médico evaluar los riesgos y beneficios en función de la situación específica de cada paciente.

En este sentido, la comunicación entre la mujer y su equipo médico es fundamental. Las mujeres deben ser informadas sobre los riesgos y beneficios del uso de Misoprostol, así como sobre las alternativas disponibles, para que puedan participar activamente en las decisiones relacionadas con su atención obstétrica.

Oxitocina Sintética: Riesgos y Precauciones Adicionales

La oxitocina sintética es una hormona muy utilizada en España para provocar (inducir) o acelerar los partos. Está clasificada como medicamento de alto riesgo por el Instituto para el Uso Seguro del Medicamento[1]. Por su potencial lesivo (sufrimiento fetal, hipertonía, rotura uterina…) sólo debería administrarse bajo indicación médica.

Al ponerse por vía intravenosa, sus efectos deben ser medidos y controlados, sabiendo en todo momento en qué dilución está el fármaco y a qué velocidad se está perfundiendo, anotándolo en la Historia Clínica para evitar que, por cambios de turno u olvidos, se haga un mal uso que pueda provocar resultados adversos. Siempre debe informarse a la mujer de la indicación, riesgos, beneficios y alternativas existentes.

Es también importante saber que provoca un aumento del dolor e intensidad de las contracciones que casi siempre obliga a utilizar analgesia epidural, con sus propios riesgos añadidos.

En el prospecto de la oxitocina sintética (nombre comercial “Syntocinon”) y Ficha técnica del producto del Ministerio de Sanidad puede leerse la siguiente advertencia: “LA OXITOCINA SE ADMINISTRARÁ SIEMPRE BAJO CONTROL MÉDICO”, “NO USE SYNTOCINON SI UD. TIENE ANTECEDENTES DE CESÁREA”.

También se advierte de que hay que tener especial cuidado en mujeres con más de 35 años o gestaciones de más de 40 semanas y que “ES ESENCIAL EL CONTROL ADECUADO DE LA VELOCIDAD DE INFUSIÓN” y “LA PACIENTE DEBE ESTAR VIGILADA EN TODO MOMENTO POR PERSONAL FAMILIARIZADO CON EL MEDICAMENTO Y LAS POSIBLES COMPLICACIONES DEL TRATAMIENTO”.

“LAS DOSIS DEBEN AJUSTARSE EN TODO MOMENTO A LA RESPUESTA INDIVIDUAL. PARA ELLO SE VIGILARÁ CUIDADOSAMENTE A LA PACIENTE (FRECUENCIA DEL CORAZÓN DEL FETO, PRESIÓN SANGUÍNEA… EN CASO DE HIPERACTIVIDAD UTERINA O SUFRIMIENTO FETAL, SE SUSPENDERÁ LA INFUSIÓN INMEDIATAMENTE Y SE ADMINISTRARÁ OXÍGENO A LA MADRE”.

A pesar de ello, es lamentablemente común que se administre sin indicación médica, sin controlar adecuadamente la perfusión ni anotarlo en la Historia Clínica y sin informar a la mujer ni pedir su consentimiento. A las mujeres puede decírseles que lo que les pone es “un gotero para hidratarte” o “el gotero” ‑como si no tuviera importancia‑, o nada en absoluto. La paciente siempre tiene el derecho y responsabilidad de preguntar qué le están administrando, por qué y cuáles son las consecuencias y las alternativas.

En muchas ocasiones la pone la matrona, sin control médico y en partos que progresaban con total normalidad. Nos alarma la frecuencia con que se administra a mujeres con cesárea previa con el argumento de que “por un poquito no pasa nada”, cuando el prospecto es claro al respecto.

Si los efectos conocidos son muy graves, los desconocidos aún nos preocupan más. Aunque no existen estudios suficientes en humanos (estamos utilizando un fármaco de alto riesgo a ciegas) los que se han realizado en ratones relacionan el uso de esta hormona con trastornos del comportamiento en las crías. Un mínimo de precaución debería hacernos pensar que también podría tener efecto en nuestros hijos.

Regularmente nos llegan casos de mujeres que han sufrido hemorragias incoercibles y han perdido sus úteros como consecuencia de la falta de respuesta de sus receptores de oxitocina (es también la hormona que contrae el útero después del parto, evitando hemorragias), por una sobresaturación.

Si has sido víctima de un mal uso de este medicamento y quieres ayudar a otras mujeres y niños puedes notificar lo que te ha pasado al Instituto para el Uso Seguro del Medicamento.

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