Pecho Blando Durante la Lactancia: Causas y Soluciones

Durante la lactancia materna, especialmente en madres primerizas, pueden surgir varios obstáculos. Si no se identifican y tratan adecuadamente, estos pueden convertirse en problemas que impidan una lactancia materna duradera y sin dolor.

Es normal que, al principio de la lactancia materna, a la mamá le asalten muchas dudas y temores a la hora de dar el pecho a su pequeño, sobre todo si es primeriza. Aunque todos estos miedos son normales, también son, en la gran mayoría de casos, infundados.

Problemas Comunes Durante la Lactancia

Cuando la leche no se extrae del pecho eficientemente debido, por ejemplo, a un mal agarre, una succión inefectiva o la restricción de la frecuencia o duración de las tomas, se incrementa el riesgo de sufrir ciertos problemas mamarios.

A continuación, exploraremos las posibles causas y soluciones a este problema.

1. Problemas de Agarre y Posición

La madre tiene leche suficiente, pero el bebé no la puede obtener. La posición del niño o el agarre del pecho no son adecuados. El agarre al pecho debe ser correcto: la boca abarca el pezón y gran parte de la areola y el labio inferior está evertido (hacia afuera).

Puede haber dolor al mamar o grietas. La solución consiste en corregir la posición o el agarre. Si la succión no es efectiva, el bebé necesitará el doble de tiempo para extraer la cantidad de leche que necesita. Estará todo el día al pecho, pero no se acabará nunca de saciar del todo.

Agarre correcto del bebé al pecho.

El tratamiento consiste en modificar el agarre. La “postura biológica”, que es la que se considera más primitiva o mamífera, ayuda en los casos de mal agarre ya que, mediante el agarre espontáneo, el recién nacido que está colocado sobre el abdomen de la madre, trepa hasta llegar a la mama y espontáneamente se agarra, evitando que enganche mal el pezón.

2. Baja Producción de Leche

Hay leche pero la madre no se nota la “subida" y duda de que tenga suficiente. Con el tiempo, después de las primeras semanas, el pecho deja de parecer duro y lleno para estar más blando, sin dejar de producir leche. Ante este cambio, algunas madres creen que no se alimenta adecuadamente o que deja el pecho tan pronto porque tienen poca leche.

Si esta situación no se corrige, como el bebé no vacía bien las mamas, éstas dejan de producir la cantidad de leche que necesita el bebé.

Es importante aclarar que la producción de leche depende de la estimulación que realiza la succión del bebé vaciando el pecho. La succión del bebé en el pezón estimula las hormonas, haciendo que se produzca más leche. Por lo tanto, cuantas más tomas se hagan, aumentará la producción de leche materna.

3. Picos de Crecimiento

El bebé ha crecido bruscamente y necesita más leche. Existen picos de crecimiento del bebé en los que pedirá de manera más frecuente, pareciendo que no se queda satisfecho con la cantidad de leche que toma al pecho.

Durante los picos de crecimiento, el bebé puede necesitar más leche de lo habitual.

Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, pues coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días, la segunda al mes y medio, y la tercera hacia los 3 meses.

4. Tomas Poco Frecuentes o de Corta Duración

El bebé mama menos de 8 veces al día o se limita la duración de la toma. El bebé debe mamar todo el tiempo que quiera del mismo pecho. Así soltará el pecho espontáneamente cuando esté saciado, es decir cuando obtenga la leche del final de la toma, que es la que más contenido graso y mayor poder saciante tiene.

5. Uso de Extractores

Hay leche suficiente pero tras utilizar el extractor no se observa salida de leche o sale muy poca. La cantidad de leche que una madre puede extraerse con un sacaleches es menor que la que el bebé puede extraer con la succión y que está disponible para él en la mama.

6. Crisis de Lactancia

Durante el transcurso de la lactancia, tu bebé pasará por situaciones en las que las tomas no sean ni tan regulares ni tan tranquilas como de costumbre. Es lo que llamamos crisis de la lactancia. Suelen ocurrir cuando el bebé se está desarrollando, por esto hablamos también de brotes de crecimiento, y hay una mayor demanda de leche materna.

La primera crisis llega a los 15 o 20 días. Tu bebé ha crecido y como cualquier bebé cuando crece, necesita comer más. Por eso, aumenta su demanda de leche materna de manera que, o bien no quiere soltar el pecho, o bien quiere mamar cada media hora.

La segunda crisis llega al mes y medio. Tu bebé parece que está incómodo con tu pecho: lo agarra, lo estira, lo suelta, arquea la espalda, estira las piernas… El sistema digestivo de tu bebé ha madurado y tu leche materna cambia para adaptarse, pero al hacerlo cambia de sabor y eso es lo que hace que algunos bebes se comporten así.

La tercera crisis se produce a los tres meses. Tu bebé comienza hacer tomas bastante más cortas de lo habitual, suelta el pecho con cualquier ruido o movimiento, se enfada si se lo ofreces muy a menudo... Todo es debido a que tiene mucha más fuerza y destreza para succionar, por lo que en muy pocos minutos es capaz de vaciar el pecho.

La crisis de lactancia de los tres meses suele ser la más destacada y pocas madres se libran de vivir unas semanas agotadoras.

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¿Cómo saber si mi bebé está tomando suficiente leche?

Si el niño está tranquilo y feliz y moja 4-5 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita. A partir del tercer día, si el bebé mama de forma adecuada, más de 8 veces al día y hace 3 o más deposiciones al día, se puede decir que está alimentando correctamente. Además el pediatra irá controlando la evolución en los controles de salud.

Por regla general, tu bebé no seguirá mamando una vez que se sienta lleno aunque sí puede darse el caso en el que haga pausas para descansar, puesto que la succión supone un esfuerzo.

  • Escucha la frecuencia con la que traga: Los bebés tienden a tragar más despacio al principio y al final de la toma y aumentan la velocidad en medio.
  • Al contrario de lo que se puede pensar, el llanto no es la señal más fiable de que el bebé tiene hambre. Busca otros motivos por los que tu bebé puede estar llorando.

¿Qué hacer si sospechas que tu bebé no se sacia?

Si por el contrario el bebé hace tomas escasas, está decaído o muy irritable, no moja el pañal suficientemente, las deposiciones no han cambiado de color desde el primer meconio a pesar del paso de los días, la madre tiene grietas y dolor en el pecho con las tomas, entonces, puede que el bebé no esté tomando toda la leche que necesita. En este caso es importante consultar con un profesional para valorar la lactancia y el peso del bebé y poder identificar la causa de una posible hipogalactia.

En el hospital la madre puede preguntar cualquier duda sobre la lactancia materna a matronas y médicos, pero luego tendrá que continuar en casa. En España, el alta hospitalaria suele darse a las 48 horas del parto.

Recomendaciones

  • Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche. Encontrar una postura en la que le resulte más fácil mamar puede ser la solución más sencilla al problema.
  • Para amamantar a demanda, el bebé tiene que mamar siempre que quiera. Los bebés maman para alimentarse, pero también para consolarse y para sentirse protegidos y queridos.
  • El pecho necesita el estímulo de la boca del bebé (la succión) para fabricar leche.

¿Qué no debes hacer?

Ninguna de las causas de la hipogalactia se soluciona exclusivamente administrando suplementos de leche artificial. En este momento no es buena idea ofrecer al bebé suplementos de leche artificial que interfieran en el desarrollo y cambios normales de la leche materna.

Otros Problemas Mamarios y Soluciones

Además de los problemas mencionados, existen otras afecciones que pueden causar molestias y dolor en los senos durante la lactancia.

Pezones Doloridos

Es común durante las primeras sesiones de lactancia posparto que sientas una ligera molestia al dar el pecho que se resuelve al minuto de comenzar a alimentar a tu bebé. Puede ser causada por una sujeción incorrecta (debido a una mala posición), una sujeción demasiado firme por parte de tu bebé a causa del uso de biberones y chupetes o cuando usas un extractor con un embudo que no se ajusta correctamente.

Remedios básicos

  • Practica el posicionamiento piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
  • Espera hasta que tu bebé esté calmado y comience a mirar a su alrededor.
  • Experimenta con diferentes posiciones para amamantar.
  • Si la nariz del bebé está presionada contra tu seno, baja un poco su cuerpo.
  • Prueba primero a darle a tu bebé el pecho que esté menos dolorido.
  • Aprende a despegar a tu bebé de tu pecho.
  • Extrae unas cuantas gotas de leche materna y frótalas sobre tus areolas y pezones después de amamantar.
  • Si estás usando un extractor de leche, revisa si viene con embudos de diferentes tamaños que se ajusten mejor.
  • Usa ropa de algodón sobre tus senos.
  • Si tus pezones están demasiado doloridos para permitir que tu sostén o ropa los toquen, usa sobre tus pezones y debajo del sostén copas protectoras.

Acumulación de Leche en el Pecho

Las sesiones de lactancia poco frecuentes o retrasadas, la sobreproducción de leche, la extracción inadecuada o ineficiente de leche, las alimentaciones complementarias, el destete apresurado o repentino, o el edema de pecho, pueden provocar endurecimiento e hinchazón de los pechos, lo cual por lo general ocurre en ambos durante los días posteriores al parto.

Remedios básicos

  • Alivia la presión en tus senos lo antes posible ya sea amamantando, mediante la extracción manual de leche o usando un extractor.
  • Amamanta o usa el extractor cada dos horas.
  • Toma una ducha tibia o coloca una compresa húmeda y tibia sobre tus senos.
  • Si tus senos están demasiado llenos para que tu bebé se sujete, primero extrae un poco de leche manualmente o con el extractor.
  • Usa compresas frías entre una sesión de lactancia y otra.
  • Si tus manos o tus tobillos están hinchados a causa de la retención de líquidos adicionales, tus pechos también podrían estar hinchados por la misma causa.

Hormigueo en los Senos

Es posible que sientas algo de hormigueo conforme tus pechos se adaptan a la lactancia.

Remedios básicos

Si el hormigueo solo dura unos cuantos segundos y se produce cuando tu bebé comienza a lactar, no te preocupes, es una señal normal de la secreción, es decir, la liberación de leche de tu seno.

Dolor en los Pechos

¿Sientes dolor durante los primeros días? Si tus pechos están llenos pero no hinchados durante los primeros días posteriores al parto, esto puede ser a causa de la transición de la leche inicial al aumento de leche madura, lo que ocurre aproximadamente de 2 a 5 días después del parto.

Llama a tu médico si tus senos están doloridos, calientes, tienen un área creciente de enrojecimiento o si sientes fiebre (tu temperatura es de más de 38 °C). Es posible que tengas una infección mamaria y que necesites medicamentos.

Remedios básicos

  • Masajea suavemente la parte superior de tus pechos.
  • Aplica una compresa de alivio tibia o fría.
  • Toma duchas tibias.
  • Da el pecho frecuentemente, por lo menos de 8 a 12 veces en un periodo de 24 horas.
  • Asegúrate de que tu bebé esté en la posición correcta durante cada sesión de lactancia.
  • Verifica que tu pezón y la mayor parte del área alrededor del pezón estén cubiertos casi por completo por la boca de tu bebé, y que su lengua se encuentre en la parte inferior de la areola.
  • Al retirar a tu bebé de tu pecho, no olvides interrumpir la succión deslizando suavemente tu dedo entre tu pezón y sus encías.

Expulsión Súbita de Leche

El rociado potente de leche puede causar que tu bebé tosa, se atragante e incluso se desprenda de tu seno. La respuesta hormonal individual o un suministro hiperactivo de leche generalmente causan esto.

Remedios básicos

  • Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia.
  • Puede ser útil extraer un poco de leche para eliminar el flujo potente inicial antes de colocar a tu bebé en tu seno.
  • Utilizar un protector de seno para formar una barrera ligera contra el rocío de leche durante la secreción potente inicial es otra opción.

Pezones Agrietados

La lactancia puede dejar tus pezones agrietados y sensibles debido a los ajustes iniciales de la lactancia o por lavar los pezones con jabón o usar otros agentes que causan resequedad, como el alcohol.

Remedios básicos

  • Intenta usar un bálsamo humectante suave (una mezcla hipoalergénica de emolientes naturales sin lanolina) para aliviar los senos agrietados y sensibles.
  • Lava delicadamente los senos y los pezones con un jabón suave y agua, y no uses jabón ni alcohol en exceso, ya que estos pueden resecar la piel y causar cortadas.
  • Aplica un poco de leche extraída en tus pezones y permite que se sequen al aire.
  • Coloca un parche de gel refrescante dentro de tu sostén para evitar la fricción.

Conductos de Leche Tapados

Las protuberancias sensibles al tacto en cualquier parte de tu seno o en el área de las axilas pueden ser síntomas de un conducto de leche tapado. Hay varias cosas que pueden hacer que se tape un conducto de leche, entre ellas amamantar (vaciar) de forma inadecuada, tejido cicatrizante en el seno, sostenes con varillas, sostenes apretados, blusas apretadas sin mangas, amamantar en la misma posición todas las veces o un poro tapado.

Remedios básicos

  • Aplica calor seco o húmedo en el área mediante una ducha caliente o aplicando una compresa húmeda tibia.
  • Amamanta o extrae un poco de leche manualmente mientras el seno aún está tibio.
  • Ofrece primero el seno dolorido, y alienta a tu bebé a que se alimente más tiempo de ese lado.
  • Da un masaje en el área mientras amamantas y entre una sesión de lactancia y otra.
  • Alterna las posiciones para amamantar.
  • Evita usar un sostén de maternidad apretado o un sostén con varilla que pueda obstruir el flujo de leche.

Reflejo de Expulsión Lenta de Leche

Si la secreción (liberación) de leche de tus pechos tarda más de 10 minutos en producirse, esto puede ser debido a que te sientes estresada o angustiada en relación con la lactancia, por estar en una posición para amamantar incómoda o por sentir dolor mientras das el pecho.

Remedios básicos

  • Mantente relajada cantando o tarareando una canción, leyendo un libro o hablando tranquilamente con tu bebé mientras le das el pecho.
  • Masajea suavemente el seno con la mano antes de colocar a tu bebé sobre tu pecho.
  • Dale el pecho en un ambiente tranquilo y sin estrés.
  • Cambia a una posición para dar el pecho más cómoda.

Escurrimiento de Leche

Si se escurre leche de tus pechos entre una sesión de lactancia y otra, esto puede ser debido a que ya se acerca la hora de amamantar o puede tratarse de una respuesta hormonal por escuchar a tu bebé llorar.

Remedios básicos

Aplica un poco de presión directa sobre el pezón de tu seno para minimizar la respuesta.

Disminución de Leche

Existen varias razones por las cuales el suministro de leche puede disminuir que no tienen nada que ver con la capacidad de tu cuerpo de producir suficiente leche materna. Algunas causas comunes las siguientes:

  • Lactancia mixta, alternando leche materna con una fórmula infantil.
  • Regreso al trabajo
  • Medicamentos cuyo efecto secundario es una disminución en la producción de leche.
  • Aumento significativo y repentino de estrés.
  • Quizá estés un poco deshidratada.

Remedios básicos

  • Agrega a tu rutina diaria una sesión adicional de lactancia o extracción de leche.
  • Practica el contacto piel con piel entre una sesión de lactancia y otra.
  • Intenta darte un masaje en el pecho antes de amamantar y mientras lo haces.
  • Trata de relajarte con tu bebé y descansar un poco.
  • Toma las cosas con calma y bebe más líquidos.

Suministro Excesivo de Leche

Si tus pechos están demasiado llenos y no se “vacían” después de una sesión de lactancia completa, es posible que salpiques leche después de que tu bebé se despegue satisfecho de tu pecho, y tu bebé puede lucir incómodo después de tan solo unos minutos de comer y despegarse de tu pecho frecuentemente. Las razones más comunes para el suministro excesivo de leche son las hormonas, la extracción excesiva y la adaptación de tu suministro inicial a las necesidades de alimentación de tu bebé durante las primeras 4 a 6 semanas posteriores al parto.

Remedios básicos

  • Aumenta el control que tiene tu bebé sobre el flujo de leche ajustando su posición de lactancia.
  • Amamántalo con un solo seno en cada sesión de lactancia y extrae leche de tu otro pecho únicamente para brindarte alivio si te sientes incómoda entre una sesión y otra.
  • Continúa ofreciendo el mismo pecho si el bebé quiere dentro de las dos horas siguientes a su última sesión, luego vuelve a ofrecerle el otro pecho en su próxima sesión.

Dificultad para Sujetarse

Tu bebé abre la boca, pero no se sujeta a tu pecho para comer. Las causas comunes incluyen el uso de biberones o chupetes, pezones planos o invertidos, o incluso un bebé demasiado somnoliento.

Remedios básicos

  • Evita el uso de chupetes y la alimentación con biberón durante las primeras tres a cuatro semanas para establecer firmemente la lactancia.
  • Practica el contacto piel con piel tan a menudo como puedas entre una sesión de lactancia y otra para ayudar a tu bebé a dormir profundamente y que esté más relajado e interesado la próxima vez que lo amamantes.
  • Ofrécele tu pecho cuando muestre las primeras señales de hambre.
  • Extrae un poco de leche para tener unas cuantas gotas de leche en el pezón antes de ofrecerle tu pecho.
  • Extrae una pequeña cantidad de leche de tu pecho manualmente o con un extractor antes de amamantar para suavizar la areola y estimular el flujo de leche, de modo que reciba leche de inmediato.
  • Trata de usar diferentes posiciones para amamantar.
  • Considera la posibilidad de usar un protector de pezón para pezones planos o invertidos si el pezón no permanece estimulado incluso después de usar un extractor de leche.

Cambios en los Pechos Durante el Embarazo y la Lactancia

Durante el embarazo nuestro cuerpo experimenta muchos cambios, algunos más visibles que otros. El crecimiento del pecho es uno de los síntomas físicos más visibles del embarazo y suele ocurrir en las primeras semanas del primer trimestre; el pecho está más sensible, aumenta de volumen y se siente más pesado.

Después del parto, los pechos continuarán cambiando para adaptarse a la producción y el suministro de leche materna, lo que implica especialmente en el tercer o cuarto día de vida un aumento notable del volumen de la glándula. Además, si el pezón es plano o invertido, puede ir poco a poco a medida que pasan las semanas y los meses protruyendo.

Cambios Durante el Embarazo

  • Aumento de grasa: además del aumento del tejido glandular, también se acumula una mayor cantidad de grasa en los senos.
  • Sensibilidad y cambios en el pezón: debido a los cambios hormonales, los pezones y las areolas pueden volverse más oscuros y aumentar de tamaño.

Cambios Durante la Lactancia

  • Hinchazón y aumento de tamaño: los pechos, por la subida de leche (que se produce a los 3-4 días), se inflaman y aumentan de tamaño a medida que las glándulas mamarias se llenan con leche.
  • Pezones: los pezones también van a cambiar por la succión del bebé. Si son planos o poco prominentes pueden quedar “salidos” y no volverán a su forma anterior al terminar la lactancia.
  • Areolas más grandes y oscuras: las areolas, que son el área pigmentada alrededor del pezón, tienden a agrandarse y oscurecerse durante el embarazo y pueden permanecer así durante la lactancia.
  • Vena más prominente: las venas de los pechos, desde la clavícula hacia el pezón, pueden volverse más visibles, ya que aumenta el flujo sanguíneo para apoyar la producción de leche.
  • Pechos asimétricos: es muy habitual que un pecho produzca más leche que el otro, lo que hace que el bebé prefiera el que más produce.
  • Involución: a partir de los 40 días, más o menos, de dejar la lactancia, las células que se encargan de fabricar leche y todos los tejidos que tienen la función de fabricar leche empiezan a autodestruirse. Esto hace que el pecho pierda volumen y quede blando.

Así que ya has visto, los pechos cambian mucho desde el embarazo hasta la finalización de la lactancia.

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