Quitar los pañales a los niños es un hito del desarrollo que ilusiona a los padres, aunque también puede generar temores debido a las posibles consecuencias desagradables. El control de esfínteres requiere habilidades coordinadas, y cuando una falla, toda la cadena puede verse afectada, generando frustración tanto en padres como en niños.
En este artículo, nos centraremos en la encopresis, un problema que surge cuando los niños no controlan adecuadamente la defecación. Esto puede manifestarse de diversas maneras: incapacidad para llegar al inodoro a tiempo, largos períodos sin defecar, o defecación en lugares inapropiados. Aunque es normal que esto ocurra ocasionalmente durante el aprendizaje, puede generar alarma y situaciones incómodas si se convierte en un patrón habitual.
Además, surgen preocupaciones sobre la reacción de los amigos, comentarios de familiares y presiones del colegio. A esto se suman los sentimientos de culpa y frustración de los padres y del niño, lo que puede llevar a conflictos en el hogar y dificultar la solución del problema.
¿Qué Hacer Si Mi Hijo Tiene Encopresis?
Lo primero es considerar la edad del niño. El control de esfínteres se aprende y requiere maduración. Si tiene menos de 4 años, no debes alarmarte, ya que aún está aprendiendo. Sin embargo, si te preocupa, estas recomendaciones pueden ser útiles:
- Acudir a una revisión pediátrica: Explica las dificultades al médico para descartar anomalías orgánicas o problemas físicos. Es importante detectar fisuras anales o irritación en las nalgas, que pueden hacer dolorosa la defecación.
- Asegurar una dieta adecuada y equilibrada: Un pediatra o nutricionista infantil puede asesorarte. Si tu hijo tiende al estreñimiento, incluye alimentos ricos en fibra y líquidos.
- Váter cómodo y accesible: A veces, los niños temen al váter o al cuarto de baño. Ayúdale a afrontar estos miedos de manera cariñosa, haciendo del tiempo en el baño un momento agradable. Utiliza adaptadores para que se sienten cómodamente.
- Rutina regular por las mañanas: La mañana es un buen momento para defecar. Despierta a tu hijo con tiempo para desayunar y sentarse en el baño durante 10-15 minutos. Esto favorecerá una respuesta intestinal regular.
- Hazle partícipe de su propia higiene: Ayuda a tu hijo a desarrollar autonomía al limpiarse. Pídele que contribuya a limpiar y lavar la ropa sucia, según su edad. Es importante que se duche después de ensuciarse, sin que esto sea un castigo.
- Refuérzale positivamente: Elogia a tu hijo cuando haga caca en el momento y lugar adecuados. Muéstrale alegría y hazle saber que te gusta que lo esté haciendo bien.
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¿Qué NO Debo Hacer?
- No le castigues: Castigar solo generará más ansiedad y enfado, agravando el problema. Las regañinas y castigos no son eficaces, ya que el niño necesita aprender a controlar su cuerpo.
- No vuelvas a ponerle el pañal: Poner el pañal impedirá que practique las habilidades necesarias para el control. Es importante que compruebe los beneficios de usar el váter.
- Evita hablar continuamente de este tema: Tu hijo es más que su problema con la caca. Darle demasiada importancia puede dañar su autoestima. Habla de otros temas y presta atención a sus logros. Pide a vuestro entorno que no hable sobre este tema en presencia del niño.
La Perspectiva de los Profesionales
La pediatra Teresa Escudero denuncia la falta de conocimiento sobre el control de esfínteres y la atención a la diversidad en las escuelas. Escudero apunta que hasta un 30% de los niños de entre tres y cinco años no han llegado a ese hito madurativo, y forzarlo puede ser perjudicial. El control de esfínteres es un proceso madurativo normal hasta los cinco años.
Muchos colegios exigen que los niños empiecen su etapa en Educación Infantil sin pañal, lo que genera presión en las familias. Forzar la retirada del pañal es un estresor grande para los niños, que puede marcar su adaptación y escolarización.
Algunos padres obtienen informes médicos para permitir que sus hijos lleven pañal, reconociendo la importancia de respetar sus ritmos individuales. A pesar de esto, muchos profesores son conscientes de las necesidades de los niños y están dispuestos a respetar sus ritmos. Sin embargo, se reclama más apoyo y recursos en las aulas para atender cada caso de manera respetuosa.
Impacto en el Entorno Escolar
El comienzo de la Educación Infantil es un gran acontecimiento, pero puede generar un debate entre padres y docentes sobre el control de esfínteres. Algunos centros obligan a los alumnos a asistir a clase sin pañal, lo que resulta injusto para los más pequeños. La comunicación clara y sincera con los responsables del colegio es fundamental. Es importante preguntar sobre el tema en las jornadas de puertas abiertas y buscar un centro que respete los procesos madurativos del niño.
Si el colegio no admite pañales pero tu hijo aún los lleva, habla con el director para encontrar una solución que asegure que el niño reciba la atención que merece. El deber de los padres es garantizar que sus hijos sean respetados y comprendidos.
¿Qué Esconden los Problemas del Control de Esfínteres?
Los trastornos del control de esfínteres son comunes en la consulta pediátrica. Un caso clínico de un niño de cuatro años con encopresis funcional por rechazo al inodoro muestra cómo la misma manifestación puede esconder distintos problemas que requieren diferentes abordajes terapéuticos. Es esencial prestar atención a los contextos que rodean al niño (familia, escuela, profesionales) y valorar la interacción y la influencia mutua de los síntomas con la actitud de los padres y otros factores externos.
Los hitos evolutivos relacionados con el control de esfínteres son complejos y tienen lugar entre los 18 y 36 meses. Además de la maduración biológica, influyen la madurez socioemocional, la capacidad intelectual, los determinantes culturales y las interacciones psicológicas entre el niño y sus padres.
Durante el entrenamiento, un 20% de los niños desarrolla rechazo a usar el retrete, lo que puede llevar a retención de heces y orina, trastornos de la eliminación como enuresis y encopresis, y otras dificultades psicológicas y fisiológicas. En todos los casos, es imprescindible explorar los distintos factores que influyen en la aparición de este problema y ajustar la intervención según las características de cada paciente.
La encopresis es un trastorno del comportamiento que puede acarrear disfunciones fisiológicas y psicológicas, requiriendo una intervención individualizada. En los casos de encopresis no retentiva, el niño suele presentar rechazo a sentarse y usar el inodoro. Se han sugerido factores como un entrenamiento precoz, conflictos entre padres e hijos, miedo irracional al retrete o temperamento difícil.
Desde Atención Primaria (AP), la intervención puede ser muy beneficiosa si se presta atención a los factores concretos que inciden en el problema. La decisión de los padres de iniciar el entrenamiento debe basarse en la madurez socioemocional y psicológica del niño. Un trabajo interdisciplinar y coordinado aumentará la probabilidad de éxito terapéutico.
La exposición de este caso clínico muestra cómo la misma manifestación puede esconder distintos problemas que requerirán diferentes abordajes: desde una encopresis con estreñimiento y dolor al defecar hasta un rechazo a sentarse en el retrete por fobia, o unas interacciones entre los padres y el hijo que resultan en que el niño ad...
Olvidar cómo atarse los cordones de los zapatos, hacerse pipí en los pantalones nuevamente, dejar de hablar y comenzar a balbucear son síntomas de las regresiones infantiles, una condición que causa gran desesperación en los padres. Este retroceso en el comportamiento ocurre con cierta frecuencia en niños entre 3 y 5 años. Si tu hijo comienza a asumir conductas de bebé, no te alarmes. Es más común de lo que parece y tiene solución. Por suerte, no es un problema permanente. Con el transcurrir del tiempo, irá recuperando paulatinamente las habilidades propias de su edad con la ayuda y comprensión de sus padres.
En Qué Consisten las Regresiones Infantiles
Estas se dan cuando un niño olvida hábitos que ya había adquirido, para comenzar a retomar conductas de años anteriores, generalmente la etapa de bebé. De un momento a otro, no recuerdan cómo cepillarse los dientes, les cuesta pronunciar las palabras que habían aprendido, pierden el nivel de concentración de acuerdo a su edad y otros síntomas similares.
Para Sigmund Freud, la regresión es un mecanismo de defensa inconsciente, que provoca la reversión temporal o prolongada del yo a una etapa anterior de desarrollo. Es un estado común durante la infancia que puede ser causado por estrés, frustración o un evento traumático. Los niños suelen manifestar este comportamiento para comunicar su angustia. Abordar la necesidad insatisfecha subyacente generalmente corrige la situación.
Las regresiones infantiles suelen ocurrir en tiempos de gran estrés, como el de la pandemia por la COVID-19. En esta época, muchos padres han acudido a profesionales de la psicología para tratar la nueva condición que presentan sus hijos.
La Academia Americana de Pediatría lo explica de la siguiente manera: “Un niño puede tener retrocesos en su aprendizaje, es decir, perder destrezas que adquirió recientemente, o retrotraerse unos pasos en su proceso de formación. Puede olvidar cómo usar el baño, rechazar el inodoro repentinamente, orinarse en los pantalones o querer usar pañales nuevamente. Eso puede ser frustrante y desalentador para los padres que creían haber superado esas etapas”.
Causas de las Regresiones Infantiles
El retroceso en el comportamiento se puede presentar en los niños por situaciones que le causan estrés y ansiedad, de acuerdo a la psicóloga Sara Tarrés, que cuenta con estudios superiores en dificultades para el aprendizaje y psicología infatojuvenil.
- Crisis en la familia: Los niños son muy susceptibles al entorno que les rodea. Si hay peleas en casa, ellos van a querer regresar a una época segura (cuando eran bebés), para no sufrir la ansiedad que le causan los enfrentamientos y los gritos entre adultos.
- Vuelta al colegio: La conducta puede variar cuando se acerca la época escolar. Quizás tu hijo siente presión por volver a clases, relacionarse con otras personas o tener que volver a cumplir con las tareas. Debes asegurarte de que no esté sufriendo algún tipo de bullying que le afecte psicológicamente. Generalmente, los niños que son acosados ponen muchas excusas para ir al colegio, y eso incluye las regresiones infantiles.
- Nacimiento de un hermanito: Los celos entre hermanos son naturales, pero en algunas ocasiones el primogénito comienza a actuar extraño para recibir la misma atención del bebé. Otras veces, el hermano mayor puede mostrarse agresivo con el nuevo miembro de la familia, expresando su descontento por la falta de atención de sus padres.
- Muerte de un familiar: Los niños no saben cómo manejar las emociones y sentimientos ante la pérdida de un ser querido. Mediante las regresiones infantiles, intentan retroceder a la época cuando esa persona aún vivía, para evitar el dolor que les genera la ausencia.
Qué Debemos Hacer los Padres
El retroceso en las conductas infantiles es un estado ampliamente estudiado por los profesionales de la salud mental. Nancy Close, profesora en el centro de estudios infantiles en la Universidad de Yale, ofrece valiosos consejos para que los padres ayuden a sus hijos a recuperar los hábitos y habilidades que han perdido.
- Habla sobre el problema: La comunicación es clave en esta situación. Dile a tu hijo que has notado un cambio en su conducta y hábitos, e incluso puedes explicarle qué es una regresión infantil. “Pregúntale sobre los motivos de su comportamiento: por qué ha vuelto a orinarse en los pantalones, los motivos para olvidar cómo atarse los cordones de los zapatos o por qué ya no puede silbar. Aunque todavía es pequeño, comenzará a reflexionar sobre el tema, y eso le ayudará a encontrar las respuestas que necesita”, aconseja la sociedad de pediatras americanos.
- Intenta ser empático: Solidarízate con tu hijo sobre la situación que está viviendo. Dile que es normal en niños de su edad y que a muchos les ocurre. De ser posible, cuéntale una experiencia propia de regresiones infantiles, para que no se sienta un bicho raro en el mundo. Hazle saber que es normal sentirse confundido, pero que se trata de una condición temporal que mejorará con el tiempo.
- Busca soluciones: Intenta detectar las causas en el retroceso de la conducta. En ocasiones, el niño abrirá su corazón para compartir aquello que le afecta, pero muchas veces los padres deben ser hábiles para encontrar los motivos de las regresiones infantiles. Piensa qué está ocurriendo en la vida de tu hijo últimamente que le pueda generar estrés o ansiedad. Quizás tiene problemas en el colegio, las tareas lo agobian, murió un familiar, hay tensiones en casa, etc.
- No lo presiones: Muchas veces los representantes cometen el error de presionar a los niños para que vuelvan a ser como antes. Eso no ayudará a acelerar el proceso de recuperación, sino todo lo contrario.
Los síntomas de las regresiones infantiles no son permanentes. En la mayoría de casos, la condición se presenta solo por algunas semanas, hasta que los síntomas comienzan a desaparecer poco a poco.
Si quieres que tu hijo recupere su estado natural rápidamente, conversa con amor y paciencia, mientras te interesas por saber cómo se siente, qué le preocupa y qué puedes hacer para brindarle mayor seguridad. Felicítalo cada vez que logre recuperar un hábito que había perdido.
| Acción | Descripción |
|---|---|
| Comunicación | Habla con tu hijo sobre sus sentimientos y preocupaciones. |
| Empatía | Muestra comprensión y apoyo durante este período. |
| Identificar Causas | Busca las posibles razones detrás del retroceso en su conducta. |
| Paciencia | Evita presionar a tu hijo y celebra sus pequeños logros. |
