Rigoberta Menchú Tum: Una Vida Dedicada a la Defensa de los Derechos Indígenas

Rigoberta Menchú Tum, la nieta de los mayas que fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz, nació a la orilla del bosque nuboso de Chimel (El Quiché, Guatemala), donde la tradición ancestral se transmitía de generación en generación, en contacto directo con la madre naturaleza.

Reconocimiento Mundial y Compromiso con la Paz

En 1992 fue reconocida con el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose en la primera mujer indígena en recibirlo. Su objetivo ha sido la defensa de valores para la construcción de una ética de paz mundial, a partir de la diversidad étnica, intergeneracional y cultural.

Su trabajo en defensa de los derechos humanos ha sido destacado con su nombramiento como embajadora de buena voluntad de la UNESCO y el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1998.

El Contexto del Premio Nobel

El Comité Noruego del Nobel decidió otorgar el Premio Nobel de la Paz de 1992 a Rigoberta Menchú en reconocimiento a su labor por la justicia social y la reconciliación étnico-cultural basada en el respeto a los derechos de los pueblos indígenas.

Sin citar el quinto centenario del descubrimiento de América, pero coincidiendo con su celebración, el Comité Noruego del Nobel no dudó en anunciar la concesión del prestigioso galardón a la reconocida activista guatemalteca el 16 de octubre de ese año, la misma semana de la conmemoración de la arribada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo.

En ese momento, Menchú, originaria de la etnia maya quiché, era una reconocida activista de la causa indígena que arrastraba un largo historial de horrores y represión familiar en su Guatemala Natal, en una interminable guerra civil.

"Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia"

Su mensaje cobró voz tras la publicación de su biografía “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia”, publicada inicialmente en Cuba en 1983, y especialmente desde las tribunas que ocupó desde su exilio en México. Su mensaje la llevaron a participar en 1991 en la preparación de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas que promovió la ONU.

Treinta años después del discurso de Menchú en Oslo, el indigenismo sigue siendo un movimiento dividido y de desigual arraigo en todo el continente.

Rigoberta Menchú | Lucha y Esperanza Indígena

El Discurso de Aceptación del Premio Nobel

“Me llena de emoción y orgullo la distinción que se me hace al otorgarme el premio Nobel de la Paz de 1992. Emoción personal y orgullo por mi patria de cultura milenaria. Por los valores de la comunidad del pueblo al que pertenezco, por el amor a mi tierra, a la madre naturaleza.”

”Sin duda alguna, constituye una señal de esperanza para las luchas de los pueblos indígenas en todo el continente.

”En contraste, paradójicamente, fue precisamente en mi país donde encontré de parte de algunos las mayores objeciones, reservas e indiferencia respecto al otorgamiento del Nobel a esta india quiché.

”Permítanme, señoras y señores, decirles algunas palabras sobre mi país y la civilización maya.

”Los mayas descubrieron la categoría matemática cero casi al mismo tiempo que ésta fue descubierta en la India y después trasladada a los árabes. Sus previsiones astronómicas basadas en cálculos matemáticos y observaciones científicas, son asombrosos todavía ahora.

”En uno de los libros mayas que escaparon de la destrucción conquistadora, conocido como Códice de Dresde, aparecen los resultados de la investigación acerca de los eclipses y contiene una tabla de 69 fechas, en las cuales ocurren eclipses solares en un lapso de 33 años.

”Este premio Nobel lo interpreto primero como un homenaje a los pueblos indígenas sacrificados y desaparecidos por la aspiración de una vida más digna, justa, libre, de fraternidad y comprensión entre los humanos.

”Reconforta esta creciente atención, aunque llegue 500 años más tarde, hacia el sufrimiento, la discriminación, la opresión y explotación que nuestros pueblos han sufrido, pero que gracias a su propia cosmovisión y concepción de la vida han logrado resistir y finalmente ver con perspectivas promisorias.

”Implica también una manifestación del progresivo interés y comprensión internacional por los derechos los pueblos originarios, por el futuro de los más de 60 millones de indígenas que habitan nuestra América y su fragor de protesta por los 500 años de opresión que han soportado.

”La particularidad de la visión de los pueblos indígenas se manifiesta en las formas de relacionarse. Primero, entre los seres humanos, de manera comunitaria. Segundo, con la tierra, como nuestra madre, porque nos da la vida y no es sólo una mercancía.

”La madre tierra es para nosotros, no solamente fuente de riqueza económica que nos da el maíz, que es nuestra vida, sino proporciona tantas cosas que ambicionan los privilegiados de hoy. La tierra es raíz y fuente de nuestra cultura.

”Hay que cuidar y guardar la madre tierra para que nuestros hijos y nuestros nietos sigan percibiendo sus beneficios.

”Toda la sociedad tiene la obligación de respetarse mutuamente, de aprender los unos de los otros y de compartir las conquistas materiales y científicas, según su propia conveniencia.

”No debemos olvidar que cuando los europeos llegaron a América, florecían civilizaciones pujantes. No se puede hablar de descubrimiento de América, porque se descubre lo que se ignora o se encuentra oculto. Pero América y sus civilizaciones nativas se habían descubierto a sí mismas mucho antes de la caída del imperio romano y del medioevo europeo.

”Los indígenas estamos dispuestos a combinar tradición con modernidad, pero no a cualquier precio.

”En un momento de resonancia mundial en torno a la conmemoración del V Centenario de la llegada de Cristobal Colón a tierras americanas, el despertar de los pueblos indígenas oprimidos nos exige reafirmar ante el mundo nuestra existencia y la validez de nuestra identidad cultural.

”Creo que esto es posible en la práctica y no solamente en la teoría.

”Muchas cosas han cambiado en estos años. Grandes transformaciones de carácter mundial han tenido lugar. Dejó de existir la confrontación Este-Oeste y se terminó la Guerra Fría.

”La lucha que libramos acrisola y modela el porvenir. Nuestra historia es una historia viva, que ha palpitado, resistido y sobrevivido siglos de sacrificios. Ahora resurge con vigor.

”Sin duda que será un proceso complejo y prolongado, pero no es una utopía y nosotros los indígenas tenemos ahora confianza en su realización.

”El pueblo de Guatemala se moviliza y está consciente de sus fuerzas para construir un futuro digno. Se prepara para sembrar el futuro, para liberarse de sus atavismos, para redescubrirse a sí mismo. Para construir un país con una auténtica identidad nacional.

”Combinando lodos los matices latinos, garífunas e indígenas del mosaico étnico de Guatemala debemos entrelazar cantidad de colores, sin entrar en contradicción, sin que sean grotescos y antagónicos, dándoles brillo y una calidad superior, como saben tejer nuestros artesanos.

La Búsqueda de Justicia y la Lucha Contra la Impunidad

La también premio Príncipe de Asturias de Cooperación (1998) reconoce que con esta sentencia «se quita una un peso histórico de encima y queda una verdad legítima». Pero esta no es la única sentencia que arroja luz sobre el conflicto.

Entre 2013 y 2016 en Guatemala se han celebrado juicios históricos contra la impunidad. «No es una cuestión de rencor, si tuviéramos rencores no pelearíamos por normas y leyes, lo haríamos de otra forma». Cuenta a modo de anécdota que le han llegado a decir: «Pero señora Menchú, si usted es muy famosa, si tiene el premio Nobel, por qué sigue metiéndose en los problemas de aquí».

Mucho tienen que ver estas palabras con su aterrizaje en política. «Sufrí un coste muy alto cuando me metí en política», confiesa. «Y no fue fácil. Me llevó nueve años formar un partido político. Me rebelé contra los que decían que los mayas nunca tendrían uno porque se necesitaba mucho dinero y eran muy manipulables… Pero insistí una y otra vez. Prometí que no sería un partido corrupto e intenté derribar las barreras del miedo. Al final lo conseguimos y… (suspira) aún me dan escalofríos, caminamos entre los grandes mafiosos del país».

Corría 2007. Consiguieron participación, pero no la suficiente. En los primeros comicios quedó séptima fuerza y en los siguientes sexta (2011).

Mechú se adelanta: «Sí, y la pregunta es: ‘¿Por qué no te apoyan los mayas?’. El sector económico, el político, el bancario y el militar han estado por encima de cualquier voluntad ciudadana. Yo les decía en campaña que no fueran víctimas ni se victimizaran, que tenían derechos.

«Guatemala nunca ha estado exento de las mafias corporativas. Denuncia que «ha continuado una cadena de vicios que han hecho mucho daño: la pobreza, la discriminación, la perversidad de las instituciones. Muchos militares están en la cárcel por ser cabeza de cárteles del crimen organizado, no por crímenes de lesa humanidad”.

Por ello, pone el foco lo que queda por hacer: «Los acuerdos fueron un gran triunfo, pero la mayoría no se han cumplido. En los últimos años, Guatemala ha celebrado juicios históricos por crímenes de lesa humanidad y genocidio. Entre ellos, el de José Efraín Ríos Montt y Mauricio Rodríguez Sánchez (fue anulado y se reaunudó en 2016). Destaca también el triunfo de las mujeres de Sepur Zarco, que fueron tratadas como esclavas por el Ejército.

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