Historia y Significado de la Matrona del Pueblo

La figura de la matrona, entendida como "la que ayuda a nacer", ha sido fundamental a lo largo de la historia. Su labor, llena de esperanza y apoyo, ha acompañado a las familias en momentos cruciales como el nacimiento de un hijo. Este artículo explora la historia y el significado de esta figura esencial, desde sus raíces antiguas hasta su evolución en la sociedad moderna.

La matrona ha sido siempre la confidente y amiga de sus pacientes, ayudando a las familias en las horas de esperas cuando se espera al primer hijo de tu vida.

La historia de la partería en México

Orígenes Ancestrales de la Matrona

La presencia de las parteras se remonta a tiempos bíblicos, donde eran figuras de gran prestigio social. Textos antiguos mencionan a comadronas hebreas, como Sifrá y Puá, que desempeñaban un papel crucial en la asistencia al parto. Estas mujeres no solo ayudaban en el nacimiento, sino que también protegían la vida de los recién nacidos, desafiando incluso órdenes injustas.

Las referencias bíblicas seleccionadas son tres: la primera alude al parto distócico y angustioso de Raquel, hija de Labán y esposa de Jacob, falleciendo como consecuencia del mismo; el siguiente texto narra un parto gemelar, el de Tamar, nuera de Judá, describiendo algunas de las maniobras llevadas a cabo por la partera; la ultima cita recoge el nombre de dos parteras, Sifrá y Puá, y la forma de parir de las mujeres hebreas -“sobre dos piedras”-.

Y cuando aún faltaba un poco para llegar a Éfrata, dio a luz Raquel. Tuvo un parto laborioso. En las angustias del alumbramiento le dijo la partera: No temas; que también esta vez tienes un hijo. Y mientras exhalaba el alma, pues se estaba muriendo, le puso por nombre Ben-Oní. Pero su padre lo llamó Benjamín. Murió Raquel, y fue enterrada junto al camino de Éfrata, que es Belén.

Cuando le llegó el tiempo de su alumbramiento, tenía en su seno dos mellizos. Y al darlos a luz, uno de ellos sacó una mano; la partera se la tomó y le ató en ella un hilo escarlata, diciendo: Éste salió primero. Pero como él retirase la mano, fue su hermano el que salió. Dijo ella: ̌Vaya brecha que te has abierto!, y le llamó Peres [significa “adelantado”]. Salió después su hermano, el que tenía en la mano el hilo escarlata, y le llamó Zéraj [significa “elevarse, brillar o adelantarse”]».

Además, el rey de Egipto habló a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá y la otra Puá, y les dijo: Cuando asistáis a las mujeres hebreas que dan a luz, fijaos bien en las dos piedras; si es hijo, matadlo; si es hija, que viva. Pero las parteras temían a Dios y no hacían según les había ordenado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida también a los niños. El rey de Egipto mandó llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho eso de dejar con vida a los niños? Respondieron las parteras al Faraón: No se parecen las hebreas a las mujeres egipcias. Están llenas de vida, y dan a luz antes que llegue a ellas la partera. Dios favoreció a las parteras. Y el pueblo seguía creciendo y fortaleciéndose. Por haber temido a Dios las parteras, Él les hizo que obtuvieran mucha descendencia. El Faraón dio esta orden a todo el pueblo: Arrojaréis al Nilo a todo niño que nazca entre los hebreos, pero dejaréis con vida a las niñas.

En la antigua Iberia, las mujeres también contaban con la asistencia de parteras, quienes las atendían incluso en medio de sus labores diarias. Estos relatos subrayan la importancia de la matrona en diversas culturas y épocas.

Todos estos rasgos se cuentan también de los pueblos keltikoí, thrákioi y skýthai; como es cosa común entre ellos, la valentía, no sólo en los hombres, sino también en las mujeres. Éstas cultivan la tierra; apenas han dado a luz, ceden el lecho a sus maridos y los cuidan. Con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido inclinándose sobre la corriente de un arroyo, envolviéndole luego.

Dice Poseidónios que en la nación ligura oyó referir a un cierto Charmóleos, ciudadano massalliota, huésped suyo, que habiendo tomado para cavar un campo a hombres y mujeres a jornal, una de éstas, que había sentido los anuncios del parto, por no perder el salario, se apartó cerca del lugar donde trabajaba, dio a luz y se volvió al punto a su tarea. [Charmóleos] se dio cuenta de que trabajaba con dificultad; pero no sospechaba la causa, hasta que lo supo luego de la jornada, y entonces le pagó y la despidió. Ella llevó al niño a la fuente, lo lavó, lo envolvió en lo que tenía y lo llevó a su casa salvo.

Ilustración de una matrona asistiendo un parto.

La Matrona en la Historia de España

En España, la figura de la matrona ha evolucionado a lo largo de los siglos. Alfonso X “El Sabio” ya señalaba en las Siete Partidas la importancia de la partera en la atención a la gestante y al recién nacido. Durante el siglo XV, las Cortes de Zamora y las Ordenanzas de Madrigal reconocieron a las parteras, permitiéndoles ejercer libremente su oficio.

A partir del siglo XV existen en España referencias legales sobre la formación y práctica del oficio de matrona o partera. Las Cortes de Zamora en 1434 y las Ordenanzas de Madrigal de 1448 dan cartas de aprobación a parteras para que pudieran ejercer libremente el oficio.

Los Reyes Católicos promulgaron una Pragmática que regulaba el ejercicio profesional de las matronas a cargo del Real Tribunal del Protomedicato, el cual las examinaba. Ello aumentó el prestigio de la profesión.

En 1541, se publicó el "Libro del arte de las comadres o madrinas", el primer tratado obstétrico-ginecológico en castellano, que marcó un hito en la formación de las matronas. A pesar de algunos retrocesos, como la abolición temporal de la obligatoriedad del examen por Felipe II, la profesión continuó desarrollándose.

Portada del "Libro del arte de las comadres o madrinas".

Regulación y Profesionalización

En el siglo XVIII, Fernando VII promulgó una ley que obligaba a las parteras a pasar un examen para ejercer, y se publicaron manuales para su formación. Las Ordenanzas del Real Colegio de San Carlos reglamentaron los estudios de matrona, consolidando su profesionalización.

Fernando VII promulga una ley -Real Cédula de 21 de Julio de 1750- en la que se obliga a la partera pasar un examen para poder ejercer profesionalmente. Aparece publicada Cartilla nueva, útil y necessaria para instruirse las Matronas, que vulgarmente se llaman Comadres, en el oficio de Partear, obra del doctor Antonio Medina por encargo del Real Tribunal del Protomedicato. Esta obra servirá de libro de texto para examinar a las parteras.

El siglo XIX trajo consigo la Ley de Instrucción Pública de 1857, que definió a la partera como "la mujer práctica en el arte de partos", y la creación del título de Matrona. En 1916, se fundó la primera escuela de matronas en España, la Casa de Salud de Santa Cristina, marcando un avance significativo en la formación y el reconocimiento de la profesión.

Ley de Instrucción Pública de 9 de Septiembre de 1857. Propuesta por el Ministro Claudio Moyano Samaniego, define a la partera como «la mujer práctica en el arte de partos o que ejerce en virtud de título». El Artículo 41 de la Ley recoge lo siguiente: «Igualmente determinará el Reglamento las condiciones necesarias para obtener el Título de Matrona ó Partera» (Gaceta de Madrid n.º 1710. Madrid, 10 de Septiembre de 1857). Se crea, por tanto, el Título de Partera o Matrona.

La primera escuela de matronas fundada en España es la de Casa de Salud de Santa Cristina, de Madrid, que aprobó su Reglamento en el año 1916. La primera piedra del edificio fue solemnemente puesta por el Rey Alfonso XIII el 28 de Junio de 1904.

La Matrona en el Siglo XX y la Actualidad

Durante el siglo XX, se produjo una unificación de las profesiones auxiliares sanitarias, y la colegiación se hizo obligatoria. En 1953, se unificaron los estudios de Practicantes, Enfermeras y Matronas en la figura del Ayudante Técnico Sanitario (ATS), aunque se mantuvo la posibilidad de especialización.

Ley de Sanidad Nacional de 25 de Noviembre de 1944. Establece la unificación de las profesiones auxiliares sanitarias. Esta Ley dispone que en cada provincia haya un Colegio Oficial de Auxiliares Sanitarios que acoja a Practicantes, Comadronas y Enfermeras. La colegiación pasó a ser obligatoria.

Real Decreto de 4 de Diciembre de 1953 (BOE 29/12/53) por el que se unifican los estudios de Practicantes, Enfermeras y Matronas en un proyecto único: Ayudante Técnico Sanitario (ATS). Se establece la posibilidad de especialización para estos nuevos profesionales. El Decreto especificaba que los estudios de ATS femenino y masculino debían cursarse por separado y que los primeros se hicieran en régimen de internado.

Cronología de Hechos Importantes

La siguiente tabla resume algunos de los hitos más importantes en la historia de la profesión de matrona en España:

AñoEvento
Siglo XIVReferencias al oficio de partera en textos literarios.
1434-1448Las Cortes de Zamora y las Ordenanzas de Madrigal aprueban a las parteras para ejercer libremente.
1498Los Reyes Católicos regulan el ejercicio profesional de las matronas a través del Real Tribunal del Protomedicato.
1541Publicación del "Libro del arte de las comadres o madrinas".
1750Fernando VII obliga a las parteras a pasar un examen para ejercer.
1787Reglamentación de los estudios de matrona en el Real Colegio de San Carlos.
1857La Ley de Instrucción Pública define a la partera y crea el título de Matrona.
1916Fundación de la primera escuela de matronas en España, la Casa de Salud de Santa Cristina.
1953Unificación de los estudios de Practicantes, Enfermeras y Matronas en la figura del ATS.

La historia de la matrona es un testimonio de dedicación, evolución y adaptación a las necesidades de la sociedad. Su papel, desde los tiempos bíblicos hasta la actualidad, sigue siendo esencial en el cuidado de la mujer y el nacimiento de nuevas vidas.

Publicaciones populares: