Historia de Nuestra Señora de la Altagracia y su Maternidad Divina

Este 21 de enero se celebra en República Dominicana la fiesta de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona del país centroamericano. La devoción a la Virgen de la Altagracia tiene orígenes hispanos de la época de la colonización.

Virgen de la Altagracia

Con este motivo los obispos de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) acaban de publicar la carta pastoral denominada: La mujer en la sociedad dominicana.

En la solemne fiesta de Nuestra Señora de la Altagracia, Protectora del Pueblo Dominicano, como pastores, esta vez hemos puesto nuestra mirada en un tema crucial, en una realidad vital para nuestro país: la mujer en la sociedad dominicana. No pretendemos abordar de modo exhaustivo este tema, sino compartir con ustedes aspectos importantes y urgentes desafíos, sobre todo en aquellas situaciones que laceran no sólo la dignidad de la mujer, sino la misma condición de todo ser humano.

El Cuadro de Nuestra Señora de la Altagracia

El cuadro de Nuestra Señora de la Altagracia fue pintado probablemente en Sevilla en los primeros quince años del siglo XVI (es decir entre 1500 y 1515), y es posiblemente de la escuela de Alejo Fernández. Es un lienzo español tipo “Belén”, con influencia flamenca, típico de los siglos XV y XVI, con un elemento distinto y único: el rayo de luz.

Pintura de Nuestra Señora de la Altagracia

Ha tenido cinco restauraciones de importancia, la última en 1978. El cuadro original de Ntra Sra. de la Altagracia tiene 33 centímetros de ancho por 45 de alto y según expertos, es obra anónima de la escuela sevillana pintada a finales del siglo XV o muy al principio del XVI.

No es muy frecuente encontrarnos imágenes de la Virgen de la Altagracia en Sevilla, a pesar que esta devoción proveniente de la República Dominicana tiene orígenes hispanos de la época de la colonización.

Significado Teológico del Cuadro

Es una expresión plástica del dogma de la “Maternidad Divina”. María es la Madre de Dios. De allí el título de “Altagracia”, porque la gracia más alta jamás otorgada a un ser humano es la de ser la Madre de Dios.

A la vez es una explicación del dogma de la “Virginidad Perpetua”. María es virgen antes, durante y después de dar a luz a Jesús. Un autor del siglo Vl explica: “Como un rayo de luz traspasa un cristal sin dañarlo de manera alguna, igual un rayo de luz más blanco que la nieve traspasa la Virgen para dar a luz a Jesús, Dios en medio de nosotros”.

Así que, el cuadro nos hace testigos oculares del momento del nacimiento. Lo que parece un delantal es el “rayo de luz más blanco que la nieve”. El Mesías traspasa, sin dañar de manera alguna a la Altagracia quien, recogida y arrodillada, está contemplando tiernamente al Hijo de Dios. Con un gesto de la cabeza nos invita a arrodillarnos también en frente del pesebre, y juntos adorar al niño Jesús.

La Virgen de Altagracia y los Hospitales

El Virgen de Altagracia fue el primer hospital comarcal que se construyó en España, seguido del de Aranda del Duero, en Burgos, y de los hospitales de Valdepeñas y Puertollano, en Ciudad Real. No obstante, los inicios del hospital se circunscribían asistencialmente a los servicios de maternidad y a una hospitalización general.

Las actividades se prolongarán durante todo el año y en ellas se incluyen una marcha senderista para promocionar hábitos saludables, visitas guiadas a los museos de la ciudad, jornadas de cine y salud, concierto conmemorativo, concursos de postales o una exposición de fotografía sobre la historia del hospital a lo largo de estas cinco décadas de actividad, entre otros eventos.

En 1910, el Dr. Hospital Padre Billini destinó un área exclusiva a la atención obstétrica, a la atención del parto. En 1918, en el Hospital Padre Billini (antiguo San Andrés), el Dr. aumentó el área obstétrica, con treinta (30) camas. En 1929, a la muerte del Dr. la dirección del Hospital Padre Billini cae bajo la responsabilidad del Dr. Perdomo. En 1920, nace el Hospital Evangélico, el cual brinda atención obstétrica. financiamiento del ayuntamiento y una pequeña cuota de recuperación. Andrea E. Felicita. En 1946, el Dr. abrió la Clínica San Rafael. Báez, en Santiago.

Durante el gobierno del dictador Rafael L. Trujillo Molina hubo cierta mejoría económica que le permitía inversión pública en infraestructuras. El primer director del HMJM fue el Dr. Ángel Messina. Otros médicos destacados fueron Almanzar; Víctor Manuel Cordero y Eladio Vicioso. El Dr. fue uno de los médicos ginecólogos dominicanos fundadores de la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología (SDOG). El Dr. fue el primer presidente hasta 1954, que lo sustituyó el Dr. Luis Betances. En la década de 1950, el Hospital tenía capacidad para 1,000 camas.

La Mujer en la Sociedad Dominicana

En la solemne fiesta de Nuestra Señora de la Altagracia, Protectora del Pueblo Dominicano, como pastores, esta vez hemos puesto nuestra mirada en un tema crucial, en una realidad vital para nuestro país: la mujer en la sociedad dominicana. No pretendemos abordar de modo exhaustivo este tema, sino compartir con ustedes aspectos importantes y urgentes desafíos, sobre todo en aquellas situaciones que laceran no sólo la dignidad de la mujer, sino la misma condición de todo ser humano.

La mujer dominicana es casi la mitad de la población nacional: 50.2% es masculina, y el 49.8% es femenina. El deterioro familiar ha incrementado el liderazgo exclusivamente femenino en los hogares. Ella asume tareas de proveer y cuidar, realidad que exige trabajos informales para garantizar flexibilidad de horario; las estadísticas muestran mejorías en las viviendas que estas mujeres lideran.

Es de alabar el hecho de que la mujer dominicana cada vez más se preocupa por su propia formación y desarrollo, como lo testimonian las matrículas y graduaciones universitarias (62.8% mujeres, 37.2% hombres) Es deseable que sus esfuerzos y sacrificios sean bien valorados.

Es importante destacar que también en el campo de la política se está tomando conciencia del aporte que la mujer, con su especial sensibilidad humana, puede dar a la sociedad. Así lo muestran los datos de la recién pasada contienda electoral del 2016. El 44.32% de las candidaturas para todos los cargos fueron mujeres, y el 55.68% hombres. Hemos de reconocer también el aporte que dan a nuestra economía nacional. El 54% de las remesas recibidas en el país, a través de canales formales, provienen de mujeres migrantes.

Son heroínas nuestras mujeres más pobres, madres del campo y de los barrios de nuestras ciudades, que poseyendo menos estudios y, consecuentemente, con menos posibilidades de trabajo formal, viven una vida de muchos sacrificios, trabajando duramente en medio de precariedades para sostener sus hogares.

No obstante lo anterior, la pobreza y el analfabetismo generan grandes problemas que afectan también significativamente a nuestras mujeres, como es el embarazo en edad temprana, cuyas causas principales son la desintegración familiar, la falta de educación en valores, la mentalidad subjetivista, relativista y de consumo de nuestra sociedad actual.

Por otro lado, notamos que una espiral de violencia invade los espacios de la sociedad dominicana. Dicha violencia alcanza diversos escenarios, entre ellos: el intrafamiliar; el laboral; el vinculado a un contexto social y cultural, donde se somete a la mujer por el hecho de serlo; de conflictos de relaciones de parejas y ex parejas. Sentimos profundo dolor con el drama de tantos niños y niñas huérfanos que ven morir a su madre por manos de su pareja, con el agravante suicidio de su padre, dejándolos en total abandono por la ausencia de una respuesta del Estado.

Otro mal poderoso y "silencioso" es la trata de personas. El país ha sido identificado como proveedor de mujeres para el negocio ilícito de la industria del "entretenimiento mundial". En este orden, esperamos que se hagan mayores esfuerzos en la aplicación de ley 137-03 que condena la trata ilícita de personas.

Hemos de señalar que en el viacrucis de sus vidas, muchas mujeres dominicanas transitan por la calle de la amargura y el sufrimiento, cargando con los pecados y errores de una sociedad que no las valora ni respeta; condenadas a grandes sacrificios de pago de impuestos para mantener la vida de confort de muchos políticos sin escrúpulos. Las garras de la corrupción impenitente las despojan a ella y a su familia de las vestiduras, de la comida, de la medicina? y las condenan a tener que vivir debajo de los puentes o a orillas de ríos y cañadas, mientras desde su pobreza observan cómo algunos políticos disfrutan sin consecuencias e impunidad de riquezas mal habidas. Mujeres que, como Jesús camino al calvario, caen al suelo una, dos, y más veces, por el peso insoportable de una canasta familiar inalcanzable y el drama de sus hijos pasando hambre. Falta la conciencia de un Estado que como el Cirineo esté dispuesto a hacer sacrificios reduciendo el gasto de la burocracia y el clientelismo político para ayudar al desarrollo de la familia dominicana.

Las élites de ciertos países ricos, dueños de los grandes laboratorios y fábricas de armas mortales, bajo el pretexto de la "superpoblación con el apoyo de organismos internacionales de prestigio, se han inventado la ideología de género, cuyo propósito principal encubierto es destruir la familia y arrasar con todos los principios éticos y morales. Es esa corriente ideológica la promotora del libertinaje sexual en adolescentes y jóvenes, del homosexualismo, del lesbianismo y del aborto.

El Papa Francisco nos pone en alerta sobre esta corriente ideológica: "Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que "niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer.Y en lo que tiene que ver con el aborto que a ningún católico le quepa la menor duda de que éste es uno de los peores crímenes de la humanidad, como bien lo enfatiza el Papa Francisco: "El aborto no es un mal menor: es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto". Y agrega: "Es necesario reiterar la oposición más firme a cualquier atentado directo a la vida, especialmente inocente e indefensa, y el nonato en el seno materno es el inocente por antonomasia.

No obstante lo anterior, a pesar de todas estas dificultades, nuestras mujeres, generosas y trabajadoras están llenas de esperanza, con la conciencia de que todo su sufrimiento no será en vano y que llegará el día en que se encenderá la luz de la resurrección en nuestro pueblo, y habrá respeto a la dignidad humana, oportunidad de educación y de trabajo para todos, y donde florecerán la unidad, el amor, la paz y la felicidad para todas nuestras familias dominicanas.

Fundamento de la dignidad humana

Lo "masculino" y lo "femenino" diferencian a dos individuos de igual dignidad, que no poseen una igualdad estática, porque lo específicamente femenino es diverso a lo específicamente masculino. Ambos se complementan, no sólo desde el punto de vista físico, sino psíquico y ontológico. A esta unidad Dios le confía no sólo la procreación, sino la construcción de la historia. Ahora bien, cada persona no es, en tanto que hombre o mujer, únicamente la mitad de la imagen divina porque es, al mismo tiempo, indivisible. No se trata de un antagonismo o rivalidad entre ambos. "Humanidad" significa llamada a la comunión interpersonal. Se logra cuando la persona no se busca a sí misma, sino que se dona. Con todo, existe un conflicto entre el ser y el deber ser, llamado "pecado original".

Cuando el hombre ofende la dignidad de la mujer actúa no sólo contra él mismo, sino contra Dios. Si en vez de entregarse, el hombre intenta dominar a la mujer surge opresión que humilla al "co-sujeto", imponiéndose la posesión. Superar el pecado es superar dicha perversión, restableciendo el orden creacional, donde el "humano engendrar"[1] es común al hombre y a la mujer, pero donde ella, como especial "guardiana del ser humano", vive una realidad innegablemente más profunda, pues en su asumir, integra las energías de su cuerpo y de su alma.

Participación femenina en la Sagrada Escritura

Para intervenir en la historia, Dios también se ha dirigido a algunas mujeres. El Santo Padre Francisco ilumina este pronunciamiento cuando afirma que "la mujer tiene especial sensibilidad por las cosas de Dios". Existen evidencias femeninas en defensa de la vida frágil: cuando el contexto hegemónico demanda muertes infantiles, ella "envuelve la vida entre juncos", depositándola en área de rescate (Ex 2,3.6). Cuando el poder opresor llama a asesinar inocentes, ella inventa alternativas para protegerlos, porque reverencia la divinidad palpitando entre sus manos

En los nuevos tiempos, como la sabiduría, también María de Nazaret estuvo allí: en un sí fecundo, donde faltaba el vino, a los pies de la cruz? junto a él. La mujer se encuentra en el mismo corazón del acontecimiento salvífico. Si para sellar su Alianza, Dios había elegido hombres, en los nuevos tiempos se fijó en María. Ella abrió las puertas de la dignidad a las mujeres de todos los tiempos.

Realidades y horizonte de la mujer dominicana en la Iglesia Católica

En nuestro territorio nacional, el 48% de las mujeres, en edad de 15 a 49 años, se declaran miembros de la Iglesia católica. Un 20%, de la comunidad protestante, y un 28% se identifica sin religión.

Con el Pontificado del Santo Padre Francisco se ha impulsado la directriz más carente, la participación de la mujer. Él considera que ninguna otra criatura ha visto brillar sobre ella el rostro de Dios como María, que dio un rostro humano al Verbo eterno, para que todos lo puedan contemplar. Para él son inseparables Cristo, su Madre y la Iglesia. No entiende la salvación realizada por Jesús sin considerar la maternidad de la Iglesia. No entiende una Iglesia sin mujeres. El pensamiento del Santo Padre es para esta Iglesia peregrina en República Dominicana, horizonte y desafío. Lamenta que se confunda el "servicio" con la "servidumbre" en lo que toca a la función que desempeña. Las quiere en perspectivas de decisiones arriesgadas. Celebra su presencia en comisiones de producción de pensamiento, pero asegura "hacen falta otras". Para él, la Iglesia es mujer, es "la Iglesia", no "el Iglesia".

Actualmente, nuestro país cuenta con más de 100 congregaciones femeninas. Este fermento del Reino de Dios posee la dirección, en diversos puntos del país, de numerosos centros: educativos, asistenciales, de sanidad, espiritualidad, comunicación y otros.

La Iglesia dominicana ha tenido, en los últimos años, la formación de laicos y laicas, como prioridad pastoral. Ellas, ministras extraordinarias de la Comunión, animadoras de asamblea y comunidad, acólitas, servidora del altar, sacristanas, misioneras, catequistas, predicadoras, etc., se integran a las Escuelas de Teología Pastoral para Laicos, en diversos centros diocesanos. Esta capacitación, generadora de una nueva visión eclesial y teológica, las hace madurar en su fe y cuestionamientos.

En el año 1572 se terminó el primer santuario altagraciano y en el 1971 se consagró la actual basílica.

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Igualmente esta devoción tiene el privilegio de haber sido coronada dos veces, la primera el 15 de agosto de 1922 en el pontificado de Pío Xl y por el Papa Juan Pablo II, quien durante su visita a la Isla de Santo Domingo el 25 de enero de 1979, coronó personalmente a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la Virgen.

Pero volviendo al retablo cerámico que les muestro, he de indicarles que para verlo o conocerlo, hay que visitar el Hospital de la Cruz Roja, en dirección al pabellón B, estando situado en las escaleras de acceso a la primera planta. Su realización se debe a la fábrica de Ramos Rejano y pintando por Alfonso Cháves. El retablo está franqueado por otros dos más pequeños con dos retratos y, en la parte superior, el escudo de la República Dominicana.

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