La historia de la Casa de Maternidad empieza a mediados del siglo XIX en Barcelona, regulada por la Ley general de beneficencia, de 20 de junio de 1849 y el Reglamento sobre la Ley de beneficencia, de 14 de mayo de 1852. Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona (BOPV), 26 de septiembre de 1853, n.º 114.
El 23 de noviembre de 1853 tuvo lugar el primer traslado de treinta y dos niños asilados y nueve nodrizas del Hospital de la Santa Cruz a la nueva Casa Provincial de la Maternidad y Expósitos en los locales cedidos por la Casa de la Misericordia, que dependía de la administración municipal, en la calle de las Ramelleres, en el barrio del Arrabal. Libro de Actas de las sesiones de la Junta de Gobierno de la Casa Provincial de Caridad y Maternidad y Expósitos de Barcelona, 23/11/1853. Fondo: Casa de Caridad (CAT AGDB J-2027)
Desde los inicios la Casa de la Maternidad dependió de la Diputación de Barcelona y contó con dos grupos: las criaturas internadas en la sección de Lactancia y las que tenían entre dos y cinco años, que se encontraban en la sección de Desmamados.
En los inicios, aproximadamente el 50% de las criaturas que ingresaban en la Casa de Maternidad lo hacían a través de un torno instalado al muro exterior del edificio y que consistía en una caja de madera giratoria. El torno estuvo vigente entre los años 1854 y 1931 y todavía hoy se conserva a la fachada de la plaza Bonsuccés.
La segunda vía de ingreso eran los expósitos que procedían de los pueblos y las ciudades del resto de la provincia de Barcelona. Una tercera vía de entrada en la Casa eran las criaturas que habían sido abandonadas en las calles de Barcelona o a las parroquias de la ciudad.
En último término, se encontraban los hijos legítimos entregados, que solo representaban un 5% de los asilados. Reglamento especial para las casas unidas de Maternidad y Expósitos de la ciudad de Barcelona, 1853. Fondo: Diputación de Barcelona. (CAT AGDB 16355)
A partir de mediados del siglo XIX surgió en el Reino Unido una nuevo corriente social denominada higienisme, preocupada por la propagación de las epidemias, las condiciones insalubres en las ciudades industriales y el progreso de la medicina. El descubrimiento de las bacterias por el microbiólogo Louis Pasteur, la creación de cátedras universitarias sobre higienismo o la difusión de esta corriente a través de manuales y publicaciones diversas, representó un cambio de paradigma científico que hizo la sociedad más sensible ante las preocupaciones sanitarias.
En Barcelona, algunos representantes del higienismo fueron el médico Pere Felip Monlau, quién reivindicó el derribo de las murallas de la ciudad en el proyecto de 1841 denominado Abajo las murallas!!!, Lluís Comenge y Ferrer, presidente de la Academia de Higiene de Cataluña, creada el 1887 y del Instituto de Higiene Urbana de Barcelona de 1891, y Francesc Castells Ballespí, fundador de la Revista de Higiene y Política Sanitaria el 1890.
Las teorías higienistas apostaban por reducir la densidad de la población dentro de las viviendas en las ciudades industrializadas, por reducir la mortalidad y el impacto de epidemias. Barcelona, en concreto, tuvo un crecimiento de población notable durante la segunda mitad del siglo XIX, pasando de los 189.948 habitantes el 1860, a los 405.913 el 1887 y a los 544.137 habitantes, el 1900.
Colapso del antiguo edificio y traslado a can Caballé
Preocupada por la cuestión sanitaria, la nueva Casa de Maternidad quería dar salida a problemas como por ejemplo el hacinamiento de los internos a las instalaciones en el barrio del Arrabal, o la carencia de nodrizas para dar lactancia suficiente a las criaturas. Los partos, por su parte, se continuaron atendiendo en un pabellón del Hospital de la Santa Cruz.
La alimentación era una tarea fundamental que sustentaban las nodrizas, que podían internas o externas. Las nodrizas internas residían en la misma Casa, mientras que las externas cuidaban a las criaturas en el domicilio donde residían y las amamantaban hasta los cinco años, momento en que devolvían a la institución.
La carencia de nodrizas fue crónica a lo largo de la historia de la Casa de Maternidad y el gasto económico que comportaban siempre representó una partida muy destacada del presupuesto.
Entre 1853 y 1884 el personal sanitario de la casa estuvo formado por dos médicos, un practicante, una comadrona, las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paül, un cura y un conserje. Reglamento para la Casa Provincial de Maternidad y Expósitos de Barcelona, 1878. Fondo: Diputación de Barcelona. (CAT AGDB R.23265)
La difusión de las corrientes higienistas, junto con los progresivos adelantos médicos, así como el aumento progresivo de los internos a la Casa de Maternidad y las limitaciones estructurales de sus instalaciones (que se acentuaron a partir de la segunda mitad de la década de los setenta), llevaron a la Diputación de Barcelona a buscar nuevos emplazamientos para el traslado de la Casa de Maternidad en las afueras de la ciudad, como por ejemplo en la Vila de Gracia y Sarriá.
La institución carecía de agua en abundancia y no contaba, por ejemplo, con una enfermería destinada a las dolencias infecciosas. El brote de cólera de 1854, causado por un barco procedente de Marsella, forzó el traslado preventivo de los niños a la masia Pomaret, ubicada en Sarriá, gracias a la cesión de los terrenos por parte del Hospital de la Santa Cruz.
Tres años después se proyectó un nuevo establecimiento a la finca llamada Alegre de Bajo, pero la operación no salió bien y la Casa de Maternidad decidió adquirir unos locales vecinos en la calle de las Ramelleres, el 1863. Plano geométrico de la propiedad de Casa Alegre, 1872. Autoría desconocida. Fondo: Diputación de Barcelona. (CAT AGDB 1177, exp. 3).
No fue hasta la sesión de 27 de diciembre de 1877, que la Diputación de Barcelona acordó la adquisición de la finca masia Caballé, en la Vila de las Cortes de Sarriá, para edificar las nuevas instalaciones, que se hizo efectiva el agosto del año siguiente. Acta del Pleno de la Diputación de Barcelona, 27/12/1877. Fondo: Diputación de Barcelona. (CAT AGDB Libro 140). Plano de emplazamiento de la finca de Francesc Llenas situada en las Corts de Sarriá relacionado con el general de ensanche, 7/2/1878. Autoría: Roman Prats. Fondo: Diputación de Barcelona. (CAT AGDB 1177).
La masia Caballé era la opción ideal porque, además de presentar precios más bajos y tener buenas comunicaciones con Barcelona, estaba ubicada en un entorno rural fuera de la ciudad que proporcionaba solo, aire puro y contaba con suministro de agua.
Un elemento a destacar fue el hecho que los edificios e instalaciones se construyeron ex professo y esto permitió diseñar el espacio arquitectónico siguiendo los consejos higienistas de los expertos médicos.
La preocupación por el higienismo
El año 1882 los médicos de la Casa de Maternidad Joan Rull y Xuriach (pionero de la obstetricia y la ginecología de la segunda mitad del siglo XIX), Josep Cabot y Rovira (especializado en el estudio de la mortalidad infantil y director del cuerpo médico de la Casa, entre 1907 y 1915) y Rafael Rodríguez Méndez (catedrático de Higiene de la Universitat de Barcelona) recibieron el encargo de redactar un dictamen sobre las medidas higiénicas que tenía que reunir la futura Casa Provincial de Maternidad y Expósitos en el cortijo Caballé.
Este dictamen se publicó el 1883 y tuvo una gran importancia, dado que fue el modelo para los proyectos arquitectónicos posteriores que desarrolló la Casa de Maternidad durante las siguientes décadas. El criterio que se siguió fue más funcional que económico, y en esta línea se construyeron progresivamente varios edificios o pabellones aislados, puesto que este factor mejoraba las condiciones de salubridad.
El dictamen facultativo proyectaba una distribución de edificios que tenía en cuenta la ventilación natural y mixta y con amplios ventanales. A la vez, recomendaba la calefacción natural y mixta mediante chimeneas de fuego abierto que se tendrían que instalar en todo los dormitorios, comedores, escuelas y otras dependencias.
Los médicos Rull y Cabot preveían dos secciones dentro del recinto: en el norte proyectaron un conjunto de edificios para la sección de maternidad, y en el sur los edificios de la sección de borderia o de expósitos.
La sección de maternidad dispondría de tres edificios que estarían comunicados por el piso de bajo con una galería. Un primer edificio seria para salas de partes, que incluirían una maternidad secreta por aquellas internas que darían a luz en su propia habitación; otro para niñas expósitas de 7 a 18 años, y un tercer edificio de enfermería para las Hermanas de la Caridad y otro personal del establecimiento.
Por su parte, la sección de expósitos tendría dos edificios: uno por expósitos de lactancia hasta los tres meses con las nodrizas correspondientes, y otro para los niños desmamats de los dos sexos, de los tres a los siete años.
Cada edificio del recinto no tenía que tener más de 250 habitantes y todo el conjunto de la maternidad tendría alrededor de 400 aposentos.
La preocupación por la higiene estaba presente a lo largo de todo el dictamen: se proyectaba un pabellón aislado para dolencias epidémicas y contagiosas, un departamento de hidroteràpia y una sala de operaciones que habría que instalar en el pabellón para enfermería, así como un pabellón pequeño para depósito de cadáveres y sala de autopsias. También se planteaba la construcción de una piscina, una escuela de natación y un gimnasio.
Finalmente, se establecía la necesidad que el nuevo espacio tuviera un caudal de agua potable, a pesar de que contaba con los pozos de la finca Caballé.
A pesar de todo este diseño arquitectónico pensado según parámetros higienistas, la carencia de presupuesto económico y la concentración de los asilados a las antiguas instalaciones de la calle de las Ramelleres hicieron que los primeros pasos de la nueva Casa de Maternidad fueran en buena parte improvisados.
Todo ello derivó en una adecuación provisional del cortijo Caballé en función de las circunstancias, y la construcción de dos alas nuevas contiguas a la finca.
El contexto social que vivió Barcelona durante estos años, obviamente también impactó en la institución. El 1 de julio de 1884 se hizo finalmente el primer traslado de niños de la sección de desmamados hacia las nuevas dependencias y un año después el de las niñas.
También hay que señalar que la nueva epidemia de cólera que vivió la capital catalana el verano de 1885 aceleró la construcción de la nueva Casa de Maternidad.
Roman Prats y Montells e Ignasi Conrad Bartrolí fueron los dos primeros arquitectos que diseñaron el recinto de la Casa de Maternidad, siguiendo el dictamen médico antedicho. Prats presentó su proyecto el 12 de febrero de 1883, en que proyectaba a la parte norte nueve edificios destinados a maternidad y doce en la mitad sur, que corresponderían a borderia y que quedarían separados por una plaza en el centro.
Conrad Bartrolí, por su parte, dio a conocer su proyecto arquitectónico el 20 de octubre de 1884. Según este diseño, la borderia se localizaría también a la parte sur del recinto y constaría de nueve pabellones, mientras que la maternidad, en el norte, dispondría de ocho edificios.
Pero ni el proyecto de Prats ni el de Conrad se llevaron finalmente a término, en buena parte por toda una serie de carencias presupuestarias, pero también por el convulso contexto social y político que se vivió Barcelona durante el llamado Sexenio Democrático (1868-1874).
El 1885 murió Prats y, dos años más tarde, el arquitecto modernista Camil Oliveras obtuvo la plaza de arquitecto provincial. En consecuencia, el 1888 la Diputación de Barcelona encargó a Oliveras el proyecto de construcción de una sección de borderia y, posteriormente, de la Casa de Maternidad en diferentes pabellones. Las obras se iniciaron el 30 de junio de 1890 y se derivó la construcción de los siguientes pabellones:
- Lactancia, empezado el 1890 y acabado el 1892, y que permitió el traslado de las criaturas amamantadas y las nodrizas, que hasta entonces se encontraban en la calle de las Ramelleres.
- Dolencias infecciosas. Los dos pabellones proyectados estaban situados en el norte de la sección de borderia. La construcción de estos pabellones difirió de las consignadas en el dictamen de 1883, según el cual tenían que ser de madera, y se creyó más adecuado construirlas de obra. La construcción del primer pabellón data del 1893 y, a falta de una enfermería general con todas las prestaciones, los médicos utilizaron uno de los dos pabellones como sala de operaciones.
- Lavandería, lavaderos y estufas de desinfección, acabado el 1895. Este pabellón estaba situado al este del recinto, entre el pabellón de Lactancia y el pabellón de dolencias infecciosas.
- Desmamados, conocido como Ave Maria, estaba destinado a las criaturas de 2 a 5 años. Estaba situado en el oeste, en paralelo al pabellón de Lactancia y fue acabado el 1896. En el primer piso había los dormitorios (con una capacidad de 30 camas cada uno), cuatro para los niños, y dos para las niñas. También había los lavabos, las cámaras roperas, los váteres y las cámaras de vigilancia.
Los adelantos científicos, en especial en el ámbito de la pediatría, y la introducción de leches especiales y maternitzades muy entrado el siglo XX, permitieron un descenso progresivo de la mortalidad infantil de los internos de la Casa.
Un problema permanente fue el número insuficiente de nodrizas internas, debido a los bajos salarios que recibían y las pobres condiciones materiales que recibían al recinto.
Neix el nadó de la primera dona trasplantada d’úter a Espanya
Testimonio Personal: Una Experiencia de Parto Traumática
El 23 de Junio de 2021 a la 1 de la mañana empecé mis contracciones. Llegué al Hospital Clinic de Barcelona (era el hospital que habíamos elegido para el parto). Primer problema fue que no se aplicó correctamente el epidural.
Debido a mi estado de agotamiento que venía de embarazo y por el cansancio añadido por pasar muchos dolores y después de hacer unos intentos de empujar y que el bebé que no bajaba de mi suelo pélvico al final pedí que me hicieran cesárea.
Las ginecólogas insistieron en parto vaginal y me sentí totalmente descomprendida , forzada aunque el bebé no bajaba en el canal de parto porque no me podían hacer cesárea. No tuve explicaciones y después de varios intentos me dijeron que me tienen que ayudar con un fórceps.
Cuando las pregunté por qué no hacían cesárea me dijeron que era tarde porque el bebé ya estaba muy encajado en el canal de parto que hacer cesárea podría ser arriesgado para el bebé y yo. No puedo entender aun por qué esperaron tanto hasta que ya era tarde para actuar.
El parto fue un parto irrespetuoso por algunos tratos de personal sanitario como no respetar a mi decisión de necesitar cesárea, en este estado agotada forzarme a parto vaginal. Al final me hicieron un fórceps que considero que está mal hecho viendo las secuelas y sin razones obstétricas.
Como consecuencia de la asistencia al parto vaginal instrumental mediante la aplicación del fórceps tengo varias lesiones. Durante las 48 horas de hospitalización después de parto, tuve complicaciones de retención urinaria que me tuvieron que sondar durante 48 horas.
Principalmente depresión postparto, trauma de parto. Durante meses no pude hablar de mi parto, y estuve durante meses en tratamiento psiquiátrico en la unidad de psiquiatría perinatal de Hospital Clinic.
Tuve que pedir baja laboral por factores psicológicos y físicas relacionadas con la depresión postparto. Tuve varias secuelas, depresión postparto, empezar a antidepresivos, empezar a servicio de psiquiatría de Hospital Clinic para que corrijan el daño que me han hecho…
Meses de seguimiento en el hospital, participar al tratamiento de terapia (EMDR) para superación de trauma de parto. Para poder borrar la historia de este día..
Tuve lesiones de suelo pélvico, como problemas de control de vejiga y esfínter anal, cicatriz muy dolorosa debido a la episiotomía que me realizaron en el parto que empieza de mi vagina y llega casi al ano que me impedía tener relaciones sexuales hasta más de un año después de tener mi bebé. Tuve que hacer un año de fisioterapia de suelo pélvico para poder volver a la (casi ) normalidad..
Uno de los peores cosas eran que olvidaron una gasa en mi vagina. Poco después de parto empecé a tener un flujo vaginal muy mal oliente y dolores. Al ir al CAP de mi zona me dijeron que los dolores en un parto complicado eran normales y el flujo también era normal.
Al pasar una semana más volví al CAP para consultar mismo tema porque ya aunque cambiaba la compresa cada hora estaba odiando del dolor que creía el flujo y no me parecía nada normal. En el CAP me dijeron lo mismo y me mandaron a casa.
A tercera semana me fui insistiendo que me revisaran bien, y una matrona con experiencia al hacer una revisión vaginal encontró la gasa. En este momento me sentía como estar en una película viendo la vida de otra..
Al final de todo esto hice una queja al CAP y a Hospital Clinic. Después de meses insistiendo a que me diesen una respuesta desde el servicio de atención al usuario del Hospital Clinic, me informaron que el caso está transferido a la aseguradora R.
Les llamé por teléfono la aseguradora R. y la técnico de Siniestros me respondió que esos casos solían resolverse en un año o más. A mi me pareció que es un tiempo muy largo y tuve la necesidad de consultar el tema con una abogada.
Gracias a esta consulta entendí que después de 1 año ya no podía hacer una reclamación que ella me intentaba manipular para que pasase el tiempo. La aseguradora, para tapar el mala praxis y también para que no haga una reclamación me llamó y ofreció 1074€ diciendo que es lo que correspondía a un daño moderado por gasa olvidada.
Esta oferta es vinculante y tiene una validez de 10 días naturales, transcurridos los cuales ya no podrá hacerse efectiva” .. A mi me importa un pepino la oferta de indemnización que hicieron y la fecha limite que ponen. Es como una broma, están jugando con la salud de la gente y cuando hay un error encima intentan callarte, cansarte con esas historias para que al final rindes y no busques tu derecho.
Hice una demanda por daños y mala praxis de responsabilidad patrimonial a Gencat Salut. A día de hoy que mi hijo casi tiene 2 años estoy esperando que me respondan..
Escribo mi relato para poder expresar todo lo que me pasó, esperando a que esto me ayude a sanar, esperando a que me respondan.. Quiero compartir con todas las mujeres que han vivido situaciones parecidas que desgraciadamente vivimos, viviremos situaciones así, si quejamos todas, si buscamos a nuestros derechos, esas situaciones pasarán cada vez menos.
Eso es mi otra motivación de seguir insistiendo, esperar una respuesta a mi demanda.
Fetal Medicine Barcelona publica en esta web los protocolos de medicina maternofetal del Centro de Medicina Maternofetal y Neonatal de Barcelona (BCNatal): Hospital Clínic - Hospital de Sant Joan de Déu con el fin de facilitar su acceso a la comunidad de especialistas en medicina maternofetal.
Los protocolos médicos contienen información orientativa sobre el diagnóstico y tratamiento de patologías específicas, pero obviamente requieren su adaptación a la situación clínica y entorno concretos, siempre bajo el criterio del médico especialista.
Por tanto, estos protocolos son guías profesionales dirigidas a médicos especialistas.
