Cada vez más mujeres deciden ser madres después de los 35 años, una tendencia que se ha convertido en una nueva normalidad. La maternidad tardía es real, posible y cada vez más común. España destaca por ser el país en Europa con más bebés nacidos de madres por encima de los 40 años y cada vez es más común encontrar mujeres que posponen la maternidad.
Cuando hablamos de maternidad tardía, nos referimos a la decisión de ser madre de un primer hijo a partir de los 35. Aunque actualmente la media de edad a la que se tiene el primer hijo en España no sea esta, no se puede obviar el retraso que se está produciendo para ser madre ya que, si la tendencia sigue, en pocos años se habrán alcanzado los 35 como la edad a la que se tiene el primer hijo.
En 2023, el 40% de las mujeres que dieron a luz tenían más de 35 años y la media de edad para tener el primer hijo está ya en los 32,6 años. La sociedad española, y con ella la mentalidad de los españoles, ha cambiado de manera extraordinaria en las últimas décadas.
Por diversas circunstancias, las mujeres han venido variando su ritmo de vida y, en ocasiones, ello les obliga a posponer el embarazo hasta una edad tardía. Las variaciones, tanto a nivel económico, como social o cultural, han repercutido en muchos ámbitos, entre ellos el reproductivo.
Aun así, en los últimos años se han producido grandes avances médicos gracias a los cuales el embarazo tardío es hoy viable y mucho más seguro. No todo es cuesta arriba. Conoces tus límites, has vivido más, sabes lo que quieres (y lo que no). No sientes que “te pierdes cosas” por estar con tu hijo.
Si tu deseo es ser madre, no dejes que un número te frene. Lo importante: infórmate y asesórate. Si ellas pueden… tú también.
Riesgos y Desventajas de la Maternidad Tardía
Pasados los 35 años, suelen aparecer más problemas para concebir hijos. A partir de los 35-40 años, aumentan las probabilidades de que, durante el embarazo y después del mismo, tanto el feto como la madre sufran problemas de salud, provocados, sobre todo, por errores en la división cromosómica de los ovocitos (meiosis).
Nuevos riesgos aparecen en una edad tardía: abortos, partos prematuros, malformaciones y anomalías cromosómicas en el niño. A partir de los 35 se considera embarazo de “riesgo”, pero eso no significa peligro, sino que tendrás más controles y mimos médicos. La clave: seguimiento médico constante y cuidarte como nunca.
Entre las desventajas, la principal es el tener que recurrir con frecuencia a técnicas de reproducción asistida bastante caras. Tradicionalmente se ha otorgado a la mujer el rol de la crianza, el cuidado y de las tareas domésticas, el papel de madre era considerado como inherente a la identidad de mujer, se educaba y enseñaba para ello.
También implica luchar contra el estigma social de ser “demasiado mayor”, “sujeto de riesgo” o incluso “irresponsable”, y esto puede influir negativamente en las interacciones con otras personas y contextos. Y, junto con lo anterior, pueden surgir miedos respecto al futuro relacionados con la distancia generacional, con cómo sobrellevarán la crianza y la adolescencia, los comentarios que recibirá el/la menor sobre la edad de sus padres, etc.
A partir de los 35 años, algunos riesgos asociados al embarazo aumentan ligeramente debido a los cambios naturales en el cuerpo. Entre los más habituales se encuentran:
- Dificultades para concebir: La fertilidad femenina experimenta un declive natural y progresivo con la edad, volviéndose más pronunciada a partir de los 35 años (y especialmente desde los 37).
- Mayor Riesgo de Complicaciones Obstétricas: El embarazo después de los 35 años incrementa la probabilidad de enfrentar diversas complicaciones durante la gestación y el parto. Un seguimiento médico riguroso es esencial.
- Riesgos genéticos y cromosómicos: Con la edad materna avanzada, se incrementa la probabilidad de que el bebé presente alteraciones cromosómicas, siendo el síndrome de Down (Trisomía 21) la más conocida.
- Mayor probabilidad de parto por cesáreas: Las mujeres que tienen su bebé después de los 35 años presentan una tasa de cesáreas más elevada en comparación con las madres más jóvenes.
Entre las complicaciones más comunes, cabe distinguir entre las que son previas al embarazo, las que se producen durante la gestación o con posterioridad a él. En mujeres embarazadas a partir de los 40 años hay un aumento de las enfermedades preexistentes como, por ejemplo, diabetes, hipertensión, enfermedades autoinmunes, miomas y obesidad.
El diagnóstico de diabetes gestacional, la preeclampsia - complicación asociada a la hipertensión- y las alteraciones en la placentación son un conjunto de peligros que puede llevar a un parto prematuro. Cuando hablamos de los riesgos para el feto preocupan, sobre todo, las anomalías cromosómicas, siendo el síndrome de Down la más importante, que aparece en 1 de cada 40 embarazos a los 40 años y en 1 de cada 12 a los 45.
El embarazo a edad avanzada se asocia con un mayor riesgo de desarrollar padecimientos propios de esta condición. Para diagnosticar posibles alteraciones en los cromosomas en edad reproductivamente avanzada, se recomendaba realizar una amniocentesis a la mujer que tenía hijos por encima de esta edad.
Por otra parte, a partir de los 35 años la probabilidad de sufrir un aborto espontáneo aumenta considerablemente. De casi un 40% frente al 15% de una mujer de 20 años.
¿Qué ventajas e inconvenientes tiene retrasar la maternidad?
Beneficios y Ventajas de la Maternidad Tardía
Los bebés nacidos de madres maduras son especialmente deseados. Las parejas a esta edad suelen planificar más el momento de formar una familia. La gestación la sienten y viven de una manera especial porque les ha costado más que se produzca.
La formación de una unidad familiar tardía implica que los progenitores tienen ya una carrera profesional consolidada. La preparación emocional es mejor a una edad avanzada. Por lo tanto, las ventajas de esta maternidad tardía se pueden resumir en una mejor preparación emocional y estabilidad económica.
Pero ser madre pasados los 35 también tiene aspectos positivos de los que se puede beneficiar la crianza. Además, también experimentan menores niveles de estrés que las madres más jóvenes.
Los embarazos tardíos también tienen beneficios importantes:
- Mayor madurez emocional y estabilidad personal: Las decisiones suelen ser más conscientes, planificadas y acompañadas de una red de apoyo sólida.
- Estabilidad económica y profesional: Muchas mujeres sienten mayor seguridad laboral y financiera, lo que reduce el estrés durante la gestación.
- Mejor adherencia a los cuidados médicos: Al ser más conscientes de los riesgos, suelen llevar controles médicos más rigurosos y estilos de vida más saludables.
Recomendaciones y Cuidados
Una mujer que piense en prepararse para el embarazo a los 35 años no debería estar especialmente preocupada. Lo más importante es que la embarazada tenga un buen estado de salud.
Si mantienes un peso adecuado, haces deporte y comes sano (una dieta rica en verdura, fruta, cereales integrales y proteínas magras, con poco consumo de sodio) es más fácil mantener niveles de tensión normales. Complementos vitamínicos como el ácido fólico ayudan a prevenir defectos en el feto, y otros complementos como el hierro, el yodo y la colina son substancias que ayudan a mejorar su bienestar y salud. También es importante que conozcas tus ciclos.
Por eso, si tienes más de 35 años y llevas unos seis meses intentando concebir sin resultado, no dudes en buscar ayuda profesional. En cualquier caso, la edad de la mujer no es una contraindicación para el embarazo.
Es muy importante el control previo y el seguimiento durante el embarazo para vigilar las enfermedades preexistentes y disminuir el riesgo de aborto. Si hay alto de riesgo de preeclampsia -hipertensión durante el embarazo- es necesario tomar medidas preventivas con medicación específica. Por otro lado, hay que descartar la diabetes gestacional en el primer y segundo trimestre y, a veces, también en el tercero.
En cualquier caso, para empezar el embarazo en las mejores condiciones posibles, es imprescindible acudir a una consulta preconcepcional. Ésta es fundamental para identificar factores de riesgo y poder prevenir posibles complicaciones. Es necesario controlar enfermedades preexistentes o enfermedades autoinmunes (lupus) y fomentar hábitos saludables como suprimir el tabaco y el alcohol. También llevar una dieta equilibrada y hacer ejercicio físico regularmente.
Es muy importante, además, empezar el embarazo con un peso adecuado ya que la obesidad puede provocar graves complicaciones. Hay que prevenir enfermedades infecciosas que puedan afectar al feto (vacunas de rubeola, de varicela, de hepatitis B) y dar suplementos de ácido fólico antes del embarazo para prevenir defectos del tubo neural.
Técnicas de Reproducción Asistida
En Eugin somos especialistas en reproducción asistida. Ponemos a tu disposición todo tipo de tratamientos, incluyendo varios en los que tu edad no es un factor determinante, ya que contamos con los óvulos de una donante que ha superado múltiples pruebas médicas y genéticas.
Sin embargo, la reproducción asistida ofrece ciertas técnicas que pueden paliar, en cierta medida, los efectos de la edad avanzada sobre la fertilidad femenina. Estas técnicas son el test genético preimplantacional y la donación de ovocitos o embriones.
La donación de ovocitos permite quedarse embarazadas a mujeres de edad avanzada que ya no pueden utilizar sus óvulos propios para las técnicas de reproducción asistida, bien porque no responden correctamente a los tratamientos de estimulación ovárica o porque su reserva ovárica está prácticamente agotada.
Además, aquellas mujeres que tengan claro que no desean ser madres por el momento, pero sí en un futuro, pueden preservar su fertilidad.
Tabla: Riesgos y Beneficios de la Maternidad Después de los 35
| Aspecto | Riesgos | Beneficios |
|---|---|---|
| Fertilidad | Disminución de la fertilidad, mayor tiempo para concebir | Mayor planificación familiar |
| Complicaciones | Mayor riesgo de aborto, parto prematuro, diabetes gestacional, preeclampsia | Mayor adherencia a cuidados médicos |
| Genética | Mayor riesgo de anomalías cromosómicas (ej. Síndrome de Down) | Acceso a pruebas de screening avanzadas |
| Parto | Mayor probabilidad de cesárea | Madurez emocional y estabilidad personal |
| Socioeconómico | Posible necesidad de técnicas de reproducción asistida costosas | Mayor estabilidad económica y profesional |
