El impétigo es una infección cutánea superficial, relativamente frecuente y contagiosa, que afecta sobre todo a niños y adolescentes. El impétigo es una infección en la piel que suele ser muy común y muy contagiosa entre niños y bebés. Afecta con más frecuencia a las zonas descubiertas, por eso es muy típico en localizaciones como alrededor de la nariz o de la boca.
¿Qué es el Impétigo?
El impétigo es una infección superficial de la piel. El impétigo es una infección bacteriana de la piel superficial, más frecuente en la infancia, que está causada por dos bacterias principalmente: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus.
¿Es Contagioso?
Sí. El impétigo es muy contagioso y se transmite por contacto directo con las lesiones. El impétigo se puede contagiar a cualquier persona que entre en contacto directo con piel infectada o con objetos como prendas de vestir, toallas y sábanas, que hayan estado en contacto con esa piel. De hecho, entre hermanos es muy frecuente que cuando diagnosticas a uno, a los pocos días, empieza el hermano.
Entre niños pequeños, el impétigo se contagia muy fácilmente, pues la mayoría tienen alguna ‘puerta de entrada’ libre en forma de heridas. También es habitual que el niño, al rascarse, vaya diseminando la infección por otras partes de su cuerpo.
Causas del Impétigo
El impétigo está provocado por bacterias que suelen estar en la superficie de nuestra piel, como el Streptococcus pyogenes y el Staphylococcus aureus. En condiciones normales, estas bacterias no causan ningún problema, sin embargo, si hay una pequeña herida, como una picadura de insecto, un arañazo o una rozadura, se abre una “puerta de entrada” para que estas bacterias penetren en la piel y causen una infección. Las bacterias que causan el impétigo, de forma general, suelen penetrar la piel a través de pequeñas heridas, como picaduras de insectos o erupciones cutáneas.
Los niños, especialmente cuando juegan al aire libre, suelen tener arañazos y pequeñas heridas. Pues bien, esta es una puerta de entrada para el impétigo. Las bacterias se ‘cuelan’ por esa zona de la piel que no está en buen estado y provocan la infección.
Entre las principales causas nos podemos encontrar la edad, ya que el impétigo se suele dar en niños de entre dos y cinco años. Además, el impétigo será más normal con un tiempo caluroso y seco, como sucede en verano. Tenemos que tener en cuenta que las bacterias que causan el impétigo, de forma general, suelen penetrar la piel a través de pequeñas heridas, como picaduras de insectos o erupciones cutáneas.
¿Cómo se Manifiesta el Impétigo?
El impétigo se manifiesta como una costra que adquiere un tono amarillento sobre una herida que inicialmente no parecía tener mayor importancia. Veréis como de pronto, sobre una herida sin mayor importancia, de repente les sale una costra que en muy poco tiempo se pone de un tono amarillento. A veces, en lugar de la costra, puede aparecer una ampolla llena de líquido. En otras ocasiones, en lugar de aparecer la costra, directamente observaremos una ampolla. Las lesiones pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, siendo comunes alrededor de la nariz, la barbilla, los muslos, rodillas o glúteos. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo: alrededor de la nariz, en barbilla, en muslos, rodillas, glúteos… etc.
Puede empezar como un punto enrojecido que se convierte en una ampolla llena de líquido y finalmente se rompe, formándose una costra amarillenta característica llamada “costra melicérica”, porque recuerda a la miel.
Los signos y los síntomas del impétigo son bastante claros. Estos incluirán llagas rojizas que se romperán con facilidad y comenzarán a supurar. Esto durará unos días y, después, se formará una costra de color marrón amarillento. Por lo general, como ya hemos comentado, estas llagas se formarán alrededor de la boca y de la nariz. Aunque tenemos que tener en cuenta que se podrán extender a otras partes del cuerpo con cierta facilidad. Esto se producirá a través de los dedos, la ropa o las toallas. Esta afección suele causar cierta picazón y dolor que, generalmente, suele ser bastante leve.
No suele haber fiebre y lo que sí es habitual es que los ganglios de la zona aumenten de tamaño en respuesta inflamatoria a la infección localizada. Nuestro cuerpo detecta el agente extraño y los ganglios (nuestros “guardianes”) se ponen a trabajar para defenderse, de ahí que aumenten de tamaño.
Tipos de Impétigo
- Impétigo no ampolloso: Supone la mayoría de los casos (70 %) y en su mayor parte es debido a estreptococos.
- Impétigo ampolloso: Está causado habitualmente por estafilococos (S. Aureus).
- Impétigo ampollar: Una forma menos frecuente de la afección es el denominado ‘impétigo ampollar’, que puede producir, como su propio nombre indica, ampollas de gran tamaño en la zona del tronco del niño.
- Ectima: Existirá una variante más grave del impétigo, denominada ‘ectima’, que penetrará en las capas más profundas de la piel y producirá unas dolorosas llagas que podrán tener pus o líquido, que se llegará a transformar en unas úlceras profundas.
Impétigo: Causas y prevención
Diagnóstico del Impétigo
Al ser una patología relativamente frecuente, el diagnóstico de impétigo habitualmente es clínico, es decir, no precisa realizar ninguna prueba complementaria. El pediatra o el dermatólogo lo pueden diagnosticar clínicamente, sin más pruebas, o solicitar el análisis de una muestra para dar con la bacteria concreta que lo ha provocado y confirmar que es impétigo. En alguna ocasión, si el diagnóstico no está claro, se puede tomar una muestra de la lesión para realizar un cultivo.
Tratamiento del Impétigo
La infección por impétigo se trata con una buena higiene y la posterior aplicación de alguna pomada antibiótica. Las más utilizadas son la mupirocina y el ácido fusídico. Al tratarse de una bacteria, el tratamiento ante el impétigo es siempre antibiótico. Dependiendo de la extensión de las lesiones, se administra o un antibiótico tópico sobre la piel, o un antibiótico oral si se han extendido mucho. Las lesiones hay que lavarlas también concienzudamente con agua y jabón, sin miedo y a continuación, aplicaremos una pomada antibiótica que os pautará vuestro pediatra (2-3 veces al día, durante una semana): el ácido fusídico o la mupirocina suelen ser los más utilizados. Actualmente contamos además con antibióticos tópicos de última generación con mínimas resistencias como es el ozenoxacino que con una pauta corta de 5 días dos veces al día sería suficiente cuando la lesión es única.
Cuando se coge a tiempo, con tratamiento tópico suele ser suficiente. Sin embargo, cuando el impétigo se ha extendido y aparecen lesiones por el resto del cuerpo y con las cremas/pomadas no mejoran, tenemos que recurrir a antibiótico oral.
Clínicamente son lesiones superficiales, irregulares de 1-2 cm de eje mayor, cubiertas por costras amarillentas. Responden bien al tratamiento con fomentos fríos de sulfato de cobre o zinc al 1:1000 (5’, 2 veces al día), frotando suavemente al retirarlos para eliminar las costras y aplicando a continuación una crema o pomada antibiótica (ac. fusídico, mupirocina, etc.), durante 5-10 días.
Hay que poner el tratamiento lo antes posible, porque, bien tratado, el impétigo deja de ser contagioso bastante rápido, en pocos días.
¿Podemos Evitar que Vuelva a Suceder?
Higiene, higiene, higiene. Si la puerta de entrada es una herida o una picadura y las bacterias responsables son bacterias de la piel, lo único que podemos hacer es lavar las manos habitualmente y por supuesto, lavar las heridas y/o picaduras con agua y jabón varias veces al día y aplicar Clorhexidina como antiséptico. Si observáis que la lesión empeora o que empieza a salir una costra fea, consultad con vuestro pediatra.
La mejor manera de tener una piel sana es mantenerla limpia. Por eso, será muy importante enjuagar bien los cortes, las raspaduras y otras lesiones que pueda sufrir el niño, de forma inmediata. Para evitar que se transmita a otras personas habrá que enjuagar las zonas con cuidado y con jabón suave, lavar la ropa de la cama y de los niños, usar guantes cuando se aplique el antibiótico y cortar las uñas del niño infectado para que no se haga daño al rascarse. Además, deberás seguir, rigurosamente, las instrucciones del médico.
¿Puede ir al Colegio?
Además, será muy importante que tu hijo limite su actividad social y que no acuda ni a la escuela infantil ni al colegio. Esta precaución se mantendrá hasta que no contagie más, es decir, unas 24 horas después de la toma del antibiótico.
