Martha Gellhorn: Una Vida Más Allá de Hemingway

Martha Gellhorn (1908-1998) fue una destacada periodista y corresponsal de guerra estadounidense, cuya vida y carrera a menudo se vieron eclipsadas por su matrimonio con el famoso escritor Ernest Hemingway. Sin embargo, Gellhorn fue mucho más que "la tercera esposa de Hemingway". Fue una mujer indomable, una reportera valiente y una escritora talentosa que dejó una huella imborrable en el periodismo del siglo XX.

El escritor y la periodista tomando un daiquiri en la cubierta de un barco, en 1941. Foto: GETTYIMAGES.

Primeros Años y Formación

Nacida en San Luis, Misuri, Gellhorn provenía de una familia progresista. Su padre fue el primer ginecólogo de la ciudad en atender a pacientes negras, y su madre, Edna Fischel Gellhorn, fue una sufragista y activista por los derechos de las mujeres. Esta educación influyó profundamente en su carácter y la impulsó a luchar contra las injusticias y a defender los derechos de los marginados.

Gellhorn siguió los pasos de su madre y se matriculó en Bryn Mawr College, pero abandonó sus estudios para dedicarse al periodismo. Trabajó como reportera en varias publicaciones, pero pronto se sintió frustrada por la censura y las limitaciones impuestas a su trabajo. Decidió entonces trasladarse a Europa en busca de nuevas oportunidades y experiencias.

Corresponsal de Guerra

Martha, que había sido corresponsal en la Alemania nazi, sabía sencillamente "que España era el lugar donde había que detener el fascismo. Fue uno de esos momentos de la historia en los que no tienes dudas". Por eso se empeñó en cubrir la guerra civil española y consiguió que la contratara la revista Collier's. Con pantalones de franela gris y una cazadora, cargando una maleta llena de conservas en lata, cruzó la frontera a pie por Andorra. Llevaba 50 dólares y no hablaba español.

En el madrileño hotel Florida de la plaza de Callao se reencontró con Hemingway que, para huir de su mujer, había encontrado dos vías de escape: la violencia y el sexo. Las halló en una España efervescente y sanguinaria. En el Florida tenía dos habitaciones, la 108 y la 109. Oasis de los escritores y corresponsales extranjeros, aquel hotel no era como para hacerle la ola; pero Hemingway se las apañaba para pillar la mejor comida y un 'brandy' potable.

Los otros huéspedes se despertaban con el olor a huevos, panceta y café que él preparaba en su habitación. El secreto era su buen rollo con los comisarios soviéticos: era el típico habitué que sabe cómo actuar bajo un bombardeo, dónde pillar el mejor bebercio y qué tono usar libando con forajidos. Esas tablas le sirvieron al macho alfa para ir acortando distancias con Martha, y como una cosa lleva a la otra, dos semanas después quitaron el polvo acumulado bajo el deseo.

Martha Gellhorn cubrió algunos de los conflictos más importantes del siglo XX, incluyendo la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam. Gellhorn siempre tuvo que convivir con la sombra del que fue su marido entre 1940 y 1945, Ernest Hemingway, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1954. El hecho de que fuera la única en dejar al reputado escritor, sumado a las dificultades que tenía una mujer en aquella época para ser corresponsal de guerra, hizo que su trayectoria profesional estuviera repleta de obstáculos.

El Desembarco de Normandía

A comienzos del verano de 1944, los aliados planeaban la invasión de Francia, dos millones y medio de hombres estaban listos en los puertos ingleses, pendientes del clima y las mareas. Esperando atravesar el Canal con ellos, tras pelear por un puesto, había más de 500 periodistas. Martha, como mujer y ocupando el segundo lugar después de Hemingway entre el personal de Collier's, no tenía derecho a un lugar en el frente.

Pero se las apañó para ir a Francia colándose de polizón en un barco hospital que ancló en la playa de Omaha. Era como el caballo del ajedrez, en cualquier momento podía dar un avance y llegar la primera. Vio los cadáveres que flotaban sobre las olas encrespadas, como "grises sacas hinchadas", y otras atroces imágenes en aquella playa atroz.

Tropas estadounidenses desembarcan en la playa de Omaha el Día D.

Gellhorn se jugó la vida en la costa norte gala con el propósito de contar a sus conciudadanos lo que sucedía allí con sus hijos, nietos, sobrinos, amigos, maridos y novios. Y cerca de la orilla observó lo que perdían los soldados durante su avance o cuando saltaban por los aires alcanzados por los disparos de los alemanes y allí pudo comprobar el valioso botín personal que portaban: paquetes de cigarrillos, biblias, libretas, cepillos de dientes, cuchillas de afeitar, cartas y muchas fotos.

Quería que su crónica del desembarco fuese la primera que llegara a América, y lo consiguió, pero no fue publicada. Solo apareció un tiempo después, bastante cercenada, además, y cuando ya no interesaba, ya que el texto había quedado eliminada de inmediatez, un elemento básico del periodismo.

Matrimonio con Ernest Hemingway

En 1936, Martha Gellhorn conoció a Ernest Hemingway en un bar de Key West, Florida. Ella era una corresponsal de guerra de 32 años que no se arredraba ante nada; él, un escritor ya mundialmente famoso y totalmente alcoholizado de 40. A pesar de ello se casaron. Duraron juntos cinco años, los justos para que Martha Gellhorn se diera cuenta de que Ernest Hemingway era un genio, pero también un auténtico demonio.

Se dedicaron a escribir como galeotes y por las tardes jugaban al tenis, iban al Floridita de La Habana o a pescar marlines con pelotaris vascos exiliados. Pero el pájaro tenía mal vino y cuando pillaba una moña se comportaba como un capullo esférico, que lo vuelvas hacia donde lo vuelvas siempre se muestra igual de idiota. Una noche el energúmeno la abofeteó en el coche y ella respondió estrellando el Lincoln Continental contra un árbol. Salvo en momentos así, estaban más a gusto que si estuvieran en brazos.

Antes de partir, se casaron. Ella tenía 32 años y él 40. Acabada la ceremonia, cenaron alce asado y empezaron a organizar su viaje a los frentes de batalla en Extremo Oriente. Durante tres meses, mandaron crónicas desde China, Birmania, Filipinas y otras lejanías. Al regreso, solo vivieron juntos de manera intermitente y con una pasión 'low cost'. Años después lo que Martha recordaba del sexo con su semental era "el invento de excusas y, si eso fallaba, la esperanza de que pronto se acabaría".

En 1945 Gellhorn abandonó a Hemingway, tras una discusión en el hotel Dorchester de Londres. Hemingway nunca la perdonó. Para Gellhorn, Hemingway fue realmente una nota al pie. Había cosas más importantes a las cuales prestar atención. No necesitaba de muletas para transitar por el mundo.

¿Tuvo Hijos Martha Gellhorn?

Aunque Martha Gellhorn tuvo una vida rica y plena, no tuvo hijos biológicos. Sin embargo, en 1954, Gellhorn adoptó un niño huérfano italiano llamado Sandro, al que crio sola. Esta decisión refleja su compromiso con los derechos de los niños y su deseo de marcar una diferencia en el mundo.

Legado

Martha Gellhorn fue una periodista pionera que allanó el camino para las mujeres en el periodismo de guerra. Su valentía, su integridad y su talento la convirtieron en una de las voces más importantes de su época. A pesar de los obstáculos que enfrentó, nunca renunció a su pasión por contar la verdad y por defender a los oprimidos.

Gellhorn fue una gran periodista y una aceptable novelista, que cubrió varios frentes de combate durante la segunda guerra mundial, y en otros teatros de guerra y de paz. Es difícil disputarle el título de la mejor foreign correspondent que tuvo Estados Unidos. Inclusive se negó a hablar de Hemingway durante entrevistas.

Tabla Resumen de la Vida de Martha Gellhorn

Acontecimiento Año
Nacimiento 1908
Matrimonio con Ernest Hemingway 1940
Desembarco de Normandía 1944
Adopción de Sandro 1954
Muerte 1998

40: Martha Gellhorn, la periodista de guerra más importante del siglo XX

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