Marta Gayá, nacida en 1948 en Mallorca, es una figura clave en la vida del rey Juan Carlos I. Su relación ha sido objeto de interés público durante décadas, marcada por la discreción y la lealtad. A continuación, exploramos la biografía de esta enigmática mujer y su impacto en la monarquía española.
Juan Carlos I, figura central en la vida de Marta Gayá.
Primeros Años y Educación
Marta Gayá es hija del empresario hotelero mallorquín Fernando Gayá, uno de los más importantes de la isla balear. Su padre fue dueño del Hotel Villamil, en Peguera, y director de una fábrica de cementos y hormigón. Marta estudió Decoración e Interiorismo en Barcelona, tras asistir al Colegio del Sagrado Corazón de Palma, donde se relacionó con la alta sociedad de Mallorca.
Matrimonio y Vida Social
Durante cuatro años, Marta estuvo casada con el ingeniero Juan Mena, quien trabajaba para su padre. No tuvieron hijos y se divorciaron por mutuo acuerdo. Tras su divorcio, Marta se movió en la alta sociedad española, frecuentando el Sporting Club de Mallorca y entablando amistades con figuras como Marta Girod y Rudy Bay.
El Encuentro con el Rey Juan Carlos I
Marta Gayá y el rey Juan Carlos I se conocieron en 1987 en una fiesta organizada por el príncipe georgiano Zourab Tchokotua en el 'Club de Mar' de Palma de Mallorca. Según Pilar Eyre, el rey Juan Carlos tuvo un flechazo y le pidió a su amigo Zourab Tchokotua que se la presentara. En esta discoteca, Marta estuvo trabajando como relaciones públicas y acababa de divorciarse cuando ella y el padre de Felipe VI se conocieron.
Mallorca, lugar clave en la relación entre Marta Gayá y Juan Carlos I.
La Relación con Juan Carlos I
La relación entre Marta Gayá y Juan Carlos I se hizo pública en 1992, cuando apareció en la portada de la revista 'Época' como "la dama del rumor". El CESID grabó una conversación en la que el Rey confesaba su amor por Marta, lo que causó turbulencias en la Casa Real. A pesar de ello, su amistad perduró a lo largo de los años.
Pilar Eyre asegura que Marta Gayá vive en Suiza con el rey Juan Carlos: "Creo que es su auténtica esposa". Desde el año 2007, Marta Gayá está instalada en Suiza, hasta allí se ha desplazado regularmente el emérito para visitarla. Sin embargo, la decoradora tiene también un piso de casi 200 metros cuadrados en Palma de Mallorca, ubicado frente al paseo marítimo. En este mismo año, según cuenta Pilar Eyre, Juan Carlos le regaló a Marta un “elegante apartamento” en Cologny, que es una comuna suiza del cantón de Ginebra.
Eyre:"La tristeza de Marta cada vez es más avasalladora. Se siente muy sola porque su familia no le habla y la sociedad balear le da de lado. Y sabe que el Rey nunca le va a pertenecer completamente. Tenía solo 34 años cuando lo conoció y cuando él le dijo: “Júrame que no vas a quedarte embarazada”, ella asintió porque lo quería tanto que estaba dispuesta a todos los sacrificios. En aquel momento no puede más y los psiquiatras determinan que debe ingresar en una clínica para someterse a una cura de sueño. En España es impensable porque la prensa está cada vez más descontrolada, y al final le proponen ir a Suiza a curarse de la depresión".
Explica Eyre que antes que Corinna Gayà habría sido motivo de divorcio del rey: "Cuando Marta se cura y regresa a Baleares, está contenta porque sabe que su futuro va a cambiar. No se casará con Juancho, pero será su mujer ‘in pectore’ y él atenderá a sus necesidades afectivas y económicas, algo que a ella no le preocupa porque el dinero no le importa. En una fiesta que convoca a toda la sociedad balear acude muy guapa y con un brillo nuevo en los ojos. Sofía la detesta por encima de todas porque ve a Marta como una usurpadora. No solo le ha hurtado a su marido en el pasado, sino en el presente, desde hace cuarenta años Marta es su fiel compañera, la que ha sido al fin aceptada por todos, incluso por sus propias hijas, Elena y Cristina".
Marta Gayá, una figura discreta pero influyente en la vida del rey Juan Carlos I.
Discreción y Lealtad
Marta Gayá se ha caracterizado por su discreción y lealtad hacia el rey Juan Carlos I. Nunca ha concedido entrevistas ni aceptado propuestas para escribir su historia. Se ha mantenido a su lado en tiempos de soledad, siendo una amiga fiel y compañera. Esta discreción la diferencia de otras figuras como Corinna Larsen, y ha sido valorada por la Casa Real.
Vida Actual
Actualmente, Marta Gayá reside principalmente en Suiza, aunque también tiene un piso en Palma de Mallorca. Es ciudadana suiza y pasa parte del año en Gstaad. A pesar de su discreción, ha sido vista en eventos sociales y se mantiene en contacto con el rey Juan Carlos I, visitándolo en Abu Dabi y Suiza.
La vida personal del Juan Carlos I vuelve al foco de los medios. Una vez más la periodista Pilar Eyre ha destapado los planes privados del rey: «Cada vez la cuesta más arrancarse de la amable compañía de Marta» escribe para Lecturas. El 19 de marzo publicó esta y otras afirmaciones sobre la relación del Emérito con Marta Gayá, que han revolucionado la actualidad en los medios especializados en la vida de las celebridades. Su amistad ha cumplido 45 años y merece un repaso por las idas y venidas, regalos y momentos clave que definieron sus vidas. Cómo será la conexión entre estos dos personajes que la periodista ha publicado lo siguiente: pasan juntos todo el tiempo que pueden en Suiza, el Rey ha arreglado el futuro económico de Marta cuando éste falte, y ha pedido el apoyo de las infantas para acompañarla cuando llegue el día de su marcha.
Este año se cumplen cuatro décadas y un lustro desde el primer encuentro de Juan Carlos y Marta Gayá, que se explica en detalle más adelante. Tantos años después, el Rey está dispuesto a pasar sus últimos días con ella y parece que el interés es mutuo. El primero encuentro de la pareja ocurrió de forma casual en una discoteca de Mallorca. Era el año 1980 el ya proclamado Rey era un asiduo de la sala nocturna del Club de Mar de Palma. Estaba casado con la reina Sofía desde 1961 y ya habían nacido sus tres hijos, las infantas Elena y Cristina y el ahora rey Felipe VI, pero no fueron motivos suficientes para que desarrollara el gusto por otras mujeres de su entorno. Aquella noche se fue a fijar en una mujer «morena, alta y atractiva que se movía por la discoteca con familiaridad», como describen en El mundo. Era Marta Gayá. Natural de Mallorca, de familia acomodada, decoradora de interiores, divorciada de Juan Mena y con suficientes amigos en común con el monarca como para organizar un encuentro privado al día siguiente.
La mañana posterior a este flechazo se encontraron en el hotel Formentor, al norte de la isla, para tomar algo juntos. Quisieron compartir el plan con tres carabinas: Pepe Oliver, gerente de la discoteca, Vicky Flores Estrada y su hermana Begoña, que fue novia de Alfonso Cortina. Después de este aperitivo la pareja estableció una amistad que no se rompería ni con el paso del tiempo ni con la presencia de otras amantes en la vida del monarca. Juan Carlos I y el rey Felipe VI. El propio Rey confirmó el idilio en una conversación con un amigo, descubierta por el CESID -ahora reemplazado por el CNI-. Refiriéndose a Marta Gayá decía: «Nunca había sido tan feliz».
Durante años compartieron largas tardes de navegación en el Fortuna, llamadas diarias por teléfono y encuentros en el piso de ella en el Paseo Marítimo o en la misma Zarzuela. Acudían juntos a fiestas y cenas que llegaron a la prensa nacional e internacional. Entonces ya se recogían las numerosas citas de Juan Carlos y Marta y se hablaba de la «corte mallorquina» para hablar de los amigos que les acompañaban a estos eventos, cubriendo a la pareja ante el público. Marta Gayá en una imagen de archivo.
Algunas personas fueron fundamentales para el desarrollo de esta amistad. En especial Pilar Eyre menciona al piloto Rudy Bay, su pareja Marta Girod, Tchokotua y su mujer Marieta Salas. En 1992, la primera pareja sufrió un accidente de coche mortal que llevó a su amiga Marta Gayá a una depresión. Juan Carlos I dejó en la capital sus compromisos para acompañar a su amiga en este trance. Se recuerda que aparcó asuntos tan importantes como la sustitución del ministro Fernández Ordóñez o el último cumpleaños de Don Juan de Borbón, antes de su fallecimiento en 1993.
Otras mujeres pasaron por la vida del monarca, mientras mantenía su matrimonio con Sofía para la buena imagen pública de la corona. Marta nunca habló en público de esta relación, algo que sí hicieron otras como Corinna Larsen, Queca Campillo y, recientemente, Bárbara Rey. La compañía y discreción de la mallorquina fue recompensada de forma económica en 2017. El emérito entregó un millón de euros a su amiga, un cheque que recogió de forma personal en el Banco Mirabaud de Ginebra. El Rey también había puesto a su nombre un ático en el barrio madrileño de Chamberí, el de Mallorca y otro en la ciudad suiza de Ginebra. Gayá reside en esta última propiedad y sus largas estancias allí le ganaron la residencia del país alpino. El rey Juan Carlos en la entrega de premios de una regata en Sanxenxo, septiembre de 2024.
Ahora tienen 87 y 77 años de edad y su relación sigue activa como en los primeros años. En 2017 se filtró una imagen de la pareja en un evento privado en Irlanda. En 2021, otra imagen les volvía a delatar. Se había reconocido a Marta Gayá en las cercanías de la residencia de Juan Carlos en Abu Dabi. Estas fotos casi son frustradas por agentes de seguridad, pero se salvaron y son la prueba de que el Emérito mantiene el contacto con esta personalidad. Las últimas declaraciones de Pilar Eyre siguen esta línea, y adelantan que Marta será la acompañante del rey en sus últimos años de vida.
Durante muchos años, el nombre de Marta Gayá circulaba por los sectores del poder por su relación afectiva con don Juan Carlos, jefe del Estado. La primera vez que se publicó su nombre y una foto fue en la revista 'Época', en 1992, bajo el titular 'La dama del rumor'. Más tarde, la revista 'Tiempo' daría más datos de esta enigmática mujer por la que don Juan Carlos llegó a plantearse el divorcio de doña Sofía. El CESID grabó una conversación entre don Juan Carlos y su íntimo amigo Josep Cusí donde le comentaba lo enamorado que estaba y lo feliz que le hacía Marta. Muchos años después, en 2017, esta confesión se filtró y se supo de ese gran amor entre la dama de Mallorca y el Rey emérito.
Don Juan Carlos y Gayá comenzaron su relación en 1990, en Palma de Mallorca. Ella era hija del empresario y hostelero Fernando Gayá, propietario del hotel Villamil, en la zona turística de Peguera. En los 70 se casó con el ingeniero malagueño Juan Mena, pero el matrimonio duró muy poco y nunca más volvería a pasar por el altar. Entre su círculo de amistades se encontraban Marieta Salas y Zourab Tchokotua, amigos a su vez del rey Juan Carlos, que organizaban unas fastuosas fiestas en su casa de verano de Sa Mola. Fue en ese entorno donde se estrechó la amistad entre ambos.
Ha pasado más de un cuarto de siglo de ese primer encuentro en 1990 facilitado por el príncipe Tchokotua. Pasó de ser el 'amour fou' del jefe del Estado a una relación profunda de amistad que se ha mantenido a lo largo de todos estos años, incluso cuando irrumpió Corinna Larsen en la vida amorosa del monarca. Hubo cierto distanciamiento por parte de la mallorquina, que por intuición sabía que esa relación acabaría mal, como así fue.
La reina Sofía y el rey Juan Carlos I en 1992.
La diferencia entre una y otra fue la discreción. No ha querido protagonismo y las veces que ha viajado a Abu Dabi lo ha hecho de la manera menos llamativa. La última ha sido para festejar el cumpleaños de don Juan Carlos. Una fiesta de aniversario que, como ya adelantamos en Vanitatis, no era la gran fiesta, sino una celebración reducida con familia directa y los amigos de siempre como es el grupo gallego y la propia Marta Gayá, que viajó directamente desde Suiza, donde pasa parte del año al tener residencia en ese país. Reside en Gstaad (aunque otras informaciones periodísticas revelaron que paga sus impuestos en Ginebra) y pasa parte del verano en Palma de Mallorca. De hecho, la última vez que don Juan Carlos viajó a Sanxenxo lo hizo con parada en Ginebra, donde quizá pudo ver a esta gran amiga fiel.
En Palma tiene un piso de 190 metros cuadrados cerca del paseo marítimo y dos plazas de aparcamiento. También varias empresas También mantiene varios intereses en España. En Palma de Mallorca posee un piso de 190 metros cuadrados muy cerca del paseo marítimo y dos plazas de aparcamiento. Hace años vendió un chalé en Es Capdellà, de herencia familiar. También vendió el barco a motor que tenía cuando acabó su relación con el monarca.
Nunca ha bajado su ritmo de vida. En 2007 se instaló definitivamente en Suiza, donde alguna vez la ha visitado el antiguo monarca. En los últimos tiempos se les ha visto juntos en Irlanda, en 2017, cuando ambos acudieron a la apertura de una iglesia restaurada por un amigo común. También aparece como accionista de varias empresas inmobiliarias que le gestionan terceros.
El Rey nunca fue discreto con sus historias sentimentales; Marta Gayá todo lo contrario. "Supo mantenerse al margen de ese club de la vanidad que rodeaba a don Juan Carlos en sus veranos mallorquines y que tanto daño han hecho a la monarquía", explican amistades que conocen bien la vida de la que fuera amor secreto del emérito y que han compartido el cumpleaños en Abu Dabi. Su lealtad ha pasado ya todas las pruebas, solo se le conoce un desliz durante una fiesta, cuando en una conversación con sus amigos se refirió al Rey como "Juancho", lo que desvelaba el grado de intimidad que había entre ellos.
Según relata esta misma fuente, "Marta nunca necesitó pedir favores como hacían otros y al no ser ambiciosa tampoco reclamaba posición social (que ya la tenía) ni chanchullos para aumentar su patrimonio, que siempre ha sido boyante. Y quizá lo más importante es que le horrorizaba figurar y eso le ha servido para ser invisible mediáticamente. Aunque nunca se ha escondido ni ha dejado de frecuentar a sus amigos, algunos de ellos también lo han sido del Rey".
En los años de su relación, el único que se atrevió a dar un toque pidiendo prudencia fue el general Sabino Fernández Campo, que ejerció de Pepito Grillo hasta que lo despidieron como jefe de la Casa Real. El "cuidado, Majestad" que imploraba el militar no sirvió para mucho y don Juan Carlos continuó su romance, que no se vio alterado ni trascendió al gran público gracias a que, en aquellos años, las historias sentimentales del emérito se consideraban un asunto de Estado.
Entonces se cuidaban sus deslices amorosos, aunque gracias a Felipe González se supo que el Rey no pudo firmar el nombramiento de un ministro "porque no se encontraba en España". Efectivamente, al cabo del tiempo se supo que don Juan Carlos se encontraba con Marta Gayá en Suiza. Ahí quedó la anécdota para la posteridad de esa relación amorosa ahora actualizada por el cumpleaños del ex jefe del Estado.
Durante muchos años, el nombre de Marta Gayá circulaba por los sectores del poder por su relación afectiva con don Juan Carlos, jefe del Estado. La primera vez que se publicó su nombre y una foto fue en la revista 'Época', en 1992, bajo el titular 'La dama del rumor'. Más tarde, la revista 'Tiempo' daría más datos de esta enigmática mujer por la que don Juan Carlos llegó a plantearse el divorcio de doña Sofía. El CESID grabó una conversación entre don Juan Carlos y su íntimo amigo Josep Cusí donde le comentaba lo enamorado que estaba y lo feliz que le hacía Marta. Muchos años después, en 2017, esta confesión se filtró y se supo de ese gran amor entre la dama de Mallorca y el Rey emérito.
📌Marta Gayá, El Gran Amor Del Rey Juan Carlos I
Tabla Resumen de la Vida de Marta Gayá
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Nombre Completo | Marta Gayá |
| Fecha de Nacimiento | 1948 |
| Lugar de Nacimiento | Mallorca, España |
| Padre | Fernando Gayá (empresario hotelero) |
| Educación | Decoración e Interiorismo en Barcelona |
| Matrimonio | Juan Mena (divorciada) |
| Relación con Juan Carlos I | Desde 1987 |
| Residencia Actual | Suiza y Mallorca |
