¿Qué hace que una estrella de cine, un cantante o un político se convierta en mito? Para algunos es una carrera fulgurante truncada por una muerte prematura y para otros todo un misterio. Lo que está claro es que cuando un personaje ha desaparecido y ya se le ha mitificado suelen surgir leyendas alrededor de su vida y milagros.
Entre las más conocidas figuran la criogenización de Walt Disney o la reiterada afirmación de que Elvis Presley sigue vivo. No es extraño que los mitómanos acudan como moscas sobre la miel a investigar y en ocasiones a aumentar la leyenda- sobre la vida de sus artistas preferidos. Así surgen los imitadores de el rey o quienes creen en la maldición que según otra de esas leyendas urbanas había caído sobre el coche en el que falleció el jovencísimo James Dean.
Leyendas urbanas a parte, los escarceos amorosos de esos ídolos acaban por salir a la luz y convertirse en parte del mito. Así, el affaire entre Marilyn Monroe y John Fitzgerald Kennedy a principios de los años cincuenta es un hecho comprobado.
Lo que ya no está tan claro es que de esos encuentros pudiera surgir un vástago. Y es que John R. Burton, un americano de 53 años, afirma ser el hijo nacido de la relación entre el político y la diva cinematográfica. Dice John que sus apellidos reales eran Fitzgerald Kennedy, igual que su padre, pero tras el asesinato de éste, dejó de utilizarlos.
A pesar de que éstos han rechazado el caso porque lo consideran una causa frívola, el demandante sigue en sus trece con la afirmación de que sus padres biológicos eran Monroe y Kennedy. Dice de ellos en declaraciones al rotativo británico que fueron unos padres fantásticos y que no habría podido elegir nada mejor. Aunque de ser cierta su historia tampoco pudo haberlos disfrutado en demasía, ya que él nació en 1955, Marilyn murió en 1962 y Kennedy sería asesinado tan solo un año después, es decir cuando Burton contaba con apenas ocho años.
El Proceso Judicial
Cuando le preguntan por qué ha esperado 45 años para sacar a la luz esta historia dice que porque uno espera que la gente haga las cosas bien y ellos no lo hacen. El demandante esperaba que el estado le reconociera y le otorgase lo que considera suyo, pero no ha sido así, según opina porque es una forma más de llevar a cabo lo que denomina una vigorosa defensa en contra.
Por su parte, la corte Federal de Manhattan intenta frenar los intentos de Burton porque podría tratarse de un cazafortunas en pos de la herencia de John Fitzgeral Kennedy. Sea por el interés que despierta una fortuna tan cuantiosa o porque reclama lo que es suyo, es cierto que de demostrarse que todo es cierto tendría acceso a una importante cantidad de dinero.
Pero Burton no tiene miedo a nada. Incluso ha solicitado al juzgado una prueba de ADN con la que pretende validar sus argumentos, ya que tampoco puede aportar recuerdos familiares como fotografías.
Pero la familia Kennedy se opone a través de Susan Frunzi, una abogada de Edwin Schlossberg y Martin Edelman. Schlossberg tiene además buenas razones para trabajar a fondo en este caso, ya que está casado con Caroline Kennedy, la única hija legítima que queda viva del que fuera presidente de Estados Unidos. Dicen que es un es un caso frívolo pero que esta no sería la primera vez que la gente ha tenido litigios frívolos contra esta familia.
LA HISTORIA DE MARILYN MANSON | DOCUMENTAL
Paris Jackson sigue en el centro de la polémica. Paris Jackson nació en el vientre alquilado de la dermatóloga Debbie Row, quien fue asistente personal del "rey del pop"y que aceptó ser la madre de su hija luego de un trato económico. Tras años de distanciamiento, en los últimos meses ambas, madre e hija, habría retomado el contacto y se las ha podido ver juntas varias veces.
El Caso de Marcos Lester y Michael Jackson
Hace apenas un mes, el actor británico Marcos Lester saltó a la palestra por asegurar ser el padre biológico de los tres hijos de Michael Jackson, y estar dispuesto a hacerse la prueba de ADN. Lester, que fue amigo del 'Rey del pop', afirma que en 1995 éste lo llamó para que le donara esperma.
El Destino Post Mortem de las Estrellas
No menos extraño fue el destino post mortem de Charles Manson, muerto en noviembre de 2017. Su cadáver tuvo que esperar cuatro meses en el depósito a que la justicia tomara una decisión. ¿A quién pertenecía el fiambre? «Es un caso muy raro, parece un circo», comentó el fiscal después de que apareieran al menos cuatro personas que lo reclamaban: un nieto, dos supuestos hijos y otro supuesto heredero que tenía la costumbre, o el vicio, de cartearse con el asesino en serie más famoso del siglo XX.
¿Y para qué querían el cuerpo? Unos decían que para enterrarlo y otros que lo incinerarían, pero resultaba difícil creerlo. Al final, el premio fue para Jason Freeman, el nieto, que cumplió su palabra e incineró al abuelo. Antes, eso sí, la web TMZ publicó una imagen del criminal en su ataúd y una bonita anécdota final: cuando las personas más cercanas al difunto acudieron a un bosque para esparcir sus cenizas, un golpe de viento hizo que volvieran contra ellos, casi como si el cosmos se las escupiera a la cara o como si el viejo asesino no quisiera marcharse del todo.
Einstein y Manson, dos mitos de la cultura popular, símbolo el primero de la inteligencia y el genio, símbolo el segundo del crimen y la maldad. Ambos unidos por un destino común: convertirse en reliquia u objeto de deseo también tras la muerte, en fetiche, mercancía o motivo de oscuras transacciones. Ser expoliados o secuestrados, profanados o exhibidos, según el caso, de la forma más impúdica y en contra de su voluntad. Como Chaplin. Como Elvis. Como Marilyn, Natalie Wood, William Holden o cualquier otro «cliente» de Thomas T. Noguchi, conocido como el forense de las estrellas.
Y como si a pesar de los milenios de civilización que soportamos sobre nuestras espaldas y de la gracia que nos hacen, por ejemplo, las viejas reliquias del cristianismo, aún siguiéramos atados al despojo y al culto funerario, a cierta pulsión necrófila. En este sentido, la cultura del espectáculo no habría inventado nada, tan solo habría encontrado un nuevo nicho -nunca la palabra pareció tan apropiada- de mercado, nuevas formas de rentabilizarlo o nuevos ídolos a los que reverenciar. Del brazo incorrupto de la santa a los sesos del premio nobel sin transición posible. Qué maravillosas y patéticas bestias somos.
El Cerebro de Einstein y Otras Curiosidades
La autopsia del científico tendría que haberla practicado el doctor Harry Zimmerman, pero le resultó imposible desplazarse desde Nueva York a Princeton, donde estaba el cuerpo. Así que el encargo cayó en Thomas Harvey, patólogo licenciado en Yale que no dudó un segundo al hacer su trabajo: extrajo el cerebro de Einstein y lo pesó -era un poco pequeño: 1225 gramos-, lo fotografió desde todos los ángulos posibles y lo partió en más de doscientos cuarenta cachitos que metió en formol.
A pesar de que no tenía la autorización de la familia, llegó a una especie de acuerdo con ellos por el que se comprometió a estudiar el encéfalo y a publicar sus conclusiones. Nunca lo hizo y lo más probable es que fuera porque carecía de la preparación necesaria. Más difícil de justificar resulta que un buen día decidiera llevarse el cerebro a su casa, motivo por el que acabó siendo despedido. Allí permaneció durante décadas, metido en dos botes de cristal como los que se utilizan para guardar galletas.
En 1996, Michael Paterniti contactó con él vía el escritor William Burroughs -sí, sí, el de Yonqui y El almuerzo desnudo- que había sido vecino del médico en Kansas. Harvey tenía ya más de ochenta años, había perdido la licencia para ejercer la medicina y trabajaba como operario en una fábrica de plásticos por ocho dólares la hora. El cerebro, eso sí, seguía en perfecto estado de conservación. No lo había vendido ni se había prestado a comerciar con él, a pesar de las múltiples ofertas que recibió y de su precaria situación financiera.
Quien no lo crea, o quien busque una experiencia realmente friki, puede buscar el vídeo en internet. Tres años después, Harvey y Paterniti cruzaron todo Estados Unidos con el cerebro para visitar a Evelyn Einstein. Experiencia que Paterniti contó en el libro Viajando con Mr. Los ojos, por cierto, también se extrajeron durante la autopsia y se los quedó Henry Abrams, oftalmólogo del científico.
Profanación y Secuestro: El Caso de Charlie Chaplin
Lo de Charlie Chaplin, en cambio, no fue nada personal. No hubo admiración, respeto ni cariño. Tampoco curiosidad científica. Se trató de una profanación en toda regla y un secuestro. Roman Wardas y Gantscho Ganev, dos mecánicos en paro, solo buscaban dinero.
«Charlie hubiera pensado que esto es ridículo», dijo Oona O’Neill, la viuda, al enterarse de que unos chalados habían desenterrado el cuerpo de su marido, muerto dos meses antes, y se lo habían llevado. Aunque algo había que hacer, sobre todo porque los secuestradores se empeñaron en amenazar de muerte a los hijos pequeños de Chaplin, llamaban a cualquier hora poniendo voces ridículas para que no les identificaran y hasta mandaron una foto con la que pretendían demostrar que ellos en efecto habían robado el fiambre.
Tuvo que intervenir la policía suiza, país en el que ocurrieron los hechos y donde el cómico pasó sus últimos años de vida. Empezaron las negociaciones y el regateo, más como una forma de pillarles que otra cosa, y llegaron por fin a una cantidad que a ambas partes le pareció razonable: cien mil dólares.
El Misterio Alrededor de Elvis Presley
No está tan clara la historia de Elvis. Porque hasta existe una teoría de la conspiración: ¿de verdad intentaron robar su cuerpo o fue una artimaña para que las autoridades permitieran enterrarlo en Graceland?
Vayamos a los hechos: en la madrugada del 29 de agosto de 1977, dos semanas después de la muerte del rey del rock, la policía detuvo a tres hombres en el cementerio de Forest Hill, en Memphis. Su idea, supuestamente, era secuestrar el cadáver y pedir diez millones de dólares como rescate, y al peso quizá los hubiera valido, ya que el ataúd, más digno de un faraón que del rey, pasaba de los cuatrocientos kilos.
Este pequeño detalle resulta fundamental, ya que los hombres se presentaron sin ningún tipo de grúa o herramienta para llevar a cabo el trabajo. Más raro aún parece que fuera Ronnie Adkins, uno de los detenidos, quien llamó a la policía y a la prensa para informarles por adelantado de sus planes, con lo que les arrestaron nada más entrar en el cementerio.
Thomas T. Noguchi: El Forense de las Estrellas
Al menos Elvis se libró de caer en manos de Thomas T. Noguchi. Ejerció como forense del condado de Los Ángeles entre 1961 y 1982 y se hizo famoso por sus indiscreciones y por el tamaño de su ego, mayor incluso que el de muchas de las estrellas a las que conoció en la sala de autopsias: Robert Kennedy, Janis Joplin, Sharon Tate, John Belushi… Y, la más importante de todas, Marilyn.
Lo que escribió sobre su encuentro con ella parece casi una declaración de amor: «Era la primera vez que me sentía afectado por la visión de un difunto sobre la mesa de disección. Los patólogos forenses se habitúan a la muerte. Pero nadie hubiera podido mantenerse impasible ante la hermosa Marilyn Monroe».
Palabras que chocan aún más tras ver las fotos que se tomaron al finalizar la autopsia y que, por supuesto, se acabaron filtrando. O tras leer el análisis que realizó de su aparato digestivo y que no vamos a incluir aquí. El forense se justificaba por el interés público que tenían estas historias, aunque la prensa y quienes trabajaron con él le acusaban de querer ser más famosos aún que los famosísimos difuntos a los que abría en canal.
La muerte de William Holden, en noviembre de 1981, le puso en el disparadero. «El actor se corta la cabeza al caer borracho, según el informe forense», tituló Los Angeles Times, y todos se volvieron contra Noguchi porque filtró los detalles más truculentos, como la tasa de alcohol en sangre o que el cadáver se había pasado cuatro días tirado en el suelo de su casa sin que nadie le echara de menos ni se preocupara por él.
Y en menos de dos semanas, otra muerte aún peor y más escandalosa: la de Natalie Wood. Había también alcohol de por medio y un misterio del que aún hoy se sigue hablando: ¿se cayó sola del barco y se ahogó?, ¿la empujó alguien?, ¿se produjo una discusión antes de la caída? Se desataron todo tipo de rumores y la información que aportó Noguchi -en muchos casos, meras hipótesis-, en lugar de aclararlos, los multiplicó.
Crionización y el Respeto a los Restos Mortales
El caso de Ted Williams, uno de los mejores jugadores de béisbol de todos los tiempos, empezó mal desde el principio. O sea, desde el momento mismo del final, cuando expiró en julio de 2002. Y eso que él había expresado de forma muy clara su voluntad: quería ser incinerado y que esparcieran sus cenizas en los cayos de Florida donde solía pescar.
Pero John Henry, uno de sus tres hijos, fue más rápido que los demás y decidió congelarle. Extrajo también muestras de su ADN con la esperanza de obtener algún tipo de beneficio económico o clonarlo algún día. Bobby-Jo, otra de sus hijas, se opuso y comenzó la batalla legal.
Y más grave aún: comenzó el disparate. Lo de menos, en este caso, es si los herederos utilizaron un autógrafo firmado en una servilleta para simular que su padre había expresado unas últimas voluntades distintas de las ya conocidas, como sostienen algunos. Lo más tremendo fue la chapuza y el maltrato que sufrió el cadáver.
Objetos Íntimos y ADN en Subastas
Durante años, se rumoreó que la madre de Marilyn Manson había guardado su prepucio después de circuncidarle en la infancia. El músico no solo lo confirmó, sino que fue un paso más lejos y bromeó, o no, con la posibilidad de venderlo algún día si se le tuercen mucho las cosas: «Es una especie de salvavidas arrugado», dijo.
A Madonna, por el contrario, no le hizo ninguna gracia cuando en 2017 quisieron subastar objetos suyos tan íntimos como ropa interior usada o un cepillo con algunos pelos. «Es indignante y sumamente ofensivo que mi ADN pueda ser puesto a la venta», argumentó en una demanda.
La justicia paralizó la subasta hasta estudiar el caso, pero luego dio luz verde a la operación. Así que ya lo saben, si quieren un recuerdito de la cantante sin necesidad de que pase a mejor vida, pónganse en contacto con la casa de subastas Gotta Have Rock and Roll.
