Medina Azahara, una banda que fusionó los ritmos de Deep Purple o Rainbow con los del flamenco y el rock andaluz que encarnaba Triana, se despide tras casi cinco décadas de trayectoria, en 2026. De aquellos primeros años solo queda su cantante, Manuel Martínez Pradas (Posadas, Córdoba, 1951), al que acompañan el teclista Manuel Ibáñez (Córdoba, 1976), en el grupo desde 1999, y el guitarrista Paco Ventura Cano (Córdoba, 1966), en la banda de 1989.
Medina Azahara en concierto. Fuente: Wikimedia Commons
El Adiós de una Leyenda
Tras casi cinco décadas de trayectoria, en el que han firmado más de una veintena de discos y éxitos como 'Todo tiene su fin', 'Solo quiero respirar' o 'Palabras de libertad', en 2026 dicen adiós.
Este sábado 7 de febrero ofrecerán su último concierto en Navarra, en Baluarte (20 h., 41 y 46 euros).
Un Final Meditado
Siempre hemos sido un grupo de palabra, de cumplir lo que siempre decimos. Va a ser una despedida que llegará hasta noviembre, no hay vuelta atrás. Es una decisión meditada.
Es de suponer que son conciertos especiales...Tienen una carga emocional adicional. Va a ser un último concierto en una ciudad, casi más para la gente que para nosotros. Nuestro planteamiento es no pensar en lo que está pasando, simplemente dejarse llevar, estar en la carretera y hacer que cada una de las noches sea una ocasión que recuerde a la gente por la emoción de que es una despedida, y porque se hace un resumen de nuestra carrera. Queremos que sea una noche para recordar, que estén esas canciones que son más suyas que nuestras y que pasen una noche inolvidable.
Recuerdos de Navarra
Tenemos noches inolvidables en Pamplona. Parte de un directo que hicimos en 1997 fue grabado allí. Recordamos que la gente es súper cálida, muy emocional. Cada concierto nos contagiamos de esa emoción, de esa fuerza que tiene la gente en Pamplona. Tenemos grandes amigos allí que han estado con nosotros en el escenario, como Kutxi de Marea. También tengo una amistad enorme con Alfredo Piedrafita, de Barricada.
Medina Azahara en Pamplona. Fuente: diariodenavarra.es
La Fuerza en el Escenario
Todo lo contrario de lo que has dicho, porque nos sentimos con más fuerza que nunca. Nos sentimos realmente bien en el escenario y queremos que las despedidas sean de esta forma, que la gente recuerde a Medina Azahara pleno en el escenario, pletórico, con energía. No queremos dar ningún síntoma de pena ni de lástima, sino que la gente nos recuerde haciendo por bandera lo que siempre hemos sabido hacer, defender el directo. Estamos en un gran momento, sonando realmente bien y queremos que la gente nos recuerde de esta manera.
Van a acabar después de casi medio siglo de trayectoria. ¿Qué es necesario para esa longevidad: coherencia, flexibilidad?
Claves de la Longevidad
Lealtad, coherencia, la fe en lo que hemos estado haciendo desde el principio. No hemos sido un grupo que nos hayamos sumado a ninguna moda. Hemos visto pasar mil modas pasajeras que pasan y dejan un recuerdo efímero. Sí hemos ido evolucionando. Hay veces que hemos estado más unidos al flamenco, otras veces más a la música épica árabe o al rock progresivo, pero siempre hemos mantenido ese sello de identidad de nuestra tierra, de Andalucía, de Córdoba. Básicamente, la clave es ser fieles a todo lo que hemos creído desde el principio y, por supuesto, la lealtad hacia el público, que nos la devuelven de forma increíble.
Medina Azahara, cuando subimos al escenario, siempre hemos dado el 100% y eso la gente lo capta. Ha sido ese elixir que nos ha ido manteniendo y nos ha llevado volando hasta casi 50 años después de aquel Paseo por la mezquita.
El Rock Andaluz Sigue Vigente
Sigue, y no solo por el recuerdo y el legado musical de grupos como Triana o Medina Azahara, sino que hay gente que ve el rock andaluz a su manera. Están surgiendo bandas como La Plazuela y otras que lo llevan a su terreno, a su forma de ver la música hoy en día, fórmulas totalmente plausibles. Pienso que no se va a perder nunca. Hay gente que quiere mantener ese legado de su tierra, esa esencia musical a la hora de componer, de hacer temas. Hasta han podido animar la fusión que ha vivido el flamenco con otros ritmos. Lo mejor de cada estilo ha salido por la mezcla y con el flamenco ha pasado igual. Ketama , por ejemplo, unió el flamenco con el jazz o con la bossa nova, otros lo ha llevado un poco más al pop. El flamenco es una música madre en la que se pueden mezclar y experimentar. Hay gente que lo ha hecho realmente bien.
Lo Mejor y lo Peor de Ser Músico
Todo es bueno. Nos encanta componer, hacer discos. Quizás la parte más divertida y reconocida es estar en el escenario, tocando esa música en directo. Sí pueden resultar un poco más cansados los viajes, los kilómetros, pero realmente eso es parte de nuestra vida. Además, la carretera nos ha hecho pasar grandes momentos, conocer un montón de lugares increíbles y hacer amigos, no solo aquí, sino en Londres, Nueva York, Los Ángeles, San José, toda la costa oeste de EE UU... Ha sido una experiencia increíble.
El Legado de Medina Azahara
No solo dentro de 10 años, sino de 20 o 30. Los chavales que están ahora viniendo a nuestros conciertos van a decir a su hijo: “No sabes cómo era Medina Azahara, un grupo increíble que lo daba todo en el directo, que hicieron cosas increíbles haciendo rock andaluz, rock de su tierra”. No va a haber nunca un grupo tan fiel a su estilo como ha sido Medina Azahara.Ese es el legado que podemos dejar: la fidelidad, la forma de hacer música y los conciertos directos.
Manuel Martínez, el líder de 73 años. La verdad es que se quedó corto en todos los sentidos el concierto de presentación en Bilbao del disco doble de 23 canciones nuevas titulado ' ... El sueño eterno' y editado el 30 de noviembre de 2023 por Medina Azahara (Córdoba, 1979), el quinteto de rock andaluz liderado por el incombustible Manuel Martínez Pradas, un cantante de 73 años ya. Las luces fueron a todas ídem insuficientes (cinco foquitos cenitales sobre la escena; ah, la banda estaba dispuesta en dos filas y a veces a la segunda no se la distinguía), el volumen tuvo nula pegada (ya saben: el limitador que salta a los 87 decibelios en el Campos), hubo poca claridad de la instrumentación (a veces parecía que los estabas oyendo por una televisión), y encima los oficiantes, como se oían por auriculares, no disponían de amplificadores en escena, con lo que motiva a un músico sentir la fisicidad que expelen los bafles.
Manuel Martínez Pradas. Fuente: cordopolis.es
Cantante de rock, integrante del grupo Medina Azahara. Nacido en Posadas en el año 1951, hijo de padres malenos. A los 9 años se va a vivir a Córdoba con su familia. Desde pequeño empezó a sentir la afición por la música, la composición y la voz. Así, con 12 ó 13 años, su distracción favorita era imitar junto a sus amigos a Los Beatles, Bill Haley, y otros grupos rockeros de la época. Todavía los instrumentos no habían llegado a sus manos; la mímica los suplía, hasta que con 15 años y en Valdeolleros, los muchachos encontraron un mecenas que instalaba una marca de puertas: Suemad.
Durante toda su vida ha ido creando varios grupos de música y viajando por distinto lugares del mundo. Entre agosto y septiembre de 1979, se graba su Paseando por la Mezquita; quizá el emblema de aquel grupo incipiente que irrumpe con un éxito rotundo en el panorama del Rock nacional, con un sello exclusivamente andaluz.
Comienza el camino, siempre ascendente, de este conjunto que sigue siendo leyenda, tal vez porque su origen está impregnado de todos y cada uno de los componentes genuinamente cordobeses: la mezcolanza del sentir y saber popular; las raíces multiculturales, la esencia trimilenaria, el latir de la espiritualidad, los paisajes irresistibles de Córdoba y los sugerentes susurros de una rebeldía feroz.
Con Manuel Martínez como icono, Pablo Rabadán, Miguel Galán, Manuel y José Antonio Molina hicieron lo que sólo en esta ciudad se podría gestar: un Rock en la línea más dura de la música, impregnado de la corriente más lírica de la poesía; hicieron Medina Azahara, y llevaban implícito en su nombre todo lo que su ciudad representaba, y lo mostraron al mundo. Y el mundo, una vez más, sucumbió a lo que Córdoba tenía que decir.
La familia “medinera” está desolada por la reciente pérdida, con solo 58 años, de José Luis Nieto Ramírez. Este vecino de la aldea de La Pedriza estaba considerado como el seguidor número 1 en la provincia de Jaén de la mítica banda Medina Azahara. De hecho, comenzó a seguir a la banda prácticamente desde los orígenes, en 1979, cuando él era muy joven. Su muerte ha suscitado una enorme reacción a través de las redes sociales. Incluso el cantante del conjunto cordobés, Manuel Martínez Pradas ha dirigido un mensaje a sus allegados para transmitirles su pésame.
El entierro de Nieto, que era una persona muy querida por su carácter afable y su predisposición a colaborar en lo que se le requiriera, se convirtió en una multitudinaria expresión de tristeza colectiva.
Uno de sus hijos, Beltrán Nieto Lozano recuerda que su padre ya empezó a seguir a Medina Azahara cuando era un grupo poco conocido, por ejemplo en una actuación en el Salón Felipe de Mures y que recuerda su llanto, cuando era un niño, al no poder entrar en un concierto ofrecido en Alcalá la Real.
Aparte de poseer un enorme repertorio de casetes y discos en diversos formatos, en los últimos años, el difunto acompañó al grupo por las provincias de Jaén, Granada y Córdoba, mientras se lo permitió su enfermedad. José Luis Nieto inculcó el “gusanillo” por este tipo de música a su esposa, María Mercedes Lozano Lozano, y a sus hijos, José Luis y Beltrán. De hecho su nieto, el pequeño Bruno es ya la tercera generación de “medineros”.
Nieto Ramírez estuvo muy implicado en la presencia de la banda en Alcalá la pasada Real Feria de San Mateo. De hecho, aparte de pegar carteles en varios municipios y de participar en las reuniones preparatorias, disfrutó del directo en la caseta municipal y de la presentación del libro con la biografía de Manuel Martínez, al que conocía personalmente.
Por otro lado, familiares y amigos desean ofrecerle un homenaje esta primavera para el que pedirán colaboración al Ayuntamiento y el colectivo musical Sacamoños, al que estaba muy ligado el difunto, quien poseía canal propio en Youtube.
