Inducción al Parto: Miedos, Necesidades y Procedimientos

En la recta final del embarazo, a 1 de cada 5 mujeres se le recomienda una inducción al parto. Este procedimiento médico tan común permite desencadenar el parto. Sin embargo, sobre él corren muchos mitos y prejuicios. Los sentimientos de las mujeres cuando se les informa de que es necesario realizar una inducción al parto son a menudo de miedo y desconfianza.

Es importante entender que la gestación es una situación única en la salud humana, ya que dos personas (madre y feto) dependen una de la otra, y a veces lo que es más beneficioso para una no lo es tanto para la otra. En obstetricia, nos encontramos siempre con el dilema de proteger al máximo la salud de las dos personas, madre e hijo.

¿Qué es el miedo?

Según el diccionario de la Real Academia Española (DRAE), el miedo es la <>. El vocablo procede del latín metus, que tiene significado análogo. El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.

Desde el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie. Desde el punto de vista psicológico, social y cultural, el miedo puede formar parte del carácter de la persona o de la organización social. Se puede por tanto aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos, se relaciona de manera compleja con otros sentimientos (miedo al miedo, miedo al amor, miedo a la muerte) y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura.

El miedo produce cambios fisiológicos inmediatos: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión arterial, la producción de adrenalina, la glucosa en sangre y la actividad cerebral, así como la coagulación sanguínea. El sistema inmunológico se detiene (al igual que toda función no esencial), la sangre fluye a los músculos mayores (especialmente a las extremidades inferiores, en preparación para la huida) y el corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células (especialmente adrenalina). También se producen importantes modificaciones faciales: agrandamiento de los ojos para mejorar la visión, dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz, la frente se arruga y los labios se estiran horizontalmente.

El miedo es en cierto modo algo aprendido, que por tanto, se puede <>: La información es una de las mejores armas contra el miedo.

¿Cómo afecta el miedo al parto?

El miedo al parto puede provocar problemas significativos durante el parto y el postparto. Además, el miedo tiene una relación más fuerte que el estrés con el dolor y la duración del parto. El miedo en el parto se ha demostrado que está también implicado en el 7-22% de las cesáreas electivas por parte de la madre, sin justificación médica, lo que aumenta la tasa de cesáreas . Numerosos estudios de diferentes países documentan los miedos que experimentan las mujeres durante el parto. Los miedos más comúnmente relatados fueron una vez más el miedo al dolor, sobre todo en partos inducidos, secuelas en la madre o el bebé y errores obstétricos.

¿Por qué tenemos miedo al parto?

  • Uno de los mayores temores es no saber a qué nos enfrentamos, el desconocimiento de una experiencia que nunca hemos vivido.
  • Por otra parte, hay miedos ancestrales que llevamos dentro de nuestro ser. El miedo a la muerte, el miedo al dolor, el miedo a perder el control de las situaciones, el miedo a lo desconocido...
  • El miedo al parto y al dolor del parto lo llevamos inculcado desde dentro en nuestra cultura. Ese ancestral mandato bíblico de <>, puede clavarse en la mujer como una sentencia fatal y generar un auténtico terror a lo que se pueda sufrir en el momento del parto.

¿Cómo vencer el miedo al parto?

La primera arma que puede tener una mujer para vencer el miedo es conocer a fondo el proceso de parto en toda su dimensión. Conocer físicamente el lugar donde se va a dar a luz, conocer la manera de proceder del personal que nos va a atender, sus protocolos, etc. va a contribuir muy favorablemente a disminuir el miedo al proceso de parto. Asimismo, la redacción de un plan de parto en el cual la mujer sepa de antemano que se van a respetar sus deseos respecto a cómo se quiere que acontezca este suceso, puede ser un elemento crucial para disminuir el umbral del miedo al parto.

Las variables más importantes para conseguir que el parto sea una experiencia positiva son que la mujer sienta que tiene el control y el apoyo de una comadrona. Por este motivo, en Suecia se puso en marcha un equipo de ayuda y apoyo psicológico a mujeres con especial miedo al parto denominado “Aurorateams”.

¿Cuándo es Necesaria la Inducción al Parto?

El parto a veces se tiene que programar y provocar. Es lo que los médicos llaman parto inducido. Pero a veces, el bebé se encuentra muy a gustito dentro de mami y no tiene ninguna prisa por salir, o surgen problemas y es necesario programar su nacimiento para un día determinado. Ocurre en un 20-25% de los partos.

Las causas más comunes son:

  • Ruptura de membranas antes del parto: Este es el motivo del 50% de las inducciones, ya que a partir de la rotura de la bolsa amniótica, aumenta el riesgo de infección. Normalmente se tiende a realizar una conducta expectante las primeras 12 horas, si pasado este tiempo no se ha iniciado el proceso del parto, se recomienda iniciar la inducción.
  • Gestación prolongada: A partir de las 41 semanas de gestación empieza a aumentar el riesgo de complicaciones de la madre y del bebé. En algunas circunstancias este riesgo aumenta antes, como cuando la madre tiene más 40 años y/u obesidad.
  • Complicaciones de la mamá y/o el bebé: Como alteraciones del crecimiento del bebé, hipertensión o preeclampsia. Son situaciones que presentan mayor susceptibilidad a sufrimiento fetal y riesgo de complicaciones durante y después del parto.

¿Cuáles son los métodos de inducción?

Existen varias técnicas para inducir el parto, clasificadas principalmente en farmacológicas y mecánicas.

Farmacológicos

  • Oxitocina: Se utiliza cuando la dilatación no se produce y por lo tanto el parto no se produce. Se utiliza por goteo intravenoso a la menor dosis efectiva posible acelerando así el tiempo de la dilatación.
  • Apéndice: Son tiras que se insertan a través de la vagina y liberan gradualmente pequeñas dosis de prostaglandinas. Como éstas se liberan progresivamente permite que el comienzo de las contracciones sea más suave y además las tiras pueden retirarse y volverse a colocar en caso necesario y dependiendo de la evolución.

Técnicas mecánicas

  • Esta técnica se utilizan en los casos en los que no se ha producido rotura de la bolsa amniótica. Consiste en introducir una sonda en el cuello del útero que se hincha como si fuera un globo y provoca de manera natural la liberación de prostaglandinas.
  • Con métodos de presión mecánica como son balones cervicales. El balón cervical es un dispositivo que se introduce en el útero a través de un finísimo tubo, al final del cual se encuentra un diminuto globo que se expande con suero fisiológico, para que la presión que ejerce sobre el cuello provoque su dilatación. Se puede mantener hasta 12 horas.

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Riesgos de la inducción médica

La inducción médica es un procedimiento invasivo que conlleva unos riesgos asociados y, por ello, debes firmar un consentimiento informado sobre las consecuencias negativas que pueden suceder en tu salud y en la del bebé. Una inducción justificada sería toda aquella en la que los beneficios de finalizar el embarazo y provocar prematuramente el nacimiento del bebé están por encima de los riesgos que este procedimiento conlleva.

  • Crisis emocional: debido a que es una situación que quizás nunca te has planteado, o, aunque lo hayas hecho, conoces profundamente los beneficios del inicio del proceso de manera espontánea.
  • Desprendimiento de placenta: se trata de la separación de la placenta del útero, lo que provoca una deprivación aguda e inmediata del oxígeno al bebé, y de ahí a la gravedad de la emergencia.
  • Rotura uterina: se trata del desgarro del útero y es una emergencia obstétrica grave. Es muy rara y, aunque ocurre más frecuentemente en cesáreas previas, su incidencia es baja.
  • Infección: cursa con fiebre que aumenta durante el proceso de parto inducido debido al uso de epidural, rotura artificial de membranas, uso de oxitocina o monitorización fetal interna.
  • Hemorragia posparto: cualquier sangrado superior a 500 mililitros estimados tras el parto.
  • Embolia del líquido amniótico: se produce por el paso de líquido amniótico, pelo o vérnix fetal al torrente sanguíneo materno, obstruyendo la circulación pulmonar.
  • Necesidad de analgesia: la inducción de parto en sí no provoca la liberación de endorfinas que se produce en conjunto con la oxitocina fisiológica natural, además de su aparición progresiva y adaptada a las necesidades de la madre y el bebé.
  • Prematuro para él/ella: el bebé puede haber llegado a término y encontrarse en ese rango del que tanto hablamos, entre la semana 37 y 42; pero lo que está claro es que si no ha tomado la decisión de nacer por sí mismo es que no era el momento exacto, por lo que es prematuro para él o ella mismo/a.
  • Distocia de hombros: se trata de la dificultad del nacimiento del cuerpo del bebé tras la salida de la cabeza por el impacto de uno de los hombros con la pelvis materna.
  • Sufrimiento fetal: tu bebé está diseñado para adaptarse a cada uno de los movimientos que vivas en cada momento, a cada una de las sensaciones, ya que tu oxitocina fisiológica tiene esa función. Ella es perfecta para ti y para tu bebé.
  • Prolapso de cordón: se trata de la presentación o salida del cordón umbilical antes de la cabeza fetal.

Duración del Proceso

Tanto si se induce el parto farmacológicamente o por métodos mecánicos, el proceso dura unas 12 horas, y el parto suele acontecer a las 24 horas de media tras el inicio del proceso. En estas 12 horas, es posible moverse, comer, estar con la familia, utilizar el lavabo y la ducha. De hecho es lo mismo que haría en casa si se estuviera poniendo de parto -lo que conocemos como pródromos de parto o preparto- pero en un hospital, para poder supervisar el bienestar de madre y bebé. En la mayoría de casos solo es necesario realizar un control de frecuencia fetal de forma intermitente y por tanto, si se inicia por la noche, muchas mujeres consiguen descansar.

¿Aumenta las probabilidades de cesárea y episiotomía?

Una vez el trabajo del parto está instaurado, el parto puede transcurrir de forma natural, sin otra necesidad de intervención, a no ser que haya algún problema para madre o hijo. En un reciente estudio realizado a más de 6.000 mujeres con embarazos de bajo riesgo se comparó los resultados entre aquellas a las que se esperó que iniciaran el parto de forma espontánea, y aquellas a las que se le provocó el parto a las 39 semanas. Las mujeres a las que se las indujo el parto, presentaron menos complicaciones (preeclampsia) y menos porcentaje de cesárea comparadas con las que desencadenaron el parto de forma natural (3).

En mujeres sin cesárea anterior, con el balón de inducción, la tasa global de parto vaginal es del 79%, y en aquellos casos que el motivo de la inducción fue la gestación cronológicamente prolongada, del 85%.

Método de Inducción Tasa de Parto Vaginal (Mujeres sin Cesárea Anterior)
Balón de Inducción 79%
Gestación Cronológicamente Prolongada 85%

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