Mal Humor en el Embarazo: Causas y Soluciones

El embarazo es un período de adaptación a una nueva situación en la que se producen cambios psicológicos, además de que el cuerpo de la mujer experimenta una profunda transformación física ya que debe acoger la formación y el crecimiento de un bebé en su interior. Generalmente las transformaciones más comentadas entre las madres y sobre los que más se tratan en las consultas del embarazo, revistas, blogs o simplemente, en nuestras charlas con la familia o amigos son las físicas, muy llamativas y que limitan nuestra capacidad de hacer una “vida normal”. Es importante que conozcamos que estos cambios existen para poder normalizarnos y superar la ansiedad que producen. También es fundamental comentarlos y abrirnos: no nos empeñemos en ocultar nuestros sentimientos a los demás.

Los cambios de humor durante el embarazo son un hecho constatado. Todas las mujeres que atraviesan esta etapa coinciden en la fluctuación de sus estados emocionales: son capaces de pasar de la alegría a la tristeza, o de la desgana a la euforia, de modo repentino. Las causas de tales variaciones son muchas y no siempre las mismas en todas las personas. Pero, en general, se pueden reunir en dos grandes grupos: las modificaciones hormonales, por un lado, y la adecuación física y psicológica de la mujer a su nueva situación, por otro.

Cerebro de embarazada: ¿cómo cambia el cerebro de la mujer durante el embarazo y la maternidad?

Cambios Hormonales y su Impacto en el Estado de Ánimo

Durante la gestación, hay dos periodos claramente diferenciados: el periodo embrionario y el fetal. El primero dura 8 semanas y en él se va formando el bebé, llamado embrión. Desde la novena semana hasta el parto, el bebé ya está formado, y lo que hará principalmente es crecer. Este es el periodo fetal, y en esa fase ya hablaremos de feto.

En este periodo, se produce un aumento de la producción de algunas hormonas. Las hormonas son mensajeros químicos que se producen en algunos órganos y actúan sobre otros.

Durante el embarazo se produce una liberación hormonal más fuerte de lo habitual y las hormonas afectan a los niveles de neurotransmisores. Estos son los “mensajeros” del cerebro encargados de regular el estado de ánimo:

  • El estrógeno es un neuroestimulante. Por tanto, su exceso puede causar tensión y ansiedad.
  • La progesterona tiene un efecto relajante, por lo que un exceso en sus niveles puede causar bajones del estado de ánimo como la depresión.

Las variaciones hormonales generan un verdadero desequilibrio en el cuerpo de la mujer, que acusa tales alteraciones, sobre todo, en los primeros meses del embarazo, cuando todo es novedoso y los cambios resultan más evidentes.

Cambios Psicológicos Durante el Embarazo

Pero las hormonas no son las culpables de todo. "Emocionalmente, la futura mamá también puede sentirse diferente", afirma Jort. "La adaptación psicológica y emocional que implica el embarazo es gradual y no todas las mujeres la realizan de la misma forma", indica. Esto se debe a distintos motivos. Algunos de los más importantes se resumen a continuación:

  1. Cambios físicos: Las náuseas, los vómitos, los dolores en la espalda o en las piernas son circunstancias incómodas con las que, en general, no se está acostumbrado a convivir. Es lógico que pongan de malhumor o desanimen a quien las sufre, sobre todo, cuando son intensos o persisten durante mucho tiempo. Algo parecido puede ocurrir, asimismo, ante el crecimiento de la tripa y el aumento de tamaño de los senos.
  2. Nuevas responsabilidades: Llevar un hijo en el vientre, además de ser una experiencia nueva y fascinante, también representa hacerse cargo de otras cuestiones. Es normal que surjan dudas ante la nueva identidad de ser madre. Hay que cuidar de forma especial la salud, la alimentación, así como asumir las distintas etapas del proceso. Todo esto, a menudo, deriva en un cierto nivel de estrés. Y la ansiedad, claro está, tiene como consecuencia los cambios de humor.
  3. Miedo del futuro: Los temores durante el embarazo pueden tener como origen la posibilidad de perder el bebé durante la gestación. Existen otras preocupaciones: saber si el bebé nacerá sano, si alcanzará el presupuesto familiar con el nuevo miembro de la casa, si la relación de pareja resultará afectada o si se está, por ejemplo, preparada para ser una buena madre.

Además, los cambios en su cuerpo pueden conducir a una menor autoestima, sobre todo en el tercer trimestre, ya que no se siente tan atractiva como antes o siente miedo de no volver a ser la misma tras el parto. Todo ello, de nuevo, puede intensificar la tristeza y la preocupación.

Emociones en Cada Trimestre del Embarazo

Primer Trimestre

Desde el primer trimestre la mujer empieza a notar sentimientos ambiguos o incluso ambivalentes hacia los acontecimientos que se suceden. Puede que, aunque todo el mundo espera que esté contenta, ella no se sienta feliz o incluso que se sienta triste o tenga miedo. Y esto hace que las futuras mamás sientan mucha ansiedad: "¿Cómo es posible que esté triste si llevamos buscando el embarazo tanto tiempo?","¿Quizá no haya sido buena idea, seré capaz?", "¿A partir de ahora ya nada será lo mismo...?" Son preguntas que llegan a la cabeza de la mamá y hacen que se sienta angustiada.

Segundo Trimestre

Durante el segundo trimestre las cosas se tranquilizan un poco. Se empieza a notar la barriguita, los movimientos del bebé, desaparecen las náuseas, nos encontramos con más ánimo y vigor y nos suele apetecer hacer más cosas. Es un periodo de calma para disfrutar del embarazo. Desde el punto de vista psicológico estamos conectando con nuestro bebé, nos comunicamos con él y eso nos hace estar más tranquilas e ilusionadas.

Tercer Trimestre

El tercer trimestre vuelve a ser un periodo complicado desde el punto de vista psicológico. En este final del embarazo vuelve con fuerza la sensación de ambivalencia emocional. Por un lado, estamos deseando conocer al bebé, pero por otro lado nos da mucho miedo cómo será nuestra reacción al conocerle. Aparece el miedo por la responsabilidad que supone tener un hijo: "¿Me gustará?", "¿Seré buena madre?", "¿Sabré hacerlo bien?", "¿Y si no le quiero...?". Son preguntas que muchas veces llegan a nuestra mente y, de nuevo, nos llenan de ansiedad.

Consejos para Reducir los Cambios de Humor

Hay una serie de consejos para ayudar, en la medida de lo posible, a minimizar los cambios de humor repentinos de la mujer durante el embarazo. La psicóloga Sara Jort enumera cuatro pautas:

  1. Encontrar un espacio en el que la mujer embarazada pueda compartir sus inquietudes, emociones y experiencias con otras en su mismo estado o que ya sean madres.
  2. Comer sano, descansar mucho y realizar alguna actividad física que sea respetuosa con la gestación: caminar, nadar, bailar o practicar yoga.
  3. Informarse sobre el funcionamiento (fisiología) del embarazo y el parto y asistir a reuniones de grupos de preparación para el nacimiento y apoyo a la lactancia materna.
  4. Estar rodeada de familiares y amigos que le den apoyo y seguridad. El entorno de la mujer debe estar dispuesto a entender los cambios de humor de la gestante.

En este sentido, es importante que las personas que acompañan a la mujer embarazada estén dispuestas a entender (o procuren hacerlo) los cambios de humor repentinos y las variaciones emocionales que ella experimente. Aunque no siempre sucede, lo más idóneo es que también los compañeros de trabajo asuman esta situación, para que el día a día se haga lo más llevadero posible.

Un recurso que puede resultar valioso en esos momentos de tanta inestabilidad para la mujer embarazada es realizar un listado con las cosas que más la alteran. Puede resultar un poco difícil precisamente debido al malhumor, pero si logra apuntarlos tendrá una herramienta para identificarlos y poder evitarlos en el futuro. O, al menos, para tratar de preverlos y controlar sus reacciones.

Cuándo Buscar Ayuda Profesional

En caso de que los cambios de humor de la mujer durante la gestación sean demasiado intensos, que se produzcan con excesiva frecuencia o durante un tiempo muy prolongado, es recomendable consultar con un profesional, ya que las variaciones de ánimo pueden derivar en algo más grave: un cuadro de depresión.

La depresión puede aparecer a lo largo del embarazo, en cualquiera de sus fases. Sus consecuencias son altas dosis de ansiedad, estrés y angustia. En ciertos casos, también pueden producirse un adelantamiento de la llamada depresión postparto, que se convierte así en una depresión preparto.

En cualquier caso, la ayuda de un psicólogo especializado es importante para superar estos estados de angustia y posibilitar, de esta forma, que la mujer disfrute del embarazo con tranquilidad e ilusión.

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