La figura de María del Amparo Ferri Martínez ocupa un lugar especial dentro de la memoria colectiva ligada a uno de los cantantes más emblemáticos de España: Nino Bravo. Su vida ha transcurrido casi siempre en la discreción, alejada de los focos públicos, pero su presencia ha sido clave en la conservación de recuerdos familiares, homenajes y proyectos dedicados a mantener viva la memoria de su padre.
Nino Bravo en 1972
El Comienzo de una Historia de Amor
Nino Bravo y María Amparo Martínez Gil se conocieron en una discoteca, gracias al periodista Guillermo Ortigueira, quien fue el encargado de presentarles. Lo suyo fue amor a primera vista. El hecho de que él fuera cantante marcó su historia de amor, pues en la funda del single de 'Te quiero, te quiero', él le pidió a su novia que se casara con él. "Para Mari, mi único y verdadero amor con propuesta de matrimonio, ¿sí o no?", escribió el artista, como se puede ver en el documental 'Nino Bravo: Vivir'. María Amparo le escribió inmediatamente la respuesta: "Sí".
La pareja se casaba el 20 de abril de 1971 en una ceremonia secreta y discreta, como ellos querían. El cantante trató por todos los medios de mantener el enlace a salvo de las cámaras, orquestando un plan para escapar de la prensa. Al final, Nino Bravo y Mari se dieron por vencidos y se dejaron fotografiar.
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La Tragedia y el Legado
El 16 de abril de 1973 es una fecha marcada en el calendario de muchos españoles amantes de la música nacional, pues es el día en el que José Manuel Ferri Llopis, nombre real de Nino Bravo, perdía la vida en un accidente de coche cuando volvía de Valencia a Madrid. España entera quedo conmocionada con la tragedia que dejaba una viuda, María Amparo Gil, una hija de apenas un año y otra niña en camino a la que nunca llegó a conocer.
El cantante fallecía prematuramente dejando dos hijas, una de apenas un año y otra no nacida, y una mujer viuda. Desde que se quedó viuda ha mantenido viva la esencia del cantante.
Uno de los objetivos de la viuda de María Amparo, era mantener vivo el legado de su marido y padre de sus hijas. Nino Bravo siempre quiso mantener su vida personal al margen de la prensa a pesar de que era siempre de interés público. La discreción en la que la pareja mantuvo su relación fue la tónica que llevó María Amparo una vez quedó viuda. A Mari no le gustaba nada acudir a los homenajes que le hacían al fallecido cantante.
Amparo y Eva, las hijas de Nino Bravo, junto a su madre María Amparo Martínez Gil.
No obstante, tuvo muy claro, desde el minuto uno en el que su vida cambió para siempre, que quería que sus hijas conocieran hasta más mínimo detalle de la vida del cantante y que, aunque no estuviera presente, tuvieran muy claro quién era su padre. A pesar de la herida tan difícil que tenía que sanar, siguió adelante por sus hijas.
Las Hijas: Amparo y Eva
Amparo y Eva, las hijas de la pareja son la viva imagen de su padre. Las dos hermanas están muy implicadas en la tarea de participar en homenajes y actos dedicados a recordar la herencia musical que este dejó; y la pequeña hasta ha hecho sus pinitos en el mundo de la canción, haciendo sus propias versiones de algunos de los temas que popularizó su padre.
Nino Bravo sería abuelo de tres estupendos nietos, Sergio, Marta y Luis; que también conocen sus temas y admiran con locura a su abuelo. Y es que, como dice Eva, su padre "murió hace medio siglo, pero su presencia se siente en casa, siempre ha estado con nosotras".
"Dices "Nino Bravo" y se abren todas las puertas", comenta Amparo Ferri una de las dos hijas de Nino Bravo y quien junto a su hermana, Eva, nacida pocos meses después de la trágica muerte del mayor cantante valenciano ligero que ha dado el siglo XX, se ocupa de mantener viva su leyenda y memoria. "Pero no es complicado", añade, porque todo el mundo le quiere. No nos ha costado nada. Nosotras sólo ponemos nuestro granito de arena", añade con respecto a su relación con la industria discográfica o con aquellos que se acercan al museo del artista en Aileo de Malferit, la población natal de Luis Manuel Ferri.
Para Amparo sólo hay un secreto para que tanto la música como su memoria se mantenga viva después de 40 años. "Además de tener el don de una gran voz, era alguien que cantaba con el corazón, con carisma. Quería vivir cada letra que transmitía y eso llegaba y sigue llegando al corazón de las personas. Todos nos han demostrado siempre cariño. Era un ser de una gran humanidad y una buena persona que se encontró con la tragedia muy joven.
Ambas en el homenaje que se le rindió hace 10 años. Sus hijas, que se presentan en público en ocasiones para recoger algunos premios o hablar de su padre, no son muy diferentes de su progenitor, al que se consideraba reservado con su vida privada. Poco se sabe de su vida personal más allá de que han hecho abuelo a Nino Bravo.
Discreción y Legado Continuo
María del Amparo ha mantenido un perfil muy bajo durante décadas. No concede entrevistas, no mantiene actividad pública relevante, y rara vez aparece en eventos oficiales. Esta discreción no solo refleja un carácter reservado, sino también una filosofía de vida clara: proteger su privacidad y la de su familia como un valor esencial.
Aunque María Amparo ha optado por mantenerse fuera de los focos, esto no significa que se haya desvinculado del legado de su padre. A lo largo de los años, ha participado de manera discreta en iniciativas culturales como documentales, aniversarios del fallecimiento de su padre, publicaciones conmemorativas y encuentros con asociaciones de admiradores.
Aunque no existe un papel oficial público de María Amparo dentro de la gestión o dirección del museo, su colaboración indirecta ha sido reconocida por responsables culturales y asociaciones vinculadas al artista.
Una de las características más notables de María Amparo Ferri Martínez es la coherencia con la que ha mantenido su estilo de vida. Nunca ha buscado reconocimiento mediático, nunca ha comercializado su apellido, nunca ha utilizado la fama de su padre como herramienta personal. Este tipo de personalidad suele ser menos visible, pero profundamente auténtica.
De "Mari" poco se sabe. Siempre se ha mantenido al margen y ha optado por un perfil discreto. Justo lo contrario es lo que ocurre con Amparo y Eva, siendo la segunda la que ha heredado el vozarrón de Nino, ya que están presentes en cada uno de los actos que tienen que ver con el intérprete de 'Un beso y una flor'.
Su padre también era un hombre discreto y quiso que su boda con Mari, a quien había conocido en una discoteca de la mano del periodista Guillermo Ortigueira, se mantuviera alejada de la prensa. Algo que no consiguió a pesar de sus esfuerzos.
Conocer la historia de María del Amparo Ferri Martínez es comprender que detrás de los artistas hay familias que viven el dolor, la ausencia y la memoria de manera íntima. Su vida es una mezcla de fortaleza, discreción y amor a la familia.
