¿Luna Llena y Embarazo de 39 Semanas: Mito o Realidad?

Es una creencia muy extendida: los días de luna llena se producen más partos que cuando se la ve parcialmente. Pero… ¿qué hay de cierto? Que en las noches de luna llena nacen más bebés es una convicción sobre la gestación muy extendida. En ellos, igual que entre la población general, la creencia de que la luna influye en el inicio del parto está muy extendida: "Principalmente se cree que en la luna llena, o en sus inmediaciones, los partos tienden a aumentar.

Pero este no es el único estudio realizado al respecto. Ni nuestro país es el único con esta creencia. En 2005, investigadores del Mountain Area Health Education Center de Carolina del Norte analizaron 600.000 nacimientos en 62 ciclos lunares entre 1997 y 2001. Alrededor del embarazo hay algunas creencias populares que finalmente la ciencia confirma o no. Por ejemplo, se suele comentar que las noches de luna llena hay más partos, o que la forma de la tripa revela si es niño o niña.

Exploraremos la verdad detrás de esta creencia popular y analizaremos si existe evidencia científica que la respalde.

Estudios Científicos vs. Creencias Populares

"Tradicionalmente muchas mujeres embarazadas de todo el mundo han mirado a la luna para determinar la proximidad de su parto", nos cuenta María Soledad Saiz. Y a esa conclusión llegó María Soledad Saiz, matrona del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares (Madrid), autora del estudio Influencia de las fases lunares en el inicio de los partos espontáneos. "Las matronas, como profesión científica que somos, tenemos la obligación de preguntarnos si existe una explicación científica para este hecho.

Pues bien el 82,7 por ciento de los partos se iniciaron fuera de los días exactos de una fase lunar. Sólo el 3,6 por ciento en los días de luna llena, 3,4% en luna menguante, el 3 por ciento en luna creciente y el 2,9 por ciento en luna llena. "Estas pequeñas diferencias porcentuales entre las distintas fases no tienen ninguna significación estadística, es decir, podemos concluir que ni la luna llena, ni ninguna otra fase lunar, aumenta los partos.

La creencia de que la luna afecta los nacimientos proviene de tradiciones populares y observaciones anecdóticas. Sin embargo, estudios científicos no han encontrado pruebas concluyentes que demuestren esta relación. A pesar de la falta de evidencia científica, la creencia popular de que hay más partos en luna llena sigue estando muy extendida. Esta percepción podría explicarse por el poder de la sugestión.

Cuando una mujer embarazada cree que la fase de la luna puede influir en su parto, tiende a estar más atenta a esa fecha. La creencia viene de la idea de que la fuerza gravitatoria de la luna, que influye en las mareas, también podría afectar al líquido amniótico y desencadenar contracciones.

Aun así, en la cultura popular y en la experiencia anecdótica de algunas matronas, se suele comentar que en las noches de luna nueva o llena “hay más trabajo en paritorio”. No hay evidencia científica concluyente que lo demuestre.

Es importante señalar que la fecha probable de parto se calcula a partir del primer día de la última regla. A partir de hay que sumar 280 días, es decir 10 meses lunares. Pero no es una ciencia exacta, sino un simple cálculo estadístico.

En resumen, los estudios sugieren que no hay una conexión directa entre las fases lunares y el aumento de partos. La percepción de que la luna llena influye en el parto podría ser más un mito cultural que una realidad científica.

El Calendario Lunar y el Embarazo

El calendario lunar es una herramienta que muchas embarazadas tienen en cuenta cuando se aproxima la fecha de parto. ¿Verdaderamente, influyen las fases de la luna en el parto? Muchas son las leyendas al respecto. Se dice que los partos aumentan en las noches de luna llena. El calendario lunar se basa en las fases de la luna: luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante.

En el caso de una embarazada, los niveles de agua son aún más elevados, debido a la presencia del líquido amniótico. Por eso, decir que la luna puede influir en el momento del parto, en parte, tiene su lógica. Si te interesa conocer el calendario lunar para orientarte sobre la fecha probable de tu parto, si crees en la influencia de los astros en el momento de dar a luz, seguro que también te interesará conocer cómo influirá tu signo del zodíaco en tu tipo de parto, según las estadísticas. Aunque no es una herramienta científica, el calendario lunar 2026 puede ser una manera entretenida de conectar con tu embarazo.

Si bien no debes basarte únicamente en la luna para tomar decisiones, usarlo como un complemento a la información médica es completamente inofensivo. Si este tema te interesa, no te pierdas artículos como La luna y el parto, donde exploramos la verdad sobre la influencia de las fases de la luna en el parto de la mujer.

El Parto Según la Luna: Creencias y Realidades

Actualizado el 25/01/2012Existen muchas creencias populares que provienen de la antigüedad y que permanece vigente en una parte de la población actual, en las que se relaciona el calendario lunar al embarazo. Hay numerosos estudios que relacionan la luna con los partos; en un estudio que analiza más de 7000 partos se ha visto que según la fase de la luna, puede haber más partos espontáneos, prematuros o más posibilidad de cesárea.

Se dice que antiguamente los períodos menstruales iban a la par con el ciclo lunar (que también es de 28 días), ovulando el día de luna llena y menstruando el día de luna nueva. De esta manera los partos eran en luna llena, y de ahí que hoy en día se hable del día de luna llena como el de máxima probabilidad. Las mujeres que tenían los ciclos “cambiados”, menstruando en luna llena, eran consideradas brujas. Debido a estas creencias populares, hay mucha gente que piensa que el estado de la luna puede producir un tipo u otro de parto a pesar de que esto no tiene base científica.

En la fase de luna creciente-llena, se ha visto que son más frecuentes las inducciones con dilataciones lentas, más partos manuales y partos expulsivos distócicos que pueden desencadenar en cesáreas. Cuando hay luna llena, se cree que la probabilidad de parto es mayor. En luna menguante se encuentran más bolsas rotas con líquido amniótico teñido y cuando la luna está en fase de luna nueva hay una mayor amenaza de parto prematuro y más cesáreas.

Sin embargo, hay muchos estudios que muestran que realmente no hay diferencia con los cambios de fase lunar y ni siquiera con luna llena para aumentar la probabilidad de parto. Sin embargo, dos tercios de la población sigue pensando que la luna sí afecta y existen libros y publicaciones que explican cosas realmente curiosas.

Es importante recordar que no es recomendable tomar decisiones médicas basadas en creencias sin respaldo científico. Puedes llevar un diario lunar, practicar meditación en las fases lunares o simplemente observar cómo te sientes en cada una. La relación entre la luna llena y el parto sigue siendo una cuestión cargada de misticismo y tradición.

¿Influye la luna en el momento del parto?

Factores que Sí Influyen en el Inicio del Parto

El factor desencadenante del parto es hoy día desconocido. Al final del embarazo las fibras musculares del útero se distensionan. Esta es la principal causa que desencadena el parto, pero hay otras: también en las últimas semanas o días de la gestación, los receptores de oxitocina del útero se multiplican hasta alcanzar un punto crítico y a una óptima sensibilidad a esta hormona por parte de los músculos del útero.

Surgen tanto de una parte del sistema nervioso del feto, como de la madre. Así ambos producen oxitocina y, al mismo tiempo, las glándulas suprarrenales del bebé secretan glucocorticoides. Como ya hemos comentado, el hipotálamo del cerebro de la madre que es dónde se encuentra la hipófisis se empieza a producir oxitocina. Este fenómeno se llama reflejo hipotalámico o también se llama reflejo de Ferguson-Harris.

Otros Mitos Comunes del Embarazo

A lo largo de los siglos, se han ido creando una serie de mitos sobre el embarazo, el parto, los bebés... "Cada embarazo nos cuesta un diente". Es una máxima repetida por madres y abuelas. Pero no es más que un mito, porque el bebé en ningún caso roba calcio a los dientes de la madre. Lo que si le perjudica es que su madre no siga una adecuada salud bucodental durante la gestación. Uno de los miedos más frecuentes en las mujeres embarazadas es que el cordón umbilical se enrolle en el cuello del bebé hasta el punto de poder asfixiarlo dentro del útero materno.

La Influencia de la Lluvia en la Rotura de la Bolsa Amniótica

La Dra. Ariana Serrano, obstetra y especialista en Medicina Materno-Fetal, de Gynaikos en Barcelona (www.gynaikos.com), nos habla de una realidad que parecería al margen de la ciencia: el hecho de que los días de lluvia haya más rotura de bolsa amniótica entre las embarazadas. Tal como comenta la Dra. Ariana Serrano, ha sido un estudio realizado en la Universidad de Portland, en Estados Unidos, el que ha clarificado por qué cuando llueve se registran más roturas de la bolsa aminiótica de las embarazadas.

“Se vio que una presión barométrica baja aumenta las posibilidades de que el saco amniótico se rompa, dando comienzo al parto”, indica. “Los investigadores observaron que los días en los que hay menos presión barométrica o atmosférica y, por lo tanto, más lluvias y tormentas, hay más partos”, recalca.

Esto no significa que la gestante deba tener un especial cuidado ni que pueda hacer algo para evitarlo. El trabajo ofrece la explicación al hecho estadístico de que esos días hay más roturas de membranas. Al margen de este, “no se han descritos otros factores de riesgo externos a la madre que aumenten el riesgo de rotura de membranas”, destaca la obstetra.

¿Qué Factores del Embarazo Pueden Desencadenar la Rotura de la Bolsa?

La bolsa de las aguas, o bolsa amniótica, es el lugar donde el bebé va a permanecer protegido hasta el momento de nacer. Esa bolsa debería permanecer íntegra hasta que la madre se pone de parto, pero en ocasiones hay fisuras o se llega la rotura por distintos factores que tienen que ver con el embarazo en sí. Demasiado estiramiento del saco amniótico. El estado de la bolsa amniótica es algo que se revisa también en cada ecografía del embarazo para confirmar que está íntegra y que la cantidad de líquido amniótico es la adecuada.

¿Qué Sucede Cuando Hay una Rotura de Bolsa Prematura?

El momento en que se produce la rotura de la bolsa aminiótica es importante. “Una rotura de bolsa antes de tiempo, es decir, antes de las 37 semanas, aumenta el riesgo de que se desencadene el parto y el bebé nazca prematuro”, advierte la obstetra. ¿Qué repercusiones tiene esto? “En función de qué semana sea, sobre todo si es antes de las 28 semanas, aumenta las probabilidades de que el bebé sufra complicaciones tales como problemas respiratorios, difestivos, del neurodesarrollo e incluso la muerte”, alerta.

No siempre que se rompe la bolsa aminiótica el parto es inminente, pues, dependiendo de en qué semana de gestación se encuentre el niño, las decisiones a tomar por el equipo médico varían.

Cuando la Rotura de la Bolsa es Antes de la Semana 35

En este caso, se intentará retrasar el parto todo lo posible. “Para ello se administrará una pauta de antibióticos para evitar una infección (corioamnionitis), que es la causa más frecuente de parto prematuro cuando se rompe la bolsa, ya que esta protege al bebé de posibles microorganismos que pueda haber en la vagina o en el cuello del útero”, señala la Dra. Serrano.

También se pondran corticoides para madurar los pulmones del bebé y, en caso de que la rotura de bolsa desencadene contracciones, la madre recibirá medicación (tocolisis) para pararlas.

Cuando la Rotura de la Bolsa es Después de la Semana 35

Si la bolsa se rompe cuando la madre está de más de 35 semanas de embarazo, el equipo médico esperará entre 12 y 14 horas para ver si las contracciones de parto se inician de manera espontánea.

“Si no es así, se administrará medicación para inducir el parto y también una pauta antibiótica, ya que pasadas esas horas aumenta el riesgo de infección”, señala la Dra.

Señales de que el Parto se Acerca

En las últimas semanas del embarazo, nuestro cuerpo y nuestra mente se empiezan a preparar para el parto. A partir del tercer trimestre de gestación, empezaremos a notar las llamadas contracciones de Braxton Hicks. Son sensaciones extrañas: notaremos que la barriga se pone tensa y dura. No son contracciones dolorosas ni intensas ni regulares. Al principio las notaremos de forma aislada y puntual; puede que las confundamos con movimientos del bebé. Es importante que la embarazada las identifique, pero que no se "autodiagnóstique". Solo un médico o una matrona podrá saber si de verdad estás de parto o no.

Según el estudio Diagnóstico del parto: un estudio prospectivo, realizado en varios hospitales italianos con 423 mujeres que llegaron con contracciones uterinas, publicado en Medscape General Medicine, la autopercepción de las pacientes puede ser inexacta y llevar a un diagnóstico incorrecto en el 10% de los casos, y que por eso el parto se induzca sin necesidad o que se alargue demasiado.

Síntomas Comunes al Final del Embarazo

  1. Nuestro bebé ya pesa bastante y nuestro cuerpo al final del embarazo se encuentra muy sobrecargado y cansado de todas las semanas de gestación. Estaremos muy cansadas y nos fatigaremos con facilidad.
  2. Durante las últimas semanas de embarazo, el bebé baja en el abdomen de la mamá y apoya su cabecita en nuestra pelvis. Esto supone que notemos mas molestias en esa zona, puede que incluso, nos cueste andar y tengamos una gran sensación de presión en la zona del pubis.
  3. Durante los primeros instantes del embarazo, en el cuello del útero se cierra totalmente con una mucosidad muy espesa: el tapón mucoso. El objetivo es defender el interior del útero de cualquier germen, como lo demuestra el estudio danés Niveles de inmunoglobulina y fagocitos en el tapón de moco cervical al término del embarazo en la revista Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica. Cuando llega el final del embarazo, el cuello uterino se ablanda y se hace mas corto, y deja caer el tapón mucoso. Este fenómeno se conoce como expulsión del tapón mucoso. Podemos perderlo poco a poco, de forma que no nos daremos cuenta, o puede que notemos la expulsión de una cantidad importante de mucosidad. En cualquier caso, no supone un aviso de parto inminente.
  4. Nuestro bebé se ha hecho grande y casi no cabe en su "casita". Aunque se mueve, lo hace de diferente manera, Aunque esté colocado de nalgas (aquí encontrarás ejercicios para ayudarle a que se dé la vuelta). Ya no notamos saltos y patadas vigorosas, sino movimientos mas lentos y fuertes, como estiramientos del bebé dentro de nuestro cuerpo.

Es el famoso síndrome del que, seguro hemos oído hablar en muchas ocasiones. Al final del embarazo la futura mamá necesita ver todo a su alrededor limpio y preparado para recibir a su bebé. 6. Aunque, de forma consciente, no pensemos mucho en el momento del parto, nuestra mente sí que lo tiene muy presente, así que durante el sueño todo el temor que tenemos a lo desconocido nuestra mente lo reflejará en nuestros sueños. 7. Al final del embarazo notamos que cada vez nos cuesta más descansar correctamente.

El bebé pesa mucho y no encontramos la postura adecuada: unas veces porque no estamos cómodas y otras porque quien no está cómodo es el bebé. Según la postura que adoptemos, el pequeño no para de moverse y dar patadas. Todos estos síntomas se intensifican los días previos al parto. Las contracciones son cada vez mas frecuentes y molestas, dormimos poco y con muchos sueños extraños. Nos encontramos más molestas en todos los sentidos. Ya queda poco, nuestro cuerpo se prepara para dar a luz. Descansa cuanto puedas, da paseos tranquilos y evita realizar trabajos intensos o de gran fuerza.

El tapón mucoso de la embarazada es objeto de coloquio en muchas ocasiones. Analizamos a continuación un listado de frases que frecuentemente se escuchan relacionadas con el mismo: explicamos las verdades y falsos mitos sobre el tapón mucoso en el embarazo.

¿Cómo Reconocer el Inicio del Parto?

Nacer con la bolsa amniótica íntegra o intacta, sin romper, con el bebé rodeado de líquido amniótico -tal y como estuvo en el útero materno- es extremadamente raro. Ocurre en 1 de cada 80.000 nacimientos. Es lo que se llama parto velado. “Cuello permeable uno o dos dedos…”, ¿sabes qué significan estas frases? Las matronas y los ginecólogos tienen su propio lenguaje, que utilizan habitualmente en el paritorio. Es una creencia muy extendida: los días de luna llena se producen más partos que cuando se la ve parcialmente.

Pero los estudios que se han hecho al respecto han demostrado que es completamente falso: es un mito del embarazo que el cambio de luna o fase lunar influya en el parto. Si estas cumplida, lo normal es que al cabo de algunas horas de romper aguas (unas 8-10 como mucho) empiecen las contracciones de parto. Y si no es asi, pasado ese tiempo el obstetra te las inducira para evitar el riesgo de infecciones. Lo que no es verdad es que el parto sea inminente.

Al reves: normalmente los partos que empiezan con rotura de la bolsa sin contracciones previas (alrededor de un 15% de los casos) van mas lentos que los que lo hacen con contracciones. Creer que al romper aguas hay que salir corriendo hacia el hospital porque el bebe ya llega es falso. Si estas poco dilatada, por mucho que hayas roto aguas no se va a acelerar nada. Hay que ir, pero sin prisas.

A lo largo de la gestación seguramente ya has experimentado las llamadas contracciones de Braxton Hicks (cuya función es irte preparando para el nacimiento del bebé) y ahora que estás llegando al término del embarazo, te preguntas: ¿sabré reconocer el inicio del parto? No siempre es fácil para una primeriza, porque los nervios juegan malas pasadas. Sin embargo, hay una forma de distinguir las contracciones de parto: su frecuencia. Al contrario de las de Braxton Hicks, éstas tienen un patrón definido en cuanto a frecuencia y no cesan con el reposo.

Si te vienen contracciones cada 10-15 minutos durante una hora y media o dos horas seguidas, estás en la etapa activa de dilatación. “En un primer embarazo eso es prácticamente imposible. Olvídate de las películas en las que la mamá coge un taxi desesperada hacia el hospital”, dice la doctora. Un primer parto dura de media 12 horas, así que si te pasas las dos primeras decidiendo si ha llegado el momento, no ocurre nada. Tu cuerpo ya está acostumbrado a dilatar y los periodos son más cortos. Así, el periodo de dilatación de una mamá primeriza requiere, de media, entre 8 y 12 horas, mientras en una multípara se acorta a 4-6.

El expulsivo también es distinto: dos horas de media en el primer caso y la mitad en el segundo. El 80% de los embarazos gemelares no llegan a las 40 semanas de gestacion porque el parto se desencadena antes. Parece que los cambios de presión atmosférica tienen cierta influencia en la rotura de la bolsa amniótica. Es cierto que hay cierta asociación y que si en tu familia todas las mujeres han tenido cesáreas, por ejemplo, quizá tengas más papeletas que otra embarazada.

Pero, como dice la doctora, todo esto hay que ponerlo en cuarentena. “Hay que contextualizar los motivos por los que se hicieron esas cesáreas, que pudieron ser circunstanciales”, aclara la obstetra. Otra cosa es que tú ya hayas tenido un parto prematuro o complicado.

Mitos sobre la Cesárea

Hay indicaciones de cesárea absolutas y otras que no lo son tanto. Desterramos dos mitos respecto a éstas. Una cesárea previa equivale siempre a otra: Tienes más probabilidades, pero sólo eso. Alrededor del 60% de las mujeres con cesárea previa logran tener un parto vaginal. Aquí lo importante es saber por qué hubo la cesárea anterior. No es lo mismo el caso de una mujer que después de 24 horas de parto no dilató lo suficiente, que el de una que la tuvo porque el bebé venía trasverso.

Si el bebé viene de nalgas, hacerla es inevitable: Un motivo para hacer cesárea es que el bebé esté en una posición que imposibilite su salida. Por ejemplo, si viene en posición transversa, no hay discusión. Pero sí la hay si el niño viene de nalgas. Aproximadamente un 15% de las cesáreas se dan por este motivo. Son partos más complicados y no todos los obstetras se atreven con ellos, pero otros sí. Una opción que ofrecen algunos hospitales es realizar una versión cefálica externa en la semana 37.

Trucos para Estimular el Parto de Forma Natural

Si has salido de cuentas y no te pones de parto, no desesperes. Hay trucos para estimular su inicio de forma natural. Caminar, subir escaleras... Un ejercicio suave juega a tu favor. Así que no te extrañe que, si estás ya en la semana 39, tu obstetra insista en que te muevas. Tener relaciones sexuales: Se ha demostrado que favorecen el inicio de las contracciones de parto. Eso es debido a que el semen contiene unas sustancias, llamadas prostaglandinas, que favorecen el ablandamiento del cuello del útero.

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