Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), cada año nacen más de 15 millones de niños antes de la semana 37 de gestación y con menos de 2500 gramos, es decir, prematuros. Ante este gran avance médico, os recordamos que diferentes estudios han constatado que en niños prematuros es mayor el riesgo a presentar dificultades cognitivas, lingüísticas, motoras y de comportamiento.
La definición de prematuro es la de recién nacido de edad gestacional (EG) inferior a 37 semanas (pretérmino) y de peso inferior a 2500 g. En función de la EG se puede clasificar el prematuro en: prematuro moderado, que tiene una EG entre 36 y 31 semanas; prematuro extremo, con una EG entre 30 y 28 semanas y prematuro muy extremo, que nace antes de las 28 semanas. El peso del prematuro moderado extremo y muy extremo suele ser inferior a 2500, 1500 y 1000 g respectivamente.
Alrededor del 8% de los recién nacidos vivos son pretérminos. El niño prematuro presenta unas manifestaciones morfológicas y funcionales características de su propia inmadurez, que le predisponen a presentar una serie de complicaciones precoces o tardías, siendo la más frecuente la enfermedad de la membrana hialina que produce asfixia perinatal. Ésta puede generar hemorragias intraventriculares y periventriculares.
Riesgos y Complicaciones en el Neurodesarrollo
En cuanto al neurodesarrollo, los prematuros sin complicaciones presentan en la etapa neonatal una reducción de la sustancia gris cortical, un aumento de los ventrículos laterales y una afectación de la sustancia blanca que se hace más evidente en edades más avanzadas. A los 3-8 años principalmente se observa déficit en el coeficiente de inteligencia, y a los 14-15 se suma la lectura y el cálculo.
Por otro lado el prematuro con complicaciones presenta dilatación ventricular, leucomalacia periventricular y atrofia de algunas estructuras subcorticales. En la infancia y a los 13 años se observan dificultades en el rendimiento cognitivo general y en algunas habilidades específicas como la memoria.
El desarrollo cognitivo de los niños prematuros es incierto, si bien varios estudios han demostrado que existe relación entre prematuridad y trastornos cognitivos y de rendimiento académico. No existe un consenso acerca de si los déficit cognitivos en los niños prematuros empeoran se mantienen o mejoran a lo largo del tiempo.
Estudios de Seguimiento y Calidad de Vida
Los resultados en los bebés pretérmino y/o en los prematuros extremos sin secuelas neurosensoriales significativas han sido analizados y evaluados de diversas maneras. Los estudios de seguimiento enfocados a la calidad de vida de los niños supervivientes han explorado aspectos tales como las discapacidades en el aprendizaje, el desarrollo motor, el desarrollo del lenguaje, el rendimiento y los logros académicos, los problemas conductuales, y han incluido de modo más específico problemas relacionados con el sueño o la alimentación, la hiperactividad y los problemas de atención.
La convergencia de estos estudios en términos generales permite corroborar que tanto los nacimientos muy prematuros como los prematuros extremos constituyen un factor de riesgo a la hora de considerar tales resultados, aun cuando no se registren secuelas en el cerebro. Los estudios revelan, además, que existe una mayor probabilidad de efectos adversos en grupos con riesgo perinatal alto, que pueden ser duraderos en toda la etapa infantil o en la adolescencia temprana; sin embargo, dichos efectos ya no se observan a edades posteriores.
Aunque estos estudios no siempre concuerdan, una serie de metanálisis y revisiones confirman que existe, en términos generales, un riesgo significativo de efectos adversos de largo plazo, especialmente en lo relativo al desarrollo cognitivo y los problemas conductuales. En este contexto de sólida evidencia empírica, la existencia de unos pocos estudios discrepantes reviste cierto interés; de hecho, dichos estudios podrían permitirnos comprender los factores mediadores o moderadores que posiblemente intervienen en los resultados de los bebés pretérmino.
La Corrección de la Edad y su Importancia
Por definición, los bebés nacidos prematuramente no reúnen las condiciones de madurez biológica y neurosensorial que sería de esperar al considerarse su edad real. La corrección de la edad del bebé constituye un procedimiento rutinario en la práctica y la investigación pediátrica a fin de evitar la subestimación del rendimiento comparativo en los bebés pretérmino cuando se utilizan instrumentos de medida; así, se calcula la edad del bebé pretérmino a partir de su fecha de nacimiento prevista en lugar de la fecha real.
Se ha demostrado que la corrección de la edad es relevante a la hora de evaluar los resultados de los bebés prematuros durante su primer año de vida, especialmente en los ámbitos del desarrollo psicomotor y cognitivo. Por lo general, la edad deja de corregirse posteriormente en la infancia, habitualmente después de los dos años. En los estudios de seguimiento con grupos de control, los cocientes de inteligencia (CI) o los cocientes de desarrollo (CD) suelen evaluarse durante los dos primeros años de vida con referencia a la edad corregida para emplear más tarde la edad cronológica.
Sin embargo, existen algunas excepciones en las que los autores corrigen la edad hasta bien entrada la infancia y, en ocasiones, hasta los primeros años de escolarización. En realidad, no existe una norma explícita al respecto. Se podría argumentar que un retraso de dos ó tres meses sigue siendo insignificante en niños de tres ó cuatro años de edad. Sin embargo, no existe ninguna evidencia sólida en la literatura sobre el tema y, por tanto, no debe restarse importancia a este problema.
Muchos estudios con grupo de control se refieren al CD; cuando se trabaja con muestras relativamente grandes, cualquier mínima diferencia entre grupos puede revestir importancia.
Influencia del Nivel Socioeconómico (NSE)
Diversos estudios sugieren que los resultados de los bebés pretérmino son moderados por factores ambientales y familiares tales como las variables demográficas, el entorno familiar, y más específicamente, el nivel socioeconómico (NSE) familiar. Muchos estudios demuestran que durante los años preescolares y escolares el efecto del NSE familiar sustituye gradualmente el efecto de las condiciones de nacimiento del niño (variables perinatales y de prematuridad) con respecto a sus resultados.
En efecto, el NSE puede constituir un factor de confusión importante cuando se comparan resultados de desarrollo entre niños pretérmino y niños nacidos a término. Las condiciones socioeconómicas de pobreza son un factor de riesgo en los nacimientos pretérmino. Existe también una relación bien documentada entre el CD y el NSE.
Además, no puede descartarse un efecto cruzado entre las condiciones del nacimiento y el NSE: en términos generales, las familias de bajo NSE experimentan con mayor agudeza las consecuencias de una exposición a factores desfavorables y algunos estudios confirman que los efectos de las condiciones del nacimiento son mayores en familias de nivel socioeconómico bajo o que viven en entornos sociales de alto riesgo.
Es evidente que el NSE afecta a las consecuencias derivadas de las condiciones del nacimiento. En cuanto al desarrollo cognitivo, un NSE alto debe moderar los efectos potencialmente negativos de la prematuridad.
Las características de los padres representan una variable ambiental y familiar adicional, con posibles efectos moderadores o mediadores en los resultados de los niños pretérmino. Los efectos de los factores parentales en los resultados de estos niños han sido considerados tanto desde la perspectiva de las capacidades de desarrollo como de los problemas conductuales; en otros estudios se trató con ambas categorías de resultados.
Se han considerado varios aspectos de las características parentales: los factores de riesgo familiares tales como la crianza monoparental y una situación laboral precaria, la composición de la familia, el apoyo familiar y la calidad de la interacción. Todas estas variables tienen repercusiones sobre los problemas conductuales (conductas agresivas, inmadurez social y retraimiento social) y los resultados cognitivos y motores (evaluados al comienzo de la edad escolar) del niño pretérmino.
Según estos estudios, las condiciones ambientales y familiares adversas mantienen un efecto menor que los efectos de las condiciones de nacimiento, mientras que los factores de riesgo familiares no parecen presentar un impacto mayor en los bebés prematuros extremos (como podría haberse esperado).
En cambio, el apoyo y la sensibilidad de la madre en la crianza constituyen un factor de protección en los resultados posteriores de los bebés prematuros. Si bien algunas de las variables parentales tienen un efecto en los resultados del bebé pretérmino, éstas son a su vez probablemente afectadas por el nacimiento prematuro. El estrés asociado a un nacimiento repentino e imprevisto, que a menudo ocurre en condiciones difíciles, la separación del bebé y los riesgos de secuelas pueden influir en las actitudes de los padres.
Algunos estudios muestran que el nacimiento prematuro tiene un efecto negativo en los niveles de malestar de la madre y en la interacción entre padres e hijos. Otros estudios, sin embargo, sugieren la presencia de un mecanismo «compensador» de signo positivo: las madres de los bebés pretérmino más vulnerables se describen a si mismas como personas que tienen actitudes más positivas respecto a su rol parental.
Se ha demostrado que tanto el malestar de la madre como las reacciones postraumáticas de los padres después del nacimiento constituyen variables mediadoras en problemas posteriores (tales como las dificultades alimenticias y del sueño).
Intervención Temprana: Una Estrategia Crucial
De hecho, la intervención precoz y específica para tratar muchos de los problemas cognitivos que pueden aparecer, es eficaz para mejorar y disminuir el impacto posterior en el aprendizaje. Una intervención cognitiva para mejorar la velocidad de procesamiento en niños prematuros, que la tienen alterada, puede resultar beneficioso.
Cada vez se ha hecho más evidente el interés del estudio a largo plazo de los niños prematuros, por ser sujetos que presentan un riesgo intrínseco de deficiencias en su desarrollo neurocognitivo. Si a ello se asocia la presencia de complicaciones como la AP o la HIV/HPV, con la subsiguiente repercusión cerebral (atrofias estructurales, leucomalacia periventricular, incremento de la cantidad de LCR,.....), aumenta la posibilidad de un desarrollo cerebral subóptimo o incluso de lesiones cerebrales, que pueden manifestarse de forma tardía y ser la causa de problemas de aprendizaje y dificultades de adaptación social.
Los avances en el ámbito de las neurociencias y en las técnicas de neuroimagen, han incrementado notablemente nuestra comprensión de cómo el cerebro se desarrolla y responde a las influencias del entorno, lo que a su vez ha mejorado nuestra capacidad para detectar y tratar a niños con disfunciones muy sutiles en el SNC.
De acuerdo a estos antecedentes sugerimos el estudio más exhaustivo de los déficit cognitivos en sujetos con antecedentes de prematuridad, con o sin complicaciones, a través de un estudio neuropsicológico y de neuroimagen completos. Asimismo creemos conveniente relacionar ambos resultados.
En este sentido se debería evaluar el rendimiento cognitivo general y diversas funciones cognitivas más concretas y se considera fundamental la estimulación temprana en niños prematuros para evitar en un futuro alteraciones neuropsicológicas y del neurodesarrollo.
Estudio sobre la Atención y la Edad Gestacional
En el estudio se ha utilizado una tarea llamada ‘Gap-Overlap’, que mide la capacidad de desenganche de la atención. “Imagina que estás en una clase de arte, concentrada en dibujar un autorretrato en tu tablet, y de repente la profesora te pide que mires hacia la pizarra para explicar una nueva técnica. En la condición ‘gap’, la tablet (y por tanto el dibujo) se apaga cuando la profesora llama la atención a la pizarra, mientras que en la condición ‘overlap’ el dibujo y la pizarra están encendidos, hay superposición de ambos estímulos.
En el estudio publicado han participado 35 niñas y niños de 16 meses, incluyendo tanto bebés nacidos a término como prematuros. “Dichas conclusiones nos llevan a plantear que la edad gestacional puede influir en la capacidad de niñas y niños para desenganchar su atención. El proceso de desenganche es fundamental para el desarrollo de la atención porque contribuye a la flexibilidad cognitiva y al control de la atención, pudiendo dar lugar al establecimiento del aprendizaje y la regulación emocional.
Los resultados obtenidos pueden ser cruciales para el diseño de intervenciones tempranas. “Esto es especialmente importante en prematuridad, ya que dicha población puede estar en mayor riesgo de enfrentar desafíos cognitivos a largo plazo.
Bovo, M., Moyano, S., Calignano, G., Valenza, E., Ballesteros-Duperon, M. Á., & Rueda, M. R. (2025). The modulating effect of gestational age on attentional disengagement in toddlers. Infant Behavior & Development, 78(102007), 102007.
En resumen, existe un consenso relativo en cuanto a los riesgos de desarrollo en los niños nacidos prematuramente. Sin embargo, la literatura existente también indica que dichos riesgos pueden ser mediados y/o moderados por diversas variables, y que éstas pueden ser factores de confusión en los estudios comparativos. El presente trabajo refiere datos de un estudio longitudinal con grupo de control en el que se comparó a niños nacidos prematuramente con niños nacidos a término.
Cómo indica el Dr. Javier Zamora, jefe de la Unidad de Bioestadística Clínica del Hospital Ramón y Cajal (Madrid), y autor de correspondencia del estudio: “Estos resultados ponen de relieve la necesidad crucial de que padres, cuidadores y docentes reconozcan la necesidad de apoyo en aspectos sociales, académicos y de comportamiento en las edades de la escuela primaria y secundaria para los niños nacidos pretérmino.
Por su parte, la Profesora Shakila Thangaratinam de la Universidad Queen Mary de Londres y líder del estudio, comenta: "Nuestro trabajo demuestra que los efectos del desarrollo de la prematuridad persisten más allá de la infancia más temprana.
La Dra. Irene Pelayo, ginecóloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal y profesora asociada de la Universidad de Alcalá de Henares, explica: “En determinadas ocasiones, si existe alguna condición materna o fetal que lo justifique, los ginecólogos se verán obligados a terminar precozmente el embarazo. En este estudio se constata cómo el momento de la finalización de la gestación puede influir en el neurodesarrollo posterior del niño a corto, medio y largo plazo.
Cognitive, motor, behavioural and academic performances of children born preterm: a meta-analysis and systematic review involving 64 061 children. Allotey J, Zamora J, Cheong-See F, Kalidindi M, Arroyo-Manzano D, Asztalos E, van der Post JAM, Mol BW, Moore D, Birtles D, Khan KS, Thangaratinam S.
Es posible emplear un punto de corte clínico (seis o más respuestas positives de 14 ítems) y distinguir entre reacciones postraumáticas bajas y altas (véase Nota 2). Las diferencias intergrupales (cociente de desarrollo y problemas conductuales) serán evaluadas utilizando el análisis de la varianza (ANOVA; significación estadística: p < 0, 05).
Durante un período de 12 meses, se eligió para el estudio a todos los bebés muy prematuros o prematuros extremos (33 semanas de gestación) hospitalizados en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) del Hospital de la Universidad de Lausana (n = 113 bebés pretérmino supervivientes con una tasa de supervivencia de 19%). Se consideraron los siguientes criterios de exclusión: malformación del bebé, anomalías cromosómicas y fetopatías, así como enfermedades psiquiátricas y/o abuso de drogas en los padres y dificultades para expresarse en francés (n = 20 excluidos).
De las familias contactadas 73 aceptaron participar (78%). Tres sujetos fueron excluidos posteriormente al presentar complicacions de desarrollo neuronal (parálisis cerebral, sordera, déficit visuales importantes). Cinco sujetos (7%) abandonaron entre los 0 y los 18 meses y 13 más (20%) dejaron el estudio entre los 18 y los 46 meses porque sus familias se trasladaron a otra localidad o rehusaron regresar al hospital para las pruebas. Hubo tres casos de nacimientos múltiples, se incluyó (por selección aleatoria) únicamente a uno en cada caso, lo que llevó a eliminar a 5 niños.
De los 47 bebés prematuros restantes, no se disponía de datos completos del IIG de 2 de ellos, y en otros 9 faltaban datos de los cuestionarios PPQ o SCL. Por tanto, se realizaron análisis con datos completos de seguimiento en 45 niños prematuros, para el caso del CD, y en 38 niños para el caso de los problemas conductuales (Véase Nota 3). Los sujetos de control fueron reclutados en la sala de maternidad del mismo hospital durante el período de tres a cuatro días de hospitalización de la madre y el recién nacido. Se consideraron los siguientes criterios de exclusión: dificultades en el embarazo o el parto; anomalies somáticas, padres con problemas psiquiátricos y dificultades del lenguaje.
La tasa de aceptación fue de 38% y la tasa de abandono entre los 0 y los 46 meses fue de 19%. De los 25 sujetos de control restantes, dos tenían datos incompletos del IIG y uno tenía datos incompletos de los cuestionarios PPQ o SCL. Se realizaron análisis con 23 sujetos de control, en el caso del CD, y con 24 en el caso de los problemas conductuales. En los Anexos la Tabla 1 detalla las características de la muestra.
Las visitas de seguimiento se realizaron en el hospital al cumplir los niños seis meses de edad corregida (eda...En el estudio se ha utilizado una tarea llamada ‘Gap-Overlap’, que mide la capacidad de desenganche de la atención. “Imagina que estás en una clase de arte, concentrada en dibujar un autorretrato en tu tablet, y de repente la profesora te pide que mires hacia la pizarra para explicar una nueva técnica. En la condición ‘gap’, la tablet (y por tanto el dibujo) se apaga cuando la profesora llama la atención a la pizarra, mientras que en la condición ‘overlap’ el dibujo y la pizarra están encendidos, hay superposición de ambos estímulos.
El desarrollo psicomotor del bebé y el niño pequeño se evalúa con las escalas de Griffiths (1970), de las cuales se deriva una puntuación de desarrollo global (CD). El CD se somete a estandarización para unos valores previstos de 100 puntos, con una desviación estándar de 15. Las escalas de Griffiths se aplicaron a niños de 6 y 18 meses de edad. Las escales de McCarthy (1972) se aplicaron a niños de 46 meses de edad. Ambas escalas proporcionan un Índice Intelectual General (IIG), también estandarizado para unos valores previstos de 100 puntos.
Se estableció un código de tres niveles para el nivel socioeconómico (NSE) (Pierrehumbert et al., 2003) teniendo en cuenta el nivel de estudios y la situación laboral (el nivel 1 corresponde a personas sin formación y/o empleadas, el nivel 2 a formación especializada y/o trabajadores especializados y el nivel 3 corresponde a educación superior y/o empresarios autónomos).
5 ejercicios para ESTIMULAR a mi BEBÉ de 6 MESES
El Symptom Check-list (SCL) cuestionario de control de síntomas (Robert-Tissot et al, 1989) consiste en una entrevista semiestructurada de 30 minutos de duración con la madre y/o el padre en la que se busca explorar cómo perciben la salud y los problemas conductuales de sus hijos en ese momento. El instrumento está estructurado en torno a siete factores: problemas de sueño, de la piel y del comportamiento alimentario, momentos de oposición, ceremoniales, timidez o rechazo del contacto y momentos de agresividad.
Por ejemplo, cinco ítems se refieren a problemas del sueño: las dificultades para dormirse (frecuencia), los despertares nocturnos (frecuencia y número de veces), el tiempo requerido para volver a dormirse y la evaluación de las consecuencias globales de estos problemas en la relación entre padres e hijo.
El cuestionario de estrés postraumático perinatal (PPQ) -Quinnell y Hynan, 1999; DeMier, Hynan, Harris y Manniello, 1996- es un instrumento que consta de 14 ítems dirigido a los padres de bebés de alto riesgo y diseñado para evaluar la presencia de recuerdos traumáticos sobre el nacimiento. Los ítems están relacionados con recuerdos invasivos («¿Ha experimentado la sensación repentina de que su hijo nace otra vez?»); de evitación («¿Ha intentado evitar pensar en el nacimiento de su bebé o en el tiempo en que éste estuvo en el hospital?, y con síntomas postraumáticos más generales («¿Se sintió más nervioso/a?).
Las preguntes son retrospectivas; se pide a los padres (la madre o el padre) que recuerden posibles síntomas que hubiesen aparecido desde el nacimiento y que hayan durado más de un mes. El índice de reacción posttraumática corresponde a la suma de todas las respuestas afirmativas. El estudio de validación realizado por los autores de este instrumento demostró una alta correlación entre el PPQ y otras mediciones habituales en la evaluación de trastornos de estrés postraumático, tales como la Escala de Impacto de Acontecimientos (IES), Horowitz, Wilner y Alvarez, 1979.
Durante un período de 12 meses, se eligió para el estudio a todos los bebés muy prematuros o prematuros extremos (33 semanas de gestación) hospitalizados en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) del Hospital de la Universidad de Lausana (n = 113 bebés pretérmino supervivientes con una tasa de supervivència de 19%). Se consideraron los siguientes criterios de exclusión: malformación del bebé, anomalías cromosómicas y fetopatías, así como enfermedades psiquiátricas y/o abuso de drogas en los padres y dificultades para expresarse en francés (n = 20 excluidos).
Se estima que cada año nacen unos 15 millones de niños prematuros en todo el mundo y cerca de 35.000 sólo en España (7,4 por cada 100 nacimientos). Entre las complicaciones más graves que pueden sufrir los niños a corto plazo se incluyen los problemas respiratorios, las infecciones y la hemorragia cerebral.
Hay poca evidencia sobre los efectos de la prematuridad sobre el posterior desarrollo del niño, por lo que un grupo internacional de investigadores liderado por la Universidad Queen Mary de Londres en el que participan investigadores de España, Holanda, Canadá y Australia, llevaron a cabo una Revisión Sistemática y posterior meta-análisis que analizó las consecuencias asociadas a los distintos grados de prematuridad.
El análisis realizado consideró 74 estudios de investigación publicados hasta la fecha que incluyeron un total de 64.061 niños nacidos entre 1980-2016, de los que se obtuvo información acerca de su desarrollo neurológico. Los resultados muestran que los niños prematuros tuvieron puntuaciones menores en una serie de evaluaciones cognitivas como el cociente intelectual y en pruebas de habilidades motoras, habilidad lectora, ortográfica y rendimiento en matemáticas.
Tabla 1: Clasificación de Prematuros según Edad Gestacional y Peso
| Clasificación | Edad Gestacional (EG) | Peso Aproximado |
|---|---|---|
| Prematuro Moderado | 36 - 31 semanas | Inferior a 2500 g |
| Prematuro Extremo | 30 - 28 semanas | Inferior a 1500 g |
| Prematuro Muy Extremo | Menos de 28 semanas | Inferior a 1000 g |
