Sabemos que el juego es fundamental en el desarrollo del ser humano. De hecho, la observación del juego, la risa y el humor de los niños y niñas nos da información en cuanto a su desarrollo cognitivo, social y emocional. El juego, y el sentido del humor son formas de relacionarse a través de un estado emocional positivo. Conocer cómo se manifiesta el juego y el humor durante el desarrollo nos permite saber el momento evolutivo en el que se encuentra el niño o la niña.
Según Narváez E.J. y Solís J.D.F. (2009), el humor tiene múltiples significados: juegos, bromas, chistes, absurdos, cosquillas, meteduras de pata, torpezas, etc. El humor es considerado como una actitud lúdica que usamos para relacionarnos con el niño o niña. Esta actitud significa dinamismo, sociabilidad, desinhibición y comicidad. Con estas conductas de juego y sentido del humor se busca la risa y aumentar lo máximo posible las oportunidades de relación. También se pretende estimular para que el niño o niña inicie con más frecuencia el juego compartido.
Dada la importancia del juego y del sentido del humor para crear interacción positiva, quizás, los adultos tengamos que mirar cómo es nuestro sentido del humor, como lo utilizamos para interactuar y si lo dejamos actuar cuando estamos jugando y/o enseñando. En muchas ocasiones la o el terapeuta será observado por adultos mientras juega y se puede sentir ridículo realizando ciertas conductas como imitar exageradamente, hacer sonidos raros, realizando acciones absurdas o equivocaciones, acciones que provoquen risa, etc. Si el adulto no se siente cómodo desplegando el sentido del humor y jugando, puede que termine implementando actividades dirigidas, más o menos significativas para el niño o la niña.
“El juego ocupa un lugar fundamental en la práctica y promoción de la participación en niños, niñas y adolescentes. En muchas oportunidades el derecho a jugar se lo ha llamado el derecho olvidado, probablemente porque la mayoría de los adultos lo consideran más un lujo que una necesidad. El juego está presente a lo largo de nuestras vidas. (UNICEF, 2006, pág.
Las estereotipias, que es el tema que nos ocupa, son repetitivas y se trata de comportamientos tipificados que no parecen servir para ninguna otra función que la gratificación sensorial. Algunos ejemplos de «stimming» son el balanceo, la agitación de manos o aleteo, el tarareo, las palmadas, la manipulación de un objeto y saltar hacia arriba y hacia abajo.
Un buen ejercicio que podéis poner en práctica si queréis comprender qué siente una persona con autismo es que, sentados en una silla, la inclinen hacia atrás y se queden mirando fijamente a un foco sin pensar en nada. Luego comenzáis a meceros lentamente, de forma metódica y repetitiva.
Hoy compartimos con vosotros algunas indicaciones para intentar reducir este tipo de comportamientos. Como cualquier problema de comportamiento, existen varias estrategias que se pueden emplear. Los procedimientos para administrar los comportamientos pueden separarse en estrategias “Pro-activas” y Reactivas”. Las estrategias Pro-activas le enseñarán comportamientos alternativos que están diseñados para dar al individuo una satisfacción similar a la de la auto-estimulacion.
15 ACTIVIDADES para NIÑOS con AUTISMO en el aula 🧒🏻🧩 (Trastorno del Espectro Autista)
Estrategias Pro-activas para Reducir Comportamientos Repetitivos
- Intentar orientar su atención. Cuando la persona con TEA comience con el «stimming» intenta captar su atención con otra cosa. Por ejemplo si agita las manos o da palmadas, puedes ofrecerle algo que se las mantenga ocupadas. Si le gusta saltar apuesta por un paseo a buen ritmo.
- Proporciona un momento específico de «estimulación». Dedica un «momento de estereotipias» dentro de la rutina diaria de la persona con TEA, enséñale cuándo, dónde y durante cuánto tiempo hacerlo. Esto ayudará a reducir la «estimulación» inadecuada. Por ejemplo cuando tenga sobrecarga sensorial puedes proporcionarle entre 10 y 15 minutos de estimulación.
- Intenta reducir los elementos estresantes de su entorno. Muchas veces los comportamientos repetitivos son provocados por situaciones que estresan a la persona con TEA. Debes conocer lo que le pone nervioso e intentar minimizarlo en su entorno.
