En las últimas décadas, se ha observado un incremento en la prevalencia de infertilidad en la población mundial. Se estima que alrededor del 15% de las parejas en edad fértil tienen problemas para concebir. La infertilidad se define como la incapacidad de una pareja de conseguir o completar un embarazo de forma espontánea tras un período de un año manteniendo relaciones sexuales sin medidas anticonceptivas.
Existen diversos factores asociados con la infertilidad, tales como la edad avanzada, la presencia de alteraciones estructurales en el aparato reproductor y enfermedades como la obesidad, la contaminación ambiental y el estilo de vida. Numerosos estudios señalan que una situación nutricional adecuada juega un papel clave en la fertilidad.
Fertilidad masculina: hábitos y tips que realmente funcionan - Dr. Juan Luis Giraldo
Factores nutricionales y su impacto en la fertilidad
En relación con la alimentación, se destaca que la ingesta en exceso de grasas saturadas, ácidos grasos trans y proteínas de origen animal podría tener un efecto perjudicial en la fertilidad, mientras que la ingesta de hidratos de carbono complejos, fibra, grasas monoinsaturadas y ácidos grasos omega-3 podría tener un efecto beneficioso. Asimismo, es indispensable tener un aporte adecuado de ácido fólico, B12, vitaminas A, D, C y E, calcio, hierro, zinc, selenio y yodo para evitar problemas en la fertilidad.
El peso corporal y la composición corporal
La situación ponderal, y especialmente la composición corporal, juegan un papel fundamental en la fertilidad en ambos sexos. Diversos estudios han constatado que tanto el bajo peso como el sobrepeso u obesidad aumentan el riesgo de infertilidad. La probabilidad de lograr un embarazo en un tratamiento de reproducción asistida es menor a medida que el índice de masa corporal (IMC) es mayor.
La asociación entre el exceso de tejido adiposo y la infertilidad se explica, por una parte, por el aumento de las concentraciones de leptina, lo que origina alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis (ovario/testículo) y que, en consecuencia, produce un aumento de las concentraciones de testosterona y la disminución de la progesterona en las mujeres y la disminución de la testosterona y un aumento de los estrógenos en el hombre. Por otra parte, el exceso de grasa corporal favorece la resistencia a la insulina, lo que contribuye a aumentar la síntesis y la liberación de andrógenos ováricos en la mujer y una disminución de la globulina transportadora de hormonas sexuales, lo que tiene un impacto negativo en la ovulación y en la calidad de los espermatozoides.
Asimismo, la insuficiencia ponderal también está asociada a alteraciones a nivel hormonal, por lo que pueden presentarse periodos anovulatorios, amenorrea, fases lúteas cortas o ausentes en la mujer y la disminución de la producción, viabilidad y motilidad de los espermatozoides y del apetito sexual en el hombre.
Hidratos de carbono, proteínas y grasas
La evidencia disponible indica que tanto el tipo como la cantidad de hidratos de carbono pueden condicionar la fertilidad de hombres y mujeres. En este sentido, se ha observado que el seguimiento de una dieta rica en alimentos con una carga glucémica baja se relaciona con una mejoría de la fertilidad relacionada con la ovulación a través de una mejoría en la sensibilidad de la insulina en las mujeres y de la calidad del semen.
En relación a las proteínas, se ha observado que el remplazo de proteínas de origen animal por vegetal en la dieta favorece la ovulación. En cuanto a las grasas, se ha observado que la ingesta elevada de grasas saturadas se asocia negativamente con la cantidad de espermatozoides y que las grasas trans incrementan la resistencia a la insulina, por lo que aumenta el riesgo de presentar alteraciones en la ovulación y en la calidad de los espermatozoides. De forma contraria, el seguimiento de dietas ricas en grasas monoinsaturadas parece tener un efecto beneficioso en la fertilidad en mujeres y en hombres.
Asimismo, se ha constatado una mayor eficacia en los tratamientos de reproducción asistida y una mejor calidad en los espermatozoides en personas con concentraciones séricas elevadas de omega-3. La suplementación con omega-3 puede ayudar a reducir la concentración de testosterona y a mejorar la resistencia a la insulina en mujeres con SOP.
Vitaminas y minerales esenciales
Un aporte adecuado de vitaminas es fundamental para la fertilidad. El ácido fólico juega un papel esencial en la síntesis de ADN y ARN y, por tanto, en la reproducción. Un estatus inadecuado se ha asociado con un mayor riesgo de presentar alteraciones en la ovulación, defectos del tubo neural, retraso del crecimiento intrauterino y nacimiento prematuro. Es importante vigilar la ingesta de folato no solo en la mujer, sino también en el hombre, ya que se ha observado que contribuye a la mejora de la cantidad y de la calidad de los espermatozoides.
La vitamina B12 es necesaria para el desarrollo y la función de la placenta. También se ha observado que la suplementación con la vitamina puede ayudar a mejorar la calidad de los espermatozoides y a prevenir los abortos espontáneos. La vitamina A favorece la síntesis de las hormonas sexuales, participa en la espermatogénesis, protege del daño oxidativo al óvulo y al espermatozoide y facilita la implantación del óvulo fecundado. Asimismo, es de gran importancia en el desarrollo de la placenta y en la organogénesis y en la embriogénesis. La utilización de suplementos de beta-caroteno se ha asociado con un mayor número, calidad y motilidad de los espermatozoides.
La vitamina D está asociada con el mantenimiento de la reserva ovárica, pues favorece la síntesis de hormona antimülleriana (HAM). En la mujer, su deficiencia está relacionada con la resistencia a la insulina, SOP y miomas uterinos. En el hombre, su deficiencia está asociada con menores concentraciones de testosterona. En este sentido, es importante tener en cuenta que tanto el exceso como la deficiencia de la vitamina tienen un efecto negativo en la cantidad y en la calidad de los espermatozoides. La suplementación con la vitamina sería recomendable en los casos de deficiencia severa, y particularmente en mujeres con obesidad, resistencia a la insulina y concentraciones bajas de HAM, así como también en hombres que presentan oligoespermia o astenospermia. Se ha observado que la suplementación mejora la eficacia de tratamientos de reproducción asistida.
Las vitaminas C y E son esenciales en la reproducción debido a su función antioxidante, ya que contrarrestan los efectos del estrés oxidativo sobre los óvulos y los espermatozoides. Además, la vitamina E facilita la implantación del óvulo fecundado y ambas son necesarias para el desarrollo y función de la placenta.
El aporte adecuado de algunos minerales puede ayudar a mejorar la fertilidad. El calcio tiene un papel de gran importancia en la espermatogénesis y en la motilidad, en la hiperactivación y en la reacción del acrosoma del espermatozoide, lo que es indispensable para que se lleve a cabo la fertilización del óvulo. El hierro favorece la ovulación, interviene en la implantación del óvulo fecundado y reduce el riesgo de desarrollar complicaciones al inicio del embarazo. Además, es indispensable para el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso del feto.
El zinc juega un papel esencial en la fertilidad, pues protege al espermatozoide y al óvulo del daño oxidativo, participa en la embriogénesis, en la estructura y en la función placentaria y en el crecimiento y desarrollo del sistema nervioso del feto. En el hombre, el zinc juega un papel de gran relevancia en el proceso de reproducción debido a que participa en el desarrollo normal testicular, en la síntesis de la testosterona e influye en la maduración, en la cantidad y en la movilidad de los espermatozoides. La suplementación con zinc podría ser de utilidad en el tratamiento de la infertilidad en el hombre, ya que puede ejercer una mejoría en la calidad de los espermatozoides.
El selenio es un nutriente esencial para la reproducción, el desarrollo y la función de la placenta y el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso del feto. Ayuda a reducir el daño oxidativo de los espermatozoides y de los óvulos y participa en la síntesis de la testosterona y, por tanto, en la espermatogénesis. Por último, dada su participación en la síntesis de hormonas tiroideas, el yodo es esencial en el mantenimiento de la fertilidad. Es necesario para el desarrollo y la función placentaria y para el crecimiento y el desarrollo del sistema nervioso del feto. Su deficiencia se asocia con un mayor riesgo de aborto espontáneo y con malformaciones congénitas.
Recomendaciones para mejorar la fertilidad
Es aconsejable que las parejas que sufren de infertilidad mejoren su estado nutricional para aumentar las probabilidades de concebir. En este sentido, el mantenimiento del peso corporal mediante una alimentación adecuada y una actividad física moderada es clave para mejorar la fertilidad en hombres y en mujeres. Especialmente puede ser efectivo en el tratamiento de la infertilidad producida por la presencia de alteraciones en la ovulación en mujeres con exceso de peso. Sería deseable que las parejas que tengan exceso de peso realicen una reducción lenta y progresiva hasta alcanzar un peso normal, ya que esto contribuirá a restaurar el equilibrio hormonal favoreciendo la ovulación y a mejorar la cantidad y la calidad del semen.
La prevención y el tratamiento de las alteraciones en la fertilidad de hombres y mujeres debe contemplar el abordaje nutricional, dada su importancia en la reproducción. Las parejas que presenten infertilidad deben mejorar su situación nutricional a través de una alimentación adecuada y la realización de actividad física.
| Recomendación | Descripción |
|---|---|
| Mantener un peso saludable | El sobrepeso y el bajo peso pueden afectar negativamente la fertilidad. |
| Dieta equilibrada | Consumir alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, fibra, grasas monoinsaturadas y omega-3. |
| Suplementos vitamínicos | Asegurar un aporte adecuado de ácido fólico, B12, vitaminas A, D, C y E, calcio, hierro, zinc, selenio y yodo. |
| Actividad física moderada | El ejercicio regular ayuda a mantener el equilibrio hormonal y controlar el peso. |
| Evitar tóxicos | Reducir o eliminar el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias nocivas. |
Análisis seminal: Evaluación de la fertilidad masculina
Cuando una pareja experimenta dificultades para concebir, es fundamental evaluar tanto la salud reproductiva femenina como la masculina. No obstante, en ocasiones, con unos simples cambios de hábitos, es posible mejorar la calidad del esperma. Esto es así porque los factores externos son, en parte, responsables del empeoramiento de la calidad seminal. Para ello, es fundamental conocer qué puede estar afectando a la movilidad, morfología o cantidad de los espermatozoides. En los hombres, el análisis de la calidad del semen, conocido como seminograma, es la prueba principal para identificar posibles problemas de fertilidad.
Esta técnica evalúa diversos parámetros de los espermatozoides:
- Concentración de espermatozoides: Se refiere al número de espermatozoides presentes en un mililitro de semen. Una concentración por debajo de 15 millones/ml puede indicar oligozoospermia, un trastorno que reduce las probabilidades de fecundar el óvulo.
- Movilidad: Aproximadamente el 40% de los espermatozoides deben moverse adecuadamente para poder atravesar el aparato reproductor femenino hasta llegar a las trompas de Falopio y alcanzar el óvulo.
- Morfología: Los espermatozoides sanos presentan cabezas ovaladas, un cuello robusto y una cola móvil.
Existen múltiples factores que pueden influir en la calidad del semen. Algunos son inevitables, pero otros son modificables, lo que ofrece la posibilidad de mejorar los parámetros espermáticos.
- Edad: aunque los hombres pueden producir espermatozoides durante toda su vida, la calidad seminal tiende a disminuir con la edad. La concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides pueden deteriorarse, afectando negativamente a las probabilidades de concebir.
- Temperatura elevada en los testículos: los testículos deben mantenerse a una temperatura más baja que la del resto del cuerpo para una adecuada producción de espermatozoides.
- Hábitos sexuales: tanto la falta de eyaculaciones frecuentes como una vida sexual muy activa pueden influir en la calidad del semen.
- Estrés: se ha observado que el estrés crónico puede afectar negativamente a la concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides.
- Uso de medicamentos: algunos fármacos pueden afectar a la calidad del semen. Por ejemplo, los esteroides anabolizantes, usados por algunos deportistas para mejorar el rendimiento físico, pueden reducir significativamente la calidad espermática al alterar los niveles hormonales.
- Mantener una actividad física regular: el ejercicio moderado ayuda a controlar el peso y mantener el equilibrio hormonal.
- Uso de suplementos específicos: existen suplementos alimenticios con vitaminas y antioxidantes diseñados para mejorar la calidad del semen.
Debido a la variabilidad natural en la calidad del semen, los especialistas recomendamos repetir el seminograma al menos dos veces, con un intervalo de tres a seis meses (la producción de espermatozoides, proceso conocido como espermatogénesis, ocurre en los testículos y puede llevar aproximadamente de 64 a 72 días en completarse) antes de hacer un diagnóstico definitivo.
Técnicas de reproducción asistida
Cuando el seminograma revela que el recuento espermático está afectado, podemos recurrir a técnicas de reproducción asistida, como la FIV acompañada de la técnica ICSI o microinyección intracitoplasmática, que nos permite seleccionar un único espermatozoide de buena calidad que se inyecta directamente en el óvulo.
Causas y tratamientos de la infertilidad masculina
Se estima que aproximadamente un 15% de las parejas son incapaces de concebir luego de un año de relaciones sexuales no protegidas; 30% son debidas a factor femenino y 30% a factor masculino. El 40% restante es de causa mixta.
La evaluación inicial de rutina en el varón (que incluye una detallada historia clínica, examen físico y test básicos como perfil hormonal y análisis seminal) es por lo tanto esencial para la mejoría de su fertilidad.
El varicocele, criptorquidia no tratada y las infecciones del tracto urogenital son las causas identificables más frecuentes de infertilidad masculina. Causas menos frecuentes son las disfunciones sexuales, trastornos endocrinos y efectos adversos de medicamentos.
Los tratamientos para estas patologías han sido efectivos en la mayoría de los casos, permitiendo a un importante número de parejas concebir en forma espontánea. Si esto no es posible, las parejas pueden recurrir a técnicas de reproducción asistida de baja complejidad, tales como la Inseminación Intrauterina. Y sólo en aquellos casos con problemas más severos recurriremos a técnicas de reproducción de alta complejidad como por ejemplo el ICSI (Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides).
Importantes progresos en el área de la Microcirugía permiten no sólo reparar la vía seminal en muchos casos, sino también recuperar espermatozoides de pacientes con atrofia testicular. En los últimos años, junto con el ICSI, han sido una importante contribución.
Factores pronóstico en la infertilidad masculina
Los principales factores que influencian el pronóstico de la infertilidad son:
- Duración de la infertilidad
- Edad de la pareja
- Calidad del semen
- Presencia de otras patologías asociadas
Cuando la duración de la infertilidad excede los 4 años, la probabilidad de concepción es 1,5% por mes.
Causas de infertilidad masculina
La infertilidad masculina puede ser causada por los problemas que afectan a la producción de espermatozoides o el proceso de transporte de los mismos.
Las causas conocidas de infertilidad masculina se puede describir como:
- Anormalidades urogenitales congénitas (incluye obstrucción y disgenesias)
- Infecciones del tracto urogenital
- Aumento de la temperatura escrotal (varicocele)
- Trastornos endocrinos
- Anormalidades genéticas
- Factores inmunológicos
Aún así, aproximadamente en un 30% de los pacientes no es posible encontrar una causa definida de su infertilidad.
Daño al ADN espermático y su impacto en la fertilidad
El ADN del espermatozoide aporta la mitad del material genético a la descendencia, en la actualidad los parámetros obtenidos a través de un seminograma no dan una información completa sobre el potencial fecundante del semen y la capacidad de dar lugar a un embrión sano y un embarazo evolutivo. Es por ésto que ha aumentado el interés en desarrollar técnicas encaminadas a evaluar la fragmentación del ADN espermático, ya que en cualquier etapa del proceso de la espermatogénesis se puede producir un daño, siendo éste un fenómeno multifactorial y no del todo delimitado.
Actualmente la infertilidad es un problema global que va en aumento y se ha demostrado que la calidad del ADN del espermatozoide puede afectar la fecundación; es por ello que la evaluación de la integridad del ADN, además del estudio de los parámetros seminales, puede aportar información adicional acerca de la calidad del espermatozoide, y ser de gran ayuda para identificar las causas de la infertilidad masculina y así orientar de mejor manera a las parejas.
Factores que pueden dañar el ADN espermático
En cualquier etapa del proceso de la espermatogénesis se puede producir un daño en el ADN espermático, éste es un fenómeno multifactorial y no del todo dilucidado que puede afectar tanto al ADN mitocondrial como al nuclear. Se conocen algunos factores que pueden producir daño irreversible en el ADN del gameto masculino, éstos pueden ocurrir durante la producción o el transporte de las células espermáticas e incluyen: la generación de radicales libres de oxígeno o estrés oxidativo (incluidos el radical hidroxil y óxido nítrico durante el transporte espermático a través de los túbulos seminíferos y el epidídimo), el empaquetamiento anormal de la cromatina (errores en la sustitución de histonas por protaminas en el proceso de espermiogénesis), deficiencias en la recombinación, apoptosis en el proceso de espermatogénesis tras la salida del espermatozoide a los túbulos y causas externas que pueden provocar o potenciar los efectos anteriores dentro de los que se consideran determinadas condiciones ambientales como la contaminación, el tabaquismo, la temperatura testicular elevada o patológicas como la criptorquidia, varicocele, procesos inflamatorios o infección del tracto genital, cáncer, episodios febriles y estrés, entre otras.
Anticoncepción masculina: Un campo en desarrollo
A pesar de que los anticonceptivos hormonales para las mujeres existen desde hace más de 60 años, en la actualidad las únicas opciones anticonceptivas para los hombres son el preservativo o la vasectomía. Alrededor del 40 % de los embarazos en todo el mundo no son planificados, y alrededor de un quinto de ellos terminarán en aborto. Es necesario, por tanto, que los hombres tengan acceso a un anticonceptivo farmacológico simple y confiable.
Dado que los hombres no están sujetos a los riesgos asociados al embarazo y el parto, la exigencia en cuanto a los efectos secundarios y riesgos de los anticonceptivos son muy altas. Las autoridades no aprobarán una «píldora masculina» hasta que se demuestre que es suficientemente efectiva con un mínimo de efectos adversos.
Disminución de la calidad seminal: Un problema global
La calidad del semen está disminuyendo, lo que podría tener implicaciones en la fertilidad masculina. Muchos hombres presentan concentraciones de espermatozoides por debajo del valor de referencia establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El deterioro de la calidad seminal es uno de los principales factores que explican el aumento de la infertilidad masculina, junto a otros como los ambientales o genéticos.
Con más de 8.000 muestras de semen analizadas, se detecta un notable empeoramiento de aspectos como el volumen de eyaculado, que ha descendido un 17 % en el último lustro, lo que afecta directamente al recuento de espermatozoides motiles totales. Por otro lado, la morfología también ha empeorado, con apenas el 1 % de espermatozoides por muestra considerados “normales”, cuando hace menos de una década era el 7 %.
La baja calidad seminal es un problema a nivel mundial. La concentración de espermatozoides ha disminuido en un 51% globalmente desde 1973. La disminución de la calidad seminal es una preocupación creciente en el ámbito de la salud reproductiva. Diversos factores contribuyen a este deterioro, incluyendo alteraciones hormonales, inmunológicas, genéticas y ambientales.
En este sentido, la adopción de hábitos de vida saludables podría contribuir a mejorar la calidad seminal. Los expertos recomiendan mantener una dieta equilibrada, realizar ejercicio regular, evitar el consumo de sustancias tóxicas y reducir el estrés. Numerosos trabajos reflejan que el uso prolongado de los ordenadores portátiles aumenta la temperatura testicular debido al calor que desprende la máquina. Las infecciones de transmisión sexual (ETS) pueden afectar directamente la calidad seminal. Enfermedades como la clamidia, gonorrea y virus como el herpes simple o el papiloma humano (VPH) afectan a la calidad seminal.
