La vida de los grandes tenores, como Enrico Caruso y Luciano Pavarotti, está llena de pasión, escándalos y un legado musical imborrable. Este artículo explora las facetas más íntimas de estos artistas, revelando sus amores, conflictos y contribuciones al mundo de la ópera.
Enrico Caruso: Pasión y Tormenta en el Amor
Enrico Caruso, considerado uno de los más grandes tenores de todos los tiempos, tuvo una vida amorosa tan apasionada como su voz. Un archivo personal del tenor, accesible en venta privada, reúne más de 1.300 cartas y documentos que dan fe de sus relaciones tempestuosas.
Entre estos documentos, destacan las misivas entre Caruso y su amante Ada Giachetti, que revelan una relación llena de fuego. Se amaron hasta que ella decidió cambiarlo por el chófer de la familia, un golpe duro para el tenor. Caruso no perdió el tiempo y mantuvo una nueva relación con Rina, una de las hermanas de su ex amante, a quien incluso pidió matrimonio, aunque el enlace nunca se produjo.
El fuego de los primeros años casi quema cuando la escribe: “Te echo de menos. ¿No te das cuenta, amor mío, que daría la vida por tenerte cerca de mí, entre en mis brazos, por emborracharme contigo de la loca alegría de felicidad, de amor?”, y se desespera cuando no recibe respuesta inmediata de su amada: “No puedo controlarme, siento como si me estuviera muriendo.
Su amor abarcó once pasionales años. Ella, algunos años mayor que él y cantante de éxito cuando le conoció, le enseñó la trastienda del canto. Su primera vez en escena fue una “Traviata”, ella fue Violeta y él Alfredo, claro está.
Nacido en 1873 en un barrio pobre napolitano en el seno de una familia humilde de nueve miembros, el niño Enrico ya prometía y pronto dejó el oficio paterno, de mecánico, para dejar oír su voz, prodigiosa, tanto como para hacer exclamar al mismo Puccini tras escucharle interpretar el aria “Che gelida manina” que canta Rodolfo en “La bohème“: “¿Quién te ha mandado aquí, ha sido Dios?”.
El trabajo también es el eje central de bastantes de las misivas que se pueden adquirir. Así describe en una misiva su debut en La Scala de Milán en 1897: “¡Victoria! ¡Victoria! Meses después relata la apabullante interpretación de Mefistófele (“Fausto”) en Buenos Aires, una representación que lleva al límite físico y ocasiona que el cantante se desplome en mitad de escenario: “El público continuó durante cinco minutos pidiendo un bis, y yo me negué: la batalla no había terminado y aún teníamos que acabar. Estaba ronco y apenas podía seguir, pero (…) al final de ‘Baluardo m’è il vangelo‘ sentí que podía hacerlo y sostuve la nota hasta que me quedé exhausto, sin fuerzas, cambiando después al registros baritonal.
Sin embargo, la superestrella de la ópera era humana y sentía miedo, a veces casi paralizante, que narraba de puño y letra a Ada, como en estos folios escritos desde Londres en 1904: “Antes de que empiece cada actuación me pongo tan nervioso que soy casi bestial con todo el mundo (…) dicen que la manzanilla funciona bien para aplacar los nervios”. Y entre las óperas que interpretó, mantuvo una lucha particular con “Rigoletto” de Verdi: “Me da un susto de muerte”, escribió.
Biografía Enrico Caruso
Luciano Pavarotti: Un Mito entre la Música, las Mujeres y la Pasta
Luciano Pavarotti, otro gigante de la ópera, también tuvo una vida llena de pasiones. Un documental reciente recorre la vida del legendario cantante lírico desde sus humildes comienzos en Módena hasta su muerte en 2007. Con imágenes y entrevistas inéditas, traza un retrato del cantante a través de sus grandes pasiones: la música, las mujeres y la pasta.
Hijo de un panadero enamorado de la lírica, Pavarotti vendió más de 100 millones de discos a lo largo de su carrera y consiguió popularizar la ópera hasta convertirla en un fenómeno de masas. Su gran oportunidad le llegó en 1965 con el triunfo en el Teatro de la Scala de Milán con La Bohème. Un histórico concierto que le abrió las puertas de los más prestigiosos anfiteatros del mundo.
Pero fue su unión con Plácido Domingo y José Carreras en Los Tres Tenores lo que acabó por convertirle en una estrella internacional de la música. Llegaron a reunir a 250.000 personas en el Hyde Park de Londres o celebrar un memorable recital en las Termas de Caracalla de Roma. Y en 1992 se embarcó en una nueva aventura musical, uniendo su talento al de estrellas del pop y el rock en favor de organizaciones humanitarias.
Luciano Pavarotti amaba la música casi tanto como a las mujeres y la pasta. Adoraba comer y cocinar, y viajaba siempre con maletas cargadas de aceite, pasta y salsa de tomate. "Amaba la música, las mujeres, la comida y el fútbol. En ese orden", explica quien fuera su representante, Herbert Breslin.
"El sexo siempre es bueno. No importa si es antes o después del show. Lo mejor sería durante el show, en la única mesa en el escenario", dice divertido el tenor en una entrevista recogida en el documental en la que alaba las virtudes del viagra. Un hombre que en el fondo siempre estuvo más bien solo, según cuentan algunos de sus más íntimos amigos.
Casado desde 1961 con Adua Veroni, con quien tuvo tres hijas (Lorenza, Cristina y Giuliana), la sombra de las infidelidades siempre rodeó a la pareja hasta que en 2006 unas fotografías del tenor besándose con su entonce secretaria, Nicoletta Mantovani, 34 años menor, precipitó el divorcio de su primera mujer después de casi 40 años de matrimonio.
En 2003, después de 11 años de relación y una hija en común, el tenor se casó con Nicoletta Mantovani, quien se sincera en la película sobre las dificultades que supuso hacer pública su relación. "Al principio les dije a todos que era sólo la asistente, pero no era cierto. No es fácil decir que tienes una relación con un hombre 34 años mayor", asegura.
La desaparición del tenor 14 meses después de que le fuera diagnosticado un cáncer de páncreas y la apertura del testamento provocó un enfrentamiento entre las dos familias del divo. En una primera versión de sus últimas voluntades, Pavarotti había dividido a partes iguales su herencia: el 50% de sus bienes los distribuyó entre sus cuatro hijas y el otro 50% fue a parar a su viuda.
Biografía Enrico Caruso
Las Mujeres en la Vida de Pavarotti
La vida amorosa de Pavarotti estuvo marcada por relaciones intensas y controversias. Su primer matrimonio con Adua Veroni duró muchos años y tuvieron tres hijas: Lorenza, Cristina y Giuliana. "Me enamoré del hombre. Era un hombre muy guapo. Y después me enamoré de su voz", cuenta Veroni en el documental dedicado a la vida del artista.
Sin embargo, las infidelidades fueron una constante en su matrimonio. Madelyn Renée, una soprano que fue su amante y discípula, describe su relación como una de mentoría y amor. Nicoletta Mantovani, su secretaria y posterior esposa, causó un escándalo al hacerse pública su relación en 1996, lo que llevó al divorcio de Pavarotti y Veroni.
Después de la boda con Adua en 1961, y después también de un número impreciso de amigas, el primer gran amor extraconyugal llegó en los años ochenta. Se llamaba Madelyn Renée, era americana, joven, muy guapa y estaba decidida a conquistarlo. Durante siete años, Madelyn fue no sólo su amante, sino también su discípula, a veces su pareja en el escenario, su fiel compañera en todos aquellos momentos en los que el maestro estaba lejos de Módena y de su “familia oficial”. En 1986 Madely le dejó, después de que, durante la gira por China, conociera al periodista italiano que se convertiría en su marido. Siguió, para la historiografía oficial, la húngara Judith Kovacs, otra secretaria-acompañante, que también abandonó al tenor tras siete años.
Tras un embarazo complicado, Mantovani dio a luz en 2003 a los gemelos Riccardo y Alice. Un parto prematuro con un trágico desenlace, ya que el hijo de Pavarotti no sobrevivió. A finales de ese mismo año, Pavarotti y Mantovani pasaron por el altar. Su boda estuvo repleta de grandes personalidades, como Bono y Josep Carreras, uno de los Tres Tenores. Se casaron en el teatro de la ópera de Módena, como no podía ser de otra manera.
Todas las mujeres de su vida tienen buenas palabras para él, incluida Adua Veroni, quien asegura que el tenor "era una persona excelente".
| Nombre | Relación con Pavarotti | Duración | Notas |
|---|---|---|---|
| Adua Veroni | Primera esposa | 1961-2006 | Madre de Lorenza, Cristina y Giuliana |
| Madelyn Renée | Amante y discípula | Años 80 | Soprano americana |
| Nicoletta Mantovani | Secretaria y segunda esposa | 1996-2007 | Madre de Alice |
Plácido Domingo: Un Legado en Entredicho
Plácido Domingo, otro de los Tres Tenores, también ha tenido una vida personal y profesional intensa. Casado a los 16 años y conoció el amor con 21. Ha tenido tres hijos, hizo historia con su voz y un escándalo sexual terminó con su carrera.
Tras casarse a los 16, dos años antes de demostrar su valía como cantante en el teatro Degollado de la ciudad de Guadalajara, se casó en secreto con Ana María Guerra Cué, una pianista mexicana con la que tuvo a José Plácido Domingo, su primer hijo. Un año después de convertirse en padres, se terminó la relación. Y con 21 conoció a su gran amor.
Marta Ornelas, una jovencísima soprano de Veracruz, se convirtió en su compañera de vida. Cuando comenzaron ella era la estrella de la pareja. Pero la carrera de Plácido pasó a ser imparable. En 1962 se casaron y tres años después llegó Plácido Junior, su primer hijo en común y el segundo para Domingo. Cuando en 1968 nació Álvaro, el segundo, Ornelas sacrificó su prometedor futuro como cantante para centrarse en su faceta de madre.
