María Luisa de Parma, nacida el 9 de diciembre de 1751 en Parma y fallecida en Roma el 2 de enero de 1819, fue una figura clave en la historia de España. Fue reina consorte de España como esposa de Carlos IV, de quien era prima carnal por el lado paterno.
María Luisa de Parma, retrato por Goya
Orígenes Familiares y Matrimonio
Hija del Infante Don Felipe (1720-1765), Duque de Parma, y de Luisa Isabel de Borbón (1727-1759), María Luisa de Parma era nieta de los Reyes Felipe V de España (1683-1746) y Luis XV de Francia (1710-1774). Era nieta de Luis XV de Francia, hermana de Fernando I de Borbón-Parma y también prima carnal de los reyes franceses Luis XVI, Luis XVIII y Carlos X. En 1765 contrajo matrimonio con el príncipe de Asturias, futuro Carlos IV; eran primos carnales por vía paterna y parientes cercanos por la vía materna de María Luisa. Su matrimonio con el entonces Príncipe de Asturias, futuro Carlos IV (1748-1819), se celebró en el Palacio de La Granja de San Ildefonso (Segovia) el 4 de septiembre de 1765.
Primeros Años en la Corte Española
Los primeros años de María Luisa de Parma en España no fueron fáciles debido a sus dificultades de adaptación a la austera corte de su suegro, Carlos III (1716-1788). Alejada, como su marido, de las cuestiones de Estado por deseo expreso de su suegro Carlos III (que recelaba de las posibles intrigas de algún bando nobiliario escudado en su hijo y en su nuera), la princesa de Asturias se aburría solemnemente y decidió organizar el típico salón dieciochesco de moda en Europa, que reunía a aristócratas y a cortesanos bajo el poder de las damas que podían acceder a múltiples distracciones amparadas por la institución del cortejo (una costumbre de la alta nobleza francesa e italiana que permitía a las damas casadas tener como acompañantes a enamorados que la asisten, le regalan, la entretienen, comen y pasan el día con ella con la aprobación del marido).
Descendencia Real
La pareja real tuvo catorce hijos:
- El Infante Carlos Clemente (1771-1774)
- La Infanta Carlota Joaquina (1775-1830), Reina de Portugal por su matrimonio con Juan VI (1767-1826)
- La Infanta María Luisa (1777-1782)
- La Infanta María Amalia (1779-1798), esposa de su tío el Infante Antonio Pascual
- El Infante Carlos Domingo (1780-1783)
- La Infanta María Luisa (1782-1824), Reina de Etruria al casarse con Luis de Borbón (1773-1803)
- Los Infantes gemelos Carlos Francisco (1783-1784) y Felipe Francisco (1783-1784)
- El futuro Fernando VII (1784-1833), que sucedería a su padre en el trono
- El Infante Carlos María Isidro (1788-1855), futuro Pretendiente carlista a la Corona española
- La Infanta María Isabel (1789-1848), Reina de las Dos Sicilias como esposa de Francisco I (1777-1830)
- La Infanta María Teresa (1791-1794)
- El Infante Felipe (1792-1794)
- El Infante Francisco de Paula (1794-1865), que casó con la princesa Luisa Carlota de Borbón Dos Sicilias (1804-1844)
María Luisa y Carlos IV tuvieron catorce hijos en trece embarazos (aparte de estos, la reina tuvo 10 embarazos más que acabaron todos en abortos espontáneos,1 lo cual suma un total de 23 embarazos). En toda su vida María Luisa de Parma padeció 24 embarazos y 14 hijos, de los cuales ocho murieron antes de 1800.
La familia de Carlos IV, detalle
Influencia Política y Ascenso al Trono
Tras el ascenso de Carlos IV al trono español, el 14 de diciembre de 1788, María Luisa de Parma se convirtió en una figura muy influyente en los asuntos de gobierno. Ya reina, en un período pleno de acontecimientos históricos, María Luisa de Parma se convierte en una mujer influyente en la voluntad del soberano y con un indiscutible papel protagonista en la política. Conocida es la protección que la nueva Reina otorgó a la carrera política del antiguo guardia de corps, Manuel Godoy, tras la destitución de los Condes de Floridablanca y Aranda como ministros.
Igualmente notable fue el interés de la Soberana en algunas de las obras benéficas llevadas a cabo por la Junta de Damas de Honor y Mérito, como la gestión de las Escuelas Patrióticas, por ejemplo. Con el fin de incrementar la implicación de las mujeres de la aristocracia en las labores asistenciales, la Reina ideó asimismo la creación de la Orden de Damas Nobles de María Luisa, cuyos Estatutos firmó personalmente el 15 de marzo de 1794.
Carlos IV y María Luisa confiaban en la habilidad política de Godoy para conseguir la regeneración del país. Sin embargo, la política desarrollada por Godoy consiguió llevar a España a una situación de crisis económica, debido a la participación del país en numerosos conflictos bélicos, que provocó un gran endeudamiento y la paralización del comercio americano.
Una pesadilla en un reinado convulso: María Luisa de Parma, por Antonio Mª González Padrón
Controversias y Escándalos
María Luisa de Parma ejerció una gran influencia sobre su marido. De carácter caprichoso, llegó a participar en numerosos episodios por los que fue considerada, ya en su época, una mujer intrigante y, para muchos, depravada. Sufrió un ostensible deterioro físico por los numerosos embarazos y partos, lo que le dio un semblante poco grato que aumentó su impopularidad. Estuvo enfrentada con numerosos miembros de la Corte española del momento. Destacó la rivalidad que mantuvieron la reina y la duquesa de Alba, musa de Goya. También tuvo desavenencias con la duquesa de Osuna.Nunca en la monarquía española la difamación alcanzó cotas tan altas como en el caso de la reina María Luisa de Parma (17511818), esposa de Carlos IV. Desde aquellos que atribuyeron la paternidad de sus dos últimos hijos a Godoy, pasando por el recelo de su hijo Fernando, futuro rey, para quien las infidelidades de su madre suponían un riesgo para la sucesión a la Corona, o Napoleón, que vio en ella las lacras del Ancien Régime como nieta que era del libertino Luis XV, hasta llegar a Espronceda, que la definió como «impura prostituta».
Según la historiografía revisionista María Luisa de Parma se convirtió en blanco de los ataques dirigidos a Godoy y al soberano, que era visto como un hombre débil, apático y arrastrado por los desmanes de su esposa, igual que Luis XVI en Francia. Siguiendo estas interpretaciones revisionistas la reina fue la víctima propiciatoria de la oposición, la facción de nobles desplazados por sus rivales en ascenso que canalizó sus ataques a través de la reina. Al partido de nobles intrigantes se une el recelo del clero cuando no la abierta enemistad; el descontento por la subida de impuestos frente a los dispendios de la corte; las frustraciones por los reveses militares; la mala situación económica; la hambruna, y las epidemias. Por no mencionar la habitual misoginia y la xenofobia típica en España contra las soberanas extranjeras.
La reina María Luisa, por su parte, contraviene las convenciones vigentes, promociona y enriquece a su círculo de confianza alimentado los rumores y echando más leña al fuego. La política europea se complicó tras la ejecución de Luis XVI, la legitimidad real quedó herida de muerte. Siguiendo con la interpretación revisionista la principal arma contra la monarquía fue la supuesta “bondad” o “necedad” del soberano y la “inmoralidad” de la reina, en la línea de los libelos contra María Antonieta a la que María Luisa de Parma se considera similar. Además, en España ya cundía el ejemplo de acusaciones de inmoralidad en las vilipendiadas Juana de Avis (la madre de Juana la Beltraneja), Isabel de Farnesio o Bárbara de Braganza.
Abdicación y Exilio
La firma del Tratado de Fontainebleau (1807), decisión de Godoy, provocó la entrada del ejército francés en España. El 17 de marzo de 1808, se produce el motín de Aranjuez, que provoca la abdicación de Carlos IV y en consecuencia la caída de Godoy. Después de la renuncia de Carlos IV al trono el 19 de marzo de 1808, María Luisa de Parma se instaló en Francia en compañía de su esposo y Manuel Godoy. Los antiguos Reyes residieron en el país vecino hasta 1812, cuando Napoleón autorizó su definitivo establecimiento en Roma, donde la Soberana falleció el 2 de enero de 1819.
Carlos IV y María Luisa se trasladan a Bayona (Francia) invitados por Napoleón. Posteriormente, con engaños también se traslada el rey Fernando VII. Es el momento en que se produce el levantamiento popular de Madrid del dos de mayo. Fernando VII es obligado a abdicar a favor de su padre Carlos IV y éste cede la Corona a Napoleón.
La vida en Francia no fue fácil, siendo instalados en Compiegne. Una vez periclitada la estrella de Napoleón, Fernando VII es restituido en el trono. Los reyes eméritos Carlos IV y María Luisa se instalan en Roma, en el palacio Barberini, y con ellos el fiel Godoy. Cuando fallece María Luisa de Parma en 1818 el favorito está a su lado. El exrey fallece dieciocho días después que su esposa.
María Luisa se rompe las dos piernas en 1818 y enferma de pulmonía, falleciendo, el dos de enero de 1819, cuando tenía sesenta y siete años, estando en sus últimos días acompañada por Godoy.
Carlos IV y María Luisa de Parma
