Uno de los pasajes menos conocidos de la diáspora provocada por la Guerra Civil Española es, sin duda, el de los llamados «Niños de Morelia». Este grupo, compuesto por 451 chicos y chicas, fue embarcado en Burdeos con destino al puerto de Veracruz, México, donde llegaron el 7 de junio de 1937. Un día después, fueron trasladados a la Ciudad de México y alojados en la Escuela Hijos del Ejército Nº. 2.
El 10 de junio, una multitud les dio la bienvenida en Morelia, estado de Michoacán, como si fueran grandes estrellas del deporte o del cine. El presidente mexicano, general Lázaro Cárdenas, y su esposa Amalia, habían mostrado desde el inicio de la Guerra Civil su apoyo a la causa republicana. La acogida de estos refugiados tuvo un fuerte componente propagandístico.
Para darles cobijo, se acondicionaron dos colegios en antiguos seminarios, que fueron bautizados como Escuela Industrial España-México.
Lamberto Moreno, el primer director del proyecto, fue cesado tras el fallecimiento del niño Francisco Nebot Satorre en un accidente. Su sustituto, Roberto Reyes, también tuvo que lidiar con otras muertes accidentales o por enfermedad, e incluso con la fuga de algunos niños que no se adaptaban al régimen de las escuelas. A pesar de todo, el presidente Cárdenas visitaba a los niños con regularidad durante sus vacaciones en la capital.
Con el tiempo, la colonia fue disminuyendo. Algunos niños eran reclamados por familiares que huían de la guerra en España, mientras que otros eran acogidos por miembros de la colonia española en México. En 1940, al finalizar el mandato del general Cárdenas, Diego Hernández Topete asumió la dirección de las escuelas y llevó a cabo su liquidación. Gracias a la ayuda de la colonia española, algunas niñas fueron alojadas en el orfanato Divino Pastor de Mixocoax, y otras en el convento de las Madres Trinitarias de Puebla. La escuela de chicos siguió funcionando hasta diciembre de 1942.
Solo unos pocos de estos niños regresaron a España. Entre ellos, no hay constancia de que hubiera futbolistas. Sin embargo, sí hubo jugadores destacados entre los hijos de la emigración más desesperada, como los hijos de quienes formaron parte de la gira del FC Barcelona a México durante la guerra, o los del equipo Euskadi, creado por el gobierno vasco, que se disolvió y cuyos miembros se quedaron en América.
José Vantolrá, nacido en México en 1943, hijo del jugador del Barça Martín Vantolrá, fue un destacado futbolista en el campeonato mexicano y representó a ese país en 50 ocasiones. Otro ejemplo es el hijo de Luis Regueiro, jugador del Real Madrid antes y durante la Guerra Civil, que también jugó en el Euskadi.
También hubo futbolistas destacados entre los hijos de la emigración a Venezuela, Argentina o Chile, como José Eulogio Gárate, internacional español y goleador del Atlético de Madrid, que nació en Sarandí, Argentina, en 1944, porque el ayuntamiento de Éibar, de donde era su familia, fue el primero en España en izar la bandera republicana.
Gárate, como los internacionales mexicanos Vantolrá o Regueiro, no se consideran «niños de la guerra». Sin embargo, «Cheché» Martín sí lo fue, aunque no formó parte de ninguna expedición oficial. Huyó a Argentina siendo niño y regresó triunfalmente a España tras una serie de peripecias.
José María Martín Rodríguez, nacido en La Coruña en 1926, emigró después de que su padre, profesor y hombre de izquierdas, fuera asesinado por los militares en 1936. El espíritu liberal se había inculcado en su familia. Tras el fusilamiento, su madre decidió exiliarse. Con un cuadro regalado por el pintor Soutomaior, el joven Martín vendió la obra en Portugal y pudo salir adelante. Más tarde, se reunió con dos de sus hermanos en Argentina.
En Buenos Aires, José María se encargaba de dibujar portadas para la revista «Argentina Austral» y vendía caricaturas en los cafés. Al mismo tiempo, destacaba en el fútbol y fue fichado por el Banfield, mejorando la situación económica de su familia. Más tarde, jugó en el Vasco de Caracas y regresó a Europa para jugar en el Angers francés.
En 1948, regresó a España y jugó dos temporadas en el Deportivo de La Coruña, lo que le valió un traspaso al FC Barcelona. Tras tres temporadas en el Barcelona, fichó por el Atlético de Madrid. Después de jugar en el Valencia, se retiró en el fútbol mexicano, jugando en el Morelia hasta 1965.
La aventura de los niños enviados a la Unión Soviética fue aún más dura. La primera expedición partió de Valencia en marzo de 1937, con 72 niños. En junio del mismo año, otra expedición zarpó de Santurce, Vizcaya, con 1.495 menores. En total, casi 3.000 niños de entre 3 y 14 años, en su mayoría del País Vasco, Asturias y Cantabria, fueron enviados a la URSS.
Los niños fueron recibidos con entusiasmo y se les alojó en 16 «Casas de Niños Españoles», algunas ubicadas en edificios expropiados a la nobleza zarista. Durante ese tiempo, el equipo Euskadi realizó una gira por la URSS, jugando contra equipos como el Lokomotiv, Dynamo y Spartak de Moscú, Dynamo de Leningrado, Dynamo de Kiev, Dynamo de Tbilisi y Dynamo de Minsk.
El Euskadi ganó siete partidos, empató uno y perdió otro. La prensa soviética reconoció la superioridad del equipo vasco. Los partidos del Euskadi contribuyeron a una mejor integración de los «niños españoles» en la sociedad soviética.
Documental sobre el exilio español en México: Los niños de Morelia. (completo)
Desgraciadamente, la invasión alemana de la URSS en 1941 cambió la situación. Las «Casas de Niños» fueron evacuadas y algunos niños se unieron al ejército rojo. Se estima que 330 «niños» murieron durante la «Gran Guerra Patria», 280 en la retaguardia y 50 en combate.
En abril de 1948, todos los «españoles» fueron expulsados de la URSS. Solo más adelante se conoció el motivo: un piloto español había escapado a Turquía con un avión militar.
El Cortometraje "Piedra, Papel o Tijera"
El cortometraje de ficción "Piedra, Papel o Tijera", dirigido por Miguel Ángel Olivares, forma parte de una distribución. Esta emotiva historia, protagonizada por un elenco de gran talento, nos sumerge en un fin de semana de reencuentros donde el pasado y los lazos afectivos cobran un significado especial.
- Rodado en: Priego de Córdoba, Andalucía, España
- Duración: 18:59 minutos
- Formato visual: Arri Alexa Mini | 4K | Aspect Ratio 2:1
- Sonido: 3.1
Una coproducción de: Gadol Producciones, Producciones Rokambolescas, La Raíz Producciones, Palacios Productions, Dark Wind Seven y La Industria del Cine Films.
Sinopsis
Mateo, un escritor, invita a sus amigos a su casa y les propone un juego aparentemente sencillo: compartir su mejor recuerdo con él. Al final, solo uno será elegido como ganador. Sin embargo, a medida que avanza la noche, emergen secretos ocultos que desafían la verdadera naturaleza de la propuesta. ¿Qué se esconde detrás de este juego?
Reparto
- Nacho Guerreros
- Luisa Gavasa
- Cuca Escribano
- Raúl Tejón
- Saida Benzal
El talento de este elenco aporta una profundidad emocional única a cada personaje, reflejando con realismo la amistad, la nostalgia y las cicatrices del pasado.
Equipo creativo
- Dirección: Miguel Ángel Olivares
- Guion: Nach Solís (Guionista del cortometraje multipremiado 'Paris 70')
- Fotografía: Carolina Maltese
- Música Original: Sofía Sáinz
- Montaje: Javier Dampierre
- Dirección Artística: Isabel Serrano
- Diseño de sonido: Carlos Cánovas
Este equipo ha conseguido construir una película en la que cada elemento narrativo y visual refuerza la carga emocional del relato.
Una historia sobre la vida, el tiempo y los lazos que nos unen
Según su director, Miguel Ángel Olivares, “Piedra, Papel o Tijera” nace de la necesidad de explorar cómo las relaciones humanas evolucionan ante la adversidad. El cortometraje aborda la amistad, el amor y la enfermedad desde una perspectiva honesta y profundamente conmovedora.
“He querido reflejar la fragilidad de los vínculos humanos, la importancia de los recuerdos compartidos y cómo, incluso en los momentos más difíciles, la amistad se convierte en un refugio. La enfermedad no solo afecta a quien la sufre, sino a quienes lo rodean, y con esta historia quiero capturar esa dualidad de vulnerabilidad y esperanza.” - Miguel Ángel Olivares (Director)
"Este cortometraje es un homenaje a la familia que elegimos: los amigos, aquellas personas con quienes compartimos los momentos más felices y también los más difíciles. En definitiva, “Piedra, papel o tijera” es un canto de amor a la vida, incluso cuando se vuelve insoportable".
Sobre el director
Miguel Ángel Olivares es un joven actor y director de cine. Como director ha estado al frente de 'Julia' (disponible en Prime Video, Filmin y FlixOlé) y de 'Cementerio de Coches', cortometraje con más de 105 selecciones y 28 premios en todo el mundo, que podrá presentar su inscripción a los Goya 2025. Además, ha dirigido la película documental 'Los Chavales de Morelia', cuyo estreno está previsto para octubre de 2024 en el Festival de Cine de Morelia, y los cortometrajes 'Vinilo', en distribución a partir de septiembre de 2024, y 'Ganadero', que comenzará su distribución en verano de 2024. Ahora presenta 'Piedra, Papel o Tijera' para inicios de 2025.
Este cortometraje nos invita a reflexionar sobre el valor de los momentos compartidos y la importancia de enfrentar juntos las dificultades de la vida.
Próximamente en festivales nacionales e internacionales
Distribuido por LINE UP - Film Agency. ¡No pierdas de vista “Piedra, Papel o Tijera”!
El cine social como sello personal
Hace unos años dirigiste ‘Cementerio de coches’, un cortometraje sobre la amistad que reflejaba situaciones duras derivadas del racismo, o ‘Los Chavales de la Morelia, que hablaba sobre la vida de tres jóvenes con autismo, ¿de dónde nace esa conciencia social? ¿La consideras la seña de identidad de tu cine?
El cine social es mi sello y sin ese sello no podría hacer cine, porque siempre necesito contar algo, dejar un mensaje y poner mi granito de arena. El cine es un escaparate enorme y debemos de educar con él. ‘Cementerio de Coches’ es tan especial para mí, que me quedé con ganas de hacer un largometraje, ya que se puede contar tantísimas cosas en una historia tan cruda y necesario como es el racismo en jóvenes… Con ‘Los chavales de Morelia’ yo acabo aprendiendo de esos chavales con autismo, con tantas ganas de crear, de salir adelante ante una sociedad que los juzga. Son maravillosos y están en este mundo para enseñarnos muchas cosas.
Miguel Ángel Olivares explica a Cine con Ñ que Cementerio de coches nació durante unas vacaciones en San José (Almería): «Vi por primera vez la llegada de una patera. Hablando con amigos de allí me dijeron que era algo habitual, que pasaba todos los veranos. Me impresionó mucho su situación».
Aunque el origen del corto fue una llegada migratoria a España, el director quiso distanciarse de la mirada sobre el viaje y centrarse en lo que se encuentran estos chicos cuando ya están en España o la a veces difícil situación que se vive en los centros de acogida: «¿Qué hace un niño mena cuando llega? ¿Cómo vive? ¿Cómo le va? Eso es lo que me preguntaba, porque nosotros como españoles, la mayoría, los vemos ya viviendo aquí. Cementerio de coches busca tratar directamente problemas como el bullying y el racismo a través de la amistad entre dos niños. Un vínculo que funciona como ejemplo contra la normalización de la violencia y el miedo al diferente.
“El racismo existe al final por la educación que nos dan. Escrita en guión por Adán Pichardo y Julián González, lo que iba a ser un cementerio de trenes en la película acabó por serlo de coches: «Cuando fui a localizar no me encajó mucho el tema de los trenes. El empeño del director por dar con ese ambiente en concreto tenía un sentido detrás: «Lo quise contar como un cuento, con un doble sentido que me sirvieran también de metáfora», dice Olivares, que explica que el proceso de desmantelamiento y achatarramiento de los vehículos simbolizan también «los sueños y vidas rotas de estos chicos que llegan aquí, que, al igual que los coches, acaban por estar ahí amontonados y a veces destrozados». Cementerio de coches sigue así su camino en la temporada de premios con ganas de remover conciencias, una intención marca de la casa: «Todos los trabajos que hago al final tienen una temática social. Creo que en el cine hay que contar algo siempre y dejar un mensaje. Especialmente en un corto», reflexiona Olivares.
El corto está protagonizado por los jóvenes actores Asier Flores, el niño Almodovar, de la película Dolor y Gloria, y Youssef Bougarouane, que ha trabajado en varias series de éxito, como Tiempos de guerra o La unidad. Ambos dan vida a Ruben y Asïr, dos grandes amigos que se ven cada tarde para jugar al fútbol en un desguace de coches. Un día como otro cualquiera, Rubén espera a su amigo, con la sorpresa de que este ha recibido una paliza, derivada del racismo.
Olivares es conocido como actor en series de televisión como Amar es para siempre, Acacias 38, Allí abajo y la película Mamacruz, y debutó como director con Julia, protagonizada por Daniela Santiago. Además, el pasado mes de septiembre anunció que se encontraba dirigiendo su primer documental en México, que lleva por título Los chavales de Morelia.
El Festival de Cine de Málaga se celebrará este año del 1 al 10 de marzo y participarán 246 audiovisuales en 12 secciones, entre los que se encuentra el corto Cementerio de coches del lucentino Miguel Ángel Olivares. Cementerio de coches cuenta con más de 95 selecciones y 28 premios en todo el mundo. Entre los últimos reconocimientos conseguidos se encuentra el logrado el pasado año al Mejor cortometraje en el XX Festival Internacional de Cine Social de Castilla-La Mancha (Feciso).
Por otro lado, Solos en la noche, la segunda película del cineasta cordobés Guillermo Rojas, se estrenará el próximo 7 de marzo en el marco de la Sección Oficial del Festival aunque fuera de concurso. Ambientada en la noche del 23F de 1981, Solos en la noche cuenta la historia de un grupo de abogados laboralistas, significados políticamente, que se esconde en una casa cuando se produce en España el asalto al Congreso de los Diputados. El productor y director se inspira en la experiencia de sus propios padres para hablar de una joven generación que necesitaba vivir, respirar y celebrar. Esta cinta llega cuatro años después del debut de Rojas en la dirección de ficción con Una vez más (2020), un largometraje que tuvo su estreno en el Festival de Sevilla y un interesante recorrido por festivales. Rojas, además, es el productor de los exitosos documentales de Laura Hojman A las mujeres de España. María Lejárraga, Antonio Machado. El estreno de la película en Málaga completa un recorrido que arrancó en la edición del año pasado del Festival cuando fue presentada, a modo de proyecto, en la sección ‘ minutos de cine, y posteriormente apadrinada por el certamen malagueño para acudir al Marché du Film del Festival de Cannes en mayo de 2023 en busca de financiación.
Un corto que imagina una historia de amistad y dolor en torno a los menores migrantes no acompañados en España -los llamados menas- ha conseguido entrar en el grupo de 30 elegidos que optan al gran reconocimiento del cine español para el formato: el Goya a Mejor Cortometraje de Ficción. Es en este lugar donde transcurre toda esta fábula contra el racismo y la xenofobia que lideran en el reparto los jóvenes Asier Flores (Dolor y gloria, El páramo) y Youssef Bougarouane (Tiempos de guerra, La Unidad).
Tabla resumen "Piedra, Papel o Tijera"
| Categoría | Detalle |
|---|---|
| Director | Miguel Ángel Olivares |
| Guionista | Nach Solís |
| Actores principales | Nacho Guerreros, Luisa Gavasa, Cuca Escribano, Raúl Tejón, Saida Benzal |
| Lugar de rodaje | Priego de Córdoba, Andalucía, España |
| Duración | 18:59 minutos |
