Se dice que venimos al mundo desnudos, pero poco se habla del llanto que arranca con la cabeza del bebé asomando al mundo, como una respuesta a esa metamorfosis impuesta: solo queda llorar, y lo hacemos sin parar durante un buen rato, y lo seguiremos haciéndolo el resto de nuestra vida. Sin embargo, ¿es entonces cuando aparecen las lágrimas por primera vez? ¿Lloramos a partir del parto o es posible que ya lo hagamos antes, cuando aún estamos en el útero materno?
Durante el embarazo, las mujeres son capaces de sentir diferentes movimientos del feto, incluso pueden notar su hipo en la última etapa de gestación. A veces, el feto da patadas que, más allá de la broma que supone afuera, ¿tendrá esto que ver con que el mundo puede enfadarnos incluso antes de llegar a él? ¿Llorarán los bebés de rabia, impotencia, enfado antes de nacer?
Aunque las mujeres embarazadas no pueden sentir este movimiento, las investigaciones sugieren que, efectivamente, los bebés comienzan a practicar para este gran hito (o grito) del nacimiento, por lo que sería previo a la primera bocanada de aire.
Cómo CALMAR a un BEBÉ que LLORA MUCHO 👶🏻💦 (10 Estrategias Infalibles)
Así, un vídeo publicado en la revista 'Archives of Disease in Childhood - Fetal and Neonatal Edition' en 2005 ya mostró a un feto de 33 semanas haciendo expresiones faciales que se asemejan a las propias del llanto, lo que pudo confirmarse a través de ultrasonido, según recoge 'Live Science'.
Un temblor en la barbilla responde
Este tipo de tecnologías son las que han permitido observar qué sucede dentro del útero con mucha más precisión que anteriormente, y observar a los fetos durante su desarrollo. Así, los investigadores de aquel vídeo, estimularon al feto con vibración y ruido.
Entonces, se produjo: abrió la mandíbula ampliamente, metiendo la barbilla hacia adentro y dejando escapar tres grandes exhalaciones seguidas mientras su pecho crecía y su cabeza se inclinaba hacia atrás. Un temblor en la barbilla que la arrugaba zanjaba la reacción.
El mismo movimiento fue detectado posteriormente en otros 10 fetos (alrededor del 6% del total de bebés escaneados). Esto quiere decir que no ocurre en todos los casos, pero ¿quiere decir también que los que lo hicieron estaba realmente llorando en el útero? La respuesta depende.
Según lo que entiendas por llorar así comprenderás cómo se desenvuelven los fetos con este tipo de emociones. "Si utiliza la definición de 'un grito fuerte e inarticulado o un grito que expresa un sentimiento o una emoción poderosos', entonces podríamos decir con toda seguridad que los bebés no lloran en el útero", asegura al portal Nadja Reissland, psicóloga del desarrollo de la Universidad de Durham en el Reino Unido.
Entre las semanas 24 y 35
Para llorar hace falta aire, como ya habrás podido comprobar, y esto no es lo que más abunda en el saco amniótico lleno de líquido, por lo que durante su desarrollo los fetos no pueden respirar profundamente y conseguir que ese aire vibre a través de sus cuerdas vocales, lo que ocurre para que se produzca aquello que conocemos como gemido. Por lo tanto, no lo imagines montando gran escándalo en el vientre de mamá.
Junto a otros investigadores, Reissland se ha servido de la tecnología 4D y las películas en 3D para analizar el desarrollo de las expresiones faciales en el útero observando los movimientos que realizaban durante el segundo y tercer trimestre. Así, han podido comprobar que se desarrollan entre las semanas 24 y 35, siendo cada vez más similares a lo que en el mundo exterior entendemos como llorar.
Aunque antes del parte, se tratan de movimientos muy sutiles, la investigadora asegura que el feto ya parece estar practicando al menos los movimientos faciales para llorar cuando tenga que dejar el útero. El objetivo actual de Reissland y su equipo es ayudar a la investigación prenatal a desarrollar una herramienta útil para identificar trastornos del desarrollo y otros problemas de salud que ya puedan detectarse antes del parto. "Es posible que un feto con un problema de desarrollo o de salud no muestre estas expresiones faciales al mismo tiempo que un feto sano", señala.
Capacidad de los bebés para discernir las expresiones emocionales
Se dice que venimos al mundo desnudos, pero poco se habla del llanto que arranca con la cabeza del bebé asomando al mundo, como una respuesta a esa metamorfosis impuesta: solo queda llorar, y lo hacemos sin parar durante un buen rato, y lo seguiremos haciéndolo el resto de nuestra vida. Sin embargo, ¿es entonces cuando aparecen las lágrimas por primera vez? ¿Lloramos a partir del parto o es posible que ya lo hagamos antes, cuando aún estamos en el útero materno?
Hasta el primer mes de edad los bebés no enfocan los objetos cercanos con claridad, y tardarán hasta el año de vida en ver bien de lejos. A partir del segundo mes de vida reconocen a las personas de su alrededor, la primera sonrisa aparece en torno a las 6 semanas y a los 9 o 10 meses pronuncian sus primeras palabras.
Según Infosalus, la capacidad de los bebés para discernir las expresiones emocionales parece desarrollarse en el primer medio año de vida, pudiendo diferenciar la felicidad del miedo, la tristeza o la ira.
¿Pueden llorar los bebés dentro del útero?
Existen evidencias científicas que apuntan a que sí, recopiladas por Live Science. La tecnología cada vez más sofisticada de detección de ultrasonidos arroja varias pruebas de ello.
Una de las primeras investigaciones alude a una investigación de 2005: el vídeo, publicado en la revista Archives of Disease in Childhood - Fetal and Neonatal Edition muestra a un bebé de 33 semanas haciendo expresiones faciales dentro del útero que se corresponden con el llanto.
Tras recibir una estimulación por vibración y ruido, el feto abre su mandíbula ampliamente, mete la barbilla y deja escapar tres grandes exhalaciones seguidas mientras su pecho se eleva y su cabeza se inclina hacia atrás, terminando con un temblor en la barbilla. En el estudio de 2005 estos gestos se observaron en 10 fetos, cerca del 6% del número total de bebés escaneados.
No se trata de un llanto que implique un sollozo o que exprese una emoción poderosa, tal y como explica Nadja Reissland, psicóloga del desarrollo de la Universidad de Durham en el Reino Unido, cuyo equipo ha analizado el desarrollo de las expresiones faciales de fetos en el útero durante el segundo y tercer trimestre.
Por varias razones: en primer lugar, en el líquido amniótico de la placenta los fetos no pueden respirar profundamente, llenar sus pulmones y hacer vibrar el aire a través de sus cuerdas vocales para comenzar a gemir, y aunque lograsen hacer una onda de sonido en el líquido, probablemente no sería lo suficientemente fuerte. Es tras el parto cuando lloran al venir al mundo.
Empleando imágenes de ultrasonido 4D que producen películas en 3D de las acciones de los bebés detectaron una cara de llanto y una cara de risa, precursoras de las expresiones faciales utilizadas fuera del útero. Su artículo aparece recogido en la revista PLOS One y data de 2011.
Los movimientos son muy sutiles, y a diferencia del hipo o de las patadas, no pueden ser percibidos por la madre gestante. Las expresiones faciales de llanto se desarrollan alrededor de las 24 a 35 semanas y su complejidad aumenta con la edad gestacional.
Equivalen a una práctica para volverse funcionales al nacer: los gestos serán claves para comunicarse con los demás y vincularse con los seres queridos. Aunque las expresiones completas llegan con la interacción social semanas y meses después de nacer, estas habilidades se gestarían ya en la placenta, mucho antes del parto.
Hasta la fecha, se desconoce si estos pucheros en el útero guardan vínculo con sensaciones de dolor o incomodidad, ya que en los estudios se mostraron sin estimulación externa de ningún tipo.
