¿Por Qué los Astronautas Usan Pañales? La Ciencia Detrás de Esta Necesidad Espacial

Cuando escuchas hablar de pañales, lo más probable es que pienses en bebés. Quizás, incluso, se te puedan pasar por la cabeza los pañales para la incontinencia… ¿Pero sabías que también se utilizan en el espacio? Viajar al espacio no puede considerarse un viaje de placer. El traje espacial, que es un medio de soporte vital en un entorno que constituye una amenaza constante para la vida, no se distingue por su comodidad. Ciertamente, no pueden interrumpir una misión en curso para responder a sus necesidades fisiológicas.

Por este motivo, sumado a la importancia de mantenerse hidratados todo el tiempo, desde la década de 1980 que utilizan pañales desechables. Los astronautas usan grandes pañales con tejido de alta capacidad de absorción bajo su indumentaria cósmica.

Astronauta entrenando con traje espacial. Fuente: Wikimedia Commons

El Origen de los Pañales Espaciales

Desde sus inicios, la carrera espacial llevada a cabo por los científicos de la NASA ha sido el comienzo -o el punto de inflexión- para mejorar la vida en la Tierra. Entre los diferentes objetos y aplicaciones que nos ha brindado el desarrollo de la tecnología espacial, hay uno que te sorprenderá por su uso cotidiano, ya desde nuestra más tierna infancia: los pañales. Sí, has leído bien. Ese complemento de higiene personal que usan los bebés y que, por qué no decirlo, también por algunos adultos, tiene una curiosa relación con los astronautas.

En realidad, el origen y la evolución del pañal se remonta muchos años atrás. Concretamente, fue en 1886 cuando la neoyorquina Mary Allen fabricó los primeros pañales de tela -de lino o de algodón blanco, normalmente-, que se ajustaban con un imperdible. El inventó sirvió para que miles de niños y niñas de la época no dejasen escapar “ni gota ni gota”, a la vez que mejoró su higiene y, por supuesto, la calidad de vida de los más pequeños y sus padres.

Décadas más tarde, en Suiza, y en un panorama desolador tras la Segunda Guerra Mundial, se patentó el primer pañal desechable. Corría el año 1946 y se usaron varios materiales para dotar de más “funcionalidad” al sistema de filtrado y absorción. Celulosa, cobertores impermeables a base de piel de foca, de cortina de ducha… Toda una revolución para el mercado del pañal que se prolongó hasta muchos años después

La Solución de la NASA para las Necesidades Espaciales

En los años ochenta, la NASA investigó maneras de controlar las necesidades básicas de los astronautas en momentos donde no podían utilizar otros sistemas, como el despegue, el aterrizaje y los paseos espaciales. Las investigaciones dieron su fruto: la invención de pañales desechables superabsorbentes para adultos. Frente al modelo habitual con forma de braga, los pañales de la NASA tienen un corte de tipo pantalón ciclista, y su uso fue inaugurado por los astronautas del transbordador Challenger en 1983. Desde entonces, han salvado a más de un astronauta de un aprieto: quitarse el traje puede llevar un tiempo de hasta dos horas.

Actualmente, en las expediciones a corto plazo se utilizan pañales especiales llamados MAG (Maximum Absorbency Garment), y contienen un polvo que puede absorber hasta 400 veces su peso en agua. Las prendas de máxima absorbencia (MAG) que usan los astronautas han sido diseñadas para garantizar la contención de la orina, una característica clave para la seguridad de los mismos.

Para ello, se introdujo un componente químico que supuso toda una revolución: el poliacrilato de sodio. El resultado: unos nuevos pañales de ultimísima generación… “¡Eran capaces de absorber 300 veces el peso -en agua- de los astronautas!”, tal y como explica Laura Toribio, astrofísica, matemática y colaboradora de ‘Curioseando’.

Astronautas usando el sistema de recolección de residuos en la ISS. Fuente: Wikimedia Commons

Alternativas y Desafíos

Ahora bien, esto no quita que los usuarios no puedan estar expuestos a malestares físicos o riegos de irritación. Un grupo de científicos de varias instituciones estadounidenses proponen que los astronautas beban su propia orina purificada. Esta solución no solo abordaría las desventajas de los pañales, sino que permitiría aumentar el suministro de agua potable, limitado a menos de un litro.

Como explican en un artículo publicado en la revista Frontiers in Space Technology, todo el sistema está montado en el traje de actividad extravehicular. El filtro transforma la orina en agua potable que puede ser añadida al depósito de hidratación del usuario. Ahora bien, no se trata de un concepto que se encuentra únicamente sobre el papel. Un punto importante es que, al menos hasta este momento, el sistema no ha sido probado en un escenario real. Sí, funciona en tierra, ¿pero funcionará en el espacio? Por lo pronto, se realizarán más pruebas en la Tierra para abrir camino a futuras pruebas en trajes espaciales.

La NASA, cabe señalar, también está trabajando en sus propias iniciativas para filtrar la orina y convertirla en agua potable.

El Retrete Espacial: Un Sistema Complejo

Ahora, gracias al astronauta Mike Massimino podemos ver no sólo cómo es el retrete del transbordador espacial, sino además cómo se usa y, lo mejor, cómo es el entrenamiento. Les dejo con el vídeo.

Así es como funciona el inodoro espacial de 23 millones de dólares de la NASA

El retrete recibe el nombre de Waste Collection System (WCS) en la terminología de la NASA y no es un mero receptáculo de desechos humanos, sino que tiene un complejo sistema de ventiladores y filtros para secar las heces mediante exposición al vacío y almacenarlas en una bolsa sin que aparezcan fugas de olores o de «otro tipo», además de mantener a raya a las bacterias.

El mecanismo de recogida de la orina es más simple: una manguera con un flujo de aire hacia dentro que se «une» a las partes íntimas del astronauta mediante un embudo personal desechable de plástico. Este embudo viene en dos versiones, una para hombres y otra para mujeres. En el interior de la ISS se emplean otros dos retretes, el ASU-8A en el módulo ruso Zvezdá y el Waste and Hygiene Compartment (WHC), situado en el Nodo 3 (Harmony).

Aunque situado en el segmento norteamericano, el WCS es en realidad una unidad ASU-8A rusa fabricada por NPP Zvezdá y adquirida por la NASA en 2007. El WHC llegó a la estación durante la misión STS-126 en 2008. La orina recogida en los retretes se emplea para generar agua que puede ser consumida -tras los debidos procesos de purificación, se entiende- o utilizada para generar oxígeno por electrólisis.

El sistema consta de dos sistemas, uno a usar cuando se hacen aguas mayores y otro conectado a una tubería cuando solamente se quiere orinar. Naturalmente, las boquillas de los urinarios son personales y se sustituyen regularmente. La orina recogida se almacena en dos contenedores situados en la parte trasera del ASU.

Tabla Comparativa de Sistemas de Recolección de Desechos en el Espacio

Sistema Ubicación Función Principal Características
Waste Collection System (WCS) Transbordador espacial (NASA) Recolección de heces y orina Sistema de ventiladores y filtros, embudos desechables
ASU-8A Módulo ruso Zvezdá (ISS) Recolección de heces y orina Dos sistemas: uno para sólidos y otro para líquidos
Waste and Hygiene Compartment (WHC) Nodo 3 (Harmony) - ISS Recolección de heces y orina Unidad ASU-8A rusa adquirida por la NASA

Estas son solo algunas de las muchas curiosidades y datos técnicos que alberga el espacio exterior.

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