El Lobo Herreño: Un Tesoro Canino de El Hierro

Recorrer la isla de El Hierro y no encontrarse con un perro lobo herreño, o “lobito herreño” (como es llamado más frecuentemente), es casi imposible. Y no por su gran número, sino porque el ir y venir de camionetas de ganaderos por las carreteras, o el verlas aparcadas en alguna calle, facilitan ese encuentro. En la parte de atrás del vehículo suele haber amarrados un asta o palo de pastor y un lobito.

Lobo Herreño en El Hierro. Fuente: Wikimedia Commons

Características del Lobito Herreño

El lobito herreño tiene un nombre que realmente le hace justicia, pues a su pequeño tamaño (su altura media a la cruz es de 52-54 cm) añade su aspecto lupoide. “Que es lobo se le nota en los ojos, las orejas, el ladrido. Que camine con ambladura, porque es un perro de trote; sólo con verlo caminar ya sabes que es lobo…”, explica Manolo Pérez Ramírez, presidente de Amilobo (Asociación para la Recuperación del Perro Lobo Herreño), que empezó en 1989 la recuperación de esta raza cuando apenas quedaban en la isla media docena de ejemplares.

A este experto criador y entrenador de perros de raza, natural de Arucas (Gran Canaria), le llamaron la atención aquellos primeros ejemplares que vio cuando fue a vivir a El Hierro. Preocupado por la próxima desaparición a la que se enfrentaban estos animales, decidió implicarse en su recuperación y lo primero que hizo fue multiplicarlos para tener suficiente descendencia, antes de dar los siguientes y fundamentales pasos, como son el estudio de su ADN y la definición de sus aspectos morfológicos más destacados.

Confirmación Genética de la Raza

Así fue como logró obtener 52 de estos perros, momento en el que envió las correspondientes muestras para su análisis a uno de los mayores especialistas en Canarias, José Juan Pestano Brito, genetista de la Facultad de Veterinaria de la ULPGC (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria). José Juan Pestano, genetista de la Facultad de Veterinaria, lo confirmó: «Es una auténtica raza». “Hizo el estudio del ADN mitocondrial y nos dijo: ‘No es una mezcla de perros, aquí tienes una auténtica raza”. Con este respaldo científico, lo siguiente que se planteó fue: “Si es una raza, tiene que venir de atrás”. Tocaba ahora investigar el origen de la raza, hasta ese momento no reconocida como tal, y lo hizo buscando en documentación escrita como en testimonios orales.

Perfil de la raza Lobito Herreño: Historia, Precio, Características, Necesidades de cuidado del perro lobo herreño, Esperanza de vida

Orígenes Históricos

Después de ello consultó la información publicada por el historiador y antropólogo Manuel Lorenzo Perera. “Él estuvo en El Hierro en los años 70 hablando con abuelos que tenían 80 años, que a su vez hablaban de sus abuelos y de unos perros pastores que decían que eran pequeñitos, pero no lo llamaban lobo, sino perritos criollos”. Eso significaba que, al menos desde el siglo XIX, había una raza de perros pastores. ¿Cuándo pasó a denominarse lobo?

En el siglo XIX había unos perros pastores que decían que eran pequeñitos y los llamaban ‘perritos criollos’. Lo cierto es que junto a aquella media docena de lobitos que identificó en la isla, se encontró con que había mucha mezcolanza con el pastor alemán, que “llegó en los años 60 y 70 y ocurrió, como en todos lados, que arrasó. El garafiano se mezcló con el pastor alemán, el majorero se mezcló con el pastor alemán, el presa canario se mezcló con el pastor alemán… Y a El Hierro llegó más tarde pero también se mezcló, y veías muchos de ellos con capa de pastor alemán. Y al pastor alemán se le llamaba perro lobo, por lo que creemos que a partir de ahí empezó a cambiar y en vez de criollo lo empezaron a llamar lobo. Esa es nuestra teoría”, explica.

“Seguimos investigando y los cronistas de la conquista de Canarias decían que las islas estaban pobladas por perros, que eran como lobos pero más pequeños. Nuestra teoría es que el perro llegó con los primeros pobladores y quedó en El Hierro porque es la isla más aislada, pero llegó a las demás islas también. Todavía en los años 70 sólo venía un barco a la semana. Y el herreño tenía un burro, un perro de caza, un perro lobo y su ganado”.

Posible origen del perro doméstico. Fuente: webscolar.com

Y añade: “En el siglo XV ya existían en Canarias unos perros parecidos a lobos, denominados cancha por los aborígenes. Para los arqueólogos -dice- es sólo cuestión de tiempo que aparezcan restos de perros como el lobito. Hasta ahora se han encontrado algunos cráneos alargados, tipo lupoide”. Todavía es una teoría, pero con bastantes argumentos como para que pueda llegar a confirmarse cuando avance la investigación a nivel arqueológico. Las demás piezas del puzzle empiezan a encajar: su ADN que lo confirma como raza, su morfología similar al lobo árabe y diversas referencias históricas y testimonios orales.

Relación con el Lobo Árabe

Por último, la morfología del lobito herreño, así como su carácter, inteligencia y comportamiento, apuntan a una clara y cercana descendencia del lobo, en este caso del lobo árabe. “Una investigadora egipcia que tiene estudiado el lobo árabe y su descendencia, con la que me pude poner en contacto, me apuntaba que el lobito procede de ahí, que está emparentado con el lobo árabe”.

El lobito herreño, describe, “es parecido al lobo en cuanto a constitución, movimiento, manto, colores y máscara. La cabeza tiene forma de cuña y las orejas van proporcionadas con su cabeza, triangulares y erguidas. La cola está implantada alta, en reposo es recta y colgante y en alerta la lleva en forma de hoz. Tiene el pelo recto y bien aplastado con un subpelo muy denso. La capa puede ir de gris amarillento (o crema) a gris plateado”. Además, se trata de “un perro con gran temperamento y posee una gran resistencia”.

Aún no está reconocido como raza, aunque la Real Sociedad Canina de España lo considera grupo étnico canino. Para ello se le hizo en 2009 un estudio del estándar que lo describe como “canino lupoide, de tipo medio, perfil recto y apariencia primitiva y lobuna”.

El Lobo Herreño como Perro Pastor

En el patrón racial del lobito herreño de la Real Sociedad Canina de España, podemos leer que es un “animal utilizado sobre todo por su excelente aptitud como perro pastor de ganado menor, fiel a su amo y receloso a los extraños”. Y, en efecto, todos los pastores de esta isla con los que hemos hablado coindicen en elogiar las excepcionales cualidades de este perro cuando trabaja con ovejas y cabras.

José Gutiérrez, librero jubilado de 91 años, fue pastor de ovejas en su infancia y juventud en Sabinosa. El primer lobito que conoció se lo envió su pariente Francisco Quintero desde Las Palmas de Gran Canaria, ciudad a la que había emigrado. Era una hembra a la que puso de nombre Loba. Él tenía entonces 15 años y subía hasta La Dehesa con un rebaño de ovejas que, en aquella época, dice, se contaba por docenas. “Yo tenía ocho docenas -ríe-, aunque una vez llegué a tener doce docenas, contando las crías”.

Era una “perra lobo muy buena”, insiste, y recuerda que la mandaba lejos para que le reuniera el ganado, “subía y empezaba a asocar de arriba para abajo, se metía en una caldereta de pinos que hay en la montaña de Tambárgena, reunía el ganado y lo traía a los corrales”.

La describe “pequeña, de color gris. Parió dos perros negros, que aquí no había perros de ese color, y uno se lo regalé a mi tío Ovidio y el otro se lo di a Valentín, que tenían unas cabras. Y yo me quedé con un hijo gris al que le puse Juguete, con el que subía todos los días desde Sabinosa a La Dehesa, a cuidar el ganado. La perra se la di a un pariente de El Pinar y me vino sola caminando a casa. La mató porque decía que le había matado una cabra, pero yo no me lo creo, porque era una perra de confianza. Yo llevaba el ganado por las noches al Cres, que en verano allí había pasto. En el camino no había paredes y el perro iba delante con el ganado atajando para que no fueran a las tederas de un vecino, y yo detrás. Y otras veces iba yo delante, apartando las zarzas del camino, y el perro venía detrás y no dejaba que se apartara ninguna del camino”.

Pedrín Quintero es pastor de El Pinar y posee unas 200 ovejas que pastorea a diario, moviéndolas por distintos lugares de los llanos de Nisdafe o las muda hacia donde llama el Monte Dentro, por Mencáfete.

No se separa de su lobito herreño, al que llama Dike. “Tiene 6 años. Es el mejor perro que hay. Nunca se cansa”, dice. En cuanto le da la orden, Dike corre rodeando al ganado y reuniéndolo donde le indica el pastor, esperando por una oveja rezagada que acaba de parir y va con el cordero a su lado. “Lo he visto con otro pastor -nos explica Manolo Pérez-. El problema con la oveja parida es que vienen los cuervos. Por eso, cuando el pastor lo envía a buscarla, el perro llega hasta donde está y se pone a cuidar a la oveja y a su cría hasta que ya están en condiciones para caminar, y aunque pasen uno o dos días, la oveja llega con su corderito al corral y el perro detrás. Es una herramienta de trabajo impresionante”.

Juan José Hernández es un ganadero de Valverde. Tiene una manada de cabras que viven sueltas todo el día cerca de los aerogeneradores de la Gorona del Viento, alimentándose del pasto que crece en la zona, con cuya leche hace queso ecológico. Cada tarde las reúne para el ordeño con ayuda de su perro lobito. “Es un perro que me regalaron y luego descubrí que no ladra. Es buenísimo, tiene un gran olfato y me busca al ganado. Aplica la nariz y agarra rumbo enseguida. Es que aquello es muy grande, hay un montón de pasto y el ganado que te pare se extravía. Le iba a poner Bobo porque parecía bobo que ni ladraba ni nada, y al final me dio pena y lo dejé en Bob”.

Pedro Cabrera, de Frontera, es miembro de la asociación Amilobo y criador de lobitos. “Mi abuelo fue pastor, mi padre también tiene ganado, y mi tío, y me han hablado del lobito. Es un perro con bastante sangre. La habilidad de él es estar siempre rodeando. Si voy con el ganado, los animales me van siguiendo y él está pendiente siempre si alguna se queda atrás. También son buenos cazadores, incluso mejores que los podencos”.

El Futuro del Lobo Herreño

El abandono del pastoreo y la llegada de otras razas foráneas relegaron al olvido a este perro de la isla de El Hierro. El lobito herreño vuelve a sus orígenes y actualmente en la isla de El Hierro hay 56 pastores que tienen 66 ejemplares que se dedican al pastoreo de ganado. Pero no solo de ganado vive este perro, puesto que desde la asociación para la recuperación del lobito herreño están abriendo la puerta a otras funciones para que pueda diversificarse en sus actividades a realizar, como el canicross o agility.

No solo está en la más septentrional de las islas Canarias, sino también el Fuerteventura donde el pastoreo ha ido recuperándose. También es muy común encontrarlo en las grandes ciudades de Tenerife, como La Laguna o Santa Cruz o en Las Palmas de Gran Canaria “donde no solo puedes cruzarte con uno sino con varios paseando con sus dueños, que tienen conocimiento de lo que es esta raza”, cuenta a LADRIDOS Manuel Pérez, Presidente de la asociación.

Este perro pastor cayó en declive cuando en los años 70 del pasado siglo se abandonó la ganadería, muchos emigraron a Sudamérica o se sustituyó por otras razas foráneas, pensando que lo de fuera es mejor. Se llegó a tal punto que cada vez había menos perros que tuviesen las características del lobo herreño y cuando se comenzó su recuperación no encontraron a ningún pastor que tuviese un lobito herreño.

Después de que en los años 90 se iniciase el proceso de recuperación, constituirse como grupo étnico en la RSCE, en la actualidad están pensando ya en dar ese salto a reconocimiento como raza a nivel nacional. Posiblemente será en 2024, porque en palabras de su presidente “ahora mismo ya cumplimos los requisitos”, pero siguen haciendo las cosas sin prisa y comprobando que la gente tiene conciencia de la existencia de este perro, de cuáles son sus necesidades, porque no se trata de un perro de belleza.

Pero sí que se ha puesto de moda, “cosa que a nosotros no nos agrada mucho, porque la moda con el tiempo incomoda y con el tiempo esos perros son abandonados o se hibridan o se les da una utilización que no es la correcta”. Como pastor tiene todas las características para desempeñar este trabajo y su morfología le ayuda a hacerlo en las sinuosas superficies canarias. Es un animal activo, que requiere de esa actividad para tener una vida saludable. No es de los perros que se puedan tener en casa, sacarlo a pasear media hora y volver a encerrarlo otra vez.

Estudio del ADN

Hace diez años firmaron un convenio de colaboración con el Cabildo Insular, que fue el que se encargó de contactar con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y a través de Pestano, un reconocido genetista, envió veterinarios y realizó las extracciones a 50 perros. El objetivo era doble. Primero ver la consanguineidad, al tratarse de una población pequeña y en segundo lugar comprobar que se trataba de una raza y no de un híbrido.

La conclusión de los estudios de ADN no deja lugar a dudas, pues tiene unos aploides que la caracterizan como tal, con su propia genética. La isla de El Hierro es la más pequeña (si exceptuamos a La Graciosa) y la población de lobitos, según nos cuenta Manuel, tiene el problema de la escasez de ejemplares. Por ello tuvieron que “abrirse a ejemplares que con el 50% o 75% de pureza genética.

Reforma del Estándar

El primer estándar, un tanto básico, se realizó fue en función de los escasos ejemplares que encontraron. Con el paso de los años, con una cría controlada y con la eliminación de todos los vestigios de antiguos cruces, ahora se están planteando la tercera reforma del mismo.

Se van a incluir algunos colores, grisáceos con distintos matices, más oscuros y el único que no admiten es el blanco. Incluirán también el negro, el oscuro, un color que se asocia a perros con más carácter, que durante el pastoreo pellizcaban a las ovejas, sin llegar a morderles. En este sentido, también quieren limitar por arriba aquellos ejemplares que sobrepasen los límites establecidos en el estándar, evitando los ejemplares muy grandes, para evitar las lesiones y el tamaño más pequeño favorece los desplazamientos por laderas y rocas.

El pasado jueves 11 de octubre se celebró en el Centro Comercial La Ballena de las Palmas de Gran Canaria, en colaboración con Royal Canin y Tritón, la primera muestra para criadores de razas caninas. En dicha muestra participó la asociación Amigos del Lobo AMILOBO de la isla de El Hierro, que trata de recuperar el perro Lobo Herreño. Esta asociación compartió la tarde con las distintas razas autóctonas reconocidas por la FCI (Federación Canina Internacional), trabajo que está recorriendo desde hace varios años AMILOBO.

Características del Lobo Herreño
Característica Descripción
Altura media a la cruz 52-54 cm
Aspecto Lupoide
Temperamento Gran temperamento y resistencia
Pelaje Recto y aplastado con subpelo denso
Color de la capa De gris amarillento a gris plateado
Aptitud Excelente perro pastor de ganado menor

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