Guardería para bebés de 4 meses: ¿Es la decisión correcta?

En estos días de preinscripciones escolares para el próximo curso, son muchos los padres que nos preguntan a los pediatras sobre nuestra opinión acerca de las escuelas infantiles o guarderías. La opinión que los pediatras tenemos acerca del tema acaba siendo personal, teñida con la experiencia profesional de lo que podemos ver en nuestras consultas.

Como en casi otros muchos temas relacionados con la crianza, en ocasiones las familias encuentran opiniones polarizadas: desde el que cree que la guardería es el mejor lugar para que los niños «se espabilen» y » se inmunicen», hasta el que acaba haciendo sentir mala madre a aquella que no tiene más remedio que acudir a manos ajenas para el cuidado del bebé cuando se tiene que incorporar al trabajo.

En los países industrializados, el cuidado infantil fuera del hogar es un hecho incuestionable para un número de niños cada vez mayor, a edades cada vez más tempranas y durante cada vez más tiempo. Los motivos hay que buscarlos en dos aspectos: una necesidad y/o una elección.

En la mayor parte de las ocasiones, es por una necesidad derivada de varios aspectos: una progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral, el aumento de familias monoparentales, la falta de medidas que faciliten la conciliación familiar y laboral (permisos parentales, lactancia, excedencias, reducción jornada…), las familias más pequeñas y más alejadas (que dificultan el cuidado por parte de familiares), y el alto coste económico que supone contratar un cuidador en domicilio.

¿Guardería o Escuela Infantil?

La Real Academia de la Lengua define guardería infantil como: “Lugar donde se cuida y atiende a los niños de corta edad”. Actualmente, aunque se sigue utilizando este término de manera general (y lo haremos en este artículo), sería más correcto, en la mayoría de los casos, hablar de “Escuela Infantil” o “Centro Infantil”.

En estas instituciones, quienes cuidan a los niños tienen una formación especializada, cuentan con un proyecto educativo, que pretende un desarrollo integral del niño, y son aptas para impartir el primer ciclo de Educación Infantil de cero a tres años.

Para que puedan ser consideradas Escuelas infantiles, deben cumplir una normativa específica, tanto a nivel pedagógico como de instalaciones y personal, además de contar con la autorización de la administración educativa. Cada Comunidad Autónoma (CCAA) tiene sus propias normas y cada ayuntamiento tiene sus ordenanzas. Aun así, difieren poco entre sí.

La realidad de las guarderías

Hay varios hechos que creo que son interesantes para reflexionar:

  • En primer lugar….las guarderías existen porque las madres tenemos que trabajar. Y los números hablan solos en este sentido. Muchas de las personas de mi generación fuimos cuidados por nuestras propias madres hasta el momento de entrar en el colegio.
  • Por otro lado, siempre intento lanzar un mensaje positivo respecto a los profesionales que hay en las escuelas infantiles. A menudo son personas jóvenes, muy motivadas, y que cuidan y enseñan con cariño y paciencia a los niños, a pesar de que con frecuencia están mal remuneradas y con poco reconocimiento social.
  • Las guarderías deben ser los lugares del planeta con más virus por metro cuadrado. Hay niños que consiguen pasar triunfantes sin apenas enfermarse. Para otros será un rosario de enfermedades….y van a estar más días en casa que en la guardería, para desesperación de sus progenitores.

La relación entre el tiempo (en horas diarias) y la probabilidad de enfermar no está para nada establecida, de forma que yendo tan solo 2 ó 3 horas los niños no están exentos de enfermarse por mucho que pensemos que tienen más riesgo los que hacen «jornada completa».

En relación con lo anterior, decir que la maduración del sistema inmunitario del bebé-niño es un continuum. Así un bebé de 9 meses tendrá un sistema inmune más maduro que uno de 6, y así sucesivamente. Una edad más «segura» parece ser los dos años, aunque somos testigos de que algunos niños a los 18 meses ya aguantan muy bien la exposición a los gérmenes….

En el caso de niños que se enferman constantemente, yo creo que lo mejor es buscar una alternativa: seguir insistiendo acaba resultando caro económica y emocionalmente.

Respecto a lo «que aprenden» creo que no es imprescindible, aunque es verdad que en el tema de los hábitos y del contacto con los «iguales», la guardería es facilitadora.

Últimos datos de EUROSTAT (2016) indican que, en Europa, el 33,1% de los menores de 3 años están escolarizados (15,1% acuden entre 1-29 horas semanales, y un 18% más de 30 horas).

La asistencia a una guardería supone la exposición más precoz e intensa a agentes infecciosos, la mayor parte virus, que en muchas ocasiones, se traduce en episodios repetidos de infecciones, en general banales y autolimitadas (infecciones respiratorias, gastroenteritis, infecciones de la piel, conjuntivitis, etc.).

La asistencia a guardería podría ser la responsable de entre un 33% y un 50% de los episodios de infección respiratoria y gastroenteritis en la población expuesta(4).

Los niños que asisten a guardería tienen un riesgo dos o más veces mayor de padecer: bronquiolitis, bronquitis, faringoamigdalitis, otitis media, enfermedades exantemáticas que los que no acuden, existiendo también un aumento significativo de: resfriado común, sibilancias, sinusitis, gastroenteritis aguda, conjuntivitis, laringitis y neumonías(11,12).

Hay una serie de factores que influyen en la mayor o menor repetición de cuadros infecciosos de los niños que van a guardería, como son: tipo de centro asistencial, las medidas higiénicas del local y de los cuidadores, el número de niños por cuidador y sala, así como factores que dependen del propio niño, sobre todo, la atopia familiar o personal. No parecen influir el sexo, la raza ni el número de horas de asistencia(15).

Cuando las infecciones son leves y frecuentes, se inician coincidiendo con la asistencia a guardería, afectan a distintos sistemas, responden al tratamiento sintomático o etiológico habitual, no existe afectación del desarrollo ni del crecimiento y está asintomático entre los episodios, hemos de pensar en una exposición aumentada a las infecciones en la guardería (síndrome de la guardería)(17).

Se considera la asistencia a una Escuela infantil o guardería el principal factor favorecedor del aumento de procesos infecciosos en menores de dos años(10).

En Wonderland se irán realizando acciones desde que son bebés con el fin de ir estableciendo una rutina y una serie de hábitos que les servirán para ir desarrollando a lo largo de su vida.

Tu bebé compartirá tiempo con más niños y con las educadoras, lo que hará que tu peque desarrolle la socialización, interactuando con el resto de personas y niños que se encuentren en el centro.

Cuanto más tiempo esperemos a llevar a nuestro bebé a la guarde, más consciente será de la separación de los progenitores y mayor será el período que necesite para adaptarse.

En Wonderland los niños juegan mucho y se mueven constantemente, lo que facilitará la mejora de su coordinación y equilibrio.

En Wonderland contamos con un equipo totalmente especializado para atender a los más peques, brindándoles atención individualizada y estimulante para que se sientan queridos y protegidos, casi como en casa.

La asistencia a la guardería podría favorecer las habilidades sociales, el desarrollo conductual y lingüístico(29), mejorar la adaptación a situaciones nuevas y a normas de comportamiento, permitir la detección precoz de alteraciones (al comparar con otros niños), y aumentar la autonomía e independencia respecto a los padres.

Existen muchas dificultades metodológicas, pero los datos de los estudios de mayor calidad sugieren que los centros de cuidado infantil de “alta calidad” pueden tener un efecto positivo, tanto en el comportamiento como en aspectos cognitivos(31).

¿Cuándo es el momento ideal?

Decidir la edad a la que un niño o niña debe o puede ir a una guardería es complicado. Va a depender de cada familia: cuántos miembros tiene la familia, de si hay familia extendida próxima, las posibilidades económicas, trabajo de los padres, estabilidad social, equilibrio emocional y habilidades de la familia.

Hay consenso entre los profesionales de salud mental infantil y pediatras en que la edad ideal sería entre los dos y tres años. Edad a la que el niño ya expresa con el lenguaje lo que necesita. También necesita conocer nuevos espacios y relaciones sociales. Además, ya ha pasado la etapa más vulnerable a las infecciones, más frecuentes en niños que van a guardería. El niño o niña disfruta de estar con compañeros y del juego compartido.

Según los especialistas en desarrollo infantil, lo ideal es que los más pequeños empiecen a acudir a los centros entre los 18 y los 24 meses de edad. En estos meses, el bebé ya tiene cierta autonomía. Empieza a hablar, a caminar y a saber comunicarse con los demás. Así que, si quieres saber cuándo llevar al niño a la guardería, la edad ideal ronda los 2 años.

Para mojarme un poco, yo diría que la situación ideal para empezar la escuela infantil sería una edad cercana a los dos años, un inicio progresivo para que el niño se adapte, y tener la posibilidad de un plan B (flexibilidad horaria de los padres o benditos abuelos) por si el niño se pone enfermo o la cosa no va tan bien como habíamos pensado…..

Por último cada familia necesita valorar de forma individual los pros y los contras en función de su economía, su soporte familiar y social y sus propios valores. Hay familias para las que no hay alternativa posible mientras que otras podrán barajar otras posibilidades, por lo menos los primeros meses.

También, como casi en todo en la vida, es bueno mantener cierta flexibilidad….si hemos optado por guardería y las cosas luego no van demasiado bien, ¿nos lo podremos replantear?

Si las circunstancias no os permiten cuidar al niño en casa, buscad la guardería que mejor se os adapte sin sentimientos de culpa.

Los beneficios de la estimulación temprana para el desarrollo de tu bebé

Pros y contras de la guardería

La escuela infantil o guardería ofrece muchas ventajas a los pequeños. Sin embargo, también presenta algún inconveniente, como que los niños casi siempre están enfermos.

En la escuela infantil, es más fácil que el pequeño contraiga enfermedades, al estar en contacto con otros niños. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el sistema inmunitario del pequeño se activa ante los estímulos de los agentes infecciosos (bacterias, virus, etc.).

Por lo tanto, puede que el niño enferme más a menudo en la escuela infantil. Es necesario controlar que cada vez se trata de trastornos y enfermedades diferentes, y no de los mismos que se repiten. La recaída puede suponer una mala curación o unas defensas débiles o insuficientes.

La previsión es muy importante y la organización de la nueva familia. Si tenéis 2 meses en los que todavía no os habéis incorporado al trabajo, estaréis mucho más relajados y será mucho más llevadero adaptarse a las nuevas rutinas, de cara a cuando ya estéis más atados por la vuelta al trabajo.

Tabla resumen de pros y contras

Pros Contras
Desarrollo de habilidades sociales Mayor riesgo de infecciones
Establecimiento de rutinas Adaptación a horarios estrictos
Base para la escolarización Posible estrés por separación temprana
Estimulación temprana Costo económico

¿Qué alternativas existen?

Hay otras opciones a la guardería, pero no están al alcance de todas las familias: los abuelos cuidadores, cuidador o cuidadora en domicilio…

Está claro que no todos los padres podéis usar una de estas posibilidades. Los abuelos pueden no estar disponibles o no se les quiere cargar con esta responsabilidad. Tener una persona en casa que cuide a los niños supone un gasto que no es posible en todas las familias. Encontrar una persona ideal de vuestra confianza no es fácil.

La mejora de las iniciativas de protección social y apoyo a las familias que faciliten la atención y cuidado a los más pequeños por parte de progenitores durante los dos primeros años de vida, pueden conseguir prolongar en el tiempo el cuidado por parte de los padres.

  • Vacunación correcta de los niños (recomendaciones del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, incluyendo Rotavirus y Meningococo B).
  • Vacunación correcta de los padres y trabajadores (incluida gripe anual).
  • Protocolos de higiene ambiental, limpieza de las superficies de juego y de juguetes.

En España, la duración del permiso de maternidad y de paternidad y el permiso de lactancia está bastante alejada de la media europea y de los países nórdicos, lo que dificulta la conciliación laboral y familiar; por eso, una de las principales medidas debería ser el aumento de los periodos de permiso parental y lactancia materna, al igual que han hecho otros países de la Unión Europea, con ello se conseguiría retrasar la edad de inicio de la guardería.

También, se han propuesto otras medidas de conciliación de la vida laboral y familiar (flexibilidad horaria, de espacio, teletrabajo, etc.).

Con lo anterior, se ofrecería la posibilidad de que los padres fueran los principales cuidadores de los niños, al menos, los primeros años, conjugando el derecho de los padres al trabajo y promoción profesional, y de los niños al cuidado por parte de la persona más idónea. Todas estas medidas se consideran que serían rentables desde el punto de vista social, emocional, sanitario e incluso económico.

Consideraciones finales

Es vital que la pareja también se sienta cómoda y puedan repartirse las tareas. También poder desconectar, aunque sea pocas horas al día, para asimilar el cambio que habéis tenido en vuestras vidas, organizaros, y tener algo de tiempo tanto para alguna actividad personal, como para tareas de casa que, con el bebé, se hace complicado llevar a cabo.

No hay un lugar mejor donde tus hijos puedan desarrollar todo su potencial a la vez que disfrutan y aprenden jugando.

Si tenemos la posibilidad que se críen de forma natural, sin exposición a infecciones en los primeros dos años, sin horarios tan estrictos, con la comida casera, y los paseos matutinos al parque de la mano de un familiar o de alguien de confianza, mejor.

Os propongo hacer una lista de pros y contras y… ¡ adelante con ello!

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