El llanto es la principal forma de comunicación de un bebé, pero cuando se vuelve inconsolable, puede generar gran preocupación y estrés en los padres. Es crucial entender las posibles causas de este llanto y cómo abordarlo de manera efectiva.
Cólicos del Lactante: Una Causa Común
Los cólicos del lactante son muy frecuentes, afectando a tres o cuatro de cada diez bebés. Se diagnostican por la presencia de crisis de llanto inconsolable e intenso, que a menudo se produce por la tarde y se asocia a otros síntomas. Se trata siempre de niños menores de tres meses, por lo demás sanos. Con frecuencia, estos síntomas comienzan tras la toma y suelen empeorar a lo largo de la jornada.
Aunque son de predominio vespertino, existe gran variabilidad de franjas en las que se pueden dar y también pueden cambiar de un día a otro. El inicio de los cólicos del lactante se sitúa entre las 2-4 semanas de vida y se puede deber a múltiples factores. A pesar del gran número de trabajos que existen al respecto, su causa exacta se desconoce todavía.
Teorías sobre las Causas de los Cólicos
- Factores psicológicos: No puede afirmarse que el manejo de los padres sea la causa del cólico, pero sí que es posible que contribuya a su duración. Cambios en las conductas paternas pueden reducir el llanto de los niños con este trastorno.
- Factores gastrointestinales: Existen datos que sugieren una alteración de la función intestinal en los niños con cólicos del lactante.
- Causas alérgicas: Alergia a las proteínas de la leche de vaca: Sólo en un reducido número de lactantes encontramos la alergia a la leche de vaca como causa del cólico.
- Meteorismo: Los lactantes durante los primeros cuatro meses de vida no absorben completamente la carga de lactosa contenida tanto en las fórmulas adaptadas como en la leche materna, y esto hace que se produzca gran cantidad de gas intestinal.
- Reflujo gastroesofágico: Hay que considerar este diagnóstico cuando pasado el cuarto mes la sintomatología empeora o no mejora.
Un balón de oxígeno para estos progenitores es saber que este tipo de cólicos tienden a resolverse espontáneamente alrededor de los tres o cuatro meses de vida. Muchos de ellos se sienten impotentes por no poder ayudar a su bebé, pero no deben agobiarse. Esto se corresponde con el llamado periodo de llanto inconsolable, comienza a las 2 semanas de vida, tiene un pico a los 2-3 meses y disminuye a partir de los 4-5 meses de edad.
El llanto se puede acompañar de expresión facial de dolor, distensión abdominal, aumento de gases, enrojecimiento corporal o flexión de piernas sobre abdomen. El bebé se tranquiliza con maniobras calmantes tales como masaje o balanceo, sonidos suaves y tranquilizadores o ‘ruidos blancos’, aunque el llanto puede reanudarse tras cesar las mismas, lo cual apoya el diagnóstico.
Este llanto es normal y no siempre indica que exista una necesidad o dolor. Se han propuesto diferentes teorías sobre su origen como intolerancia o alergia digestiva, causas dietéticas, inmadurez neurológica… pero no existe una causa clara. La etiología sigue siendo desconocida y multifactorial no identificándose factores desencadenantes de este llanto.
Lo más importante es conocer al bebé y reconocer el patrón de llanto para responder con prontitud, alimentar con lactancia materna a demanda y favorecer el contacto físico, cogiendo al niño en brazos a menudo y, sobre todo, durante el llanto.
¿Qué Hacer Ante un Episodio de Llanto Prolongado?
En primer lugar, se debe comprobar si el bebé tiene hambre o el pañal mojado y si está incómodo por la postura o la ropa. Si normalmente no llora y tiene un episodio de llanto prolongado puede ser porque le duele algo. Se recomienda mirar los dedos y los genitales para comprobar que no haya un hilo o pelo enrollado que le produzca dolor.
Si no se encuentra ningún motivo aparente, se pueden probar a ponerle el chupete, cogerle en brazos, mecerle, darle un masaje suave o llevarle de paseo en mochila o carrito.
El Llanto Púrpura: Una Etapa del Desarrollo
El llanto púrpura hace referencia a una etapa del desarrollo del bebé que se manifiesta con episodios de llanto intenso, prolongado e inconsolable en bebés completamente sanos. Este concepto fue acuñado por el pediatra Ronald Barr con el objetivo de ayudar a comprender este tipo de llanto tan desafiante como habitual. La explicación es sencilla y es que el bebé pasa el día recibiendo estímulos, como luces, ruidos y movimientos, y llega un punto en el que su sistema nervioso se satura.
El acrónimo PURPLE forma en inglés la palabra ‘púrpura’, y cada letra describe un elemento de cómo se manifiesta este tipo de llanto:
- P (Pain-like face) - Cara de dolor: a veces da la sensación de que al bebé ‘le duele algo’ porque frunce el ceño, aprieta los ojos o se retuerce.
- U (Unexpected) - Inesperado: el llanto aparece y desaparece sin razón aparente.
- R (Resists soothing) - Resistencia a ser calmado: el bebé no deja de llorar por mucho que se le coja, se le balancee o se le ofrezca el pecho o el biberón.
- P (Peak of crying) - Pico de llanto: el llanto alcanza su punto máximo durante el segundo mes de vida y luego disminuye.
- L (Long lasting) - Larga duración: el llanto puede alargarse durante varios minutos o incluso horas.
- E (Evening) - Vespertino: el llanto es más frecuente por la tarde y noche.
Diferencia entre Cólicos y Llanto Púrpura
En primer lugar, los cólicos suelen deberse a molestias digestivas, como gases o inmadurez intestinal, mientras que el llanto púrpura no tiene una causa física concreta. Aunque no tiene nada que ver con brujas ni con nada sobrenatural, lo cierto es que, para muchas familias, este tramo del día puede parecer casi hechizado.
En primer lugar, si el bebé ha sido alimentado y cambiado recientemente, y aún así llora y parece incómodo, puede ser un indicio de la hora bruja. Otro signo común es que el bebé se muestra inquieto y se retuerce en los brazos de sus padres.
Consejos Prácticos para Manejar el Llanto Púrpura
- Establecer una rutina diaria para el bebé, incluyendo horarios fijos para comer, dormir y jugar.
- Mantener un ambiente tranquilo y relajante durante este período de tiempo.
- Ser paciente y comprensivo con el bebé. Es normal que se sienta más irritable y necesite mayor atención y consuelo.
- Recordar que la hora bruja es solo una etapa transitoria en el desarrollo del bebé y que, con el tiempo, irá desapareciendo.
El Peligro del Síndrome del Bebé Zarandeado
Si hay algo que alarme a una recién estrenada madre es el llanto de su pequeño. Pero lo cierto es que se trata de la única forma que tiene el bebé de comunicarse. Pero lo que realmente asusta a los padres es el cólico del lactante.
El síndrome del bebé zarandeado suele ser consecuencia de un momento de frustración o desesperación cuando el bebé llora de manera inconsolable. Sin embargo, también puede ocurrir de manera accidental en juegos bruscos o al lanzarlo al aire sin el adecuado control.
Es importante recordar que el llanto de un bebé es su forma natural de comunicarse y no una manipulación ni una provocación. Los efectos de una sacudida fuerte pueden no ser evidentes de inmediato, pero algunos signos de alerta incluyen:
- Somnolencia extrema o falta de respuesta
- Irritabilidad y llanto inconsolable
- Vómitos sin una causa aparente
- Dificultad para alimentarse
- Movimientos anormales o convulsiones
- Problemas respiratorios
En casos graves, el síndrome del bebé zarandeado puede causar hemorragias cerebrales, pérdida de la visión, discapacidad motora e incluso la muerte.
¿Cómo Prevenir el Síndrome del Bebé Zarandeado?
Prevenir esta lesión es fundamental y, para ello, se recomienda:
- Sujetar al bebé con suavidad: Evitar sacudirlo, incluso cuando juegas con él. El daño cerebral causado por el síndrome del bebé zarandeado puede ser irreversible.
- Cuidar de un bebé puede ser agotador, especialmente cuando el llanto es constante y difícil de calmar. La frustración y el cansancio pueden llevar a reacciones impulsivas, por lo que es importante aprender a manejar el estrés y evitar situaciones de riesgo.
Estrategias para Gestionar la Tensión y el Agotamiento
- Tómate un respiro: Si sientes que la situación te sobrepasa, deja al bebé en un lugar seguro (como su cuna) y aléjate unos minutos para respirar y calmarte.
- Pide ayuda: No tienes que hacerlo todo solo/a. Habla con tu pareja, familiares o amigos y delega tareas cuando lo necesites.
- Usa sonidos relajantes: Música suave o sonidos blancos pueden ayudar tanto al bebé como a ti a relajarte.
- Consulta con un profesional: Si sientes que la situación es difícil de manejar, hablar con un pediatra o especialista en crianza puede darte herramientas efectivas para sobrellevar el estrés.
Recuerda: Un bebé que llora no lo hace para molestarte, sino porque necesita algo. Si sospechas que tu bebé ha sido sacudido o presenta síntomas como vómitos, dificultad para respirar o somnolencia extrema, acude de inmediato a urgencias. Cuanto antes se detecte el problema, mayor será la posibilidad de evitar daños permanentes.
El Llanto como Indicador de Daño Neurológico
El llanto del neonato y del infante es una función biológica básica. Dado el control neurológico de carácter neurovegetativo y de estructuras suprasegmentarias del encéfalo, las alteraciones del llanto pueden ser un indicador de daño neurológico, como ha sido postulado en diversas investigaciones ante factores de riesgo como la prematurez, la hipoxia, la exposición a drogas y otras alteraciones del neonato.
Estudio del Llanto Infantil
El estudio del llanto infantil tiene una larga tradición. Aunque los métodos de estudio han cambiado y han progresado con el desarrollo de la tecnología, las preguntas fundamentales de los mecanismos subyacentes continúan en espera de respuestas y soluciones. Además, no ha sido posible determinar patrones específicos de anormalidad en relación con las diversas patologías del neonato y del lactante.
El análisis del llanto ha sido posible en virtud del desarrollo de instrumentos de medición, que han permitido el estudio espectrográfico de las señales acústicas. El primer gran avance se realizó en los años 40's del siglo XX. Uno de los principales investigadores del llanto fue Wasz-Hockert que estudió el llanto bajo condiciones ambientales, diferenciando su cualidad de acuerdo con las condiciones que lo produjeron como por hambre o básico, llanto de enojo y llanto de dolor.
Categorización de la Variación del Llanto
Partiendo de la información disponible, es posible categorizar la variación del llanto en 3 apartados básicos:
- Variación del llanto del neonato y del infante bajo la normalidad, o al menos en ausencia de patología evidente, ante situaciones ambientales diversas.
- Variaciones del llanto, ante situaciones anormales: dolor, fiebre, estrés, es decir, extrínseca a los mecanismos neurales, como conducta seguramente de valor adaptativo en la evolución.
- Variación del llanto de naturaleza intrínseca por alteraciones del sistema nervioso central o del aparato fonoarticulador o asociado con otras manifestaciones de alteración neurofisiológica: espasmo de berrinche, apnea nocturna, estridor laríngeo, alteraciones de la deglución.
