Lisozima en la Leche Materna: Beneficios Inmunológicos para el Bebé y la Madre

La lactancia materna es la forma natural de alimentar al recién nacido y niño pequeño, pues además de ser una forma ideal de establecer un vínculo cercano entre la madre y el hijo, le aporta numerosos beneficios. La leche materna no solo debe considerarse como un alimento, sino también como una fuente excepcional de sustancias biológicamente activas.

De hecho, no se limita a proporcionar al niño energía y nutrientes para el crecimiento, sino que también es capaz de estimular y modificar el funcionamiento del organismo infantil a varios niveles. En todos los aspectos, se trata de una actividad privilegiada, tanto biológica como relacional.

La Leche Materna: Un Tejido Vivo

Cada vez son más los estudios que documentan las propiedades biológicas de los componentes de la leche humana. "La leche materna es un alimento que interactúa incesantemente con el niño, revelándose en todos los aspectos como un 'tejido vivo', capaz de activar, entre otras cosas, la relación con la madre y hacer que el sistema inmunológico sea más capaz de enfrentar los desafíos de la vida, incluidos los relacionados con infecciones, alergias, tumores e incluso enfermedades crónicas en adultos", explica Riccardo Davanzo, Presidente del Grupo Técnico Operativo Multidisciplinario sobre la Lactancia Materna del Ministerio de Salud de Italia.

La promoción de una nutrición infantil óptima, como la proporcionada por la leche materna, forma parte de una estrategia más amplia destinada a la protección materno-infantil, incluso desde el punto de vista mental.

"Esta perspectiva de prevención de amplio alcance es reconocida por las sociedades científicas italianas en el área perinatal y pediátrica, como la Sociedad Italiana de Neonatología (SIN), la Sociedad Italiana de Pediatría (SIP) y la Sociedad Italiana de Ginecología y Obstetricia (SIGO), que se comprometen de manera cada vez más contundente a promover la lactancia materna.

Además, es importante destacar que el Plan Sanitario 2020-2025 reconoce el efecto positivo que la leche materna tiene, en particular, en las enfermedades crónicas del adulto, como la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares", señala Davanzo.

Cuando hablamos de lactancia materna, inevitablemente pensamos en el alimento natural por excelencia para un recién nacido. Pero además de ser una fuente óptima de nutrientes, la leche materna es un refuerzo inestimable de protección inmunológica. Durante el embarazo, todas las mujeres piensan en cómo será su vida después del parto, cómo será su bebé y su relación con él.

En estos momentos es imposible no pensar en cómo será su alimentación en sus primeras horas, días y meses de vida. A la hora de decidir por qué tipo de alimentación queremos, nos preguntamos: “¿Tan importante es la leche materna para la salud del bebé?”. Y la respuesta es un rotundo “Sí”. Los bebés tienen un sistema aún inmaduro que no se ha expuesto a los múltiples microorganismos que estamos en contacto en la vida diaria.

El sistema inmunológico del recién nacido es inmaduro al nacer. Aunque recibe anticuerpos a través de la placenta durante el embarazo, sigue siendo vulnerable a virus, bacterias y otros agentes externos. Ahí es donde la leche materna juega un papel protagonista. Aporta defensas listas para actuar, diseñadas específicamente para el entorno que rodea al bebé. Esto es posible porque la leche materna se adapta constantemente, modificando su composición según las necesidades del bebé y el entorno en el que vive. Esta “inteligencia biológica” permite que los bebés amamantados tengan un sistema inmunológico más robusto y mejor preparado para enfrentar infecciones.

Como veremos a continuación, aparte de tener un cambio en la proporción de nutrientes, las grasas o las vitaminas que aporta, la lactancia materna cambia en proporción de los elementos inmunológicos que aporta en función del estado de salud del bebé y de la madre.

Componentes Clave de la Leche Materna y sus Funciones Inmunológicas

La leche materna está compuesta por una impresionante variedad de elementos con propiedades inmunológicas. Las inmunoglobulinas son anticuerpos que el cuerpo produce para combatir agentes infecciosos.

  • Inmunoglobulinas (IgA secretora): Recubren las mucosas del sistema digestivo, respiratorio y urinario del bebé, evitando que virus y bacterias se adhieran y causen infecciones. Esta función protectora es especialmente crucial durante los primeros meses de vida, cuando el sistema inmunológico del bebé aún está en desarrollo.
  • Lactoferrina: Proteína con potentes propiedades antimicrobianas que se une al hierro, impidiendo que las bacterias lo utilicen para su crecimiento. Al “secuestrar” el hierro, impide que las bacterias lo utilicen, dificultando su proliferación.
  • Lisozima: Enzima que destruye las paredes celulares de algunas bacterias.
  • Células vivas del sistema inmune: Linfocitos, macrófagos y neutrófilos que combaten infecciones. La leche materna contiene células vivas del sistema inmune, como linfocitos, macrófagos y neutrófilos.
  • Oligosacáridos: Azúcares complejos que no nutren directamente al bebé, sino que alimentan a las bacterias beneficiosas del intestino, como las bifidobacterias. Además, actúan como “cebo” para los patógenos, impidiendo que se adhieran a las mucosas del intestino del bebé.
  • Compuestos que regulan la inflamación: La leche materna también contiene múltiples compuestos que regulan la inflamación. Modulan la respuesta inflamatoria del bebé.

Los HMO son carbohidratos complejos no digeribles por el bebé. Representan el tercer componente sólido más abundante de la leche humana, después de la lactosa y las grasas. Como decíamos, estimulan el desarrollo inmunológico y bloquean patógenos (efecto antimicrobiano directo). Actúan como «receptores señuelo»: muchos virus y bacterias se adhieren a los HMO en lugar de unirse a las células del intestino del bebé. Los HMO regulan la activación de células inmunes (linfocitos T, monocitos, macrófagos).

La IgA secretora recubre las mucosas del sistema digestivo, respiratorio y urinario del bebé, evitando que virus y bacterias se adhieran y causen infecciones.

Después del nacimiento, el calostro y la lactancia materna seguirán suministrando al bebé los elementos protectores que necesita. La leche materna no solamente proporciona al recién nacido una nutrición adecuada sino que también es importante en la maduración de su sistema inmunológico. Después del parto, el bebé debe desarrollar sus propios mecanismos de defensa para poder enfrentarse por sí solo a las infecciones. También ha de desarrollar su propia flora intestinal, que le ayudará a regular la acción del sistema inmunológico. La lactancia materna puede proporcionarle las herramientas necesarias para todo ello.

La lactancia materna y el sistema inmune del bebé.

Tipos de Leche Materna y su Composición Inmunológica

La leche materna es una sustancia viva que se adapta a las necesidades nutricionales e inmunológica de recién nacido según este crece. Estas variaciones dependen de factores como la individualidad genética, el tiempo de gestación y lactancia o los hábitos nutricionales maternos.

  • Etapa pretérmino o precalostro: Secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Se caracteriza por su alto contenido en proteínas y bajo en lactosa.
  • Calostro: Compuesto complejo y de pequeño volumen que se secreta durante los primeros días tras el parto. Posee un bajo contenido en grasas y lactosa, para adaptarse así a las necesidades calóricas del neonato. Tiene un alto contenido en inmunoglobulinas, proteínas, minerales, lactoferrina y leucocitos. El calostro es fundamental durante los primeros días de vida debido a la alta cantidad de factores de defensa que favorece el sistema inmune del recién nacido.
  • Leche de transición: Se trata de una sustancia en la que, en relación con la del calostro, disminuye la concentración de inmunoglobulinas y proteínas e incrementa la de lactosa y grasas. La leche de transición se da entre el sexto día y la segunda semana posparto.
  • Leche madura: Se produce a continuación de la leche de transición, durante los 6 meses posteriores al parto. Pasados estos seis meses el volumen desciende hasta 600 ml/día, lo que permite la continuación de la lactancia materna. En esta etapa la leche sufre cambios según la hora del día, la nutrición materna y la edad gestacional del recién nacido. Se caracteriza por su alto contenido en proteínas, ácido sálico, vitaminas liposolubles E, A, K y carotenos; también es superior el contenido de minerales, sodio, zinc, hierro, azufre, potasio, selenio y manganeso.

Impacto en la Salud Materna

Además de los beneficios para el bebé, la lactancia materna también ofrece ventajas significativas para la madre:

  • Disminuye el riesgo de cáncer de mama y de ovario.
  • Favorece la recuperación del peso tras dar a luz.
  • Menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas (presión alta, diabetes tipo 2, síndrome metabólico).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca cómo la salud y la nutrición de la madre y el niño están estrechamente relacionadas.

En la reunión de expertos celebrada en Ginebra en el año 2001 se constata que "la lactancia natural es la mejor forma de proporcionar un alimento ideal para el crecimiento y el desarrollo sano del lactante; también es parte integrante del proceso reproductivo, con repercusiones importantes en la salud de las madres". De esta forma, se establece que durante los 6 primeros meses de vida los lactantes deben ser exclusivamente alimentados con lactancia materna, como recomendación de salud pública mundial.

A pesar de ello, tan solo un 35% de todos los lactantes son alimentados con lactancia natural exclusiva durante los primeros 4 meses de vida; la malnutrición es la causa del 60% de las defunciones registradas en el mundo cada año de niños menores de 5 años.

Beneficios Adicionales de la Lactancia Materna

  • Desarrollo neurológico y cognitivo: Mayor coeficiente intelectual en niños amamantados.
  • Mejor salud bucodental.

Además, la LM tiene efectos beneficiosos para la madre, pues disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama, enfermedades cardiovasculares y el síndrome metabólico.

Una revisión sistemática de 21 artículos según directrices PRISMA, enfocada en las propiedades inmunológicas de la lactancia materna y sus efectos en madre e hijo, demostró que los lactantes alimentados con leche materna tienen menor incidencia de infecciones gastrointestinales, respiratorias, alergias, asma y obesidad infantil.

La lactancia materna modifica su composición en función de la edad del bebé, el momento del día, la dieta materna o el grado de plenitud de la mama. Estudios recientes apuntan a que existe una relación dinámica entre el estado de salud del niño y la composición de la leche de la madre, ya que, incluso, aumenta la producción de anticuerpos ante una infección activa del lactante.

Composición de la Leche Materna

La composición de la leche materna varía según el tipo de leche (calostro, leche de transición o leche madura), la edad de la criatura, la hora del día, el momento de la toma, el estado de salud de madre e hijo, etc.

El calostro es la leche de los primeros días. Difiere de la leche madura en el tipo de componentes y en las proporciones de estos. Su volumen varía entre 2 y 20 ml por toma, con un volumen de aproximadamente 100 ml en las primeras 24 horas. A mayor paridad, mayor rapidez en el aumento de volumen. El calostro aporta menos energía que la leche madura (67 kcal/dl comparado con 75 kcal/dl). Posee mayor contenido de sodio, potasio, cloruro e IgA. Altos niveles de sodio al inicio de la lactancia se relacionan con un probable fracaso de la misma. Esto se produce principalmente por el retraso en el inicio de las tomas, al no remover la leche del pecho. Su característico color amarillo viene dado por el betacaroteno.

La leche de transición se da durante la segunda semana POSPARTO. La concentración de inmunoglobulinas y proteínas totales disminuye, mientras que la lactosa, la grasa y las calorías totales aumentan.

La leche madura cuenta con el agua como componente principal (más del 90%). La fracción lipídica de la leche materna se da en una concentración de entre el 3% y el 5%. Tienen un papel fundamental en la formación de membranas celulares de múltiples tejidos, en el desarrollo del sistema nervioso y aportan la mitad de las calorías. Los más presentes son los triglicéridos, los fosfolípidos y el colesterol y los derivados de todos ellos. Su concentración varía según el momento del día o de la toma.

Las proteínas son el 0.9% del contenido de la leche materna. Entre ellas destacan la caseína, la seroalbúmina, alfa-lactoalbúmina, beta-lactoglobulina, inmunoglobulinas y otras glicoproteínas. Contiene ocho de los aminoácidos esenciales que provienen del plasma materno. Las proteínas más presentes en la leche materna son la lactoalbúmina (hasta 60%) y la caseína (hasta 40%), al revés que en la leche de vaca donde hay más caseína (hasta 80%) que lactoalbúmina (hasta 20%).

Las inmunoglobulinas son el mecanismo principal por el que la madre pasa inmunidad al recién nacido.

El carbohidrato principal es la lactosa. Es un disacárido compuesto por galactosa y glucosa que se sintetiza en la mama. Están presentes otros oligosacáridos cuya máxima concentración se da alrededor del día 4 y disminuye hasta mantenerse estable hacia el día 30. Están relacionados con el crecimiento de L.

Algunos de los minerales presentes en la leche humana son el sodio, el potasio, el calcio o el magnesio. Todos los minerales decrecen en los primeros 4 meses, a excepción del magnesio. El hierro presente en la leche humana es menor que en la leche de vaca, sin embargo, tiene mayor biodisponibilidad. El recién nacido a término amamantado exclusivamente durante los seis primeros meses de vida no tiene riesgo de anemia.

Tabla Resumen de Componentes Inmunológicos de la Leche Materna

Componente Función
IgA Secretora Protege las mucosas contra infecciones
Lactoferrina Antimicrobiano, une el hierro
Lisozima Destruye paredes celulares de bacterias
Linfocitos, Macrófagos, Neutrófilos Combaten infecciones
Oligosacáridos Alimentan bacterias beneficiosas, actúan como "cebo" para patógenos
Compuestos antiinflamatorios Regulan la inflamación

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