Análisis Profundo de "Las Zapatillas Rojas" y Exploración de Temas Relacionados

Es difícil analizar una película como Las Zapatillas Rojas (1948) sin revelar demasiado de la trama, pero este artículo intentará evitar spoilers reveladores y analizar otros temas relacionados. Remarcar, eso sí, que os aconsejo a todos ver este clásico que es toda una joya «oculta», puesto que aunque cinéfilos de todo el mundo coinciden en considerarla una película de culto, no suele ser de la que más se habla cuando nos referimos a «Las mejores películas de la historia del cine».

El tándem compuesto por Michael Powell y Emeric Pressburguer no fue dado a las soluciones fáciles y todas sus obras contienen una crítica social que puede no resultar evidente a primera vista debido a la belleza de sus obras. Sin ir más lejos, Las zapatillas rojas es uno de los más bellos ejemplos que se conservan del uso del technicolor de la época, y el ballet central que ocupa gran parte del metraje es simplemente cautivador. Un festín para nuestros ojos y oídos.

Michael Powell y Emeric Pressburguer nos plantearon en esta bellísima obra de 1948 la crueldad y presión a las que se somete a las mujeres en la sociedad al tener que elegir entre una vocación o carrera o su relación. A día de hoy me diréis que esto está superado, pero teniendo en cuenta que la conciliación familiar sigue siendo una asignatura pendiente y que, según los últimos estudios, aún sigue considerándose «cuestión de mujeres», ¿podemos estar seguros de que las cosas han cambiado tanto desde 1948?

Las zapatillas rojas, por lo tanto, es un poético ejemplo de la situación que muchas mujeres han vivido y viven todos los días. El trágico final de Victoria Page es una bella metáfora de la situación que muchas mujeres han afrontado y afrontan.

Que el color de las zapatillas sea el rojo, por lo tanto, no parece demasiada casualidad. Muchos analistas del film lo relacionan con la menstruación y con la capacidad creadora de la mujer. Parece que para nuestra sociedad heteropatriarcal debiéramos elegir entre la capacidad biológica de dar a luz vida humana o la creatividad intelectual. O ceñirse solo a una, preferentemente la biológica, claro. ¿Y eso cómo puede acabar, siendo complejas como seres humanos que somos? Solo mal.

El argumento del ballet que da título a la película es la historia de un maligno vendedor de zapatos que le da un par de zapatillas rojas a una muchacha, quien no puede parar de bailar, sin importar los esfuerzos que haga. Victoria Page, la protagonista de esta versión del «cuento», tiene un final desgraciado debido a las presiones que ambos hombres ejercen sobre su vida, al verse en un callejón sin salida en el que su capacidad de decisión se ve anulada por las expectativas de los hombres que la rodean. (¿Nos suena esto?).

En ocasiones vemos cómo se pinta como «malo de la película» a Boris Lermotov en vez de a su pareja, Julian Craster, pero debemos considerar que realmente quien la aparta de su verdadera vocación es su marido, sin dejarle ninguna otra opción, movido por los celos y el despecho a Boris cuando este le plantea que el matrimonio aparta a Victoria de su carrera y que no puede permitir ese tipo de relaciones en su compañía. ¿Quién es el verdadero villano? ¿Aquel que le anima a perseguir sus sueños de ser bailarina y alcanzar el éxito en su vocación?

Las zapatillas rojas es mucho más feminista de lo que pudiera parecer a primera vista.

El trágico final de Victoria Page es una bella metáfora de la situación que muchas mujeres han afrontado y afrontan. Que el color de las zapatillas sea el rojo, por lo tanto, no parece demasiada casualidad. Muchos analistas del film lo relacionan con la menstruación y con la capacidad creadora de la mujer. Parece que para nuestra sociedad heteropatriarcal debiéramos elegir entre la capacidad biológica de dar a luz vida humana o la creatividad intelectual. O ceñirse solo a una, preferentemente la biológica, claro. ¿Y eso cómo puede acabar, siendo complejas como seres humanos que somos? Solo mal.

Análisis de la publicidad actual y su visión del amor romántico

Profundizando en el tema del amor y las relaciones, es interesante analizar cómo la publicidad contemporánea a veces perpetúa visiones problemáticas del amor romántico. Un ejemplo reciente es la campaña de El Corte Inglés, titulada «El Amor en los Tiempos de Tinder», que generó controversia y fue retirada tras recibir críticas.

En el corto, se presenta una situación en la que el protagonista masculino muestra celos patológicos e inseguridad al vigilar los "likes" que su pareja da en Instagram. La manipulación emocional y el castigo del silencio hostil son elementos que distorsionan la idea del amor sano y respetuoso.

Este tipo de representación publicitaria revela que una gran parte de la población identifica amor con control, lo cual es preocupante. Vigilar los "likes" en redes sociales puede ser el primer paso hacia formas más graves de control y violencia en la relación. Es fundamental que la publicidad promueva modelos de amor basados en la confianza, el respeto y la libertad individual.

La Relación entre Sherlock Holmes y el Amor

Otro tema fascinante es la representación del amor en la obra de Arthur Conan Doyle, especialmente en las adaptaciones modernas de Sherlock Holmes. Uno de los mitos más populares es que la relación entre Holmes y Watson es de carácter homosexual. Sin embargo, en la época victoriana, cualquier relación de este tipo se mantendría en secreto.

En la adaptación de la BBC, Sherlock declara estar casado con su trabajo, revelando que prefiere prescindir del amor romántico para no influir en sus análisis deductivos. Irene Adler, un personaje clave en la obra, es admirada por Holmes por su inteligencia y capacidad para vencerlo intelectualmente, pero no se puede interpretar como una relación romántica en el sentido tradicional.

De hecho, en esta adaptación, parece como si ninguna relación romántica heterosexual pudiera equipararse al vínculo entre Sherlock y John, y esto me lleva a Mary Morstan. Mary Morstan es en el canon holmesiano una mujer joven que acude a Holmes para resolver un misterio que le afecta emocional y económicamente, en la novela El signo de los cuatro. Tras la resolución del caso, Watson le propone matrimonio y ella acepta, debido a la fuerte atracción y conexión mutua. Watson deja de vivir con Holmes debido al matrimonio.

Blade Runner: Un Clásico de Ciencia Ficción

Blade Runner, dirigida por Ridley Scott y estrenada en 1982, es una película estadounidense neo-noir y de ciencia ficción basada en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? La acción transcurre en una versión distópica de Los Ángeles en 2019, donde los replicantes, humanos artificiales, son utilizados como esclavos y cazados por los blade runners.

La película recibió críticas mixtas inicialmente, pero con el tiempo se convirtió en una película de culto, elogiada por su ambientación, complejidad temática y efectos visuales innovadores. Blade Runner ha sido reconocida como una de las películas más influyentes de todos los tiempos, planteando temas relevantes para el siglo XXI y poniendo a Philip K. Dick en el radar de Hollywood.

Con un grupo de replicantes suelto por Los Ángeles, Rick Deckard, un «viejo» blade runner, es sacado de su semi-retiro para eliminarlos. Inicialmente Blade Runner recibió críticas mixtas de parte de la prensa especializada. Unos se mostraron confundidos y decepcionados de que no tuviese el ritmo narrativo que se esperaba de una película de acción, mientras otros apreciaban su ambientación y complejidad temática. La película no obtuvo buenos resultados de taquilla en los cines norteamericanos, pero fue posteriormente revalorizada en el mercado de video doméstico hasta convertirse en una película de culto, siendo considerada una de las mejores películas de ciencia ficción y una precursora del género ciberpunk. Fue candidata a dos Óscar (mejor dirección artística y mejores efectos visuales), ganó tres Premios BAFTA de ocho nominaciones, y la banda sonora compuesta por Vangelis fue nominada al Globo de Oro.

Blade Runner ha sido elogiada como una de las películas más influyentes de todos los tiempos, tanto por su ambientación detallada y original, considerada un hito visual posmoderno con su descripción realista de un futuro en decadencia, como por adelantarse en plantear temas y preocupaciones fundamentales para el siglo XXI. Su banda sonora, sus efectos especiales y su fotografía han sido igualmente aclamados. Blade Runner también permitió poner a Philip K. Dick en la mira de Hollywood y desde entonces muchas películas se han inspirado en su obra literaria. En 1993 fue seleccionada para su conservación en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por ser «cultural, histórica o estéticamente significativa». En 2017 fue estrenada su continuación con el título Blade Runner 2049.

Existen siete versiones de Blade Runner como resultado de los controvertidos cambios realizados a petición de varios de los productores co-ejecutivos. Un montaje del director se editó en 1992 tras una gran acogida a la proyección de un Workprint. Esto, junto a su éxito como cinta de alquiler en los videoclubes, hizo que en 1997 fuese una de las primeras películas en estrenarse en formato DVD. En 2007, Warner Bros.

Editó el Final Cut, una versión remasterizada digitalmente por el 25.º aniversario, y el único montaje sobre el cual Scott tuvo el control artístico completo.

Argumento

En la ciudad de Los Ángeles, en noviembre de 2019, un blade runner excesivamente confiado -Dave Holden (Morgan Paull)- recibe un tiro mientras llevaba a cabo el test Voight-Kampff a Leon Kowalski (Brion James), un replicante fugitivo en la Tierra.

Un antiguo blade runner, Rick Deckard (Harrison Ford), se encuentra en «The White Dragon Noodle Bar» de Howie Lee, el Maestro del Sushi (Bob Okazaki), cuando es localizado por Gaff (Edward James Olmos). Este le indica que el capitán Harry Bryant (M. Emmet Walsh), su antiguo jefe, quiere verle. Dubitativo, se encuentra con Bryant, quien le informa que la reciente fuga de replicantes Nexus-6 es la peor hasta el momento. Bryant describe los replicantes a Deckard: Roy Batty (Rutger Hauer) es un soldado y el líder del grupo, Leon es soldado y obrero, Zhora Salome (Joanna Cassidy) fue entrenada para una patrulla de detención de criminales en el mundo exterior, y Pris Stratton (Daryl Hannah) es un «modelo básico de placer». Bryant también le explica que el modelo Nexus-6 tiene una vida limitada a cuatro años como salvaguarda contra su desarrollo emocional inestable.

A continuación, Deckard es acompañado por Gaff a la Tyrell Corporation para comprobar que el test Voight-Kampff funciona con los modelos Nexus-6. Ahí, Deckard descubre que Rachael (Sean Young), la joven secretaria del Dr. Eldon Tyrell (Joe Turkel), es una replicante experimental, con recuerdos implantados de la sobrina de Tyrell que le permiten contar con una base emocional, a pesar de que ella cree que es humana.

Deckard y Gaff allanan la habitación de Leon en el Hotel Yukon mientras él y Roy obligan a Hannibal Chew (James Hong), un diseñador genético de ojos, a que les envíe con J.F. Sebastian (William Sanderson), pues él les puede permitir llegar a Tyrell. Más tarde, Rachael visita a Deckard en su apartamento para probarle que ella es humana, pero huye llorando al enterarse de que sus recuerdos no son reales. Pris conoce a Sebastian y se aprovecha de su bondad para lograr entrar en su apartamento.

Tras analizar con la máquina Esper una fotografía encontrada en la habitación de Leon, las pistas llevan a Deckard al mercadillo animoide, donde es emplazado por una mujer camboyana (Kimiko Hiroshige) al fabricante de serpientes Abdul Ben Hassan (Ben Astar). Este le informa de que vendió el animal artificial al club nocturno «The Snake Pit» de Taffey Lewis (Hy Pyke). Allí, la tatuada Zhora realiza su espectáculo con una serpiente. Tras agredir a Deckard, Zhora intenta desesperadamente huir de él por las calles atestadas de gente, pero Deckard logra alcanzarla y la «retira». Tras el tiroteo, Gaff y Bryant aparecen e informan a Deckard que también hay que «retirar» a Rachael. Convenientemente, el blade runner observa a Rachael a lo lejos pero, mientras la sigue, Leon lo desarma repentinamente, y recibe una paliza. Rachael dispara a Leon con el propio bláster de Deckard, salvando la vida de este. A continuación, ambos se dirigen al apartamento de Deckard y durante una conversación íntima, ella trata de irse abruptamente, aunque Deckard la detiene haciendo que la bese.

Entretanto, Roy llega al apartamento de Sebastian y se vale del encanto de Pris para convencerle de que le ayude a reunirse con Tyrell. Ya en la habitación de Tyrell, Roy le demanda que prolongue su vida, pero él le transmite la imposibilidad de hacerlo. Roy confiesa que ha hecho «cosas cuestionables», pero Tyrell elogia su avanzado diseño y los logros en su corta vida. A continuación, asesina a Tyrell y a Sebastian.

Deckard es enviado al apartamento de Sebastian después de los asesinatos. Allí, Pris le prepara una emboscada, aunque Deckard consigue dispararle tras una lucha. Roy regresa, atrapando a Deckard en el apartamento, y comienza a perseguirlo a través del edificio Bradbury hasta llegar al tejado. Deckard intenta escapar saltando a otro edificio, quedando colgado de una viga. Roy cruza con facilidad y mira fijamente a Deckard. En el momento en que este se desprende de la viga, Roy lo sujeta por la muñeca, salvándole la vida. Roy se está deteriorando muy rápidamente (sus cuatro años de vida se acaban), se sienta y relata con elocuencia los grandes momentos de su vida concluyendo: «Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir». Roy muere dejando escapar una paloma que tiene en sus manos, mientras que Deckard lo mira en silencio. Gaff llega poco después, y marchándose, le grita a Deckard: «Lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?».

Deckard regresa a su apartamento y entra con cuidado al notar que la puerta está entreabierta. Allí encuentra a Rachael, viva. Mientras se van del lugar, Deckard se percata de un unicornio de origami que Gaff ha dejado en el suelo (señal, como mínimo, de que les ha permitido escapar). Finalmente, la pareja se dirige a un futuro incierto.

Reparto

Blade Runner contó con un número significativo de actores que, en aquel entonces, eran prácticamente desconocidos. Young, James, Hong, Turkel y Sanderson pondrían voz a sus respectivos personajes en el videojuego Blade Runner (1997), y Ford, Young y Olmos volverían a interpretarlos en la secuela del filme, Blade Runner 2049 (2017).

  • Harrison Ford, como Rick Deckard, un blade runner especial en el Departamento de Policía de Los Ángeles empleado para cazar y «retirar» replicantes.
  • Rutger Hauer, como Roy Batty, el líder violento pero reflexivo de los replicantes fugitivos.
  • Sean Young, como Rachael, secretaria de Eldon Tyrell y replicante del modelo Nexus-7 usada de experimento, ya que tiene implantados los recuerdos de la sobrina de Tyrell, los cuales provocan que piense que es humana.
  • Edward James Olmos, como Gaff, un oficial de policía de Los Ángeles que acompaña a Deckard a lo largo de su misión.

La Amistad entre Bob Dylan y John Lennon

Finalmente, exploraremos la relación entre dos grandes figuras de la música: Bob Dylan y John Lennon. A pesar de que algunos especialistas no consideran que tuvieran una amistad profunda, existen evidencias de una conexión especial entre ellos.

Se difundieron rumores de que era su último álbum, su obra de despedida, su canto del cisne. La portada del disco era enigmática y hasta cierto punto disparatada. Y aún algo más extraño todavía : la última canción del disco se llamaba “Roll on John”, un increíble, bello, controvertido y magnífico tributo a su viejo amigo John Lennon. Para los especialistas, Dylan no tuvo una amistad profunda con John Lennon. Me contó Paul Mc Cartney que desde un primer momento intimaron, que trataban de retorcer un increíble humor negro del uno al otro . Hasta el año 1980 en John estuvo vivo, hablaban bastante por teléfono, salvo en los último cinco años de John de reclusión en los Dakota. Efectivamente, Bob realizó hace poco una versión de “Things we said today” de Paul, en los tiempos de los Beatles. Pero la colaboración entre Paul y Bob jamás se ha producido. La extraña amistad entre John y Bob se aprecia considerablemente en el documental “Eat the Document”, dirigido por D.A.

La conversación que mantienen John y Bob, en plena resaca, tras una noche de juerga, es auténticamente maravillosa y surrealista. Pero intriga mucho que en la canción tributo , casi un maravilloso panegírico a John Lennon, incluyese un recordatorio a la “esclavitud”. Hace unos cuatro años, Bob Dylan estaba deslumbrado por el poeta John Greenleaf, escritor cuáquero y creativo abolicionista. Pero era también el puerto de la emigración irlandesa hacia los Estados Unidos. En favor de John, Bob Dylan escribió una carta maravillosa al Servicio de Emigración norteamericano en 1972 , pidiendo su visa , con estas frases: “Su arte inspira,trasciende y estimula. Dejen que John se quede en los Estados Unidos”. Nueva York, Manhattan , la ciudad por la que luchaba John para poder quedarse , me decía Yoko que le gustaba mucho a Lennon , porque le recordaba a Liverpool, como otra ciudad portuaria. Y fue en Nueva York donde Bob y John se conocieron por primera vez.

Donde Dylan introdujo a los Beatles al consumo de cannabis. El periodista y escritor Al Aronowitz les presentó, en la suite de Dylan. Alguien sugirió beber vino, pero Dylan fue más directo y sugirió fumarse unos porros. Las caras de los Beatles fueron de estupefacción, pero John quiso seguirle la corriente a Dylan, mientras que este decía: “Vosotros cantais “I get high, I get high”. John se moría de la risa y le dijo que no, que lo que cantaba no era “I get high”, sino “I can´t hide”. A partir del primer porro y de esa histriónica anécdota, John se hizo muy amigo de Dylan. Los Beatles pasaron tres horas con le aquella suite. Fue una fiesta privada maravillosa.

John no volvió a ver a Bob hasta el 9 de mayo del año siguiente, es decir, 1965. En aquellas fechas , los Beatles estaban rodando en los estudios Twickenham , su segunda película, “Help” . A pesar del cansancio del rodaje, John acudió a ver a Bob a su actuación en el Royal Albert Hall . John viajó en la “limousine” de Dylan, acabado el concierto , hacia la suite de Bob en el hotel Savoy. John se molestó muchísimo, cuando en plan intelectual, Ginsberg le preguntó si conocía a William Blake , el “beatle» le dijo que no, para tomarle el pelo o hacerse el ignorante. Cynthia la esposa de John, que también estaba allí con ellos, metió la pata y dijo:”Oh, John, eres un embustero. Por supuesto que lo conoces” . Dylan se moría de la risa, pero John no pudo convencerle de que se fuera con él a Dolly´s, el club nocturno de moda , en aquellas noches londinenses.

Justo un año después, Bob Dylan se la jugaba con dos conciertos históricos en el Royal Albert Hall , los días 26 y 27 mayo de 1966 . Estaba inmolándose y se jugaba todo su prestigio. Además, llegaba a Londres, acompañada de su nuevo grupo, los formidables The Band. Ni a Ringo ni mucho menos a Paul les gustaba Dylan. Paul jamás soportó la voz y el timbre del gran rey del folk. Pero sólo su amigo John y su nuevo “hermano” George acudieron al segundo concierto de Dylan en el Albert Hall. Fue el mejor concierto. Hay video y disco de la actuación. Allí pasaron la noche. Sólo ellos saben la cantidad de porros y alcohol que consumieron. De aquella hilarante conversación sólo se conserva, porque el cineasta Pennbaker hizo una película propia , a la que llamó “You know something is happening”.

John no volvió a ver a Bob hasta tres años después, el mes de agosto del año 1969. Bob tenía aerofobia y había viajado en barco desde Nueva York. Meses antes, George los visitó en Woodstock, donde vivían . George le había alquilado una casa especial en la Isla de Wight , donde iba a actuar en su gran festival. El lugar era una granja , llamada Foreland. Tenía hasta pista de tenis . Le acompañaba Ringo. Paul se “había salvado”, porque dos días antes, su mujer Linda, le había dado su primera hija, Mary. George, John y Ringo vieron la impresionante actuación de Dylan , con The Band . Tras la actuación, George llevó a John y Ringo a la granja alquilada y los tres juntos le pusieron un acetato del nuevo álbum de los Beatles, “Abeey Road” , que acababan de terminar.

Antes que apareciera «Abbey Road», John ya estaba obsesionado con su carrera en solitario. Nadie sabe como , pero John convenció a Dylan para que viajara al día siguiente a su mansión de Tittenhurst , en Ascot. Nadie sabe lo que pasó. Pero Dylan no quiso ponerse al piano-lo que quería John- ni tocar la guitarra. Es posible que no le gustara la canción. John había tratado de meterla como sencillo de los Beatles y Paul le había convencido para que no se integrara en la música del grupo. El caso es que para John fue una enorme decepción.

Salvo error u omisión , John jamás volvió a ver a Bob. Aunque habló con él por teléfono, en ocasiones. Inopinadamente, aquel mes de septiembre de hace tres años , conocimos la canción “Roll on John”. “Haz brillar tu luz, sigue adelante. Ardiste con tanto brillo.

En los primeros días del mes de septiembre del año 2012, Bob Dylan lanzaba su trigésimo quinto disco.

Inopinadamente, aquel mes de septiembre de hace tres años , conocimos la canción “Roll on John”. “Haz brillar tu luz, sigue adelante. Ardiste con tanto brillo.

Marquesinas y estrenos de Cine: "Las Zapatillas Rojas" de Powell y Pressburger #LasZapatillasRojas

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